Mi hijo y su primera desilusión amorosa
“Si el adolescente no es aceptado en sus requerimientos afectivos, experimentará un fuerte golpe a su autoestima y una sensación de descalificación. Estos sentimientos pueden suscitarle inseguridad y confusión en la afirmación de su identidad”, indica.
Agrega que la magnitud de los efectos de esta experiencia irá de la mano con la personalidad del adolescente anterior a la desilusión amorosa. Eso significa que, si hay una buena autoestima, saldrá airoso de esta dolorosa experiencia personal.
Ante esta situación, Rodríguez recomienda que los padres intervengan únicamente para darles soporte afectivo y emocional a sus hijos respetando su intimidad y evitando sobreprotegerlos. Tenga en cuenta que toda persona, a lo largo de su vida, enfrentará situaciones de crisis en numerosas ocasiones. Se debe aprender a enfrentar y resolver tales situaciones, y no negarlas ni evitarlas.
“Los padres pueden ayudar a sus hijos a través de la comunicación siendo receptores respetuosos de las confidencias del adolescente y, sobre la experiencia de ellos mismos, ayudarlos a discernir el problema de modo espontáneo y natural”, aconseja.
Respecto de los tiempos y formas de abordar la comunicación, esta no puede darse fijando horarios. “No es posible que un padre diga: ‘El domingo, al mediodía, voy a amar a mi hijo’. El amor se da desde la concepción del hijo y a lo largo de toda la vida, al igual que la comunicación”, finaliza.
PARA TENER EN CUENTA
No fuerce una confesión de lo que su hijo ha vivido. No minimice su sentimiento. No diga: “¡Qué exagerado! Peores cosas suceden en la vida”.
Ponga en práctica la capacidad de escucha hacia su hijo. Trate de seguirlo en su reflexión o propicie la misma antes que la censura o el sermón.
Evite dar una opinión si los hijos no la piden o no expresan que quieren escuchar su punto de vista. No intente imponerlo.
PUNTO DE VISTA
Es normal que tomen distancia
Por: Silvia Ochoa Rivero (*)
Es frecuente que los adolescentes tomen un poco de distancia de los demás para reflexionar acerca de sus sentimientos luego de una desilusión. Esta situación no debe alarmar a los padres.
Este es uno de los momentos más delicados de la relación entre padres e hijos, ya que va a redefinir el vínculo. Si los padres han construido durante la infancia una relación de confianza y cercanía afectiva, será menos difícil lograr el acompañamiento que se pretende en esta etapa.
(*) Psicóloga de psicopedagogia.pe


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