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miércoles, 13 de mayo de 2015

Historia, geografía y economía, Ciencia


http://www.lavozdegalicia.es/noticia/informacion/2015/05/12/inge-lehmann-sismologa-tumbo-viaje-centro-tierra/00031431446391120714198.htm

Inge Lehmann, la sismóloga que tumbó el viaje al centro de la Tierra

Julio Verne soñó a mediados del XIX con una aventura al corazón del planeta, pero esta sismóloga danesa desmontó su teoría. Descubrió que la Tierra no es una esfera compacta e inactiva, sino todo lo contrario, con un núcleo interno que alcanza los 2.700 grados centígrados
La Voz Redacción, 13 de mayo de 2015. Actualizado a las 15:50 h.




Julio Verne publicaba Viaje al centro de la Tierra en 1864. La segunda novela del escritor francés probablemente provocó a más de un espeleólogo o minerólogo a querer imitar al personaje Axel y emprender así un paseo por el interior del planeta cuya ruta se iniciaba en el volcán Snæfellsjökull, situado en el oeste de Islandia. En esta mítica e icónica obra se daba a entender la teoría de que la Tierra está hueca. Probablemente, Julio Verne habría abortado su misión y, por tanto su libro, al corazón del planeta de haber sabido a que temperatura se cocía el ambiente a esas profundidades, unos 2.727 a 4.727 grados. Sin embargo, no fue hasta 1936 cuando Inge Lehmann le sacó de su error y le hizo entender que una aventura como la que planteaba en su obra era absolutamente inviable. En aquel año, esta sismóloga danesa publicó un documento que provocó que su nombre pasará a los anales de la geofísica. Y no es para menos.
Conocido simplemente como P, este nombre tan básico no deja entrever la magnitud del hallazgo de Inge Lehmann que provocó un giro radical de 180 grados en el estudio de esta materia. Y es que este texto contiene una nueva discontinuidad sísmica en la estructura de la Tierra que separaba el núcleo externo del núcleo interno. ¿Y qué significa exactamente esto? Pues que el planeta no es una esfera compacta e inactiva, sino todo lo contrario. Así, el núcleo estaría formado por una parte sólida y otra líquida, y ambas interactuarían entre sí en una zona que pasó a llevar el nombre de Inge Lehmann -al igual que muchas fases sísmicas en esta parte del planeta- y que se encuentra a una profundidad media de 5.155 km, dato, por cierto, que no se estableció con precisión hasta principios de la década de 1960.




El hallazgo de Inge Lehmann lo modificó completamente todo. Y es que hasta la década de los años 30, se creía que el núcleo era totalmente líquido, una simple bola de hierro. Sin embargo, empezó a sospechar que algo se escondía en el corazón de la tierra al darse cuenta de la heterogeneidad con la que se leían e interpretaban los sismogramas. Así, mientras esta científica analizaba las ondas sísmicas que atravesaban el planeta, detectó que algo fallaba. La clave se la ofreció los datos recogidos de un terremoto sucedido en Nueva Zelanda: el núcleo terrestre no se trataba de una sola capa ya que había una parte solida, otra líquida y una zona en la que ambos núcleos interactuaban.
Midiendo las ondas sísmicas, Inge Lehmann llegó a la conclusión de que el núcleo interno de la tierra debe de medir unos 2.440 kilómetros, es decir, aproximadamente el 70 % del tamaño de la luna. Además, también descubrió que tiene una temperatura muy elevada, probablemente de 2.727 a 4.727 grados, algo que seguramente hubiera desalentado a Julio Verne a llevar a Axel a emprender un viaje al centro de la Tierra.


