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lunes, 9 de abril de 2012

General

Día 1, 09 de abril del 2012

EL OBSERVADOR

Un buen profesor sí hace la diferencia

Por: Alberto Pascó-Font Economista
Lunes 9 de Abril del 2012
Normalmente, no escribo sobre temas educativos. Sin embargo, leí un artículo del “Financial Times” sobre el impacto de un buen profesor en la calidad de vida de sus alumnos y me pareció importante comentarlo. Un reciente estudio en Estados Unidos (*) demuestra que un buen profesor en el cuarto grado hace importante diferencia en el bienestar de la persona a lo largo de su vida. Se analizó información escolar y laboral de un millón de personas a lo largo de varios años.
¿Cómo sabemos si el profesor es bueno? El estudio demuestra que los resultados de exámenes de los alumnos son buen indicador de la calidad del profesor. Aquellas clases que tienen un buen profesor muestran mejora significativa en las calificaciones de sus exámenes. Cuando el buen profesor es cambiado por uno no tan bueno, los resultados empeoran de una manera estadísticamente significativa.
Luego, la base de datos permite seguir a los alumnos con buenos y no tan buenos profesores y comparar su desempeño a lo largo de los años. Encontramos que aquellos alumnos que tuvieron un buen profesor tienen menos probabilidad de tener embarazos adolescentes y una mayor probabilidad de seguir estudios universitarios.
De otro lado, los alumnos que tuvieron un buen profesor tienen más ingresos laborales que los que no lo tuvieron. En el caso de EE.UU., el valor presente de esos mayores ingresos es de US$90.000 por alumno. ¡Los alumnos podrían incluso pagarle al maestro parte de esa ganancia!
En el Perú carecemos de una base de datos que permita medir este impacto, pero este es un resultado que indudablemente nos debe llevar a reflexionar y discutir las potenciales implicancias en política educativa de la calidad de nuestros profesores en la educación pública.
(*) The Long Term Impact of Teachers, Ray Chetty, John N. Friedman (Harvard U.) y Jonah E. Rockoff (Columbia U.).

lunes, 14 de noviembre de 2011

Orientación y Consejería

Mi Hogar, 13 de noviembre del 2011

Cuando el año escolar peligra

martes, 8 de noviembre de 2011

Orientación y Consejería






EL OBJETIVO DEBE SER QUE LOS CHICOS APRENDAN SOLOS

No abuse de las clases particulares

Martes 8 de Noviembre del 2011
Cuando un niño presenta dificultades al momento de aprender una materia específica, los padres prefieren recurrir a los profesores particulares. Sin embargo, en la mayoría de casos no se toma en cuenta que las clases personalizadas, fuera del horario escolar, también pueden generar actitudes negativas en los pequeños de la casa, que pueden sentir las clases extras como un castigo y no como una ayuda.
Farry Huarcaya, psicoterapeuta familiar del centro Lerner & Gagliuffi, sostiene que recurrir a un profesor particular debe ir de la mano con objetivos muy específicos a corto plazo, ya que en el caso contrario, se puede extender la asistencia del docente durante una temporada muy larga. Esto puede generar una dependencia del niño hacia estas clases extras.
Para evitar que el niño tenga pensamientos del tipo “No atiendo a clase porque mi profesor me lo va a explicar en casa” o “No tomo notas ahora ya que en casa me dirán cómo es la lección”, se recomienda no contratar a un profesor particular por más de seis meses, aunque este período es relativo. Huarcaya aconseja que la prioridad debe ser que el niño aprenda a aprender.
De otro lado, los niños pueden llegar a saturarse cuando les imponen un profesor particular. Si a su rutina escolar normal se le añaden muchas horas de clases extras, los pequeños pueden desarrollar problemas de socialización, un factor que ha ido cobrando mayor relevancia últimamente ante los horarios escolares que recién liberan al niño en altas horas de la tarde.
Metas concretas y objetivos a corto plazo deben ir de la mano de las estrategias educativas que permitan solucionar problemas de aprendizaje en los niños. Ellos tienen que entender que la finalidad de su educación es que sean capaces de aprender por su cuenta y a su propio ritmo, siempre con el apoyo de sus profesores y sus padres.
PUNTO DE VISTA
El horario y el odio a las tareas
Cada vez es más larga la jornada escolar y se exige a los niños aprender conceptos básicos a edades más tempranas. Luego de las 7 u 8 horas de clases diarias, los alumnos se ven obligados a realizar tareas en casa que terminan siendo hechas, en muchos casos, por los padres.
Esta situación trae como consecuencia una lucha diaria en la que niños y padres pierden la paciencia y terminan peleando.
Un profesor particular puede aliviar parcialmente este suplicio, lo que evita que la relación entre padres e hijos se deteriore, pero el verdadero origen del problema está en los programas educativos de muchos colegios.
ADHARA AMPUERO SALA. PSICÓLOGA CLÍNICA