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¡¡¡FELIZ DIA A TODOS LOS MAESTROS CARMELITAS!!!
No encontramos mejor homenaje que dedicarles esta canción:
jueves, 4 de julio de 2013
miércoles, 6 de julio de 2011
¡FELIZ DIA DEL MAESTRO!
NUESTROS MEJORES DESEOS PARA TODOS LOS PROFESORES CARMELITAS PARA TODOS ELLOS CON CARIÑO ESTAS REFLEXIONES:
viernes, 9 de julio de 2010
General


FILOSOFEMAS
Sobre el Día del Maestro
Por: Francisco Miró Quesada C*
Viernes 9 de Julio del 2010
Aunque han pasado algunos días de la celebración del Día del Maestro (6 de julio), el tema es tan relevante que creo que vale la pena escribir sobre la importancia de quienes educan a los niños, desde las cunas, pasando por el kindergarten, el nivel primario, el secundario y la educación universitaria. La mayoría tiene la impresión de que el profesor universitario, debido al alto nivel de su enseñanza, es el más importante. Pero se equivocan pues, aunque no lo parezca, el más importante de todos es el profesor de primaria.
Antes de seguir adelante quiero referirme a una injusticia. El Día del Maestro no debería llamarse así, sino el Día del Maestro y de la Maestra, pues las mujeres desempeñan un rol tan importante, tal vez superior, al de los hombres.
El primer contacto que tiene el niño con la educación, aún muy pequeño, es en las cunas. Ahora bien, aunque las cunas son importantes, considero que el nivel fundamental es el primario. Porque si bien es cierto la formación de las cunas tiene un fuerte impacto en los educandos, la enseñanza de conocimientos bien definidos comienza en la primaria.
En este sentido es fácil darse cuenta de la importancia de la primaria. Porque en este nivel comienzan a enseñarse las materias básicas de todo el saber humano. El primer paso es la aritmética, que es la base del gigantesco edificio del conocimiento matemático. Y también la geometría, que es el complemento de la aritmética. Asimismo, se enseña al niño los rudimentos de la historia del Perú, geografía, y las primeras nociones de educación cívica.
La educación ha existido desde épocas muy antiguas. Uno de los pueblos más notables de la historia fue Grecia, en que las reflexiones sobre su propia historia fueron considerables. En el maravilloso libro de Jaeger “Paideia” se muestra la importancia que le dieron los griegos a la educación y debido a esta manera de apreciarla tuvieron una cultura que ha sido la cuna de la civilización occidental.
Los maestros han sido apreciados en todas las épocas de nuestra historia. Así, en la Edad Media destacan figuras como Abelardo y Santo Tomás. En el Renacimiento tenemos personalidades como Erasmo y Lutero. No fueron profesores de colegios o universidades, pero cada uno a su manera enseñó el camino que el hombre debía seguir.
En el Perú, en los albores del presente siglo aparece la extraordinaria figura de Federico Villarreal, un matemático que recrea gran parte de la ciencia exacta de su época, quien sin haber tenido ningún contacto con la matemática europea descubre una serie de conceptos y teoremas importantes. Hacia 1929, el gran centro de la enseñanza era la Universidad de San Marcos.
Entre sus grandes profesores destacan, alrededor de la década del 30, entre todos, la figura epónima de Jorge Basadre, el más grande historiador de nuestro país y uno de los intelectuales más importantes, Julio C. Tello, el gran arqueólogo nacional, Valcárcel, uno de los primeros en exigir la redención del indio, José Antonio Encinas y Cristóbal de Losada y Puga, que cuando se ignoraba aún la obra de Villarreal es el primero en publicar matemáticas de alto nivel.
En los últimos años deben contarse entre los grandes maestros a Carlos Cueto Fernandini, Luis Felipe Alarco y Andrés Cardó Franco.
Termino diciendo que considero una desgracia que el nivel actual de la educación sea tan bajo. La única manera de mejorarla es que el presupuesto del rubro educacional esté entre los más altos del Estado. Y nuevamente escribo una frase que he escrito muchas veces: ¡La educación debe ser una pasión nacional!
(*) Codirector general
martes, 6 de julio de 2010
Día del Maestro

6 DE JULIO, DÍA DEL MAESTRO
Un aniversario más del educador peruano
Por: Andrés Cardó Franco *
Martes 6 de Julio del 2010
Todo 6 de julio debe ser un día de reflexión, renovación y compromiso con la causa magisterial. Este día nos trae a la memoria la preocupación del libertador José de San Martín, que para crear una nación libre, era necesario formar a sus maestros y por eso creó la primera Escuela Normal del Perú.
