El Dominical
Copenhague No Fue Un Fracaso
«La buena información que está oculta es inútil; la mala información que está fácilmente disponible es nefasta»
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domingo, 7 de febrero de 2010
domingo, 27 de diciembre de 2009
Ciencias, Ciencias Sociales
El Comercio 24 de diciembre del 2009
PUNTO DE VISTA
Réquiem para Copenhague
Por: Erik Struyf Corresponsal en Bruselas
Cuando una casa comienza a incendiarse, a nadie se le ocurriría perder minutos preciosos en decidir a qué compañía de bomberos llamar o en optar por una u otra salida para ponerse a salvo. En el caso del clima, un absurdo similar sí se ha hecho realidad: ante la emergencia del calentamiento global, los líderes del mundo —los que tienen voz y voto— al final de cuentas han decidido posponer una vez más la puesta en marcha de una estrategia sensata para enfrentarlo.
Frenar el alza de la temperatura del planeta fundamentalmente equivale a quemar menos petróleo, carbón y gas. Usar menos combustibles fósiles implica modificar el modo de vida. Los estadounidenses no están dispuestos a dejar de conducir autos que parecen tanques para ir a comprar a la vuelta de la esquina toneladas de alimentos con qué atiborrar sus gigantescas refrigeradoras. Y los chinos, embarcados apenas en el tren del desarrollo, no están dispuestos a que les cancelen un festín que hasta hace poco les era esquivo.
Citamos a estadounidenses y chinos porque son voraces “energívoros” (casi la mitad de las emisiones planetarias salen de sus chimeneas y tubos de escape). Pero no son los únicos. La realidad es que muy pocos están dispuestos a asumir los altos costos que en el corto plazo implicaría cerrar el caño de la gasolina o el kerosene y desarrollar el uso de las energías renovables. Menos aun si el vecino no hace otro tanto: cuestión de no ceder ventajas a la competencia.
Es así como una cumbre preparada durante dos años y una cruzada emprendida hace más de una década pudo desembocar en un desenlace tan raquítico y decepcionante. Aparte de un fondo de emergencia para el clima (insuficiente), destinado a los países pobres y la promesa de movilizar fondos en el largo plazo, Copenhague dejó para después lo urgente: no se fijaron metas obligatorias de reducción de emisiones para los países industrializados ni se establecieron mecanismos razonables para monitorear las acciones de mitigación de emisiones prometidas por los países emergentes.
Eso no es todo. Las reuniones interminables que arrojan la decisión de seguir reuniéndose permanecerán en el menú pese a que los glaciares andinos y el Ártico se derriten sin freno y las sequías o las heladas malogran las cosechas de cientos de miles de campesinos: en Copenhague ni siquiera se decidió proyectar la Conferencia del Clima 16, que tendrá lugar en México en diciembre del 2010, como la reunión final para definir el plan mundial contra el calentamiento del planeta.
PUNTO DE VISTA
Réquiem para Copenhague
Por: Erik Struyf Corresponsal en Bruselas
Cuando una casa comienza a incendiarse, a nadie se le ocurriría perder minutos preciosos en decidir a qué compañía de bomberos llamar o en optar por una u otra salida para ponerse a salvo. En el caso del clima, un absurdo similar sí se ha hecho realidad: ante la emergencia del calentamiento global, los líderes del mundo —los que tienen voz y voto— al final de cuentas han decidido posponer una vez más la puesta en marcha de una estrategia sensata para enfrentarlo.
Frenar el alza de la temperatura del planeta fundamentalmente equivale a quemar menos petróleo, carbón y gas. Usar menos combustibles fósiles implica modificar el modo de vida. Los estadounidenses no están dispuestos a dejar de conducir autos que parecen tanques para ir a comprar a la vuelta de la esquina toneladas de alimentos con qué atiborrar sus gigantescas refrigeradoras. Y los chinos, embarcados apenas en el tren del desarrollo, no están dispuestos a que les cancelen un festín que hasta hace poco les era esquivo.
Citamos a estadounidenses y chinos porque son voraces “energívoros” (casi la mitad de las emisiones planetarias salen de sus chimeneas y tubos de escape). Pero no son los únicos. La realidad es que muy pocos están dispuestos a asumir los altos costos que en el corto plazo implicaría cerrar el caño de la gasolina o el kerosene y desarrollar el uso de las energías renovables. Menos aun si el vecino no hace otro tanto: cuestión de no ceder ventajas a la competencia.