 
Ver vídeoInge Lehmann: Así es el centro de la Tierra
Inge Lehmann descubrió además que el núcleo interno no gira solidario con el resto del planeta, ya que la parte interna líquida -que mide 6.800 kilómetros de profundidad, aproximadamente dos veces el tamaño de la Luna- le hace de cojinete. Es precisamente la existencia de estas dos partes lo que genera el campo magnético terrestre. Ahora, 79 años después, las bases puestas por este sismóloga danesa siguen evolucionando. Hasta ahora, se creía que este núcleo interno era un objeto sólido. Sin embargo, las investigaciones más recientes apuntan a que tiene estructuras detallas. Es más, se señala que incluso tendría una parte más interna.
Inge Lehmann, una mujer pionera
A pesar de que el descubrimiento de Inge Lehmann marcó un antes y un después en la geofísica y la sismóloga se ganó un hueco en los altares de la ciencia, esta danesa ya hacía tiempo que habia comenzado a marcar un tiempo nuevo en esta materia. Considerada toda una pionera en el estudio de terremotos, jugó un papel importante tanto por sus investigaciones como por su papel de mujer científica, en una época, a comienzos del siglo XX, donde estas áreas eran aún de dominio y control del bando masculino. Fue durante sus estudios en Cambridge cuando se dio cuenta que el suyo no iba a ser un camino de rosas.
Inge Lehmann, nacida el 13 de mayo de 1888 en Copenhague en el seno de una familia académica y de carácter progresista, recibió una educación igualitaria al acudir a una escuela donde niños y niñas estudiaban juntos, sin importar su sexo o su condición social. Sin embargo, cuando creció y se fue a estudiar a la prestigiosa universidad británica, donde se dio cuenta de que su condición de mujer podía suponer algún bache en el camino. A pesar del machismo que la rodeaba, no cesó en su empeño, se hizo con su título y poco tardó en entrar a formar parte de la red sísmica de Dinamarca. Así, ya de regreso en su país, en 1928 -antes incluso de marcar su gran hito científico- se desmarcó, hizo notar su valía y fue nombrada primera jefa del departamento de sismología del recién creado Real Instituto Geodésico danés, un cargo que mantuvo durante 25 años.
A pesar de todos sus logros y hallazgos, Inge Lehmann no se rindió nunca para seguir dando pasos para descubrir más aspectos sobre el planeta. Siguió escribiendo artículos científicos y recibiendo homenajes hasta cumplir los 100 años. En 1993, falleció a los 104 años dejando un largo legado para la ciencia en general, la geofísica en particular, y un consejo para Julio Verne: no viajes al centro de la Tierra.  

jueves, 22 de diciembre de 2011

Ciencias

IGP descarta erupción volcánica en provincia de Áncash

Ello pese a que autoridades de Yauya alertaron sobre gases tóxicos y humo. Alcalde de Carlos Fermín Fitzcarrald convoca a especialistas
Jueves 22 de diciembre de 2011 - 08:08 am
Áncash, Indeci, IGP,  Volcanes en Perú,  Yauya
(El Comercio)
EL COMERCIO
La noticia llamó la atención inmediatamente. Un supuesto volcán habría cobrado actividad y emanaría humo aparentemente tóxico en el distrito de Yauya, en la provincia Carlos Fermín Fitzcarrald, de Áncash, según informó el gobernador de ese distrito, Hernán Carbajal, a la emisora RPP. Pero inmediatamente los científicos lo desestimaron.
El doctor Orlando Macedo, el mayor experto en vulcanología del Instituto Geofísico del Perú (IGP), consideró improbable que exista actividad volcánica en Áncash. “La disposición de las placas tectónicas hacen imposible que existan volcanes en el norte, solo se presentan cuando tienen al menos ángulos de 20 grados de inclinación como en Ayacucho, Moquegua, Tacna, hasta Chile…. En Ica, Lima o Áncash hay como máximo 5 grados, las placas están muy próximas a la horizontal”, declaró a El Comercio. Habrían existido volcanes en esa zona, pero hace 10 millones de años, estimó.
El gobernador Carbajal había señalado que fue alertado de esta situación por los habitantes del centro poblado de Tambo, ubicado a 200 metros del posible volcán, por lo que hizo la verificación respectiva con un representante del Ministerio Público. En RPP agregó que comprobó que hay indicios de una probable erupción, por la presencia de gases y humo, además de fuego, por lo que solicitó la visita de especialistas de Defensa Civil. Yauya se encuentra a unas 14 horas de viaje por tierra desde Lima.
POSIBLES CAUSAS
Orlando Macedo recordó que una vez viajó a Cajamarca por un caso similar y, al final, se trató de una manifestación de aguas termales, que confundió a la gente. Hernando Tavera, director de sismología del IGP, lo corroboró: “En la zona centro puede ocurrir que las aguas termales en algún momento puedan estar a tanta presión del medio que tienden a salir emitiendo chorros voluminoso o vapores que fluyen en la superficie dando la impresión equivocada que va a surgir un volcán”.
De la misma opinión fue Jersy Mariño, de la Dirección de Geología Ambiental y Riesgo Geológico de Ingemmet, quien aseguró que en el norte pueden haber “volcanes extintos que nunca más volverán a erupcionar, pues están muertos”.
SEPA MÁS
Pese a la opinión de los expertos, el alcalde de la provincia de Carlos Fermín Fitzcarrald, Alfonso Santiago, pidió al Indeci acudir inmediatamente al centro poblado de Tambo Real, en el distrito de Yauya; donde insiste que desde el lunes último “han empezado erupciones de un volcán”.
Santiago refirió que el alcalde distrital de Yauya, Jano Palacios, le comunicó, vía telefónica, que los pobladores tienen temor porque la zona del fenómeno está cerca de un centro poblado donde habitan unas 1.500 personas, todas dedicadas a la crianza de ganado y la agricultura.