Sin profesores bien formados, reconocidos en sus aspiraciones y derechos y cumplidores del compromiso que asumieron de ser maestros, no podría el Perú avanzar en la búsqueda de una educación de calidad y con justicia para todos. Así lo comprendieron grandes maestros, como el doctor José Antonio Encinas, cuando coincidiendo con Mariátegui reconoció el carácter social de la escuela y propició que el maestro asumiera su liderazgo social apostando por un modelo de escuela rural renovadora. Cuanta satisfacción se experimenta al visitar su tumba y contemplar sus palabras como epitafio: “El máximo honor de un ciudadano es haber sido maestro de escuela”.
Al maestro Encinas le siguieron una pléyade de dignos educadores que nos legaron luminosas estelas de doctrina pedagógica y ejemplos de vida. Sin pretender hacer una reseña completa, quiero recordar ahora a dos maestros con quienes trabajé y de los que aprendí mucho.
El primero es el doctor Francisco Miró Quesada Cantuarias, quien, habiendo asumido el cargo de ministro de Educación con el presidente Belaunde, en 1963 expresaba: “Además de resolver el problema de la infraestructura hay que encarar el problema del exilio que se ha creado debido a una serie de profundas razones históricas que han reducido a las grandes mayorías a la condición de exiliados en su propia patria. Mientras que este exilio que es sobre todo cultural no termine; mientras las grandes mayorías, especialmente campesinas, no sean incorporadas al sistema educacional de la patria, el Perú seguirá siendo un país desgarrado y jamás podrá salir del subdesarrollo en que se encuentra”. Y también se expresaba que por ser el magisterio una de la claves fundamentales del desarrollo y en búsqueda de su dignificación, el ministro Miró Quesada acudió al Parlamento en el mes de noviembre de 1963 presentando el Proyecto del Ejecutivo del Estatuto y Escalafón Magisterial, que se convertiría en la Ley 15215, que desde múltiples direcciones abordó el problema de la dignificación del maestro.
Luego, cómo no recordar a Carlos Cueto Fernandini, un maestro de vocación que siempre supo poner en alto la misión del magisterio. Afirmaba que no sería posible llevar a cabo una reforma integral de la educación sin hacer realidad el papel del profesor como líder del proceso educativo. Llegó a sintetizar su pensamiento con una verdadera plegaria al maestro, de la cual solo quiero recordar una breve cita: “Es maestro todo aquel que se siente capaz de trabajar empeñosamente al servicio de un ideal, sin guardar para sí los frutos de su trabajo [...]. Es maestro todo aquel que quiere hacer de los demás hombres maestros como él, si lo es de veras cualquier ser humano puede ser maestro”.
En los momentos actuales que vivimos, y sin ninguna mezquindad, reconozco que el mayor logro en el campo educativo del gobierno de Alan García lo constituye la actual Ley de Carrera Pública Magisterial. Era un paso que el país reclamaba para renovar y modernizar la Ley del Profesorado. Esta afirmación la hago porque siendo yo en 1984 ministro de Educación del presidente Belaunde, nos correspondió promulgar la Ley del Profesorado, que se irá extinguiendo al ampliarse la aplicación de la nueva carrera pública magisterial. En la promulgación de esa norma legislativa, el presidente Belaunde expresó: “Este acto es una de las grandes compensaciones que tienen las preocupaciones y sinsabores del Gobierno… las grandes satisfacciones de dar pasos hacia el porvenir, pasos de afirmación y de verdadero progreso para el desarrollo cultural y económico del país; ese es el sentido que tiene la Ley del Profesorado”.
Y concluía sus palabras diciendo: “Desde luego nuestros sucesores en el Poder Ejecutivo y Legislativo tendrán que mejorar estas condiciones que encierra la ley, pero de ninguna manera derogarlas ni empeorarlas: esa es la gran misión que les dejamos, ese es el legado que ellos reciben del gobierno constitucional que me honro en presidir”.
Le ha correspondido a la actual administración gubernamental tomar la posta y dar al magisterio una buena ley, que en términos generales recoge los planteamientos del Proyecto Educativo Nacional y que debe perfeccionarse en su aplicación y asegurar el financiamiento futuro. No pienso que algunos puedan seriamente pedir su derogatoria, pues ello constituiría un enorme retroceso para la educación nacional. Si fuera necesario perfeccionar la norma, existen otros caminos para lograrlo y, en cambio, debemos todos seguir impulsando la concreción del sueño —que ya se hace realidad— de tener “maestros dignos, bien formados y reconocidos como los auténticos gestores del cambio educativo que busca el Proyecto Educativo Nacional”.
[*] Ex ministro de Educación
lunes, 5 de julio de 2010
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