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miércoles, 21 de marzo de 2012

Historia, geografía y economía






Presidentes regionales se llamarán gobernadores de acuerdo a proyecto

La Comisión de Constitución aprobó la propuesta. Autoridades no perderán sus atribuciones ni competencias
Por: Jorge Saldaña Ramírez
Miércoles 21 de Marzo del 2012
La Comisión de Constitución del Congreso acordó ayer proponer al pleno un cambio en la Constitución. Consistirá en que los presidentes regionales se denominen gobernadores regionales. La discusión de este tema se verá en el pleno de abril.
Por mayoría de votos, la Comisión de Constitución del Congreso aprobó ayer plantear un cambio constitucional: que en adelante los presidentes regionales se denominen gobernadores regionales.
El acuerdo fue aceptado con 8 votos pertenecientes a Gana Perú, Concertación Parlamentaria y Alianza por el Gran Cambio (APGC). Fue singular que entre los seis legisladores que votaron en contra se encontraban los oficialistas Javier Diez Canseco y Rubén Valencia, quienes coincidieron con los fujimoristas. Se abstuvo el congresista Walberto Crisólogo (Alianza Parlamentaria).
Para la autora de la propuesta, Lourdes Alcorta (APGC), es probable que este dictamen sea considerado en la agenda del pleno de abril próximo.
De acuerdo con el tenor, lo aprobado solo es un cambio de denominación mas no de las atribuciones ni de las competencias de las autoridades regionales. Tampoco significa un cambio de las relaciones que tienen con las autoridades de otros estamentos de poder nacional o local.
“El gobernador regional podrá llevar su propia banda y hasta su vara de mando. Ahí no decimos nada”, comentó la legisladora.
¿Es una bajada de moño a los presidentes regionales que actúan como reyezuelos?, preguntó El Comercio. Alcorta replicó de inmediato: “¡Eso no lo digo yo… Es un gesto político y punto!”.
Alcances del debate
Durante la discusión, el legislador fujimorista Ramón Kobashigawa advirtió que con la aprobación de la nueva denominación también deberá cambiar el nombre de los actuales gobernadores y tenientes gobernadores que son designados por el Poder Ejecutivo y que ejercen la representación del presidente de la República en provincias y distritos.
El congresista aprista Javier Velásquez Quesquén manifestó que con esta reforma el Legislativo sirve de contrapeso a los eventuales excesos en que incurren los presidentes regionales.
Javier Bedoya de Vivanco, de Alianza por el Gran Cambio, se opuso a esta iniciativa de su colega Alcorta porque va a generar confusión con los gobernadores y tenientes gobernadores.
“La denominación de gobernador se utiliza en estados federales como Argentina, Brasil y Estados Unidos. Podemos proponer que se denominen intendente o cualquier otra cosa”, dijo el legislador.
Javier Velásquez intervino para sugerir que a fin de salvar esta confusión, podría cambiarse la Ley Orgánica del Ministerio del Interior.
La fujimorista Martha Chávez afirmó que se trata de un simple “maquillaje” a la Constitución de 1993. “Será el mismo payaso con diferente color de pantalón. Esta no es la mejor propuesta para neutralizar algunas costumbres desequilibradas de determinados presidentes regionales”, comentó.
Javier Diez Canseco (GP) se opuso a la aprobación de esta norma pues alegó que no era el momento ni la circunstancia para hacerlo.
EL PROCESO LEGAL
MAYORÍA CALIFICADA
La Constitución señala dos caminos para aprobar una enmienda constitucional. La primera es sancionarla con 87 votos en dos legislaturas continuadas.
EL REFERENDO
La otra vía es aprobar el cambio constitucional con la mitad más uno del número legal de congresistas e ir a referendo popular.
EN TRÁMITE DE AGENDA
La agenda de las sesiones plenarias de esta semana ha sido acordada por el Consejo Directivo. Por ello, es posible que el tema sea incorporado a mediados de abril.
EL ARTÍCULO A CORREGIR
La propuesta acordada apunta a corregir el artículo 191 de la Constitución Política referido a los gobiernos regionales.

