
«La buena información que está oculta es inútil; la mala información que está fácilmente disponible es nefasta»
lunes, 14 de octubre de 2024
Hang Kang, ganadora del Premio Nobel 2024
Ganó El Premio Nobel de Literatura
Han Kang, la surcoreana que ama a Borges
La Academia Sueca eligió a la autora de La vegetariana y La clase de griego "por su intensa prosa poética que confronta traumas históricos y expone la fragilidad de la vida humana". La escritora, que estuvo en la Argentina en La Feria del Libro de 2013, dice que "hacer preguntas, eso es para mí escribir".

¿Qué es el ser humano? ¿Por qué anida la violencia en él? Estos interrogantes que afligían a la niña nunca se esfumaron del horizonte de sus preocupaciones existenciales y literarias. La escritora surcoreana Han Kang, que deambula por la vida llena de preguntas, ganó el Premio de Literatura “por su intensa prosa poética que confronta traumas históricos y expone la fragilidad de la vida humana”, anunció la Academia Sueca. La obra de la autora de La vegetariana –excepcional novela publicada en 2012 en Argentina por la editorial Bajo la luna, traducida directamente del coreano por Sun-me Yoon, y presentada en la Feria del Libro de 2013 con la participación de la escritora-- se caracteriza por una doble exposición del tormento -como tormento mental y físico- y por sus conexiones con el pensamiento oriental. Kang se convirtió en la primera escritora de Corea del Sur en ganar el Premio Nobel de Literatura, dotado de once millones de coronas suecas, el equivalente a unos 970.000 euros. Durante el anuncio, el secretario permanente de la Academia Sueca, Mats Malm, contó cómo fue el primer contacto con la autora surcoreana: “Pude hablar con Han Kang por teléfono. Parecía estar teniendo un día ordinario, justo acababa de terminar la cena con su hijo”. Malm agregó que “no estaba preparada” para escuchar la noticia, pero que ya había comenzado los preparativos para su presentación en la ceremonia de los premios, el próximo 10 de diciembre en Estocolmo.
La ganadora del Premio Nobel nació en 1970, en Gwangju, una ciudad marcada por la violencia, especialmente tras la Masacre de Gwangju en 1980, cuando el ejército reprimió una revuelta estudiantil, acompañada por los sindicatos y el grueso de la población, que exigía mayores libertades. Según estimaciones de la prensa internacional, esta masacre pudo haber causado la muerte de 2000 civiles. En Actos humanos (publicada por la editorial española Rata), la escritora revive esos sucesos a través de la experiencia de siete personajes diferentes. La novela arranca con Dong-ho, un joven de 15 años que busca el cadáver de su mejor amigo entre los cuerpos amontonados en las dependencias de un polideportivo municipal convertido en improvisada morgue.
Kang se mudaba constantemente porque no tenían casa propia. Su padre, el novelista Han Seung-won, era joven, pobre y escritor. Su familia se trasladó a Seúl cuando ella tenía 11 años y estudió en cinco escuelas diferentes; para ella no fue fácil acostumbrarse a algo nuevo cada poco tiempo. En su casa no había casi muebles ni objetos decorativos, pero estaba llena de libros. Ante tantas mudanzas y cambios, los libros fueron una especie de protección y refugio. “Gracias a los libros, a la lectura, no me sentí tan mal, no me sentí sola. Pasó el tiempo y esas lecturas continuaron a través de la escritura de una manera natural”, recuerda la ganadora del Premio Nobel de Literatura, que estudió literatura coreana en la Universidad de Yonsei y trabajó como periodista para las revistas Publishing Journal y Samtoh, entre otras. En su juventud disfrutó la lectura de Jorge Luis Borges, un autor crucial para la escritora surcoreana, del peruano César Vallejo, los mexicanos Octavio Paz y Carlos Fuentes, el colombiano Gabriel García Márquez, el chileno Ariel Dorfman y el argentino Manuel Puig. Entre sus últimas lecturas incorporó a dos argentinas: Samanta Schweblin y Mariana Enriquez.