Es así como una cumbre preparada durante dos años y una cruzada emprendida hace más de una década pudo desembocar en un desenlace tan raquítico y decepcionante. Aparte de un fondo de emergencia para el clima (insuficiente), destinado a los países pobres y la promesa de movilizar fondos en el largo plazo, Copenhague dejó para después lo urgente: no se fijaron metas obligatorias de reducción de emisiones para los países industrializados ni se establecieron mecanismos razonables para monitorear las acciones de mitigación de emisiones prometidas por los países emergentes.
Eso no es todo. Las reuniones interminables que arrojan la decisión de seguir reuniéndose permanecerán en el menú pese a que los glaciares andinos y el Ártico se derriten sin freno y las sequías o las heladas malogran las cosechas de cientos de miles de campesinos: en Copenhague ni siquiera se decidió proyectar la Conferencia del Clima 16, que tendrá lugar en México en diciembre del 2010, como la reunión final para definir el plan mundial contra el calentamiento del planeta.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Ciencias, Ciencias Sociales

El Comercio 21 de diciembre del 2009
ANÁLISIS POLÍTICO
¿Y ahora qué le toca hacer al Perú?
Por: Juan Paredes Castro
Si la cumbre de Copenhague ha quedado en deuda con el planeta, ¿de qué manera el Gobierno Peruano piensa saldar la suya con el país en materia de defensa del medio ambiente?
Lo que por ahora no puede lograrse en la aldea global, en la que todo y nada parece estar a nuestro alcance, es una señal de advertencia para las aldeas nacionales, que tendrán que pensar en salvarse por su cuenta y en entender que nadie más que ellas deben jugar su primer partido.
Claro que lo que haga y deje de hacer el mundo repercutirá sobre cada país. Pero conforme el mundo postergue las medidas más drásticas a adoptar, cada país tendrá que responder por lo que le toca. Y en esa tarea ya no es la ONU sino los gobiernos nacionales los que deben desplegar su mejor apuesta.
Buena parte de la frustración de Copenhague se debe precisamente a la falta de acuerdos nacionales, es decir, de políticas internas públicas. Mal podía esperarse que EE.UU. y China, principales emisores de gases de efecto invernadero, pudieran contribuir a un acuerdo internacional realmente severo, desde el momento en que ambas potencias no pueden exhibir compromisos nacionales en esa dirección.
¿Cómo puede aspirar la cumbre de Copenhague a que la temperatura global no suba más de dos grados si lo que podría hacer ello posible, los límites a las emisiones de gases, no han sido establecidos?
Esta terrible ironía internacional debe llevar al Gobierno Peruano a la necesidad de integrar y aterrizar mucho mejor sus políticas ambientales, que no están justamente articuladas y orientadas como debería ser. Mientras los sectores Agricultura y Energía y Minas manejen sus propios criterios y el Ministerio del Ambiente los suyos, cada cual en sus respectivos compartimentos estancos, no habrá una política de Estado, firme y coherente, de cara al calentamiento global. Solo la inercia burocrática de llevar las cosas como están y el consuelo tonto de que el mal no sea únicamente nuestro sino del mundo entero.
La minería formal e informal, la grande, mediana y pequeña, sin distinción de ninguna clase, tiene que estar en el foco de preocupación del gobierno y del Estado, para que las políticas ambientales en este sector no tengan que medirse con la sola vara de las inversiones productivas, sino con los estándares de calidad de vida que deben primar.
Aún está a tiempo Antonio Brack, ministro del Ambiente, para liderar ajustes y cambios capaces de no dejar colgado al país de la ineptitud estatal, como ha quedado colgado el mundo en la frustrada cumbre de Copenhague.
viernes, 18 de diciembre de 2009
Ciencias, Ciencias Sociales
El Comercio 18 de diciembre del 2009
Hillary Clinton ofrece dinero contra cambio climático
Hillary Clinton ofrece dinero contra cambio climático
martes, 15 de diciembre de 2009
Ciencias, Ciencias Sociales
El Comercio 15 de diciembre del 2009
Coalición africana se pone fuerte en reunión mundial
Coalición africana se pone fuerte en reunión mundial
lunes, 14 de diciembre de 2009
Ciencias, Ciencias Sociales
El Comercio 14 de diciembre del 2009
ESPECIAL. CUMBRE DEL CLIMA 2009
Klimaforum: La gente se levanta contra la COP-15
Unos 6.500 policías, en turnos de 16 horas, velan por la seguridad. El sábado, 100 mil personas marcharon 6 kilómetros por un acuerdo real y justo
COPENHAGUE. Hoy la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Clima (COP-15) entra en una fase decisiva de negociaciones. Antes de finalizar la semana, se espera la presencia de 118 jefes de Estado para cerrar un acuerdo. Mientras los presidentes de la mayoría de los países de la COP-15 empiezan a arribar a Copenhague, 516 organizaciones de 67 países realizan el Klimaforum 2009, “la cumbre de la gente”.