jueves, 16 de febrero de 2012

Ciencias Sociales






DIVORCIO ENTRE LOS NIVELES DEL PODER

Deficiente articulación entre el Gobierno y las regiones

Por: Raúl Ferrero Costa Jurista
Jueves 16 de Febrero del 2012
La Constitución establece con claridad que la organización política de la República es unitaria, representativa y descentralizada. Nuestros fundadores prefirieron el Estado unitario en vez del federal, como son los casos de Estados Unidos de Norteamérica o Brasil.
Desde hace 190 años batallamos para que el Estado unitario se descentralice para así lograr nuestro desarrollo integral.
Hasta la fecha este propósito no ha tenido éxito y, por el contrario, el sistema de subdividir nuestro territorio en 26 regiones nos ha dado pobres resultados, entre otras razones, porque cada región se siente equivocadamente autosuficiente.
Los dos serios intentos por crear macrorregiones (con los presidentes Toledo y García) no funcionaron, principalmente porque ninguna de las actuales regiones aceptaba que la macrorregión por crearse tuviese como capital a una ciudad que no fuese de su región.
A esto se agrega un problema tan serio como el anterior, como es la falta de articulación entre el Gobierno Nacional y las regiones.
Las reuniones de los presidentes regionales con el presidente de la República son ocasionales, por lo que no logran concretar el funcionamiento de una coordinación efectiva, ni se hace seguimiento sobre lo que se acuerde.
La realidad es que nuestro país se encuentra administrativa y políticamente desarticulado.
Esto hace que los líderes regionales, ya sean presidentes (deberían denominarse gobernadores) de región o representantes de frentes regionales, se sientan independientes del Gobierno Nacional y hasta lo miren como uno ajeno.
Esta pugna, nada edificante, está llevando a enfrentamientos inútiles entre los gobiernos representativos de las regiones y el Gobierno Central.
Así, a pesar de que los gobiernos regionales no llegan a ejecutar ni dos tercios de sus presupuestos anuales, usualmente culpan al Poder Ejecutivo de no proveer a tiempo los recursos que les corresponden o que el filtro del SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública) es demasiado exigente con los proyectos regionales que son sometidos a su aprobación.
Aunque haya algo de verdad en esto último (el SNIP debería flexibilizarse), también es cierto que resulta indispensable que exista dicho mecanismo para así evitar el dispendio o la obra superflua, como aquel monumento al árbitro de fútbol en Tumbes.
No pensamos que la culpa de esta desarticulación cada vez más complicada tenga como responsable a ningún gobierno regional en particular.
Sí creemos que el esfuerzo más grande de articulación depende del Gobierno Nacional que debería priorizar esa coordinación para beneficio del país.
Gran parte de los desencuentros que estamos presenciando en los últimos tiempos se debe a ese insuficiente esfuerzo por entender las necesidades de cada región, y así buscar juntos soluciones que favorezcan el interés nacional.
Las regiones no pueden ser compartimentos estancos si es que queremos que el Perú siga creciendo al ritmo que nos permita llegar a alcanzar el desarrollo en los próximos diez o quince años.
No estropeemos lo logrado, simplemente por nuestra incapacidad de ver que la desarticulación del Gobierno Central con las regiones viene acentuándose cada vez más.
Finalmente, a esto se agrega que dentro de las regiones se vienen produciendo hechos ilícitos tolerados por las autoridades, que llevan a profunda preocupación, como es el caso de los mineros ilegales en Madre de Dios o en Chumbivilcas (Cusco) en que insólitamente terminan poniendo condiciones que las autoridades acaban aceptando.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Ciencias Sociales






LIMA MILENARIA

El primer plan regional de Lima

Por: Henry Pease García (*)
Miércoles 23 de Noviembre del 2011
Lima es ciudad, provincia y territorio de un gobierno regional a la vez. Ya no tiene un centro sino varios centros y se desarrolla por obra creativa de sus habitantes, muchas veces a pesar de sus autoridades. Se acerca a los ocho millones de habitantes y creció por invasiones, porque el Estado se negó a planificar la ciudad, que al crecer sin una racionalidad preestablecida adquiere alguna, desde los actos privados superpuestos.
Planificar la ciudad es armonizar los esfuerzos particulares, definir las prioridades comunes y hacer compatibles las demandas y necesidades contradictorias. Entre la supresión de los tranvías y la inauguración del Metropolitano transcurrieron más de 50 años. Quedamos en manos de las combis y la iniciativa privada individual. Hoy en Lima Norte hemos vivido una ‘batalla campal’ porque en torno al nuevo transporte rápido masivo había que articular el servicio público desplazando intereses particulares que tienen que anteponer el interés del público. Son los costos de tener que reordenar lo que se articuló sin planeamiento ni ejercicio previo de una autoridad común.
Necesitamos un plan regional para los próximos 15 años, para el bicentenario de la independencia y más allá de este. Necesitamos una imagen compartida del futuro que nos ponga un norte firme al cual anclaremos los planes específicos y las soluciones a nuestros problemas. Lima crece y se enriquece con las capacidades de sus ciudadanos y ciudadanas, recorrerla hoy es llenarse de optimismo a pesar del transporte y el tránsito, de la informalidad en la economía y muchas de sus actividades.
Nuestra alcaldesa Susana Villarán me ha pedido que lidere la formulación del primer plan de desarrollo concertado de Lima Metropolitana. He aceptado como cargo ad honórem que tiene un objetivo esencial: construir entre los ciudadanos de Lima una visión de futuro que concertaremos para que guíe a las autoridades. Organizaremos grandes foros interdistritales para escuchar a todas y a todos y construir juntos una imagen-objetivo común. Recogeremos las iniciativas de organizaciones y especialistas diversos para mirar juntos el futuro de la ciudad metropolitana.
Tenemos que quebrar algunos tabúes. Lima no es posible sin el Callao y viceversa. No le niego a nuestro puerto su vocación regional, pero ambas son área metropolitana y tienen que cohabitar. Un colega harto de pleitos entre autoridades me dijo, comentando una noticia que ponía en boca del alcalde del Callao un freno a la expansión del Metropolitano hacia allá: hay que hacer de Ancón el puerto de Lima y de Collique su aeropuerto. Sería un grave error histórico y político. Mirar Lima hoy sin el Callao, su puerto natural, sin Lurín, Chancay y Huacho es miope. Hay que mirar toda el área metropolitana y sus potencialidades para mirar lejos. Otro tema es la forma en que se gestiona una ciudad de este tamaño.
No es posible imaginar el gobierno de Lima con 42 autoridades distritales desconectadas. Es burocrático e ineficiente este sistema y, si no lo evaluamos, crecerá y varios distritos querrán ser provincia superponiéndose en el mismo territorio edificios burocráticos interminables. Hay que diseñar una manera de gobernar Lima que las dos últimas Constituciones del Perú previeron al darle un régimen especial. Pero la ley se negó a diseñar un modelo organizativo propio, limitándose a reproducir normas de cualquier gobierno provincial o regional.
Lima avanza a pesar de los errores y crece solidariamente a pesar del “pensamiento único” que trató de convertirnos en individualistas a ultranza. Lima la hacemos todos y todos la convertimos en nuestra casa común, la primera ciudad del Perú porque nos reúne a todos, a todas las sangres y culturas de la peruanidad.
(*) Comisionado para formular un Plan Regional para Lima