miércoles, 30 de junio de 2010

Orientación y Consejería






LA INDEPENDENCIA DE LOSVENES ES UNA ETAPA NATURAL

Cuando los hijos dejan la casa

Miércoles 30 de Junio del 2010

Llega un momento en la vida en el que los hijos, que compartieron tantos años vivencias y sentimientos con sus padres, quieren separarse de ellos para desarrollar sus vidas y formar sus propias familias en un espacio físico distinto al hogar que los acogió.

Cuando se da esa circunstancia pueden ocurrir dos cosas: que los padres entiendan esta etapa natural de independencia y dejen ir a sus hijos, con tristeza, pero con su manifiesto apoyo; o pueden generarse conflictos porque los padres se sienten abandonados por sus hijos.

“Cada una de las etapas por las que atraviesa la familia implica una serie de tensiones que afrontar y tareas por desarrollar. La etapa en la que los hijos crecen y se independizan es llamada el nido vacío. En esta etapa los padres se quedan solos y necesitan renegociar explícita o implícitamente el modo cómo desean relacionarse y convivir”, explica Luis Elías Licera, director del Centro Peruano de Terapia Familiar y de Pareja.

Las reacciones positivas o negativas que se generen durante la etapa de separación de la familia dependerán de cómo se vivieron las fases del desarrollo de la persona y el vínculo con los padres. Otros factores pueden influir en este proceso, explica Elías.

“El sexo de los hijos, la edad, las circunstancias de la separación y el nivel de funcionalidad familiar también pueden favorecer o interferir en la armonía. Es más fácil que los padres acepten que los varones se vayan a vivir solos a que lo hagan las mujeres”, señala.

Esta nueva situación será asimilada tarde o temprano por los padres y puede ser una etapa satisfactoria como pareja si han logrado formar un vínculo sólido.

PARA TENER EN CUENTA
La vida continúa
Los padres deben comprender que los hijos, ahora adultos jóvenes, han formado sus propios compromisos e intereses fuera del hogar: amigos, una carrera, un trabajo y en muchos casos, una pareja para compartir su vida.

La familia debe encontrar nuevas motivaciones, así como reorganizar sus tiempos y espacios de vida. Ello generará un reencuentro de la pareja de padres que queda sola para afrontar la etapa del nido vacío. Pueden renegociar algunas pautas entre ambos y apoyarse mutuamente en la transición, para que esta no sea traumática.

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