Fue inaugurada por la periodista y autora canadiense Naomi Klein, conocida líder antiglobalización, quien afirmó: “El Bella Center (donde se desarrolla la cita oficial) es el caso más grande de desastre del capitalismo. El trato que se necesita ni siquiera está sobre la mesa”.
El sábado, decenas de miles de ciudadanos se congregaron frente a la sede del Parlamento danés y marcharon a lo largo de seis kilómetros hacia el Bella Center. En la concentración se escucharon las voces de la modelo y fotógrafa danesa, de sangre peruana, Helena Christensen, quien narró: “Los campesinos de los Andes peruanos me contaron los problemas que padecen porque el clima ha cambiado mucho. No saben la razón de ese cambio generado por otros países”. Presente en la jornada estuvo también la Dra. Vandana Shiva, científica de la India y principal vocera del movimiento ambientalista de su país. El Klimaforum continuará hasta el cierre de la COP-15 con actividades para “despertar a los gobiernos dormidos”, según expresan.
Se calcula que 100.000 se unieron a la movilización del sábado que contó con la participación de personalidades de la talla del sacerdote y pacifista sudafricano Desmond Tutu, Nobel de la Paz 1984. Los manifestantes exigieron un acuerdo vinculante y obligatorio de recorte de emisiones de gases de efecto invernadero. La marcha terminó con cerca de mil detenidos ya liberados, de los cuales solo tres han sido puestos a disposición judicial por haber agredido a los policías.
El domingo se registraron más de 200 detenciones, pues un grupo pretendió bloquear el puerto. Hace un mes el Parlamento danés aprobó un paquete especial de leyes ante las probables protestas durante la reunión de las Naciones Unidas que busca un pacto internacional contra el cambio climático.
El domingo, el Klimaforum 2009 tuvo como conferencista a la keniata Wangari Maathai, Nobel de la Paz en 2004, una de las voces más influyentes del ambientalismo mundial y líder de la coalición africana. Mohamed Nasheed, presidente de Maldivas, un país compuesto por islas en el océano Índico con 80% de su territorio a menos de un metro de altura sobre el nivel del mar, informó que primero asistirá a esta reunión paralela y luego a la COP-15. Maldivas está desapareciendo por el incremento en el nivel de los océanos derivado del calentamiento global.
PRECISIONESCOP-15 es la décima quinta Conferencia de las Partes (sus siglas en inglés).
Es la más alta instancia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, uno de los documentos emanados de la recordada Cumbre de la Tierra o Eco-92 (Río de Janeiro, 1992) que entró en vigor el 21 de marzo de 1994, en 192 países, y que reconoce que el clima es un recurso compartido.
Las partes se reúnen anualmente y este año coincide con la quinta reunión de las partes del Protocolo de Kioto (vigente en 189 países), cuyo primer período de compromisos culmina el 2012.
En Copenhague se busca que los compromisos de Kioto sigan siendo vinculantes y obligatorios, después de ese año.
ENFOQUE Macondo a la danesaMariposas amarillas en Copenhague y estaríamos en una dimensión real maravillosa. Los negociadores parecen enemigos y no socios climáticos. Todd Stern, negociador de Obama, dijo: “No veo por qué ni un dólar de los contribuyentes norteamericanos deba ayudar a China”. China, que invierte billones en el mundo, es cabeza del G-77, el grupo de países subdesarrollados.
Mientras tanto, las prostitutas de Copenhague (trabajadoras sexuales en idioma políticamente correcto) protestan por la campaña Sé Sostenible No Compres Sexo, de la alcaldesa Ritt Bjerregaard, ofreciendo sexo gratis a los delegados.
Y por CNN se vio al presidente Obama recibiendo el Nobel de la Paz, en Oslo, y dando un discurso pro guerra. Fidel Castro resucitó para gritarle “hipócrita” y desapareció caribeñamente. Desde 60 países llegaron activistas para el Klimaforum 2009 y dicen que la cumbre oficial “no vale”.
¿Y la COP-15? Solo pueden tener cuatro finales. Ningún acuerdo; un acuerdo político no vinculante ni obligatorio; el esperado Protocolo de Copenhague que sustituya al de Kioto con puntos nuevos; o finalmente dos protocolos, un Kioto enmendado y un acuerdo vinculante y obligatorio de recorte de emisiones.
