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jueves, 17 de noviembre de 2011

Ciencias Sociales






SIMAS PERSPECTIVAS LABORALES

Desempleo juvenil se sigue disparando en España

El 48% de menores de 25 años estuvo sin trabajo en el tercer trimestre del año
Por: Iana Málaga Especial para El Comercio
Jueves 17 de Noviembre del 2011
MADRID. El desempleo en España ya no solo se ve en las estadísticas, sino que también se siente y se escucha en las quejas de miles de jóvenes que estudiaron una carrera, pero a quienes hoy solo les queda vivir del paro [subsidio] y esperar a que alguien los contrate.
Elena Poza, una madrileña de 30 años que estudió Ingeniería Geológica en la Universidad Politécnica de Madrid, trabajó hasta enero pasado en una consultora de ingeniería civil como técnica de proyectos. “Pero dado que la obra civil está prácticamente parada, un día la empresa se quedó sin proyectos y me despidieron luego de cuatro años de labor”.
Los jóvenes que viven del paro reciben unos 1.020 euros al mes, asegura Poza.
A sus 25 años, Clara Rodríguez nunca ha podido ejercer su carrera. “Estudié Ciencias del Mar en Andalucía, pero no creo que consiga empleo por ahora, dada la alta demanda de puestos de trabajo de la población joven”.
Lo contradictorio es que las empresas españolas exigen a quienes recién ingresan al mercado laboral una nutrida hoja de vida, como maestría, experiencia laboral y dominio de idiomas.
CIFRAS DESORBITADAS
La última Encuesta de Población y Empleo publicada por el Instituto Nacional de Estadística de España reveló que en el tercer trimestre del 2011 el paro [desempleo] atrapó a 4’978.300 personas. El 48% de menores de 25 años se encontró sin trabajo, lo que convirtió a España en uno de los países con las mayores tasas de desempleo juvenil de la Unión Europea.
Un reciente estudio sobre desempleo publicado por el BBVA indica que en España existen grandes deficiencias en el sistema educativo que dificultan el ingreso de los jóvenes al mercado laboral. Según la referida investigación, entre el 2005 y el 2010 la deserción escolar y de carreras técnicas y superiores fue de 30,6% en la población española de entre 18 y 24 años.
Elena Poza y Clara Rodríguez prefieren ya no mirar las cifras de desempleo de su país y ahora tienen la esperanza de que la situación mejore luego de las elecciones del 20 de noviembre.
EN PUNTOS
Según la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística, en el último trimestre del 2011 la tasa de paro llegó a 21,52% en España. La tasa de actividad superó el 60%.
Hasta setiembre pasado había 5,3 millones de jóvenes menores de 25 años desempleados en la Unión Europea. España (48%) y Grecia (43,5 %) eran los países más afectados.

Ciencias Sociales





El trabajador limeño tiene entre 25 y 44 años de edad en promedio

jueves, 3 de noviembre de 2011

Ciencias Sociales






Más de 138 mil peruanos enfrentan el desempleo

Latinoamericanos manejan con más astucia la crisis española

Se requiere un plan para mejorar las perspectivas de trabajo de los jóvenes
Jueves 3 de Noviembre del 2011
Hace unos días, el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España publicó un dato preocupante: el número de desempleados en el país ibérico aumentó en 144.700 personas en el tercer trimestre y alcanzó los 4’978.300. Cerca de la quinta parte está desempleada.
Los episodios de nerviosismo financiero que atacan a España –y a gran parte de Europa– han golpeado las expectativas empresariales y, con ello, el mercado laboral.
Así, el desempleo no está distinguiendo sexo (alcanza al 22,1% de los hombres y al 23,1% de las mujeres), edad (la tasa de jóvenes desempleados asciende al 48%) ni tampoco nacionalidad.
En el 2010, se registraron en España 1,4 millones de inmigrantes latinoamericanos, 28,2% de la población foránea total. El Perú es el tercer país que más aporta a esta cifra, con 138.211 compatriotas en suelo ibérico.
REYES DEL RECURSEO
Pese a la crisis que vive España, las remesas enviadas por los latinoamericanos a sus países de origen han comenzado a recuperarse.
Y esto no se debe a una mejora en sus ofertas de trabajo o al incremento en sus sueldos, sino a la capacidad de modificar sus hábitos para salir adelante.
Según comentó Elena Sánchez Montijano, investigadora de inmigración en el Centro de Estudios y Documentación Internacional de Barcelona, los inmigrantes están colaborando en la recuperación económica porque se han adaptado mejor a la situación de crisis que muchos españoles.
“Están aceptando trabajos por debajo de sus calificaciones e, incluso, reubicándose. Aunque sea en trabajo informal y sin cotizar en la seguridad social, ganan dinero y estimulan el consumo”, dijo la especialista a la agencia Associated Press.
Otras salidas que encuentran los latinoamericanos para sortear la crisis son tener más de un empleo a la vez, hacer horas extras, vender objetos personales, aprovechar los comedores comunitarios y tratar de vivir con menos gastos.
Pero algunos no han podido con la lucha y decidieron volver a su país de origen. Desde la instauración, en el 2008, del programa voluntario de retorno para inmigrantes, 21.666 personas han sido repatriadas.
El descontento es latente en España. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 77% de encuestados dijo no estar satisfecho con la disponibilidad de oportunidades de empleo que les brinda el país.
Claves
Para la OIT, españa requiere una estrategia integral que cuente con un plan para mejorar las perspectivas de empleo de los jóvenes.
Además, es necesario un ajuste de las políticas en materia de educación; promover las políticas activas de empleo prestando apoyo adecuado a los desempleados; y eliminar la temporalidad laboral.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Orientación y Consejería







