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lunes, 21 de noviembre de 2011

Ciencias Sociales






ESTAMOS PERDIENDO LA IDENTIDAD DE CIUDAD

¿Qué modelo de vida se está incubando en Lima?

Por: Jorge A Ruiz de Somocurcio Hidalgo (*)
Lunes 21 de Noviembre del 2011
Lima es un ser vivo que no detiene su crecimiento y por el contrario acumula demandas que van más allá de la voluntad del gobernante de turno. En los próximos 10 años tendrá 1,5 millones de habitantes más que requerirán 50 mil empleos por año, 1.200 hectáreas de área verde (1,5 veces el tamaño de Miraflores) y 1.600 hectáreas por año para expansión urbana. Amén del déficit acumulado de 500.000 viviendas.
Ahora, al cabo de casi un año de nueva gestión municipal, a falta de un derrotero claro, es el mercado quien guía los pasos de la ciudad. En vivienda se atiende básicamente a los sectores de medios y altos ingresos y parcialmente al sector popular en ascenso.
Los sectores emergentes se dirigen hacia Magdalena, Pueblo Libre, Jesús María, Chorrillos, pero no los acompaña una política de incremento de sus áreas verdes, servicios ni equipamiento. También, se consolidan San Juan de Lurigancho, Ate y Breña. Sectores de estatus más alto se reubican en los nuevos proyectos de Miraflores, Barranco, San Isidro, Surco, pero se repite el mismo problema. Solo crecen los servicios que aseguran rentabilidad como los centros comerciales.
El 20% más pobre –los futuros ‘indignados’, ajenos al beneficio de la ciudad– seguirán en tugurios o librados a su suerte invadiendo la periferia, los cerros y áreas agrícolas. Deberán esperar años para obtener servicios básicos.
El ‘boom’ inmobiliario no es entendido por los gobiernos municipales como una oportunidad que debe beneficiar también a la ciudad para atender el déficit creciente de espacios públicos de calidad y de infraestructura cultural, ambiental, deportiva y recreativa. Se extinguen las posibilidades de generar nuevos espacios lúdicos y paisajistas frustrando una identidad de disfrute con la ciudad en la que más de tres millones de personas aún desperdician cuatro horas diarias de su vida en movilizarse.
El antiguo perfil urbano de barrios en distritos tradicionales ha perdido escala humana e imagen paisajista cediendo paso a una ocupación masiva de edificios de pobre calidad arquitectónica y funcional –con excepciones– que quedarán como dudoso legado por más de 200 años.
Nuevamente vemos que la normatividad urbana y la zonificación no está dirigida a promover un modelo de ciudad y convivencia con protección de sus valores urbanos ambientales y patrimoniales. Es más, muchas veces es solo letra muerta.
Barranco y el Cercado hacen algunos esfuerzos de recuperación de sus áreas históricas, pero hace falta un plan patrimonial metropolitano que incluya el Centro Histórico de Lima y áreas de Barranco, Chorrillos, Pueblo Libre, Miraflores, San Isidro y el Callao, además de las zonas precolombinas y otras republicanas con valor. Cualquier ciudad se consideraría tocada por la fortuna si tuviera borde costero y patrimonio monumental, pero nuestra capital sigue de espaldas al mar y con su patrimonio histórico en riesgo. La reciente campaña de El Comercio de Lima Milenaria podría contribuir a reconquistar valores en extinción.
La capital se ha vuelto más democrática con mayor movilidad social y económica. Pero también se está transformando en una ciudad de una agresión creciente, menos cívica y solidaria, en la que se vive una sensación de indefensión permanente sin campañas ni liderazgos que promuevan ciudadanía.
Lima exhibe con orgullo su modernidad poniendo en vitrina sus torres inmobiliarias, pero solo es un espejismo, pues todos sus sistemas de recolección de basura, provisión de agua potable, manejo de desagües, áreas verdes, tránsito y transporte o descontaminación son obsoletos y no recogen ninguna de las soluciones del urbanismo moderno y ecológico.
La ciudad joven disfruta de megaconciertos (pero no tiene escenarios), devota de una cultura pasajera de estrellas, convive con la cultura andina, mientras de otro lado, un sector privado apuesta por galerías, salas de teatro y conciertos, huérfano de apoyo del gobierno municipal y nacional. Ahí continúan esperando el Museo de Arte Contemporáneo de Barranco y ese gran espacio público que puede ser la Costa Verde.
El Plan de Desarrollo de Lima al 2010 fue superado por la realidad. Quizás el nuevo plan concertado anunciado por la alcaldesa y encargado al doctor Henry Pease pueda ser el modelo que permita repensar la ciudad y reconciliarla con sueños, ideales y valores de una nueva Lima.
(*) Arquitecto urbanista