ESPECIAL. CUMBRE DEL CLIMA 2009
Klimaforum: La gente se levanta contra la COP-15
Unos 6.500 policías, en turnos de 16 horas, velan por la seguridad. El sábado, 100 mil personas marcharon 6 kilómetros por un acuerdo real y justo
COPENHAGUE. Hoy la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Clima (COP-15) entra en una fase decisiva de negociaciones. Antes de finalizar la semana, se espera la presencia de 118 jefes de Estado para cerrar un acuerdo. Mientras los presidentes de la mayoría de los países de la COP-15 empiezan a arribar a Copenhague, 516 organizaciones de 67 países realizan el Klimaforum 2009, “la cumbre de la gente”.
Fue inaugurada por la periodista y autora canadiense Naomi Klein, conocida líder antiglobalización, quien afirmó: “El Bella Center (donde se desarrolla la cita oficial) es el caso más grande de desastre del capitalismo. El trato que se necesita ni siquiera está sobre la mesa”.
El sábado, decenas de miles de ciudadanos se congregaron frente a la sede del Parlamento danés y marcharon a lo largo de seis kilómetros hacia el Bella Center. En la concentración se escucharon las voces de la modelo y fotógrafa danesa, de sangre peruana, Helena Christensen, quien narró: “Los campesinos de los Andes peruanos me contaron los problemas que padecen porque el clima ha cambiado mucho. No saben la razón de ese cambio generado por otros países”. Presente en la jornada estuvo también la Dra. Vandana Shiva, científica de la India y principal vocera del movimiento ambientalista de su país. El Klimaforum continuará hasta el cierre de la COP-15 con actividades para “despertar a los gobiernos dormidos”, según expresan.
Se calcula que 100.000 se unieron a la movilización del sábado que contó con la participación de personalidades de la talla del sacerdote y pacifista sudafricano Desmond Tutu, Nobel de la Paz 1984. Los manifestantes exigieron un acuerdo vinculante y obligatorio de recorte de emisiones de gases de efecto invernadero. La marcha terminó con cerca de mil detenidos ya liberados, de los cuales solo tres han sido puestos a disposición judicial por haber agredido a los policías.
El domingo se registraron más de 200 detenciones, pues un grupo pretendió bloquear el puerto. Hace un mes el Parlamento danés aprobó un paquete especial de leyes ante las probables protestas durante la reunión de las Naciones Unidas que busca un pacto internacional contra el cambio climático.
El domingo, el Klimaforum 2009 tuvo como conferencista a la keniata Wangari Maathai, Nobel de la Paz en 2004, una de las voces más influyentes del ambientalismo mundial y líder de la coalición africana. Mohamed Nasheed, presidente de Maldivas, un país compuesto por islas en el océano Índico con 80% de su territorio a menos de un metro de altura sobre el nivel del mar, informó que primero asistirá a esta reunión paralela y luego a la COP-15. Maldivas está desapareciendo por el incremento en el nivel de los océanos derivado del calentamiento global.
PRECISIONESCOP-15 es la décima quinta Conferencia de las Partes (sus siglas en inglés).
Es la más alta instancia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, uno de los documentos emanados de la recordada Cumbre de la Tierra o Eco-92 (Río de Janeiro, 1992) que entró en vigor el 21 de marzo de 1994, en 192 países, y que reconoce que el clima es un recurso compartido.
Las partes se reúnen anualmente y este año coincide con la quinta reunión de las partes del Protocolo de Kioto (vigente en 189 países), cuyo primer período de compromisos culmina el 2012.
En Copenhague se busca que los compromisos de Kioto sigan siendo vinculantes y obligatorios, después de ese año.
ENFOQUE Macondo a la danesaMariposas amarillas en Copenhague y estaríamos en una dimensión real maravillosa. Los negociadores parecen enemigos y no socios climáticos. Todd Stern, negociador de Obama, dijo: “No veo por qué ni un dólar de los contribuyentes norteamericanos deba ayudar a China”. China, que invierte billones en el mundo, es cabeza del G-77, el grupo de países subdesarrollados.
Mientras tanto, las prostitutas de Copenhague (trabajadoras sexuales en idioma políticamente correcto) protestan por la campaña Sé Sostenible No Compres Sexo, de la alcaldesa Ritt Bjerregaard, ofreciendo sexo gratis a los delegados.
