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jueves, 18 de agosto de 2022

Arma Secreta del Perú: Submarino «Toro» (1879-1881)

 

17 agosto 2022
Arma Secreta del Perú: Submarino «Toro» (1879-1881)
El “Toro”, diseñado y fabricado por Juan C. Federico Blume, fue el primer submarino operacional con fines militares de Latinoamérica desarrollado durante la guerra del Salitre (1879-1884).
Contexto
La inmolación heroica de Miguel Grau en Angamos significó para el Perú el principio del fin. El enemigo, dueño absoluto del mar, disponía de amplia capacidad de proyección estratégica para movilizar sus fuerzas y de asegurarse la victoria, así como para interrumpir el tráfico marítimo peruano que supusiera cualquier intento de abastecimiento logístico proveniente del exterior. Quedó demostrado que la superioridad marítima de Chile fue decisiva para que pueda salir airoso de la campaña terrestre en el sur peruano.
Fracasada las conferencias de Arica (1880), donde las autoridades sureñas intentaron intimidar la voluntad de lucha de los peruanos, las fuerzas chilenas enfocaron sus esfuerzos hacia la capital peruana, confiados en su aplastante superioridad naval para dar termino definitivo al conflicto. Para ese entonces, a la escuadra peruana solo le restaba la corbeta de madera “Unión”, el cual era totalmente inútil para frenar la movilización chilena por mar.
En esa situación, desfavorable para la nación peruana, muchos ingenieros peruanos depositaron sus esperanzas y esfuerzos en el desarrollo de armas milagrosas que pudieran dar vuelco a la guerra. En ese intento desesperado muere Pedro Ruiz Gallo, durante la fabricación de torpedos experimentales. Sin embargo, un naturalizado peruano, Federico Blume, logró desarrollar un arma cuyo uso hubiera significado un cambio drástico al curso de los acontecimientos.
Antecedentes
El primer intento de Federico Blume para desarrollar un submarino data desde la guerra hispano-peruana (1865-1866). En esa oportunidad, Blume, consciente de sus habilidades de ingeniero, propuso al gobierno peruano la fabricación de un navío con capacidad de inmersión para poder hostilizar con éxito a los navíos españoles. Las autoridades peruanas descartaron de plano la propuesta, prefiriendo las defensas costeras. La falta de visión del Estado peruano para el desarrollo autónomo de ingenios militares resultaría fatal unos años más adelante.
Desarrolló y fabricación
Al estallar la guerra con Chile, Blume tuvo la certeza que era cuestión de tiempo para que las fuerzas navales chilenas vencieran a las peruanas. Chile en ese entonces, estaba por primera vez en su historia, armado con los mejores buques blindados de la región. Es así, que Blume se abocó a la construcción de su viejo proyecto, usando sus propios recursos sin esperar apoyo gubernamental.
El 14 de octubre de 1879, el submarino estaba terminado, se hicieron pruebas exitosas de inmersión. El submarino logro desarrollar una velocidad de 3 nudos a 12 pies de profundidad, saliendo a la superficie luego de 30 minutos. Ante el éxito de las pruebas, Blume presentó su prototipo al gobierno de Prado, quien comisionó al capitán de navío Ezequiel Otaya para su inspección.
No obstante, la crisis política ocasionada por el golpe de Estado de Piérola, impidió que se logre avanzar con el proyecto. Gracias a la intervención de amigos, Blume logró que el General Manuel de Mendiburu, colaborador de Piérola, pueda observar una inmersión del ingenio. El ensayo realizado en el mes de julio de 1880 causó asombro, por lo que se aprobó una partida presupuestal para la fabricación de una nueva unidad con mejores características, se asignó a la factoría Juan V. Juliá como centro de operaciones.