En la magnífica prosa de La vegetariana hay una poeta agazapada. Kang comenzó escribiendo poesía; lo primero que publicó hace treinta años, en 1993, fue el poema “El invierno de Seúl”, en la revista Literatura y Sociedad. Los libros de cuentos que publicó en coreano (El amor en Yeosu, El fruto de mi mujer, Caja de lágrimas y El diseño amarillo de la eternidad) no están todavía traducidos al español. Antes de la novela que la hizo conocida a nivel mundial, cuyo título podría prestarse a confundirla con un alegato animalista, publicó las novelas El venado negro y Tus frías manos, todavía sin traducción en español. Después del libro consagratorio, llegaron Vete ahora, el viento está soplando (hasta ahora sin traducción al español), La clase de griego, publicada en 2023 por Random House; Viene el muchacho, que tampoco está traducida, y Actos humanos.
La historia de La vegetariana, novela publicada en 2007 que la puso en el radar del mundo y con la que ganó el Man Booker Internacional en 2016, surgió de un relato que Kang escribió en 1997, “El fruto de mi mujer”, donde una esposa se transforma en una planta y el marido la riega y la cuida. Pero cuando llega el otoño, la planta se seca y el marido se pregunta si el próximo año su mujer volverá a renacer. Un verso de Yi Sang, “creo que las personas han de ser plantas”, activó el interés por continuar tirando del hilo emotivo. Un día revisando sus papeles encontró una nota que ella misma había escrito en la que decía: “Qué triste que el hombre tenga que comer carne”. Yeong-hye, la protagonista de la novela, decide dejar de comer carne, después de una pesadilla reveladora, para iniciar una búsqueda radical de purificación individual. Pero su familia no la comprende y rechaza esta elección.
La escritora surcoreana muestra a Yeong-hye a través de las voces del marido, el cuñado y su hermana. Esas voces cuentan cómo la perciben, cómo la ven; las lectoras y lectores la van conociendo por las voces ajenas. A Yeong-hye sólo se la escucha a través de sus sueños y pesadillas. La vegetariana se compone de tres relatos escritos desde tres puntos de vista tan diferentes como contradictorios: el marido de Yeong-hye (“La vegetariana”), el de su cuñado artista (“La mancha mongólica”) y el de su hermana (“Los árboles en llamas”). “Siempre he querido aprender -reconoce la autora- sobre qué son los humanos. Los seres humanos son capaces de hacer cosas tan horribles como Auschwitz y también de sacrificarse a sí mismos para salvar a alguien, ir de la violencia a la santidad. Yeong-hye sufre porque pertenece al género humano, quiere huir del lado oscuro de la humanidad, que aparece en sus pesadillas”.
La última novela de Kang, publicada en español en 2023, es La clase de griego, en la que explora la relación entre un profesor de griego que está perdiendo la vista y una mujer que ha perdido su capacidad de hablar por segunda vez en su vida. “De sus respectivos defectos surge una frágil historia de amor. El libro es una hermosa meditación sobre la pérdida, la intimidad y las condiciones últimas del lenguaje”, lo definió la Academia Sueca. La feroz ironía del destino emerge en las primeras líneas de esta novela de la surcoreana en la que manifiesta su admiración por Jorge Luis Borges, un escritor que, como se sabe, nunca ganó el Nobel.
“Borges le pidió a María Kodama que grabara en su lápida la frase ‘Él tomó su espada, y colocó el metal desnudo entre los dos’. Kodama, la hermosa y joven mujer de ascendencia japonesa que fuera su secretaria, se casó con Borges cuando este tenía ochenta y siete años y compartió los últimos tres meses de la vida del escritor. Ella fue quien lo acompañó en su tránsito postrero, que acaeció en Ginebra, la ciudad donde el escritor pasó su infancia y donde deseaba ser enterrado”. Así empieza La clase de griego, que podría pensarse como un pequeño tributo al autor de El aleph, el único escritor que Kang pudo leer cuando tuvo un bloqueo y no tenía deseos de escribir ni de leer novelas.
