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martes, 17 de abril de 2012

Historia, Geografía y Economía






Las empresas no están preparadas para despedir

Según una encuesta de DBM, el 68% no ha recibido entrenamiento para manejar este momento difícil
Por: Claudia Paan
Martes 17 de Abril del 2012
Nadie dijo que manejar una empresa sea fácil. Y eso lo supo Rafael el día que tenía que despedir a un trabajador por los problemas económicos de su área. Cómo, cuándo y dónde despedirlo eran grandes interrogantes que no tenían respuesta.
Lamentablemente, Rafael no es –ni será– el único gerente que pasa por esta situación. De acuerdo con una encuesta elaborada por la consultora DBM, el 83% de ejecutivos ha tenido que desvincular a un colaborador durante su carrera y el 75% dijo que le había resultado muy difícil.
Pese a ello, solo el 32% de los encuestados ha sido capacitado para ese fin.
¿Por qué? Jimena Mendoza, gerenta de proyectos de DBM Perú, responde que se debe a que en muchas empresas es un tema tabú y porque muchos no lo toman como su responsabilidad.
“Esta última era la respuesta de los que eran jefes, pero no estaban en las áreas de recursos humanos. ¿Por qué? Ellos sienten que el rollo es de RR.HH.”, explica.
Otra de las razones para la falta de preparación en este aspecto es que muchos no lo consideran una prioridad, pues creen que eso no generará ingresos para su empresa.
“Es importante ya que esto demuestra los valores de la compañía, prepara a los ejecutivos y cuida la autoestima de todos los involucrados”, indica Mendoza.
Dar el paso
Sandra Cubas, directora de Career Partners Perú, comenta que los despidos impactan directamente en el clima laboral.
El mal manejo del despido trae consigo incertidumbre y el temor de los ‘sobrevivientes’ a ser los próximos despedidos, considera la especialista.
Además, los que se quedan tienen mayor estrés por la recarga de trabajo ocasionada por la disminución de trabajadores, agrega.
Entonces, ¿cómo manejar la desvinculación? Jimena Mendoza, de DBM Perú, recomienda, en un principio, que sea el jefe directo de la persona a despedir quien haga la comunicación y elija previamente el momento y lugar adecuados.
También se debe saber qué decir y qué no. Esta reunión no es para sacar los ‘trapos al aire’, sino para finalizar el vínculo, sugiere Mendoza.
Finalmente, el ejecutivo tiene que estar preparado para todas las reacciones posibles y tratar de forma respetuosa al colaborador.
MÁS DATOS
TIEMPO INVERTIDO
Los ‘sobrevivientes’ dedican 3 horas y media al día a pensar qué les pasará, cuándo viene otra ola de salidas, y, por consiguiente, la productividad cae.
NO CRUZAN LOS BRAZOS
Según DBM, el 25% de los trabajadores talentosos contrata a las empresas reclutadoras y piensa en irse cuando se producen los despidos.

martes, 20 de abril de 2010

Ciencias Sociales








PUNTO DE VISTA
Errores políticos en la oficina
Por: Inés Temple Administradora *
Martes 20 de Abril del 2010
“Mi jefe me contrató para que le dijera la verdad y soy la única que lo hace en las reuniones”, me contó muy orgullosa la ejecutiva. Su jefe, sin embargo, está harto de ser confrontado por ella, quien parece no darse cuenta de cuán incómoda y deteriorada está la relación entre ellos.
Los errores de ceguera política están entre las principales razones por las que los ejecutivos son invitados al retiro. Sin embargo, muchos no lo ven así y se equivocan al no aceptar la realidad política de las organizaciones, sobre todo cuando estas son grandes y complejas, y especialmente mientras más alto se está en la pirámide organizacional.
Muchos creen erradamente que ser político es ser manipulador o interesado y no se detienen a medir las consecuencias de sus actos y a cuidar sus relaciones con todos. No tratan de comprender el sistema de poder informal y las alianzas entre quienes toman las decisiones y así caen víctimas de las luchas de poder de otros. Olvidan que a más alto el cargo, mayores son las necesidades de reconocimiento y de ego de quien lo ostenta.
Otro error común es no terminar de comprender lo estratégico de la relación con el jefe: la organización es el cliente y el jefe es quien la representa. Si los jefes están satisfechos con la relación y los resultados, seguirán comprando nuestros servicios profesionales. Ciertamente las cosas se complican cuando se tienen varios jefes o cuando el jefe no es el ideal.
Las empresas familiares no se salvan de los juegos de poder, sobre todo si los accionistas operan el negocio. No preocuparse de tener una buena relación profesional con quienes toman las decisiones es un error grave.
No propongo que seamos sumisos. Más bien sugiero actuar siempre con mucho tacto, con prudencia, transparencia y lucidez. Si discrepamos con frecuencia, recomiendo hacerlo a solas, jamás poniendo a nadie en una situación incómoda frente a otros.
El respeto cabal a personas de todo nivel y en toda situación es quizá la mejor manera de navegar exitosamente por los peligrosos mares políticos de las organizaciones.
[*] Presidenta de DBM Perú y DBM Chile

