Mostrando entradas con la etiqueta Química. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Química. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de agosto de 2024

La historia del descubrimiento, “desaparición” y redescubrimiento del azul egipcio es fascinante e ilustra de forma hermosa cómo el arte puede actuar como facilitador del avance de la química.

 

Mary Mar 
 
Hace unos 200 años, el químico e inventor Sir Humphry Davy visitó las ruinas de los baños de Tito en Roma. Allí, “entre algunos desechos, [encontró] varios trozos grandes de una frita de un azul intenso”.
Poco después, Davy encontró el mismo material en una vasija en Pompeya. Se dio cuenta de que había redescubierto el material “cuya fabricación se dice que se estableció antiguamente en Alejandría”, el primer pigmento sintético, el azul egipcio.
La historia del descubrimiento, “desaparición” y redescubrimiento del azul egipcio es fascinante e ilustra de forma hermosa cómo el arte puede actuar como facilitador del avance de la química.
Para los antiguos egipcios, el azul era un color muy importante. Se asociaba con el cielo y el río Nilo, y por lo tanto llegó a representar el universo, la creación y la fertilidad. Sin embargo, en la antigüedad, solo se utilizaban como pigmentos los colores de la tierra (colores proporcionados por la superficie del suelo); los artistas egipcios no podían obtener fácilmente el azul. De hecho, la única fuente natural de azul era el raro y costoso mineral lapislázuli, que se extraía en lo que hoy es Afganistán.
Sin embargo, alrededor del 2600 a. C., el azul egipcio entra en los registros históricos y el uso del pigmento se extendió gradualmente por todo el mundo antiguo hasta Mesopotamia y el imperio romano antes de perderse aparentemente en la Edad Oscura.
Lamentablemente, no queda ninguna receta egipcia para el pigmento, pero Vitruvio, un escritor romano del siglo I a. C., afirmó que los ingredientes eran arena, cobre (de un mineral como la azurita o la malaquita) y natrón (una mezcla natural de compuestos de sodio, incluido el carbonato de sodio).
Los experimentos modernos muestran que el azul egipcio (fórmula química: CaCuSi4O10) se puede obtener calentando estos productos químicos a 800–900 °C con la adición de cal, un material que contiene calcio, que debe haber estado presente en el método antiguo, probablemente como impureza en la arena.
Ya sea que su descubrimiento se haya producido por diseño o por casualidad, la síntesis del azul egipcio fue un logro realmente impresionante. Lograr el control de temperatura necesario para una reacción exitosa habría sido un gran desafío, como también lo sería la correcta adición de oxígeno.
Otro testimonio de la habilidad de los químicos egipcios es la consistencia del pigmento a lo largo de la historia. La composición en obras de arte como la mastaba (tumbas) de Mereruka, del Imperio Antiguo (2600–2100 a. C.), es casi exactamente la misma que la encontrada en un ataúd de momia que data del período grecorromano (330 a. C.–400 d. C.), y hay otros ejemplos datados entre estos dos que muestran composiciones similares.
En un avance apasionante para los químicos y los artistas, en 2009 se informó que el azul egipcio muestra una luminiscencia excepcional en la región del infrarrojo cercano.
Esto significa que el pigmento se puede detectar fácilmente de una manera completamente no destructiva simplemente iluminando obras de arte antiguas con radiación del infrarrojo cercano. La luminiscencia es tan fuerte que la presencia de cantidades minúsculas de azul egipcio se puede detectar incluso cuando no hay color azul visible a simple vista.
El Museo Británico pudo utilizar esta técnica para proporcionar la primera prueba de que los mármoles de Elgin alguna vez habían sido pintados, encontrando el pigmento en varias esculturas del Partenón.
📷 : Los dioses de los dos primeros días de la Luna creciente de la lista de las deidades lunares representadas en el techo de la Sala Hipóstila Exterior del Templo de Hathor en Dendera.
A la derecha:
Montu (Mntw) como el dios del primer día del mes lunar (Dendara XV, 31, 4). Se le representa con la piel azul, cabeza de halcón, con la corona de dos plumas de halcón y el disco solar rodeado por dos uraei. Sostiene el 'Ankh' en su mano derecha y el cetro 'Uas' en su mano izquierda.
A la izquierda:
Atum (Jtm) como el dios del segundo día del mes lunar (Dendara XV, 31, 5). Lleva la corona doble y sostiene el 'Ankh' en su mano derecha y el cetro 'Uas' en su mano izquierda.
Créditos: Testigos de Mendoza.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

jueves, 27 de octubre de 2022

miércoles, 5 de octubre de 2022

miércoles, 3 de octubre de 2018

Ciencia, tecnología y ambiente





Nobel de Química 2018 | Los ganadores y cómo domaron el poder de la evolución

Los galardonados de este año fueron: los estadounidenses Frances H. Arnold y George Smith y el británico Gregory P. Winter

Ganadores Nobel Química 2018
De izquierdaa derecha: George Smith, Frances H. Arnold y Gregory P. Winter. (Foto: AFP / EFE / Reuters)