El Premio Nobel de Literatura es una puerta abierta para que circulen más libros de la autora surcoreana, cuya obra está traducida a más de treinta idiomas. Su narrativa, trenzada en el abismo de la poesía, emerge de los interrogantes existenciales como flechas que nunca dan en el blanco, pero que revelan nuestras heridas y cicatrices. “Hacer preguntas, eso es para mí escribir -afirma Kang-. No escribo respuestas, simplemente me afano por responder preguntas, trato de permanecer mucho tiempo dentro de ellas. De rodillas, arrastrándome otras veces, espero llegar hasta el final, hasta el centro (aunque sea imposible)”.
jueves, 18 de abril de 2024
jueves, 7 de diciembre de 2023
Jon Fosse, premio Nobel de Literatura: “Prefiero vivir de la manera más aburrida posible”
No da muchas entrevistas. Antes de que recibiera el Premio Nobel de Literatura este año, el noruego Jon Fosse era un secreto bien guardado en el mundo literario. En nuestro idioma estaba muy poco traducido y editado,
solo la pequeña editorial española De Conatus publicaba su catálogo,
pero no cuenta con una gran distribución en Latinoamérica por lo que
pocas personas en nuestro país lo conocían. Pero esa especie de anonimato a Fosse le acomodaba.
Ese afán casi ermitaño, confiesa, es algo que cultiva en su vida diaria. Elige la tranquilidad de estar en casa antes de tener que enfrentarse a otras personas. “Prefiero vivir de la manera más aburrida posible. Sin ver a nadie, solo estando en casa con mi familia. En los últimos años, dedico las noches a escribir. Me levanto a las cuatro y escribo de cinco a nueve. No puedo escribir todo el rato, si lo hago me sale mal, tengo que hacer pausas para recuperar la energía, el espíritu. Pero cuando me pongo a escribir necesito como una semana seguida para ponerme a tono. Escribí Septología íntegramente en Austria, sin pisar Noruega, en sesiones de cinco a nueve de la mañana”.
Si bien se puso alegre por recibir el Nobel, tampoco es que pierda la cabeza por ello. “Cuando lo supe, sentí felicidad. Sí, verdadera felicidad. Luego también me asusté un poco, por todo lo que se me venía encima”. El noruego llevaba casi 10 años en la lista, aunque reconoce, no pensaba que le fuera a tocar a él este año.
Además, se muestra consciente que más allá del prestigio y la vitrina que otorga, el Nobel no garantiza mucho más, y que hay muchos ganadores que prácticamente han pasado al olvido. “Muchos de ellos siguen vigentes. Los olvidados son, sobre todo, de los primeros años. Por ejemplo, en 1903 el premio fue para el noruego Bjørnstjerne Bjørnson, no para su coetáneo más recordado, Henrik Ibsen. Escribía de una manera más idealista, como quería Alfred Nobel”. Y añade: “Lo único que garantiza es un lugar en esta lista”.
También se refirió a su escritura y obra, para poder aproximarnos a lo que nos enfrentaremos como lectores. Como suele suceder con el Nobel, lo suyo es un proyecto muy literario, lo cual explica que haya sido tan poco masivo. En sus libros le importa más la forma que el argumento. Probablemente leerlos en voz alta haga mucho más sentido que una lectura silenciosa. Lo suyo tiene más que ver con la musicalidad y el ritmo, amén de un pasado como músico aficionado. En rigor, lo suyo se acerca más a la poesía. Sería algo así como un poeta en prosa, estilo que por lo demás tiene una gran tradición, fue Roberto Bolaño quien afirmó que la mejor poesía del siglo XX está escrita en prosa.
“Lo importante para mí es la forma. La musicalidad. Incluso el contenido, por llamarlo de alguna manera, es para mí parte de la forma. Más que como un escritor, funciono como un compositor. Un día de mi juventud dejé de tocar música y empecé a escribir, pero seguí experimentado con lo mismo. Repeticiones, variaciones. Y me hice conocido por eso”.
De hecho, en la entrevista le comentaron que su estilo está considerado más bien difícil. Y el respondió: “Yo no lo encuentro difícil. Algunas personas lo encuentran difícil y otras, muy simple...Desde el principio hay gente que ama mi escritura y gente que la odia. Es como la música: si eres una persona musical, te gusta. Pero hay gente no la llega a entender. O como las matemáticas: hay gente buena con los símbolos y otra que no lo es. Eso sí, a mucha gente no le gustó mi primera novela y con el tiempo se ha ido adaptando a mi estilo”.