miércoles, 1 de octubre de 2008

Ejecutivas: Lidia Elías Reaño

Un dolor lumbar le cambió la vida y la acercó a la felicidad



Publicado en el diario El Comercio-Blog Ejecutivas
Un dolor lumbar le cambió la vida y la acercó a la felicidad. La exigente ejecutiva quedó en el camino y se entregó a una metodología que viene gestando mejores seres humanos.
"Nosotros decimos que lo que pasa adentro, pasa afuera". Lidia Elías habla del cuerpo, pues este plasma a la perfección nuestro estado emocional. Una década atrás, ella subía y bajaba de aviones y diseñaba proyectos. ¿Su objetivo? Como presidenta de una ONG, promover una real democratización del país a través de alternativas de desarrollo que tomen en cuenta al trabajador.
Una década atrás, un dolor lumbar la llevó al taller de Tomás Rouzer, un investigador estadounidense que llevaba años aquí dándole forma a lo que hoy son las artes somáticas aplicadas. Rouzer le enseñó a escuchar y atender a su cuerpo, Lidia se sanó.
Dejó de subir y bajar de aviones. Lidia hoy preside la Escuela de Artes Somáticas Aplicadas. Junto a Rouzer y sus nuevos colegas, brinda talleres que están cambiando vidas.
Hace diez años, su vida dio un vuelco radical.
Sí.
Presidía una ONG que veía temas laborales, era una especialista en planificación con libros publicados sobre sus investigaciones; y lo dejó todo para convertirse en una terapeuta basada en artes somáticas aplicadas.
El cuerpo te habla... la cosa es que tú te abras a sus mensajes. En mi caso, fue una ciática (dolor agudo del nervio ciático causado por la inflamación o compresión del mismo). Yo era una ejecutiva, una de las cosas que me encantaba de mi trabajo era diseñar y formular proyectos; y viajaba mucho. Soy muy independiente: no necesitaba que nadie me llevara las cosas. Yo lo hacía todo. Hasta que la vida me paró... Salía de mi edificio, la puerta de la cochera se había caído y no estaba el portero. Dije: "Yo la levanto", y ¡plaf! sentí algo. "No es nada", pensé. Hasta que me dio una ciática. No podía levantar ni medio kilo. ¿Sabes lo que es eso? ¿Para mí, una mujer acostumbrada a ir con sus maletas por los aeropuertos? No podía moverme.
Y en busca de una solución...
Comencé con la medicina convencional. Me fui a la Clínica Americana. Me atendieron bien, pero hasta donde da la medicina convencional. Fui a otro lado, ¡el médico me quiso operar! No. Comencé a buscar entre lo alternativo. Hice tai chi, conocí a dos mujeres que conocían a Tomás Rouzer, pero como me veían como una ejecutiva, pensaban: "¿Qué va a querer reducir la velocidad?". ¡Pero yo ya estaba reducida! Me dieron su número y lo llamé.
Se curó y comenzó a meterse en un mundo distinto al suyo. ¿Cuál fue la reacción de sus colegas?
Es que yo soy un poco rara. Todos me miran, pero les gusta lo que hago. ¿Qué pasó? Comencé a hacer 'cositas' pequeñas (talleres) para las secretarias, porque según yo estaban muy tensas (ríe)... ¡Y venían! O sea, comencé a meter a la gente en lo que yo me estaba metiendo.
Les parecería una marciana.
¡Al contrario! Porque comencé a cambiar. Yo era de las que querían que todos vayan a su ritmo. "¡Rápido y bien!", les decía, y todos me seguían. Sin embargo, comencé a cambiar. Tú no te das cuenta, pero los demás sí; y les gustaba.
Dos años después, le dijo chau a su vida pasada.
Es verdad.
Le dijo chau a su sueldo en dólares.
A la seguridad de que me iban a pagar todos los meses.
Se metió en un mundo incierto.
Con una base, porque ahorré y dije: "Voy a darme un sabático".
¿Por qué decidió dar ese paso?
Porque yo soy una mujer de corazón. Adonde está mi corazón, ¡ahí voy! Cuando trabajé en el Ministerio de Trabajo, ¡ahí estuvo mi corazón! Cuando estuve en ADEC-ATC (Asociación Laboral para el Desarrollo), también. Pero dejé de estar en esos proyectos. Los seguía realizando, pero mi corazón estaba en otra. Pude haber continuado así, porque me lo propusieron. Pero no. Mi vida no iba por ahí. Tenía que dedicarme a lo incierto.
¿Qué hizo?
Ahorré. Así me di dos años sin trabajar, solo me dediqué a seguir el curso de formación.
