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domingo, 20 de junio de 2010

Ciencias Sociales

Mi Empresa 20 de junio del 2010


FLORICULTURA EN ICA. EL NEGOCIO DE EXPORTACIÓN DE FLORISERT

Las rentables flores del desierto

UNA EMPRESA FAMILIAR TIENE UN NEGOCIO INUSUAL, DELICADO Y CON GRANDES PERSPECTIVAS: LA EXPORTACIÓN DE FLORES ORIUNDAS DE ISRAEL

Domingo 20 de Junio del 2010

Amalia Ghiglino quiso desde la época que estudiaba ingeniería agrónoma tener una empresa de flores, pero no imaginó que ese negocio funcionaría en el desierto. En 1998 —a casi una década de que comenzara el “boom” agroexportador— ella, sus hermanas y los esposos de estas comenzaron a cultivar, en un terreno de cinco hectáreas, las wax flowers. Estas son oriundas de Israel, crecen en terrenos áridos y gracias a Florisert, empresa de la familia Ghiglino, también en el desierto de Ica.

“Buscamos especies que se adaptaran a las zonas desérticas, para eso hicimos un trabajo de investigación. Además, debían ser productos que tuvieran gran demanda”, dice Amalia. La demanda existía, pero en el extranjero. En la década de 1990, Australia y Estados Unidos se repartían los envíos de esas flores, tan pedidas por su durabilidad (son secas), su amplia variedad de colores y su fragancia.

Con un mercado potencial, la empresa surgió de la colaboración de todos los integrantes de la familia. Una de las hermanas, que tenía experiencia trabajando en servicios bancarios, ayudó a conseguir el capital inicial; otra, que había laborado muchos años en el área de carga de una aerolínea, transfirió sus conocimientos para cumplir los requerimientos de exportación; Amalia, con la experiencia de su profesión, se encargó de adaptar el material genético de las flores a las condiciones de arena y clima de Ica; y su esposo, César Vittorelli, tomó las riendas de la administración.

La parte más complicada, como en muchos otros negocios, fue arriesgar su capital a un negocio que no se hacía en el Perú. “La inversión en floricultura es alta y el mercado es muy delicado; pero si se maneja bien, la rentabilidad puede ser grande”, dice Amalia. Para que alguien pueda cultivar las wax flowers necesita entre US$10.000 y US$15.000 por hectárea. En el caso de la otra línea de Florisert, las flores limonium, entre US$80.000 y US$100.000.

Tardaron casi cuatro años en hacerse conocidos. Para ello, Piero Vittorelli, gerente de márketing de Florisert e hijo de Amalia, tuvo que viajar a muchas ferias de flores del extranjero para mostrar su producto. Su mejor herramienta fue el trato personal y el muestreo de las flores. Ahora tienen 56 clientes —en Estados Unidos, Canadá, Holanda y Colombia— y trabajan con exigentes estándares de packing y de cadena de frío (para la conservación), pero quizá lo más importante es que en el extranjero ya le hayan puesto un nombre a su producto: las “peruvian wax”.

EN PUNTOS
EXPORTACIÓN Durante el año pasado, la empresa hizo envíos aéreos (su única forma de exportación) a cuatro países por un total de US$1’300.000 millones.

CARGA PESADA Este año Florisert planea exportar 250 toneladas de flores, 19% más que el año pasado. Su principal destino es Estados Unidos, con un 85% de los envíos.

EL DATO
Las áreas de cultivo de la empresa están en Ica y sus oficinas administrativas en Lima.
WEB: www.florisert.com