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miércoles, 4 de septiembre de 2024
miércoles, 1 de junio de 2022
Así serían los próximos 1.000 años de la humanidad
16 min ·
¿Conciencia humana digitalizada? ¿Inteligencias artificiales diseñando otras inteligencias artificiales? ¿Singularidad tecnológica? Esto es lo que se avecinaría en el futuro, según los visionarios tecnológicos.
muyinteresante.es
viernes, 24 de septiembre de 2010
Ciencias
TECNOLOGÍA. DISEÑANDO EL FUTURO
La ciudad inteligente está más cerca de lo pensado
Proyectan dar primeros pasos en el transporte y los nuevos edificios
Por: Bruno Ortiz Bisso Enviado Especial
Viernes 24 de Setiembre del 2010
ARMONK, NUEVA YORK. En medio de un bosque donde el otoño se empieza a notar queda la International Business Machine (IBM). A un año de cumplir 100 años, esta empresa convocó a representantes de la prensa sudamericana –entre ellos a El Comercio– para detallar su visión de futuro de lo que llaman “Un planeta más inteligente” (Smarter Planet).
Sin embargo, este concepto está cada vez más cerca, pues varios pilotos sobre la organización de las ciudades ya están en marcha.
NO SOLO CEMENTO
“Nuestro mundo se está volviendo más interconectado. Por ello es necesario recoger información en tiempo real y compararla con la información histórica. Con esta base se pueden crear propuestas inteligentes que mejoren la manera en que vivimos”, explica Florence Hudson, vicepresidenta de Energía y Ambiente de IBM.
Comentó que un edificio inteligente debe ser aquel que puede se manejado de manera integral. De ejemplo puso algunas construcciones, como un hotel cinco estrellas en Shangái, en donde se ahorra 50% de energía.
FALTA DE DECISIÓN
¿Pero si se puede construir un edificio inteligente, se puede hacer una ciudad inteligente? Sí. Pero falta decisión política. Así lo entiende Colin Harrison, director de Estrategia de Gobierno de IBM. “Los gobiernos locales siempre están abiertos a comprar tecnología, como computadoras. Sin embargo, nunca hacen nada por conectarlas entre sí. La integración de la operación es lo que falta para que una ciudad sea inteligente”, explica. Dentro de ese modelo –dice– cualquiera podría contar con un aparato que le permita elegir la mejor ruta para evitar el tráfico.
Y en proyectos como ese trabaja IBM en ciudades de China, Vietnam y Singapur. “Gracias a complejos modelos matemáticos se pueden diseñar herramientas como el IBM Traffic Predictive Tool, que permiten conocer cuáles son las vías libres”, detalla Laura Wynter, del Laboratorio Watson de Investigación de IBM.
Reseña que en países como Vietnam, donde no había información, tuvieron que llegar a acuerdos con los proveedores de telefonía celular para utilizar la triangulación de las antenas y levantar los mapas de vías libres a partir de la información de los usuarios de celulares.
Según los expertos de IBM, pronto empezarán esos pilotos en nuestra región. ¿Los veremos en el Perú? En Los Olivos ya hay un plan piloto para convertir el distrito en “inteligente”.
miércoles, 15 de abril de 2009
Religión

Autor: P. Fernando Pascual Fuente: Catholic.net
Ateos, creyentes y vida eterna
No existe ningún método químico, ninguna prueba de laboratorio, para decidir quién tiene razón y quién se equivoca
El materialista convencido dice: no hay Dios, ni cielo, ni espíritu, ni otra vida después de la hora de la muerte.
El espiritualista (los creyentes suelen serlo, aunque no siempre nos acordamos de ello) dice: hay Dios, cielo, espíritu y otra vida más allá de la frontera.
No existe ningún método químico, ninguna prueba de laboratorio, para decidir quién tiene razón y quién se equivoca. Si hubiese algún método evidente, claro, indiscutible, para llegar a una respuesta definitiva en este tema, hace siglos que habría terminado la discusión entre espiritualistas y materialistas. Pero la disputa sigue en pie, y todos nos encontramos a un lado o al otro de la plaza.
Llegará, sin embargo, el momento en el que este asunto quedará “resuelto” para siempre: tras la hora de la muerte.
Las posibilidades, a la hora de llegar a la tumba, son dos: o no existe otra vida, o sí existe y continuamos nuestra existencia (obviamente, de otro modo) porque tenemos la chispa del espíritu.
Ocurre, sin embargo, algo paradójico. Si todo se termina con la muerte, si la creencia en el espíritu era un error inmenso o un engaño maquiavélico, el materialista no podrá decir, tras la muerte, que tenía razón. A la vez, el espiritualista no se dará cuenta de que había vivido equivocado, ni se lamentará por haber soñado en un cielo inexistente. Los dos se esfumarán, como el humo que disipa el viento, como el fuego que agoniza con la lluvia que cae sobre la hoguera.
En cambio, si somos espirituales, si tenemos una vocación eterna, si Dios nos espera en la otra orilla, la situación será sumamente diversa. El espiritualista, el creyente, gozará infinitamente al descubrir que tenía razón, que había vivido pensando en el cielo. El materialista, en cambio, deberá reconocer su error. Tal vez tendrá que enfrentarse con consecuencias no esperadas, con responsabilidades que había descartado por no creer que hubiese nada más allá de la frontera.
Pascal (1623-1662) preguntaba: ¿quién tiene más miedo de la otra vida, el que piensa que no existe algo tras la muerte y se comporta de tal manera que, si hubiese cielo o infierno, mereciese el infierno? ¿O el que cree en la vida eterna, y se esfuerza por alcanzar el premio que la virtud recibe tras la muerte?
Son dos modos de vivir muy diferentes, casi contrapuestos, aunque luego, ateos y creyentes (creyentes de verdad) parezcan vestir igual, entrar juntos por la mañana a la oficina, y salir los fines de semana fuera de la ciudad en busca de un poco de descanso.
La tumba espera, imperturbable, con su silencio y sus enigmas. Más allá (así lo espero, así lo creo) está un mundo misterioso y bello, donde Dios abraza a sus hijos, para vivir, eternamente, en la dicha de los cielos.
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