Como suele ocurrir en la literatura, Fosse busca algo en la escritura. Y confiesa que pretende una escapatoria. “Yo no intento expresarme cuando escribo, intento escapar de mí mismo. Lo mismo que cuando tocaba música, era para escapar. O cuando leo la poesía de Lorca, por citarlo otra vez. Pero si fuera una persona feliz, feliz con mi teléfono móvil, sintiéndome bien y afortunado, no creo que escribiera. O hubiera escrito un libro y ya está”.
Esa escapatoria tiene un motivo muy claro, y que puede sonar sorprendente para un ganador del Premio Nobel de Literatura: “No estoy muy feliz conmigo mismo, la verdad”.
Fosse llega a Chile
Más allá de los motivos que tenga para escribir y publicar, lo cierto es que este mes de diciembre podemos encontrarnos con la literatura de Fosse en nuestro país, que llega publicada por 3 editoriales. Por una parte, ya está disponible Mañana y tarde, en edición conjunta entre las casas españolas Nórdica Libros y De Conatus. Un libro donde Fosse entra en una biografía de un personaje, un pescador, en un estilo poco tradicional. Con detalles, con belleza. A veces, el nivel de puntillismo recuerda a la tetralogía de las estaciones, de Karl Ove Knausgård, uno que ha declarado su admiración por Fosse, y de hecho participó en un taller literario con él cuando era joven.
Por otro lado, Penguin Random House también presentará en Chile otros dos títulos del noruego. Melancolía y Blancura, la última novela del autor. Ambas, a través del sello Random House. Sobre la primera, apuntan: “Es una ficcional, salvaje y febril invocación del artista noruego del siglo XIX Lars Hertervig, que pintó paisajes bañados de luz, sufrió una enfermedad mental y murió pobre en 1902″. Y sobre la segunda: “Un hombre conduce sin un rumbo en mente, hasta que su coche queda atascado al final de una pista forestal. Es una tarde de finales de otoño, ya casi no hay luz y comienza a nevar. En lugar de volver caminando hacia atrás en busca de ayuda o quedarse en el coche, de forma imprudente y sin saber muy bien por qué, el hombre decide adentrarse en el bosque. Inevitablemente, se pierde, y la noche sigue avanzando”.
Finalmente, el grupo editorial Planeta este mes presentará dos títulos de Fosse en coedición con De Conatus: su Septología, y su Trilogía. Ambos a través del sello Seix Barral. Sobre el primero, en la casa editora apuntan: “Asle, un pintor viudo que vive solo en un fiordo noruego, observa su vida entera con la mirada fija en el flujo del mar. No se trata de la nostalgia de un recuerdo, se trata de una observación meticulosa que busca dónde ha fallado...Septología es una apasionante novela sobre el sentido de la existencia escrita con una voz hipnótica y única. Un libro que pasará a la historia por su representación de la consciencia”. Y sobre el segundo: “Trilogía es un libro hipnótico. Para Jon Fosse escribir es como rezar, y para el lector leer Trilogía significa entrar en una profundidad desconocida. Con un narrador único, Fosse nos cuenta la historia de una pareja de adolescentes que va a tener un hijo y que intenta sobrevivir sin nada en un mundo hostil”.
viernes, 6 de octubre de 2023
jueves, 5 de octubre de 2023
miércoles, 4 de octubre de 2023
martes, 3 de octubre de 2023
viernes, 7 de octubre de 2022
miércoles, 5 de octubre de 2022
Premio Nobel de Química 2022 fue otorgado a los pioneros en la química del clic o «lego molecular»
Enséñame de Ciencia
5 octubre 2022
martes, 22 de octubre de 2019
lunes, 21 de octubre de 2019
martes, 15 de octubre de 2019
lunes, 14 de octubre de 2019
miércoles, 7 de agosto de 2019
miércoles, 20 de marzo de 2019
martes, 16 de octubre de 2018
martes, 9 de octubre de 2018
miércoles, 3 de octubre de 2018
Ciencia, tecnología y ambiente
Nobel de Química 2018 | Los ganadores y cómo domaron el poder de la evolución
Los galardonados de este año fueron: los estadounidenses Frances H. Arnold y George Smith y el británico Gregory P. Winter




martes, 2 de octubre de 2018
Ciencia, tecnología y ambiente
Nobel de Medicina 2018 | Los padres de la inmunoterapia y sus grandes descubrimientos
El galardón de este año fue para el estadounidense James P. Allison y el japonés Tasuku Honjo, padres de la inmunoterapia

Los dos científicos, cada uno por su lado, se dedicaron a buscar la forma de quitar "los frenos" y "apoyar los buenos pedales de aceleración" del sistema inmunitario, precisó el jurado.
Este avance permitió desarrollar una nueva clase de tratamientos que resultaron ser eficaces contra el melanoma, un cáncer muy agresivo de la piel que dejaba hasta entonces impotente a la medicina. En menos de un año fallecía el 50% de los pacientes diagnosticados.
"Es una buena noticia para todo el mundo, en particular para los que padecen la enfermedad. Es una revolución equivalente a la llegada de los antibióticos", comentó a AFP Eric Vivier, investigador del francés Inserm.


La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo estimó que la terapia "revolucionó el tratamiento del cáncer y cambió la manera en que se puede tratar" esta enfermedad.
En 1995, Allison fue uno de los dos científicos en identificar el CTLA-4 como inhibidor de los linfocitos T.
Los linfocitos T, también células T, tienen un papel central en el sistema inmunitario.
Allison, de 70 años, "identificó el potencial de liberar el freno y de este modo facilitar que nuestras células inmunitarias ataquen los tumores", indicó el jurado del Nobel el lunes al anunciar el premio.
En paralelo, Honjo descubrió una proteína en las células inmunitarias, PD-1, y con el tiempo dedujo que también actuaba como un freno, pero que actuaba de manera diferente.
La Administración de Medicamentos y Alimentos estadounidense (FDA) aprobó el uso de anticuerpos contra el PD-1 como un nuevo fármaco en desarrollo para el tratamiento del cáncer.
Las investigaciones del equipo dirigido por Allison llevaron a desarrollar un anticuerpo aprobado por la FDA en 2011 para el tratamiento del melanoma.
--- Salvar más pacientes ---
Allison, profesor de inmunología del Centro de Cáncer de la Universidad de Texas, y Honjo, de 76 años, profesor de la Universidad de Kyoto, ya fueron premiados juntos en 2014 por su investigación con el premio Tang, considerado como la versión asiática de los Nobel.
Un año después, Allison recibió el premio Lasker en la categoría de investigación clínica.
Allison escribió en la web de su centro de investigación sentirse "honrado con este prestigioso reconocimiento".
"Los científicos ambicionan simplemente con ir más allá de las fronteras del saber. Mi intención no era estudiar el cáncer sino comprender la biología de las células T, esas células increíbles que recorren nuestro cuerpo para protegerlo", añadió.
Honjo se comprometió por su parte a continuar sus investigaciones para luchar contra el cáncer.
"Quiero continuar mi investigación (...) para que la inmunoterapia salve más pacientes afectados por cáncer", declaró en una rueda de prensa en la Universidad de Kyoto, donde enseña.
Ambos se repartirán 1,01 millones de dólares del premio.
El rey Carlos XVI Gustavo de Suecia entregará el premio en una ceremonia en Estocolmo el 10 de diciembre, aniversario del fallecimiento en 1896 de Alfred Nobel, creador de los premios como su última voluntad.
El año pasado tres genetistas estadounidense fueron recompensados con el Nobel por sus trabajos sobre el reloj biológico, que ilustra la adaptación del cuerpo a los ciclos del día y la noche, así como los trastornos del sueño.
Al premio de Medicina seguirá el martes el de Física, el miércoles el de Química y el lunes el de Economía.
El viernes se conocerá en Oslo el Nobel de la Paz.
Por primera vez desde 1949, el anuncio del Nobel de literatura será aplazado un año por la Academia Sueca, sumergida en el escándalo #MeToo, en divisiones internas y la renuncia de varios de sus miembros que le impiden funcionar normalmente.
Fuente: AFP