Finalizados los trabajos, el nuevo submarino contaba con novedosas adaptaciones, entre los cuales destacaba la capacidad para albergar 4 torpedos “lay” de 10 libras de dinamita cada uno. Asimismo, se le bautizó como “Toro” por su peculiar diseño. En las pruebas de inmersión participó el guardiamarina Manuel Elías Bonnemaison. Todo indicaba que el artilugio estaba listo para causar un mortal daño al enemigo.
Intento de ataque y espionaje enemigo
A fines de 1880, se decidió usar al “Toro”. Para aprovechar al máximo las cualidades furtivas del submarino se eligió la noche para el ataque, los blancos designados fueron los poderosos blindados chilenos Lord Cochrane y el Blanco Encalada que en esos momentos bloqueaban al puerto del Callao, el hundimiento de uno esos buques era fundamental para afectar de manera decisiva a las operaciones chilenas que se cernían sobre el Callao y Lima. Sin embargo, cuando el “Toro” estaba listo para el ataque, el mando chileno fue advertido por sus espías respecto a una nueva infernal arma peruana. La advertencia hizo que los blindados enemigos se replegaran para evitar la acción, lo que generó que se aborte la misión. Causa suspicacia debido a que los preparativos y alcances del ataque solo eran conocidos por las altas esferas del gobierno.
El infatigable Blume no perdió las esperanzas, por lo que volvió a gestionar la fabricación de otro submarino con mayor radio de acción para dar caza a los blindados enemigos; no obstante, el desacierto de las autoridades y el caos reinante en la capital por la cercanía de las tropas chilenas, impidieron que se logre el objetivo.
El fin del “Toro”
Tras los eventos de Miraflores, y ante la inminencia de la caída de Lima, se decidió que el submarino sea hundido junto con los restos de la Armada Peruana para evitar que cayeran en poder del enemigo. El 16 de enero de 1881, en un escenario dantesco, se procedió con la orden.
Consumada la ocupación, los mandos chilenos, conocedores de la prodigiosa arma peruana, buscaron el submarino, para luego reflotarlo y despacharlo a Valparaíso como trofeo donde finalmente se pierde todo rastro del mismo.
De haber tenido éxito, es probable que el “Toro” habría volcado la situación a favor del Perú.
Después de la guerra, Blume insistió al gobierno peruano en reiteradas ocasiones para la fabricación de un nuevo submarino, sus palabras cayeron en el vacío. Falleció en 1901.
Referencias:
Cayo, P. & Palacios, R. (1987). El mar de Grau y la Marina de Guerra del Perú, Federico Blume: Pionero del Submarinismo Americano.
Marina de Guerra del Perú. Comandancia de Fuerza de Submarinos. De: marina.mil.pe
Revista de Marina. (1970). Los Precursores Submarinos Chilenos-Peruanos del Siglo XIX.
Supunar, P (1998). La autodestrucción de los restos de la Flota peruana en el Callao en 1881. En: Boletín de la Academia de Historia Naval y Marítima de Chile. Nro. 3, 1998
Supunar, P (s.f). TORPEDOS, MINAS, SUBMARINOS Y OTRAS ARMAS INFERNALES PERUANAS DURANTE LA GUERRA DEL PACIFICO. De historianaval.cl
Puede ser una imagen de 1 persona y texto que dice "ARMA SECRETA DEL PERÚ PAÍS: SUBMARINO «TORO> (1879- 1881) Pruebas: Paita, octubre 1879 Dotación: Oficial + 10 hombres Armamento: Torpedo "Lay", guiado por cables ELPERÚ capacidad de inmersión: 12 pies MILITARISMO MILITARISMOPERUANO PERUANO Velocidad: 3 nudos (en inmersión) Diseñador: Ing. Juan Carlos Federico Blume (1831-1901) Ducto ingreso Destino: Hundido de enero de 1881 por propia trípulación para evítar su captura aire Ducto de salída de aire Ventaníllas conmira telescópica "Torpedo Lay" .....--.--..... 14.6 Eslora Timón EPerú-MiarismoPeruan dirección"

