sábado, 13 de febrero de 2010

Filosofía

El Comercio

DEL DIRECTOR

La realización de la utopía

¿La historia está hecha de utopías? ¿La meta de la humanidad es, a pesar de todo, la realización de la utopía?

Por: Francisco Miró Quesada Rada
Sábado 13 de Febrero del 2010

A mediados de los setenta el ingeniero estadounidense Burtmaister Fuller escribió “La realización de la utopía”.

El libro que “sacó roncha” entre los defensores del “establishment” y los intelectuales, principalmente economistas, en realidad ideólogos que justifican “el sistema”.

Fuller demostró matemáticamente que era posible —con los niveles del desarrollo económico, industrial y financiero de aquella época— desterrar la hambruna, conseguir trabajo para todos, educación, salud y otros servicios. No había razón para que continuara la tragedia humana de la desigualdad.

Los argumentos esgrimidos en el libro son asépticos, casi apolíticos. Pero ¿si es matemáticamente posible realizar la utopía, por qué no se realiza?

La respuesta es compleja y pasa por un análisis político, económico, social, cultural y psicológico. Una de las razones es porque hay plutocracias (del griego “plutos”-“plata” y “kratos”-“poder”), el poder de los que tienen plata, que impiden que la utopía se convierta en realidad. Pero esta es solo una variable entre otras posibles. Queda descartada la tesis de que el hombre es egoísta por naturaleza, porque también es generoso.

EL GOBIERNO DE LOS SABIOS
Una de las utopías más conocidas es la de los reyes filósofos, de Platón, producto de su decepción con todas las formas políticas existentes en su época. El gran filósofo sostiene que los sabios deben gobernar y para ello no pueden poseer nada, igual los guerreros, cuya misión es defender la ciudad y finalmente el pueblo que, como no gobierna ni defiende la ciudad, puede poseerlo todo. Lo central es el ideal de igualdad por lo menos en los dos primeros niveles. Todo se disfruta y se goza en común.

AMÉRICA PARAÍSO
El descubrimiento de América, en pleno Renacimiento, llevó a pensar que podían realizarse utopías que procedían de la época clásica grecorromana y otras del Medioevo. Tales como la Tierra de La Florida, donde se encontraba la fuente de la eterna juventud. Buscándola perdió la vida el conquistador español Hernán Ponce de León y hoy es un estado estadounidense. Igualmente el mito de El Dorado que algunos creían que estaba en el Perú y otros en la actual Colombia. Muchos creyeron que el paraíso terrenal se encontraba en América. El mito de las Amazonas, con la famosa aventura de Francisco de Orellana, la de los patagones y aquel de los cinocéfalos, hombres con cabeza de perro.

LA IGUALDAD
Tomás Moro, católico por excelencia, escribió “Utopía”: una isla donde todos son iguales por contraposición a otra isla, Inglaterra, reino de la desigualdad. Moro plantea la mejor forma de república en donde no existe propiedad privada y hay una plena tolerancia religiosa. Luego de esta obra, escrita en 1517, proliferaron una serie de utopías a lo largo de Europa Occidental.

“La ciudad del sol” de Campanella, publicada en 1620. “Nueva Atlántida” del filósofo Francis Bacon 1656, de la que han quedado algunos fragmentos. “La mancomunidad Oceana”, de James Harrington, 1656. Las utopías siguieron apareciendo en el siglo XVIII como el “Código de la naturaleza” de Morelly (1755) y “El manifiesto de los iguales” de Gracus Babeuf.

SOCIEDAD SIN CLASES
En Marx encontramos la gran utopía de la sociedad sin clases, aunque fue crítico de los utopistas que lo antecedieron llamándolos “socialistas utópicos”, en contraposición a su visión de socialismo, que denominó “científico”. Aún así, la utopía está en la meta del comunismo ideal que no pudo alcanzarse con el modelo implantado en Rusia y otros lugares, porque el socialismo quiso ser impuesto compulsivamente y por la fuerza, lo que derivó en el Estado totalitario.

¿Se puede alcanzar una sociedad sin clases? Teóricamente si en el mundo se lograra una sociedad de superproducción, equilibrada con el medio ambiente, en donde se produzca en tal cantidad que alcance para todos, como dice Burtmaister Fuller, y que sea profundamente democrática, se podría realizar la utopía.

Y si esto fuera posible solo se logrará por la vía de la libertad. Podrá entonces usted imaginar una sociedad más humana, sin pobreza, sin explotación, dominación, marginación ni racismo. Un mundo rico de seres iguales ya no solo en derechos, sino porque controlan la riqueza que estará al alcance de todos, sin moneda, profundamente libre y democrático.

EL MUNDO POSIBLE
Otro mundo, otra cultura, otra civilización, una sociedad sustentada en la ética como base del comportamiento humano. El ser humano quiso volar y voló. Se pasó del caballo al automóvil y pudo ir más rápido. Quiso navegar y navegó. Miró durante siglos la luna y la pisó. Claro se cumplieron algunas utopías tecnológicas, seguramente más fáciles de lograr que las sociales, políticas y económicas.

Pero mientras haya imaginación se avanzará. Por eso decían los jóvenes revolucionarios franceses de mayo de 1968: “la imaginación al poder” o como dice Platón en “La República”: “El fin de la política es la justicia”.

Origen del término
La palabra viene del griego “oú”, “fuera”, y “topos”, “lugar”. Es entonces el lugar que no existe, lo que está fuera de la realidad, en ningún lugar.

“Un concepto inalcanzable e irrealizable”, según el Diccionario de la Real Academia Española. El diccionario también dice: “Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como realizable en el momento de su formulación”. Definición correcta solo en parte, porque hay muchas utopías optimistas, vale decir positivas, pero existen las negativas. Por ejemplo, la tesis de la superioridad racial de los nazis y otras doctrinas racistas.

No hay comentarios: