CAMBIOS Y FRUSTRACIÓN EN EL AMBIENTE FAMILIAR
El impacto del desempleo en el hogar
El desempleo –explica la psicóloga– obliga a cada uno de los miembros de la familia a reordenarse y ello genera confusión, angustia e inseguridad frente a sus propias capacidades de cambio y adaptación. “Esto a su vez deriva en una frustración tanto en el desempleado como en su familia, que, de no poder manejarse adecuadamente, podría generar comportamientos agresivos”.
En el caso específico de que sea el padre de familia quien pierde el trabajo, este podría sentir impotencia y frustración, ya que considera que su rol de cabeza de familia queda desvalorizado. Sin embargo, se debe evitar la autocompasión y buscar soluciones.
Estar sin empleo también supone momentos de tensión en el hogar. Incluso se cree que al estar, el padre o la madre mayor tiempo en casa pueden surgir roces y conflictos con los hijos, situaciones que antes no se presentaban porque uno o ambos progenitores pasaban la mayor parte del día trabajando fuera del hogar.
No obstante, según Gal’Lino, los conflictos no se generan por el mayor control de los hijos sino por un manejo inadecuado del cambio de rutina. “La comunicación sincera y abierta entre la pareja y los hijos es fundamental en esos momentos”, señala.
Lo ideal para sobrellevar la pérdida del trabajo es contar con el apoyo material y emocional de todos los miembros de la familia. “También sería recomendable contar con un plan de ahorro familiar que permita sobrellevar dificultades como estas”, finaliza.
PUNTO DE VISTA
División de las tareas en casa
En la familia tradicional, el hombre se ocupaba del sustento familiar y la mujer de las tareas domésticas; sin embargo, hoy es frecuente que ambos trabajen e incluso, al quedar el hombre sin trabajo, sea la esposa quien se ocupe del sustento familiar.
En este contexto, es necesario un cambio en los roles tradicionales y en la división de tareas al interior de la familia. Ambos deben compartir las tareas domésticas y la crianza de los hijos.
Hombres y mujeres pueden realizar las mismas tareas en el hogar. Es un mito que solo las mujeres logran hacerlas bien. Compartir estas actividades posibilita que las familias puedan responder a los retos del día a día.
ROXANA ZEVALLOS. Psicóloga del Instituto Familiar Sistémico de Lima


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