jueves, 24 de junio de 2010

Ciencias Sociales







PUNTO DE VISTA

El dólar otra vez

Por: Carlos Adrianzén Economista *
Jueves 24 de Junio del 2010

El dólar en el Perú siempre ha sido tema de discusión. Los peruanos con más de 30 años recordarán el vocablo “atraso cambiario” (i.e.: las demoras del Banco Central en ajustar el tipo de cambio nominal). En cambio, hoy hablamos de las caídas del dólar. Desde ya casi una década, ejércitos de expertos locales nos dan razones variopintas y cambiantes sobre las recurrentes caídas del dólar en el mercado local. Frente a esta batahola de explicaciones a la medida, no hay nada mejor que algo de economía y un poco de historia.

La economía nos recuerda que hay diversas formas de manejar bien el tipo de cambio. Desde regímenes flotantes o de mercado hasta controlados por el Gobierno (denominados como fijos o administrados). Aquí importan poco los extremos: todos se pueden manejar bien. Todos pueden tener suficiente flexibilidad real y predictibilidad nominal. Todo esto se complica cuando miramos la historia: la regla en esta parte del mundo implica que nos manejamos mal (léase: políticamente).

Así, cuando fijábamos abiertamente el cambio —dólar MUC o cambios múltiples— usualmente el BCR embalsaba el dólar (buscando ser popular), hasta que una devaluación severa se hacía inevitable. También, cuando decimos que dejamos flotar el tipo de cambio, lo usual es que no lo hagamos. A esta práctica la llamamos flotación sucia, otras veces flotación administrada. Lo concreto es que lo hacemos porque existe un marcado miedo a dejar libre el tipo de cambio. La explicación oficial de hoy respecto a por qué no se deja flotar el dólar es que, si esto sucediera, los prestatarios en dólares sufriríamos costosos ajustes. Esta explicación omite detalles clave. Hoy se controla —perdón, administra— un mercado ya distorsionado por un arbitrariamente bajo límite a las inversiones de las AFP en el exterior. También se omite que no se esterilizan propiamente las compras de divisas para apuntalar un dólar que se cae.

Esto evidencia un viejo drama: no hemos aprendido mucho. El BCR no interioriza que no es buena idea manejar el dólar en función del interés de un grupo (los deudores en dólares). Tampoco parece entender que tener un dólar administrado —en un país que tiene el pronunciado nivel de rigidez laboral y no transable que detenta el Perú— ni es una idea razonable, ni es consistente con el cumplimiento de su meta inflacionaria.

[*] Director de la Escuela de Economía de la USMP

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