Y por CNN se vio al presidente Obama recibiendo el Nobel de la Paz, en Oslo, y dando un discurso pro guerra. Fidel Castro resucitó para gritarle “hipócrita” y desapareció caribeñamente. Desde 60 países llegaron activistas para el Klimaforum 2009 y dicen que la cumbre oficial “no vale”.
¿Y la COP-15? Solo pueden tener cuatro finales. Ningún acuerdo; un acuerdo político no vinculante ni obligatorio; el esperado Protocolo de Copenhague que sustituya al de Kioto con puntos nuevos; o finalmente dos protocolos, un Kioto enmendado y un acuerdo vinculante y obligatorio de recorte de emisiones.
Ciencias, Ciencias Sociales
El Comercio 12 de diciembre del 2009
REFLEXIONES DESDE LA COP15
El clima que nubla nuestros ojos
Por: Martha Meier Miró Quesada Periodista*
El calentamiento global es un grave problema ambiental que puede llevar al colapso a ecosistemas enteros, a una masiva desaparición de especies y obligar a millones de seres humanos a abandonar sus pueblos inhabitables, convirtiéndolos en refugiados climáticos.
Pero todo eso puede ocurrir aunque solucionemos el problema climático mientras que nuestra relación con la naturaleza no cambie y no comprendamos —o nos resistamos a hacerlo— que la degradación del planeta no puede continuar.
Con la atención centrada en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP 15), corremos el riesgo de no mirar los otros retos.
El amplio e intrincado abanico de problemas nacionales no se solucionará aunque en Copenhague ocurra un milagro guadalupano y se cierre el tratado que extienda los compromisos del Protocolo de Kioto.
Veamos. Sabemos que más del 70% del oxígeno del aire que respiramos resulta de la fotosíntesis de las algas y del fitoplancton de los mares. ¿Qué hacemos? Además de sobreexplotar el recurso alga, nuestro mar de Grau ha sido severamente contaminado con todo tipo de residuos: desagües domésticos, industriales, agrícolas, toneladas de desechos sólidos vertidos.
El Ferrol, en Chimbote, Áncash, es hoy básicamente una bahía muerta, asfixiada por los desechos del boom harinero de pescado.
A paso de procesión le sigue la hermosa Paracas, una de las zonas de afloramiento de plancton más importantes del planeta, convertida en parque industrial y petroquímico. Ningún tratado climático corregirá la distorsionada visión que tienen nuestras autoridades sobre el progreso ni la avidez de algunos por ganancias al más corto plazo.
No erradicarán los relaves mineros ni la contaminación de nuestras fuentes de agua dulce (ríos y lagos) con metales pesados de la actividad minera.
¿Qué tratado modificará la mentalidad rapaz con la que —literalmente— se “explotan” nuestros recursos naturales?
Pase lo que pase, La Oroya seguirá luciendo su triste corona de ser uno de los diez puntos más contaminados del planeta; las poblaciones indígenas tendrán que alzar la voz para que se les reconozcan derechos sobre sus territorios milenarios. ¿Y cuál es el tratado que frenará a los transgénicos que se nos quiere imponer a la fuerza?
Las gigantescas corporaciones no cesarán en su intento de introducir sus semillas genéticamente modificadas y patentadas. Transgénicos que —como menciona Michael Pollan en su “Botánica del deseo”— están protegidos incluso como pesticidas, porque producen sus propios venenos contra las plagas.
No olvidemos, además, la basura formando montañas y rodeando infancias, ni a las personas que viven en condiciones inhumanas sin acceso a los servicios básicos. Inequidad, desigualdad. Ciudades mal planificadas que no permiten el sano intercambio vecinal. Corrupción en todos los ámbitos que debilita las instituciones democráticas y les resta credibilidad, que hunde en el pesimismo a los ciudadanos y lleva del “sí se puede”, al “ya qué importa”.
Lo que salga de Copenhague no es la solución, es apenas un paso en el camino por hacer de nuestro mundo un lugar mejor y más sano para todos y todas.
(*) ESPECIALIZADA EN TEMAS AMBIENTALES
REFLEXIONES DESDE LA COP15
El clima que nubla nuestros ojos
Por: Martha Meier Miró Quesada Periodista*
El calentamiento global es un grave problema ambiental que puede llevar al colapso a ecosistemas enteros, a una masiva desaparición de especies y obligar a millones de seres humanos a abandonar sus pueblos inhabitables, convirtiéndolos en refugiados climáticos.
Pero todo eso puede ocurrir aunque solucionemos el problema climático mientras que nuestra relación con la naturaleza no cambie y no comprendamos —o nos resistamos a hacerlo— que la degradación del planeta no puede continuar.
Con la atención centrada en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP 15), corremos el riesgo de no mirar los otros retos.
El amplio e intrincado abanico de problemas nacionales no se solucionará aunque en Copenhague ocurra un milagro guadalupano y se cierre el tratado que extienda los compromisos del Protocolo de Kioto.
Veamos. Sabemos que más del 70% del oxígeno del aire que respiramos resulta de la fotosíntesis de las algas y del fitoplancton de los mares. ¿Qué hacemos? Además de sobreexplotar el recurso alga, nuestro mar de Grau ha sido severamente contaminado con todo tipo de residuos: desagües domésticos, industriales, agrícolas, toneladas de desechos sólidos vertidos.
El Ferrol, en Chimbote, Áncash, es hoy básicamente una bahía muerta, asfixiada por los desechos del boom harinero de pescado.
A paso de procesión le sigue la hermosa Paracas, una de las zonas de afloramiento de plancton más importantes del planeta, convertida en parque industrial y petroquímico. Ningún tratado climático corregirá la distorsionada visión que tienen nuestras autoridades sobre el progreso ni la avidez de algunos por ganancias al más corto plazo.
No erradicarán los relaves mineros ni la contaminación de nuestras fuentes de agua dulce (ríos y lagos) con metales pesados de la actividad minera.
¿Qué tratado modificará la mentalidad rapaz con la que —literalmente— se “explotan” nuestros recursos naturales?
Pase lo que pase, La Oroya seguirá luciendo su triste corona de ser uno de los diez puntos más contaminados del planeta; las poblaciones indígenas tendrán que alzar la voz para que se les reconozcan derechos sobre sus territorios milenarios. ¿Y cuál es el tratado que frenará a los transgénicos que se nos quiere imponer a la fuerza?
Las gigantescas corporaciones no cesarán en su intento de introducir sus semillas genéticamente modificadas y patentadas. Transgénicos que —como menciona Michael Pollan en su “Botánica del deseo”— están protegidos incluso como pesticidas, porque producen sus propios venenos contra las plagas.
No olvidemos, además, la basura formando montañas y rodeando infancias, ni a las personas que viven en condiciones inhumanas sin acceso a los servicios básicos. Inequidad, desigualdad. Ciudades mal planificadas que no permiten el sano intercambio vecinal. Corrupción en todos los ámbitos que debilita las instituciones democráticas y les resta credibilidad, que hunde en el pesimismo a los ciudadanos y lleva del “sí se puede”, al “ya qué importa”.
Lo que salga de Copenhague no es la solución, es apenas un paso en el camino por hacer de nuestro mundo un lugar mejor y más sano para todos y todas.
(*) ESPECIALIZADA EN TEMAS AMBIENTALES
viernes, 11 de diciembre de 2009
Ciencias
El Comercio 11 de diciembre del 2009
ESPECIAL. CUMBRE DEL CLIMA 2009
Una sombra de corrupción se cierne sobre Copenhague
La policía denunció fraude de más de US$7 mil millones en mercado de bonos de carbono
Por: Martha Meier M Q Enviada Especial
COPENHAGUE. Como un baldazo de agua fría cayó la denuncia de la Policía Europea (Europol) sobre el fraude en el mercado de carbono, un mecanismo económico derivado del Protocolo de Kioto con el que la gran mayoría de países está de acuerdo.
La Europol denunció un fraude de unos 5 mil millones de euros (más de US$7.300 millones) en el mercado del carbono (Régimen de Comercio de Derechos de Emisión). Las empresas que requieren aumentar o mantener sus emisiones por encima de los límites establecidos pueden comprar bonos (créditos) de carbono a quienes emitan menos de la cuota asignada.
La legislación tributaria de la Comunidad Europea exime del pago del Impuesto a las Ventas a las transacciones intracomunitarias, pero si hay una reventa se aplica el impuesto correspondiente. Así, una compañía intermediaria puede quedarse con el monto del impuesto cobrado a sus clientes al revenderles el producto. En algunos países el 90% de las operaciones eran fraudulentas. El mercado de carbono de la UE es de unos 90.000 millones de euros anuales.
EE.UU. VERSUS CHINADe otro lado, Todd Stern, representante del presidente de EE.UU., Barack Obama, recalentó los ya caldeados ánimos de la cumbre al asegurar que su país no firmará ningún acuerdo de reducción de emisiones que no incluya un compromiso vinculante de China.