El Nobel de Química reconoció a los estadounidenses Frances H. Arnold y George Smith y el británico Gregory P. Winter por los avances en el desarrollo de proteínas a partir del aprovechamiento del poder de la evolución.
Su trabajo ha revolucionado tanto la química como el desarrollo de nuevos medicamentos y sus métodos han posibilitado una industria más limpia, producir nuevos materiales y biocombustibles, mitigar enfermedades y salvar vidas, destacó en su fallo la Real Academia de las Ciencias Sueca.
El presidente del comité del Química de los Nobel, Claes Gustaffson, indicó en una rueda de prensa que "el premio es este año supone una revolución basada en la evolución".
Los premiados "han aplicado los principios de Darwin en los tubos de ensayo y usado este enfoque para desarrollar nuevos tipos de químicos para el beneficio de la Humanidad".
Así fue el anuncio de los ganadores del Nobel de Química
La Academia distinguió a Arnold por impulsar la primera evolución dirigida de enzimas, mientras que los otros dos galardonados fueron distinguidos por el desarrollo y aplicación del método "phage display ", una técnica de detección de interacción entre moléculas biológicas que permite lograr nuevas proteínas cuando un virus infecta a una bacteria.
Arnold se interesó a finales de 1970 por el desarrollo de nuevas tecnologías, primero con energía solar y luego con ADN, pero en vez de usar la química tradicional para producir fármacos o plásticos, pensó en recurrir a las herramientas químicas de la vida, las enzimas, que catalizan las reacciones en los organismos vivos.
Frances H. Arnold
Frances H. Arnold. (Foto: EFE)

Tras años intentando reconstruir enzimas para darles nuevas propiedades optó a principios de la década de 1990 por un nuevo enfoque: usar el método de la naturaleza para optimizar la química, la evolución.
Creó cambios aleatorios en el código genético de la subtilisina y los introdujo en bacterias que producían miles de variaciones de esa enzima, algunas de las cuales rendían 256 veces mejor disueltas en dimetilformamida (un disolvente orgánico) que la original.
Demostrando el poder de la selección dirigida Arnold dio "el primer y más importante paso" en la revolución en esta área de la química, en palabras de la Academia.
Fue el científico holandés Willem Stemmer (fallecido en 2013) quien introdujo una nueva dimensión al demostrar que recombinar los genes juntos puede dar como resultado una evolución aún más eficiente de las enzimas.
Las herramientas de la tecnología de ADN han evolucionado en las últimas décadas, tarea en la que el laboratorio de Arnold ha sido líder, produciendo enzimas que catalizan sustancias químicas que ni siquiera existen en la naturaleza, medicamentos o biocombustibles, suprimiendo el uso de catalizadores tóxicos en los procesos industriales, agregó Gustaffson.
En la primera mitad de la década de 1980, Smith empezó a usar bacteriófagos (virus que infectan bacterias) para clonar genes.
La simple construcción de los fagos permitiría hallar un gen desconocido para una proteína conocida, luego se podrían juntar los fragmentos en la cápsula del virus y al producirse nuevos fagos, las proteínas del gen desconocido aparecerían en su superficie.
George Smith. (Foto: Reuters)
George Smith. (Foto: Reuters)

Usando anticuerpos se podrían capturar los bacteriófagos que portasen proteínas conocidas, razonaba Smith, que demostró su teoría en 1985 con los péptidos (proteínas) y sentó así las bases del método conocido como "phage display" (visualización de fagos).
Los avances principales en la aplicación del método no llegaron con la clonación de genes, sino con el desarrollo de biomoléculas.
Gregory Winter usó esta técnica en la búsqueda de nuevos medicamentos: en vez de emplear ratones para producir anticuerpos terapéuticos, prefirió basarse en anticuerpos humanos, que son tolerados por nuestro sistema inmune.
Gregory Winter. (Foto: EFE)
Gregory Winter. (Foto: EFE)

Winter y su equipo desarrollaron siguiendo ese método el adalimumab, un medicamento aprobado en 2002 para tratar la artritis, la psoriasis y enfermedades inflamatorias del intestino.
Otros medicamentos basados en el "phage display" se han utilizado también para curar algunos casos de cáncer con metástasis.
Tres mentes brillantes en la química
En resumen, explicó Gustaffson, los galardonados "han sido capaces, en sus laboratorios de dirigir la evolución lo que ha llevado a nuevas herramientas químicas".
Arnold se lleva la mitad de la dotación económica del premio, 9 millones de coronas suecas (870.000 euros), mientras que los otros dos galardonados se repartirán la otra.
La científica estadounidense es la quinta mujer en lograr el Nobel de Química, después de Marie Curie (1911), Irène Julíot-Curíe (1935), Dorothy Crawfoot Hodgkin (1969) y Ada Yonath (2009).
Arnold, Smith y Winter suceden en el palmarés del premio al suizo suizo Jacques Dubochet, el germano-estadounidense Joachim Frank y el británico Richard Henderson, ganadores por desarrollar la criomicroscopía electrónica para el estudio de las biomoléculas.
La ronda de ganadores de los Nobel de este año continuará el viernes con el premio de la Paz, el único que se otorga y entrega fuera de Suecia, en Noruega, por deseo expreso del creador de los galardones, el magnate sueco Alfred Nobel.
(Fuente: EFE)