¿Qué fue lo más difícil?
Comenzar a soltar a mis personajes, a mis roles...
¿Internos?
Y roles externos, también. Comencé a soltar todo lo que yo era hacia afuera.
¿Cómo es eso?
Tuve que soltar a la ejecutiva. Tuve que soltar a la Mujer Maravilla, ¡porque yo soy la Mujer Maravilla! (ríe)... Todavía estoy en proceso.
Los gustos que se solía dar...
¡Cambiaron totalmente! Eso fue fácil, y fue un alivio, porque comencé a ser yo misma.
Hoy preside EASA. Ya no gana como antes.
Confío en la abundancia del universo. Sé que suena raro, pero es cierto. Yo misma me asombro: a veces no tengo y, de pronto, me sale un taller que tengo que dar en un colegio o para una gente. Yo sé el valor que tiene mi trabajo, el precio que tiene en el mercado. Ahora, que no se lo cobre a todos por igual, también es verdad.
Es una decisión suya.
Es mía. Porque podría decidir meterme en el mercado laboral como una guerrera y --conociéndome-- podría tener éxito. Pero ese no es el sentido de este cambio.
Ahora ayuda a que la gente descubra su cuerpo. ¿Para qué?
Para tomar conciencia, para ampliar la conciencia respecto de cuál es tu esencia. Para que sepas si estás viviendo realmente la vida que quieres vivir.
Está ayudando a que la gente se encuentre consigo misma.
Yo facilito. Cada uno llega al nivel al que quiere llegar.
Las universidades y las escuelas de negocios postulan que debemos ser unos tigres que entren a comerse el mercado. A quien lo hace, se lo considera un líder.
Hay todo un abanico de opciones. Esa no es más que una parte del abanico. Es válida para quienes quieren ese tipo de vida, pero nosotros trabajamos con otro tipo de liderazgo: con el liderazgo interior, a través del cual vas descubriendo tus propios recursos creativos. Así, un ama de casa que cree que no sirve para nada, puede descubrir que es una ejecutiva. La idea es disfrutar lo que estás haciendo, ¡siempre!
De bebes solíamos jugar y disfrutar con nuestros cuerpos. Conforme crecemos, la sociedad nos inventa maneras correctas de jugar. Usted ayuda a que uno vuelva a entrar en contacto consigo mismo.
Nosotros jugamos mucho con el niño interior, todo el tiempo. Tu niño es tu artista interior, y trabajamos con esa parte; y como el trabajo es sutil, hay gente que descubre movimientos que creía que ya no podía hacer. Por eso discrepo con el sistema educativo, porque por querer que entremos en una etapa más racional, nos quita a nuestro niño.
Cuando es a través del juego que uno aprende a ser feliz.
Porque comienzas a ser tú mismo. Jugando nos vamos quitando las máscaras. Me preguntaste: "¿Qué fue lo más difícil en este proceso?". Eso: quitarme una máscara, quitarme la otra. Hace un par de años decidí que no me iba a teñir más el cabello. Tuve mucha resistencia. Pero para mí era tan natural. Yo me quería sentir libre, hacer lo que yo quiero. El trabajo es ese: ir sacándote las máscaras. En ello hay una parte muy feliz, pero también otra en la que te enfrentas con tus cosas más fuertes, y hay mucho dolor.
Pero es necesario que cada uno afronte su propia 'comisión de la verdad y reconciliación'.
¡Sí! Es eso.
Y pensar que descubrió esto debido a un dolor lumbar.
La vida te va llevando.
Su gente de la ONG cree que aún usted puede volver.
Ya no, hasta hace un par de años. Creo que extrañan mi entusiasmo, porque eso es algo que yo tengo cuando me meto en una cosa.
Uno viene a la vida para eso: para vivirla con entusiasmo.
Ese es nuestro gran reto y la maravilla de la vida. Solo que nos gusta el sufrimiento, ¿no? Si tú no te quejas, ¡no pues! Es cierto, una enfermedad te produce preocupación, dolor y te perturba. Pero lo que aquí aprendes, es a centrarte, a que tienes recursos. Cuando tú aprendes a quitarle a tu cuerpo movimientos superfluos, cuando lo usas de manera más eficiente, tu vida empieza a cambiar y tú comienzas a fluir, comienzas a soltar el control. Hay que soltar el control, porque la vida te abre un camino.
Hay que confiar en que eso pasará.
Eso es lo esencial: confiar.