Indicó que China era un gran emisor, muy por encima de EE.UU. Adelantó que Obama no llevará ningún compromiso mayor al ya anunciado recorte de 4% de las emisiones en el 2020 respecto a los niveles de 1990.
EL OPTIMISMO DE GOREAl Gore, ex vicepresidente de EE.UU. y el hombre que más ha hecho por elevar la conciencia mundial sobre el cambio climático, se reunió el lunes en consulta con el presidente Obama.
A través de CNN, Gore dijo sentirse optimista y estar seguro de que los líderes mundiales llegarán a un acuerdo político que permita contar con un tratado post-Kioto el próximo año. Consideró que no había que distraerse con el “Climagate”, pues bastaba mirar alrededor para ver la devastación causada por el clima. No dio mayor importancia a la filtración a la prensa del supuesto borrador de acuerdo final y refirió que cosas como esas ocurrirían a lo largo de la cumbre.
EL DATOBono de carbonoEs un mecanismo de incentivos económicos para que las empresas privadas contribuyan a la reducción de emisiones contaminantes al medio ambiente.
ESPECIAL. CUMBRE DEL CLIMA 2009
Una sombra de corrupción se cierne sobre Copenhague
La policía denunció fraude de más de US$7 mil millones en mercado de bonos de carbono
Por: Martha Meier M Q Enviada Especial
COPENHAGUE. Como un baldazo de agua fría cayó la denuncia de la Policía Europea (Europol) sobre el fraude en el mercado de carbono, un mecanismo económico derivado del Protocolo de Kioto con el que la gran mayoría de países está de acuerdo.
La Europol denunció un fraude de unos 5 mil millones de euros (más de US$7.300 millones) en el mercado del carbono (Régimen de Comercio de Derechos de Emisión). Las empresas que requieren aumentar o mantener sus emisiones por encima de los límites establecidos pueden comprar bonos (créditos) de carbono a quienes emitan menos de la cuota asignada.
La legislación tributaria de la Comunidad Europea exime del pago del Impuesto a las Ventas a las transacciones intracomunitarias, pero si hay una reventa se aplica el impuesto correspondiente. Así, una compañía intermediaria puede quedarse con el monto del impuesto cobrado a sus clientes al revenderles el producto. En algunos países el 90% de las operaciones eran fraudulentas. El mercado de carbono de la UE es de unos 90.000 millones de euros anuales.
EE.UU. VERSUS CHINADe otro lado, Todd Stern, representante del presidente de EE.UU., Barack Obama, recalentó los ya caldeados ánimos de la cumbre al asegurar que su país no firmará ningún acuerdo de reducción de emisiones que no incluya un compromiso vinculante de China.
Indicó que China era un gran emisor, muy por encima de EE.UU. Adelantó que Obama no llevará ningún compromiso mayor al ya anunciado recorte de 4% de las emisiones en el 2020 respecto a los niveles de 1990.
EL OPTIMISMO DE GOREAl Gore, ex vicepresidente de EE.UU. y el hombre que más ha hecho por elevar la conciencia mundial sobre el cambio climático, se reunió el lunes en consulta con el presidente Obama.
A través de CNN, Gore dijo sentirse optimista y estar seguro de que los líderes mundiales llegarán a un acuerdo político que permita contar con un tratado post-Kioto el próximo año. Consideró que no había que distraerse con el “Climagate”, pues bastaba mirar alrededor para ver la devastación causada por el clima. No dio mayor importancia a la filtración a la prensa del supuesto borrador de acuerdo final y refirió que cosas como esas ocurrirían a lo largo de la cumbre.
EL DATOBono de carbonoEs un mecanismo de incentivos económicos para que las empresas privadas contribuyan a la reducción de emisiones contaminantes al medio ambiente.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Ciencias
El Comercio 10 de diciembre del 2009
RINCÓN DEL AUTOR
Y nosotros qué en Copenhague
Por: Beatriz Boza
Las inusitadas recientes lloviznas en Lima, así como los días de frío de esta última semana, coinciden con la discusión mundial que se ha iniciado este lunes en Copenhague sobre medidas para reducir los efectos del cambio climático en nuestro planeta. Si bien los principales agentes contaminadores están en China, India, EE.UU. y Europa, y por ende la discusión girará en torno al compromiso de esos países, si no se toman medidas eficaces, seremos uno de los principales afectados dada nuestra megabiodiversidad y ubicación geográfica. ¿Qué podemos hacer ante este problema mundial? Mucho. Cuidar el medio ambiente supone evitar desperdicios y mitigar daños en nuestro quehacer diario, evitando, por ejemplo, desperdicios de agua, electricidad, papel, tinta o gasolina. Y cuidar cómo desechamos la basura que producimos, especialmente la más tóxica, incluyendo plásticos, botellas, latas, etc. Algo que todos usamos casi sin darnos cuenta y que son altamente contaminantes son las pilas y baterías. Nunca deben arrojarse al tacho de basura, sino desecharlas en un envase de plástico y luego depositarlas en un lugar acondicionado para ello.