lunes, 4 de julio de 2022

Carta de Manuel Salazar, Soldado peruano del Batallón Artesanos de Tacna, testigo presencial y actor de los hechos ocurridos el 7 de junio de 1880 en la cima del morro de Arica.

 

MEMORIAS DE LIMA.
2 julio 2022
Jaimito, lo sabe Todo.
Carta de Manuel Salazar, Soldado peruano del Batallón Artesanos de Tacna, testigo presencial y actor de los hechos ocurridos el 7 de junio de 1880 en la cima del morro de Arica.
Señores Editores de El Comercio:
Sobreviviente de la épica jornada de Arica que alumbra nuestra historia con resplandores de gloria, he leído con emoción la defensa que hacen ustedes de mi inolvidable jefe, héroe coronel don Francisco Bolognesi, agredido después de su noble martirio por un escritor chileno que pone en labios de mi coronel frases jamás expresadas.
Quiso la fortuna que me enrolase para defender a mi Patria en el batallón Artesanos de Tacna, comandado por el señor coronel don Marcelino Varela, en la 6ª. Compañía a orden del capitán don Pedro Vidaurre, y nos cupo defender la 1ª. batería del Este. Como a las 9 a. m. nos replegamos al Cuartel General, donde al lado del coronel don Manuel de La Torre se hizo la última resistencia.
Al llegar al lado izquierdo, dirigidos por el capitán don Luis Benavides, ayudante del comandante don José Joaquín Inclán, y antes de ser herido pude ver (y lo recuerdo con exactitud) que los soldados chilenos que avanzaban por las cuchillas del Cerro Gordo llegaban al Cuartel General, en donde se inició una lucha cuerpo a cuerpo. Al grupo donde estaban el señor coronel Bolognesi con el Capitán de Navío Moore, rodeaban en estrecho perímetro algo así como mil soldados chilenos que se estrecharon a la bayoneta con los de la primera fila. Rota ésta en un desorden espantoso en que se confundían gritos de ¡VIVA EL PERU! y Chile, los ayes de las víctimas y mil imprecaciones, y estando yo como a diez pasos de mi coronel Bolognesi, éste, revólver en mano disparó sobre la masa chilena. Cayeron heridos, lado a lado, el coronel Bolognesi y el capitán Moore.
Yo, sin apercibirme de que había sido herido en el cuello, disparaba contra el grupo. El coronel Bolognesi disparaba con su revólver intentando levantarse, y dándonos ánimo para continuar peleando, volteando hacia mi exclamó: "¡No hay que rendirse! ¡Miserables! ¡Viva el Perú!". El mayor Blondell que estaba a su lado haciendo fuego con un Winchester, repitió las mismas frases cayendo muerto instantes después.
Cuando ya todo era un campo de muertos, el soldado de mi Compañía Pascual Méndez y los sargentos Carlos Rodríguez y Jorge Salgado del Granaderos de Tacna, nos trenzamos a bayonetazos con los de la primera fila chilena. Yo logré atravesar al chileno que me acometió, que era joven como de veinte años, el que alcanzó a herirme el hombro con su bayoneta. Al caer desangrado por ésta y la anterior herida, ya mi coronel Bolognesi estaba muerto. Un chileno avanzó y le arrancó la presilla del hombro izquierdo. En este acto de violencia, el cadáver de mi coronel fue movido hasta quedar casi sentado, desplomándose enseguida; otro soldado chileno, entrado en años, le puso el pie sobre el brazo y le arrancó la otra presilla del hombro derecho.
Un oficial de las fuerzas enemigas daba, en medio del vocerío, las voces de "alto el fuego".
Es pues, completamente falso el relato del articulista chileno que calumnia al héroe del Morro haciéndolo aparecer como pidiendo piedad. El coronel Chocano, segundo jefe de mi batallón, fue también testigo de estos hechos. Esto es lo que he visto hasta el momento en que por efecto de las heridas perdí el conocimiento, encontrándome al volver en mí en el hospital de heridos.
Ruego se dignen publicar la presente como restablecimiento de la verdad histórica.
Manuel Salazar.
Soldado peruano del Batallón Artesanos de Tacna.
Tomado del Muro Rincón de la Historia Peruana.
Foto: Google Imágenes.
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martes, 24 de mayo de 2022

La Guerra. "Los Cabitos"

 

MEMORIAS DE LIMA.
La Guerra.
"Los Cabitos"
La Guerra del Pacífico trajo la imagen de niños héroes que ofrendaron su vida a la Patria, niños que sacrificaron sus juegos infantiles para ver a la Patria LIBRE de toda ignominia, niños entre los 13 y 16 años que provenían de los distintos colegios de Lima fueron el último escollo que tuvo que enfrentar el ejército invasor.
Casos como los de Manuel Bonilla y Néstor Batanero que defendieron la ciudad en la Batalla de Miraflores, teniendo en cuenta que el ejército chileno era de temer, no por su sagacidad en el combate, sino por su maledicencia al enfrentar al enemigo para el que siempre tenía una bala reservada para el "repase".
Para esta Batalla, fueron convocados los Reservistas, Contadores, Ingenieros y demás profesionales sumados al número de chiquillos que tomando un fusil en mal estado hicieron frente sin retroceder un milímetro, ahí, pertrechados en sus trincheras, apuntando directamente al enemigo y solo con el ánimo de no entregar la ciudad de sus juegos infantiles en manos del invasor.
Existe una leyenda que dice:
Un sargento de acerca a un niño de nombre Miguel y le dice:
Sargento: “es el que mató al teniente, cuál es tu último deseo gallo”.
Miguel: “Que me entierren junto con mi bandera”.
Que me entierren junto con mi Bandera, hermoso ejemplo que hoy no vemos en nuestros líderes que se pelean por un cuarto de pollo o por robar el cable.
Que el Espíritu y el Alma de estos jóvenes peruanos revivan en nuestros corazones.
La Avenida Aviación, Benavides, Tomás Marzano, confluyen en un óvalo que lleva por nombre "Los Cabitos" en honor a estos bravos y corajudos chiquillos.
(JAMEA)
Foto Google Imágenes.

