
RINCÓN DEL AUTOR
Nuestro himno
Por: Mariella Balbi
Martes 20 de Julio del 2010
La Embajada de Francia celebró su fiesta nacional —el 14 de julio— con una magnífica innovación: Susana Baca, siempre brillante, cantó los himnos de los dos países de manera conmovedora y fue admirada por todos. La letra de la célebre La Marsellesa es guerrera, vibrante y fiel expresión de una revolución —para algunos demasiado sangrienta— que cambió no solo el sistema político francés sino el del mundo entero. Susana Baca le dio un efecto especial, difícil de describir, rescataba lo épico pero era suave a la vez. Con críticas por su llamado a las armas, o sin ellas, La Marsellesa se canta así desde hace siglos. No es el caso, sin embargo, de nuestro himno nacional, sobre el cual ya escribimos algunas líneas anteriormente, cuando se produjo un pedido ante el Tribunal Constitucional para que eliminara la estrofa más cantada de nuestro himno aquella de “Largo tiempo el peruano oprimido [...] la humillada cerviz levantó”.
No sabemos si el Tribunal Constitucional se ha pronunciado o no. Sí hemos visto que desde hace unos meses ya no se canta esa estrofa en las ceremonias oficiales, que por cierto no figuraba en la letra del compositor José de la Torre Ugarte. Ahora se la ha reemplazado por la última estrofa del himno original. Lo que se nota es un desconcierto generalizado y, siendo objetivos, poquísimos conocen la letra. Que se sepa no hubo una comunicación oficial al respecto y con seguridad un buen porcentaje de peruanos aún no sabe del cambio. Si este lo realizó el Tribunal Constitucional, es bastante sui géneris que un ente jurídico se aboque a la identidad, a la “fachada” musical de un país.
No se llega a entender por qué para abreviar nuestro himno (cantar las seis estrofas con el coro sería impracticable) se haya decidido que se entonen la primera y la última estrofas. Intuimos que las otras al tener alusiones a los incas, a España, pueden ser algo belicosas para estos tiempos de paz y armonía. Pero no resulta de mucho respeto histórico que el Perú actual maquille al de antaño. A esto se le suma que no conocemos bien quién fue el que tomó la decisión de elegir esa sexta estrofa en lugar de la cuarta, por ejemplo, que es también hermosa y sentida. Probablemente en los colegios ya se sepan esas líneas de memoria, pero hay varias generaciones perdidas al respecto, lo cual no es muy positivo. La identidad de un país reside, entre otros, en el respeto a su cultura, a su pasado, a la permanencia en el tiempo de su arquitectura, su patrimonio es indispensable. Por eso vemos tanto candidato que cree que con él se fundará la gestión municipal o la presidencia. Pero ese ya es otro tema.
No hay comentarios:
Publicar un comentario