Destacan, en ese sentido, los esfuerzos liderados por William Prado en Trujillo con el apoyo del sector privado y las autoridades, al lograr que 40 colegios recolectaran, solo en tres meses, más de 650 kilos de pilas acumuladas en botellas de plástico. Como no basta recolectar si es que no hay dónde desechar, en Cusco, Doris Corrales logró que la municipalidad provincial elaborase cinco contenedores para recolectar las pilas usadas. En Amazonas, Dany Gallardo ha comprometido en este esfuerzo a ocho entidades estatales. El Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana, por ejemplo, ha recolectado más de cinco toneladas de pilas usadas gracias a su política de entregar un alevino (cría de pez) a cambio de una pila usada.
Más allá de los consumidores, los productores también tienen responsabilidad. Los vendedores de baterías, teléfonos y electrodomésticos deberían ser los principales agentes recolectores de pilas y baterías usadas.
¿Y las autoridades? Sorprende un reciente decreto supremo que reduce los requisitos de envoltorio de las pilas y permite la comercialización de baterías solo recubiertas de cartón o plástico, lo cual no solo aumenta el daño al ambiente sino a la salud, especialmente de los niños que tomen contacto con ellas a través de juguetes electrónicos.
RINCÓN DEL AUTOR
Y nosotros qué en Copenhague
Por: Beatriz Boza
Las inusitadas recientes lloviznas en Lima, así como los días de frío de esta última semana, coinciden con la discusión mundial que se ha iniciado este lunes en Copenhague sobre medidas para reducir los efectos del cambio climático en nuestro planeta. Si bien los principales agentes contaminadores están en China, India, EE.UU. y Europa, y por ende la discusión girará en torno al compromiso de esos países, si no se toman medidas eficaces, seremos uno de los principales afectados dada nuestra megabiodiversidad y ubicación geográfica. ¿Qué podemos hacer ante este problema mundial? Mucho. Cuidar el medio ambiente supone evitar desperdicios y mitigar daños en nuestro quehacer diario, evitando, por ejemplo, desperdicios de agua, electricidad, papel, tinta o gasolina. Y cuidar cómo desechamos la basura que producimos, especialmente la más tóxica, incluyendo plásticos, botellas, latas, etc. Algo que todos usamos casi sin darnos cuenta y que son altamente contaminantes son las pilas y baterías. Nunca deben arrojarse al tacho de basura, sino desecharlas en un envase de plástico y luego depositarlas en un lugar acondicionado para ello.
Destacan, en ese sentido, los esfuerzos liderados por William Prado en Trujillo con el apoyo del sector privado y las autoridades, al lograr que 40 colegios recolectaran, solo en tres meses, más de 650 kilos de pilas acumuladas en botellas de plástico. Como no basta recolectar si es que no hay dónde desechar, en Cusco, Doris Corrales logró que la municipalidad provincial elaborase cinco contenedores para recolectar las pilas usadas. En Amazonas, Dany Gallardo ha comprometido en este esfuerzo a ocho entidades estatales. El Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana, por ejemplo, ha recolectado más de cinco toneladas de pilas usadas gracias a su política de entregar un alevino (cría de pez) a cambio de una pila usada.
Más allá de los consumidores, los productores también tienen responsabilidad. Los vendedores de baterías, teléfonos y electrodomésticos deberían ser los principales agentes recolectores de pilas y baterías usadas.
¿Y las autoridades? Sorprende un reciente decreto supremo que reduce los requisitos de envoltorio de las pilas y permite la comercialización de baterías solo recubiertas de cartón o plástico, lo cual no solo aumenta el daño al ambiente sino a la salud, especialmente de los niños que tomen contacto con ellas a través de juguetes electrónicos.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Ciencias, Ciencias Sociales
El Comercio 9 de diciembre del 2009
Los países en vías de desarrollo calientan el discurso en Copenhague
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Ciencias, Ciencias Sociales
El Comercio 8 de diciembre del 2009
Inicio de La Cita de Copenhague Desborda Optimismo
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