CAMBIOS Y FRUSTRACIÓN EN EL AMBIENTE FAMILIAR

El impacto del desempleo en el hogar

Miércoles 3 de Agosto del 2011
La pérdida repentina del trabajo afecta no solo al trabajador sino también a todo su núcleo familiar, pues implica un cambio abrupto en el modo de vida. Y es que “las familias constituyen sistemas regidos por normas de convivencia y cuando sucede algo que altera este orden surgen las crisis que desestabilizan el equilibrio alcanzado”, nos dice la terapeuta familiar Giuliana Gal’Lino Vargas-Machuca, directora ejecutiva de la ONG Cometa.
El desempleo –explica la psicóloga– obliga a cada uno de los miembros de la familia a reordenarse y ello genera confusión, angustia e inseguridad frente a sus propias capacidades de cambio y adaptación. “Esto a su vez deriva en una frustración tanto en el desempleado como en su familia, que, de no poder manejarse adecuadamente, podría generar comportamientos agresivos”.
En el caso específico de que sea el padre de familia quien pierde el trabajo, este podría sentir impotencia y frustración, ya que considera que su rol de cabeza de familia queda desvalorizado. Sin embargo, se debe evitar la autocompasión y buscar soluciones.
Estar sin empleo también supone momentos de tensión en el hogar. Incluso se cree que al estar, el padre o la madre mayor tiempo en casa pueden surgir roces y conflictos con los hijos, situaciones que antes no se presentaban porque uno o ambos progenitores pasaban la mayor parte del día trabajando fuera del hogar.
No obstante, según Gal’Lino, los conflictos no se generan por el mayor control de los hijos sino por un manejo inadecuado del cambio de rutina. “La comunicación sincera y abierta entre la pareja y los hijos es fundamental en esos momentos”, señala.
Lo ideal para sobrellevar la pérdida del trabajo es contar con el apoyo material y emocional de todos los miembros de la familia. “También sería recomendable contar con un plan de ahorro familiar que permita sobrellevar dificultades como estas”, finaliza.
PUNTO DE VISTA
División de las tareas en casa
En la familia tradicional, el hombre se ocupaba del sustento familiar y la mujer de las tareas domésticas; sin embargo, hoy es frecuente que ambos trabajen e incluso, al quedar el hombre sin trabajo, sea la esposa quien se ocupe del sustento familiar.
En este contexto, es necesario un cambio en los roles tradicionales y en la división de tareas al interior de la familia. Ambos deben compartir las tareas domésticas y la crianza de los hijos.
Hombres y mujeres pueden realizar las mismas tareas en el hogar. Es un mito que solo las mujeres logran hacerlas bien. Compartir estas actividades posibilita que las familias puedan responder a los retos del día a día.
ROXANA ZEVALLOS. Psicóloga del Instituto Familiar Sistémico de Lima

martes, 22 de febrero de 2011

Ciencias Sociales






PUNTO DE VISTA

Estar sin trabajo
Por: Inés Temple Administradora*
Martes 22 de Febrero del 2011

Es muy duro estar sin trabajo. Quien ha pasado por la experiencia o la ha visto de cerca sabe lo que duele vivir esta etapa confusa y solitaria que afecta tanto la autoconfianza y la autoestima. La falta de estructura y la incertidumbre de no saber cómo y cuándo llegará la ansiada oferta de empleo impactan mucho en nuestra identidad, puesto que lo que somos está muy asociado con nuestra vida laboral.

La pérdida de trabajo puede ser muy traumática para quienes son desvinculados sin especial respeto a su dignidad. Lamentablemente, la mayoría de jefes que comunica una salida no se capacita ni se prepara para hacerlo bien, sin medir el impacto que cada palabra mal dicha tiene en quien está en una posición muy vulnerable al ser despedido. Pocos reparan en cómo un mal despido golpea a quienes deben salir a enfrentar el mercado laboral.

Quedarse sin trabajo puede afectar incluso a los mejores trabajadores o ejecutivos en un mercado laboral dinámico por el crecimiento. A cualquiera le pasa y sucede por diversas razones que muchas veces no tienen relación con el desempeño individual (fusiones, cambios organizacionales y/o de perfil). Y es equivocado pensar que una buena compensación económica evita por sí sola el dolor de una salida manejada sin respeto o la angustia de estar sin trabajo.

Encontrar un nuevo empleo requiere de una clara estrategia, buena metodología y un plan efectivo pero, sobre todo, de una ejecución perseverante y sostenida en el tiempo. El proceso de reinserción toma tiempo, y puede llegar a ser una tarea de largo aliento en la que es clave mantener la energía, buena actitud y motivación, ya que las relaciones y los procesos tardan en madurar.

Sin embargo, estar sin trabajo –al igual que otras experiencias difíciles en la vida– deja importantes aprendizajes. Los testimonios de quienes se recolocan resaltan lo valioso de aprender a valorar las cosas, de conocerse mejor a sí mismos, de tener una nueva conciencia de su empleabilidad y de la importancia de desarrollar su red de confianza.

Con todo, el testimonio más frecuente e impactante es aquel en el que los que se recolocan resaltan sentirse recompensados por haberse podido reconectar con sus familias y con su fe y, gracias a ellas, ¡salir muy fortalecidos de la experiencia!

(*) ) Presidenta de DBM Perú y DBM Chile