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Ubicación de los Reductos Limeños

 

MEMORIAS DE LIMA.
La Guerra.
Ubicación de los Reductos Limeños.
El dictador Nicolás de Piérola fue el responsable de las fuerzas peruanas. Para la defensa de Miraflores, se contaba con los reductos, zanjas cavadas en la tierra de 2,5 m de profundidad y 7 m de ancho, tras las cuales se ubicaban las piezas de artillería y los defensores.
Los soldados peruanos que habían combatido en San Juan y Chorrillos, se replegaron a Miraflores y Surquillo, donde fueron reagrupados.
Los civiles que conformaron la milicia que defendería Miraflores, muchos de ellos colegiales, universitarios y profesionales liberales, se habían preparado todos los días desde las 15:00 horas después del trabajo. Los jefes recibirían grados provisionales de coronel.
Reductos de Miraflores
Se implementaron diez reductos, un sistema de parapetos y trincheras que se extendían desde la costa en Miraflores hasta el río Surco separados por 900 metros entre sí, defendiendo una línea de 12 km. Los reductos se organizaron en tres sectores: Andrés Avelino Cáceres en la derecha, Belisario Suárez al centro y Justo Pastor Dávila a la izquierda. La retaguardia peruana se encontraba en el Callao y en Lima. En la batalla sólo entrarían en combate el sector derecho al mando del Coronel Cáceres, y el centro de Belisario Suárez, además, parte de las tropas de la izquierda fueron retiradas de sus líneas para reforzar el sector derecho.
En el Reducto n.º 1, ubicado cerca al malecón, se encontraba el Batallón n.º 2 compuesto por los comerciantes de Lima al mando del coronel Manuel Lecca. Entre los civiles defensores se encontraba Augusto B. Leguía.
A continuación, al mando del mismo Andrés A. Cáceres, se encontraban los soldados que combatieron en San Juan y los batallones de voluntarios Guardia Chalaca al mando del capitán de fragata Carlos Arrieta y Guarnición de Marina al mando del capitán de navío Juan Fanning, provenientes del Callao.
En el Reducto n.º 2, ubicado junto a la línea del ferrocarril entre Lima y Chorrillos, se encontraba el Batallón n.º 4 con 300 hombres al mando del abogado Ramón Ribeyro junto a los magistrados, diputados y abogados de Lima. A continuación, se situaron las tropas reagrupadas por Belisario Suárez después de la batalla de San Juan. Actualmente se ha convertido en el Parque Reducto n.º 2.
En el Reducto n.º 3, antes del fundo La Palma, se encontraba el Batallón n.º 6, al mando del abogado Narciso de la Colina. A continuación, tropas de línea al mando de Justo Pastor Dávila.
En el Reducto n.º 4, en el fundo La Palma, se encontraba el Batallón n.º 8 al mando del jefe del Ministerio de Hacienda, Juan de Dios Rivero, junto a los empleados del estado peruano.
En el Reducto n.º 5, antes de La Calera de la Merced, se encontraba el Batallón n.º 10 al mando del propietario de la hacienda La Calera de la Merced, José M. León. Hoy día se ha reformado para albergar el Parque Reducto n.º 5.
Los Reductos n.º 6 y 7 se ubicaban entre La Calera y la hacienda Vásquez al mando de Juan Martín Echeñique.
Los Reductos n.º 8, 9 y 10 se ubicaban entre la hacienda Vásquez y la zona de Ate. Estos conformaban 12 batallones.
Fuente: Wikipedia.
El Reducto N° 2 ubicado en Miraflores en la Avenida Benavides quizás sea el más conocido de todos los Reductos, según estudios, el Reducto N° 1 habría desaparecido al paso del tiempo, el mismo que estuvo en el malecón Miraflorino.
 Puede ser una imagen de al aire libre, árbol y monumento