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lunes, 9 de mayo de 2011

Orientación y Consejería







LA NECESIDAD DE SUCCIÓN EN LOS BEBES

Entre el dedo y el chupón

Lunes 9 de Mayo del 2011
La costumbre de chuparse el dedo la tienen muchos niños, incluso desde las primeras semanas de vida intrauterina. “Es un reflejo y conducta innata del menor ante determinados estímulos, explica Magaly Nóblega, psicóloga y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Para la psicóloga clínica Gisela Hamann, “el recién nacido succiona el pecho materno tanto para alimentarse como para sentir la cercanía y protección de la madre, lo que le brinda una sensación de bienestar”.
Nóblega añade que, con la alimentación, la succión adquiere otro significado para el menor, pues la boca se convierte en un órgano que produce placer y en un medio para conocer el mundo. “Por ello, el bebe siente la necesidad de llevarse las cosas a la boca como una forma de conocer”.
En ese contexto, aparece el chupón. Al igual que el dedo, funciona como una prolongación de dicho placer en los primeros meses. “La succión se convierte en un consuelo y calmante en situaciones que generan ansiedad; es la posibilidad de volver a la seguridad que otorga la cercanía al pecho materno”, refiere Hamann.
Si bien chuparse el dedo o un chupón puede ser visto como una estrategia para aliviar tensiones, el problema surge cuando este se usa a una edad a la cual, socialmente, no se espera o cuando es utilizado en exceso.
“Aunque su uso exagerado puede afectar la dentición del niño, lo más importante es preguntarnos qué representa el chupón o el dedo para este niño y por qué no lo deja”, advierte Nóblega.
Hamann alega que esta situación “puede evidenciar una fuerte sensación de inseguridad para desenvolverse lejos de la madre y una dificultad en el logro de su independencia e individualidad”.
PARA TENER EN CUENTA
¿Cuándo dejarlo?
Aunque no hay edad exacta para dejar de usar el chupón y succionar el dedo, se espera que el hábito se vaya perdiendo entre los 2 y 3 años, y que solo se presente en periodos cortos y momentos difíciles, dice Hamann.
Se debe alentar al niño a usar el chupón cada vez menos, pero sin presionarlo. “Si es él mismo quien decide dejarlo, se sentirá mucho más seguro y habrá menos posibilidad de retomarlo que si lo deja por orden de los padres”, agrega.
Es frecuente que, frente a situaciones nuevas, como el ingreso al nido o la llegada de un hermanito, el niño retome el uso del dedo o del chupón. “Esto será como regresar a una primera etapa en la que succionar implicaba la seguridad materna”, añade.
Una vez que salen los dientes, la succión podría dificultar el crecimiento normal de la boca y la alineación de los dientes.

PUNTO DE VISTA

La opción más higiénica

Por: Eduardo Chaparro*
Lunes 9 de Mayo del 2011
El hábito de succión del dedo, a diferencia del chupón, es más difícil de abandonar porque el dedo no se les pierde. En cambio, el uso del chupón puede limitarse solo a los momentos en los cuales el bebe va a dormir. Es más fácil tolerar la pérdida de algo que antes no se ha tenido.
Si el niño se introduce con frecuencia el pulgar a la boca es mejor darle un chupón anatómico, porque es mucho más higiénico y se esteriliza.
La necesidad de chupar es diferente en cada niño y, generalmente, disminuye con la edad. La mayoría, deja esa costumbre por sí solos entre los 2 y 5 años. Se aconseja alentar el abandono del hábito después de los tres años.
(*) Pediatra de la Clínica Internacional

lunes, 28 de marzo de 2011

Orientación y Consejería




  


 
NO SALTE ESTA ETAPA DEL CRECIMIENTO DE SUS HIJOS

Las maravillas del gateo
Lunes 28 de Marzo del 2011

Los padres ansían ver a sus hijos dando los primeros pasos. A veces, en ese afán, pasan por alto una etapa importante del desarrollo del bebe: el gateo. “Gatear es un movimiento coordinado, en el que los niños desplazan, en forma cruzada, la mano derecha con el pie izquierdo y viceversa. Ayuda a la visión, sentido del tacto, equilibrio y al habla. También fortalece y desarrolla los músculos de los brazos, piernas, columna y cuello”, explica Ricardo Passoni, pediatra de la clínica Hogar de la Madre.

