«La buena información que está oculta es inútil; la mala información que está fácilmente disponible es nefasta»
Mostrando entradas con la etiqueta Ciudades inteligentes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ciudades inteligentes. Mostrar todas las entradas
martes, 13 de julio de 2021
viernes, 24 de mayo de 2019
Tecnología
Huawei: conoce por dentro la fábrica china de los celulares de la polémica en EE.UU.
Hace cuatro décadas el
gobierno chino inició la frenética apertura de su economía en una
antigua villa de pescadores llamada Shenzhen. Hoy en día es considerada
la Sillicon Valley de Asia y es ‘fábrica’ de miles de empresas de
innovación y tecnología. Huawei es su hija predilecta.












Hoy
en día China produce más de la mitad de los 2.500 millones de móviles
–de todas las marcas– que se venden cada año en el mundo. (Foto:
Rafaella León)
Huawei, la compañía a la que Estados Unidos
ha puesto un ultimátum (y una tregua de tres meses) por sospechas de
filtraciones de seguridad, fue fundada en 1988 con US $3.500. El ex
militar Ren Zhengfei –CEO de Huawei, un hombre reservado que ha pasado
los últimos años desmintiendo rumores sobre una supuesta recolección de
información sensible- escogió una antigua villa de pescadores donde el
presidente Deng Xiaoping instauró la llamada Zona económica especial:
Shenzhen, en la frontera con Hong Kong. “Shenzhen fue separada como
parte de este plan para convertirla en una ciudad del futuro. Tres
aspectos la definen: comercio, innovación y tecnología”, explica
Patricia Castro, sinóloga peruana afincada en China. Cuatro décadas
después en Shenzhen viven unos 12.5 millones de personas, la mitad de
ellas cantonesas. La otra mitad está conformada por ciudadanos de otras
regiones de China y también del extranjero atraídos por la bonanza de
esta tierra de emprendedores.
Una
burguesía galopante se percibe en sus calles, centros comerciales y en
su corazón financiero: todos los chinos sueñan con irse a Shenzhen.
Aunque no todos podrán pagarse un departamento propio. Se dice que en
esta ciudad con medio centenar de rascacielos y otro medio centenar en
construcción se levanta un piso cada tres días. El metro cuadrado en
esta ciudad alcanza los 7 mil dólares. “Aquí todo es más rápido”,
comenta un guía de turismo. “La gente, camina, maneja, construye, habla,
todo más rápido que en el norte. El lema en Shenzhen es: el tiempo es
dinero”. Hay ocho líneas de metro y se están construyendo 18 más en tres
jornadas de ocho horas.
“Shenzhen
no es un ejemplo aislado. Además de ser el tercer puerto más importante
del mundo, después de Shanghái y Singapur, es parte del circuito
económico de Macau, Hong Kong y Zhuhai, al sur de China”, nos explica
Michael Zárate, periodista peruano radicado hace seis años en Beijing.
Shenzhen es, a pequeña escala, lo que China ya ha emprendido a nivel
global. Prueba de ello es el megaproyecto de infraestructura conocido
como ‘Un cinturón, una carretera’, una especie de nueva ruta de la seda
del siglo XXI con el que busca tender redes terrestres y marítimas a
través de Asia y Europa. Se proyecta una inversión de 8 billones de
dólares y la participación de al menos 68 países.
“Shenzhen no es
todo China. Puedes encontrar también ciudades, especialmente del oeste,
muy pobres, rurales. Ahí vez un gran contraste. Definitivamente siempre
nos muestra lo mejor”, continúa Castro.
ALTA TECNOLOGÍA
Sin el surgimiento de Shenzhen, en 1978, como experimento económico del país más poblado del planeta, no habría sido posible la aparición de Huawei, que actualmente conecta a un tercio de la población mundial. Sus productos están disponibles en más de 170 países, emplea a 180 mil personas en todo el mundo y factura Us$92 billones.
Sin el surgimiento de Shenzhen, en 1978, como experimento económico del país más poblado del planeta, no habría sido posible la aparición de Huawei, que actualmente conecta a un tercio de la población mundial. Sus productos están disponibles en más de 170 países, emplea a 180 mil personas en todo el mundo y factura Us$92 billones.
Cerca de
Shenzhen, en la zona de desarrollo de la industria de alta tecnología
del lago Songshan, ciudad de Dongguan, provincia de Guangdong, se
encuentran las instalaciones donde se fabrican sus nuevas series de
teléfonos. La producción se organiza en líneas de veinte ingenieros que
intercalan sus labores con robots y máquinas automáticas que realizan
desde el montaje, prueba final y embalaje de los equipos. Veinte mil
trabajadores -29 años es la edad promedio- hacen turnos de ocho horas
con descansos de diez minutos cada dos horas, además de una hora y media
para almorzar y echar una siesta sobre los teclados. Excéntrica y sana
costumbre en toda china.
En setiembre
del 2018, la fabricante china de teléfonos inteligentes superó en ventas
por primera vez a Apple (54, 2 millones de unidades vendidas frente a
41,3) y le pisaba los circuitos a Samsung (71,5 millones). Estaba
experimentando con tercera dimensión, mientras apostaba por un diseño de
teléfono plegable. “Este aportará valor a los usuarios porque tendrá
pantallas más grandes en menos espacio. Creo que ese es el futuro”,
según el Dr. Wang, presidente del departamento de ingeniería de software
de Huawei.
Desde hace un año, las entidades gubernamentales de Estados Unidos tienen
prohibido usar dispositivos de la marca china, cuando empezó a tensarse
aún más la relación entre ese país y Donald Trump.
Etiquetas:
CHINA,
Ciudades inteligentes,
Ciudades y pueblos,
Comercio exterior,
Economía,
ESTADOS UNIDOS,
Hawei,
Tecnología,
Teléfonos celulares
Suscribirse a:
Entradas (Atom)