lunes, 19 de abril de 2010

Ciencias, Ciencias Sociales



ISLANDIA: ENTRE EL HIELO Y EL FUEGO
El mensaje del volcán
Por: Martha Meier Miró Quesada Periodista
Sábado 17 de Abril del 2010
La Pachamama habla y manda mensajes de lo más extravagantes. Que estemos dispuestos a comprenderla es otro cantar. En Islandia —isla entre el mar de Groenlandia y el Atlántico Norte, en el extremo noroeste europeo—, un volcán no cesa de expulsar cenizas al aire y con ello la naturaleza se ha encargado de mostrar cuán unidos estamos como “terrícolas”.
Este acto lejano y aislado ha impactado la vida de millones de personas y diversas actividades. Si a alguien le quedaba duda de que “la contaminación no reconoce fronteras”, allí está la nube negra expandiéndose por gran parte de Europa, paralizando hasta el 50% de vuelos aéreos —de pasajeros y de carga— obligando a cerrar aeropuertos, dejando a millares sin poder llegar a sus hogares y llevando a otros tantos a postergar citas de negocios.
El volcán está situado bajo un glaciar de nombre casi impronunciable —Eyjafjallajokull— y el avance de la lengua de cenizas dicta cátedra, ayudando a comprender que lo mismo ocurre con los invisibles gases con que contaminamos nuestra atmósfera (industriales, quema de combustible, del transporte, etc.), amén de otros desechos.
Cada año unos 55 mil compuestos químicos —dos mil de ellos cancerígenos— son expulsados al aire, a los mares, ríos y suelos; tales venenos viajan más allá de su punto de origen, aunque no sean visibles como lo es la nube del volcán.
Este jueves 22 de abril, alrededor del globo se conmemora el Día de la Tierra, creado en 1970 por el senador demócrata Gaylord Nelson (1916-2005) en un intento de sensibilizar, justamente, sobre el debido cuidado que debemos tener con cada rincón del planeta pues lo que afecta a un lugar terminará por impactar en muchos más.
El volcán islandés y su interminable nube de cenizas lo confirman (aunque esto no haya sido por mano humana).
Islandia, pequeña isla bastante alejada del continente europeo, tierra de la icónica y genial cantante Björk, es un país de glaciares y gran actividad volcánica y geológica. Hoy ocupa las primeras planas por el volcán pero tiene un mensaje más. Hasta la crisis económica global del 2008, su capital Reikiavik era un modelo de crecimiento sostenido de riqueza.
A lo largo de casi toda la primera década del siglo XXI el país, con poco más de 300 mil habitantes, fue una de las economías más prósperas de Europa y la sexta nación más rica de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
De pronto colapsó: su moneda perdió más del 50% de valor, en un solo día la bolsa cayó más de 76% y la banca desapareció. ¿Razones? La desregulación veloz de los mercados en el 2003 (especialmente deficiente en el caso de su banco central), la especulación financiera, pero principalmente la ambición de los tres mayores bancos de la isla y de una generación de jóvenes empresarios que invertía esperando ganancias al más corto plazo.
¿Mensaje? La codicia es pésima consejera.