Entre los 6 y 9 meses de edad es apropiado que el bebe comience a gatear. “Gatear ayuda al desarrollo psicomotor de los niños y no es aconsejable que solo los estimulen para que caminen. Para ello, primero deben controlar su equilibrio y coordinar sus manos y pies. A los bebes que no gatean generalmente les falta esta coordinación, y cuando se caen, se golpean fácilmente porque no aprendieron a colocar las manos como acto reflejo”, señala José Sierra, pediatra de la clínica Javier Prado.

“Adapte un espacio en casa para el gateo. Ver un juguete delante y a cierta distancia estimula al bebe a gatear. Coloque al niño de rodillas, ayúdelo a apoyar las manos hacia adelante y déle pequeños impulsos en los pies. También los padres pueden ayudar gateando junto a sus hijos”, recomienda Passoni.

PARA TENER EN CUENTA


Supervise al bebe


El pediatra Ricardo Passoni señala que, antes de gatear, el bebe debe estar acostumbrado a permanecer boca abajo. Por ello recomienda colocarlo en esa posición durante el día y mientras esté despierto, a partir de los 3 meses de edad.

El lugar de gateo debe ser un ambiente seguro y limpio, lejos de puertas, escaleras y tomacorrientes. El bebe debe gatear siempre bajo la supervisión de adultos, pues suelen llevarse todo lo que encuentran a la boca, pudiendo ingerir o aspirar objetos dañinos, recomienda el pediatra José Sierra.

No es recomendable que el pequeño gatee en la cama. Es más adecuado una superficie estable (suelo aseado o una colchoneta).

PUNTO DE VISTA

Beneficios cognitivos
Por: Claudia Schiappa - Pietra*


Algunos beneficios de gatear son los siguientes: 1. El niño aprende a medir el mundo que lo rodea y se adapta al medio, tomando información espacial en forma ordenada. 2. Gatear conecta los hemisferios cerebrales, favoreciendo el paso de la información de un hemisferio a otro, lo que es esencial para la maduración de diferentes funciones cognitivas. 3. A largo plazo ayuda a la escritura y la lectura, puesto que a través del gateo se desarrolla la coordinación ojo-mano. Asimismo, es un ejercicio muscular para los ojos, permitiendo que estos se posicionen correctamente.

(*) Educadora del nido Alma Máter

martes, 21 de septiembre de 2010

Enfermería, Orientación y Consejería





EMPIECE CON OPCIONES QUE NO PRODUZCAN ALERGIAS

Las primeras comidas del bebe
Martes 21 de Setiembre del 2010

El bebe llega a una etapa en que, además de la leche materna, debe probar otras comidas. “Los niños pueden empezar a comer otros alimentos a partir de los 6 meses, momento en el cual la lactancia por sí sola ya no es suficiente para cubrir los requerimientos nutricionales necesarios para el crecimiento y desarrollo”, indica Óscar Aquino, nutricionista del Instituto Nacional de Salud.

La pediatra Ana Arrús, asesora del Baby Centro de Nutrición Oster, señala que, con sus primeras comidas, el bebe empieza a formarse los hábitos alimenticios que lo acompañarán siempre. “En esta etapa la introducción de los primeros semisólidos es complementaria a la leche materna y tiene –además de la nutrición– una función de aprendizaje”.

Susana Aniceto, doctora en Nutrición de la Universidad Científica del Sur, recomienda empezar con alimentos que no causen alergias. “Lo ideal es iniciar con comidas que no causen alergias; por ejemplo, tubérculos como la papa, yuca o camote; verduras de color amarillo como zapallo y zanahoria; frutas no cítricas como plátano, pera, durazno, manzana, etc. Asimismo, alimentos que son fuente de proteína de alto valor biológico como el hígado, sangrecita y yema de huevo”, señala Aniceto.

Tenga en cuenta la forma como se cocinan los alimentos. “La cocción juega un papel importante en la calidad y cantidad de nutrientes que reciben los niños. Mediante la cocción al vapor no solo se conserva la mayor cantidad de nutrientes, sino que además se mantiene el olor, color y sabor de estos”, finaliza Arrús.

PARA TENER EN CUENTA
Paciencia y cariño
El bebe, al recibir sus primeras comidas, también está aprendiendo a comer. Por ello la introducción de alimentos debe ser paulatina. Se le debe dar una comida nueva a la vez, recomienda la doctora Arrús.

Hay que alimentar al bebe con mucha paciencia y cariño, permitiendo que descubra los nuevos sabores y las texturas de los alimentos que recibe. Recuerde que las primeras comidas deben ser espesas o semisólidas.

Muchos padres optan por darle al bebe compotas envasadas. Esto no es dañino; sin embargo, es preferible que los pequeños consuman productos naturales.