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lunes, 17 de septiembre de 2018

Psicología, Ciencia, tecnología y ambiente





El cerebro humano olvida las malas impresiones con facilidad, revela estudio

Estos hallazgos pueden ayudar a entender mejor cómo funciona el perdón y por qué a veces los humanos se aferran y permanecen en relaciones nocivas

Pensamiento

El cerebro forma impresiones sociales de una manera en la que puede permitir el perdón, revela el estudio. (Foto: DanaTentis en Pixabay. Bajo licencia Creative Commons)

El cerebro humano está diseñado para fijar las buenas impresiones que provocan otras personas y, en cambio, actualiza y olvida con facilidad las malas, lo que sugiere una predisposición natural al perdón y a otorgar a desconocidos el beneficio de la duda, según un estudio difundido.
La investigación, publicada en la revista Nature Human Behavior, fue realizada por psicólogos de las universidades de Yale (EE. UU.) y Oxford (Reino Unido), entre otros.
Los hallazgos, que obtuvieron mediante una serie de experimentos con más de 1.500 individuos, pueden ayudar a entender mejor cómo funciona el perdón y por qué a veces los humanos se aferran y permanecen en relaciones nocivas.
"El cerebro forma impresiones sociales de una manera en la que puede permitir el perdón", explicó Molly Crockett, psicóloga de Yale y autora principal del estudio.
"Debido a que las personas a veces se comportan mal de forma accidental, tenemos que ser capaces de actualizar las malas impresiones que resultan ser erróneas. De lo contrario, podríamos terminar relaciones prematuramente y perdernos los muchos beneficios de la conexión social", agregó.
Los participantes del estudio observaron a dos desconocidos ante un dilema moral, el de aceptar o no infligir descargas eléctricas a otra persona a cambio de dinero.
Las impresiones positivas sobre el desconocido que rechazó infligir las descargas fueron estables y los participantes afirmaron estar muy seguros de ellas.
Por el contrario, se mostraron mucho menos seguros sobre sus impresiones negativas del desconocido que aceptó infligir las descargas y, de hecho, estas mejoraron inmediatamente cuando el mismo desconocido se decantó por un buen comportamiento.
"Creemos que nuestros hallazgos revelan una predisposición básica para dar a los demás, incluso a los desconocidos, el beneficio de la duda", según Crockett, quien considera que la mente del ser humano, por su condición de animal social, está diseñada para mantener las relaciones sociales.
Además de para arrojar luz sobre por qué algunas personas no son capaces de terminar con relaciones dañinas, los autores del estudio creen que también puede ser útil para la comprensión de trastornos psiquiátricos que involucran dificultades de tipo social.
(Fuente: EFE)

martes, 28 de mayo de 2013

Religión, pastoral, PFRRHH

martes 28 de mayo del 2013 09:35

"La moral humana viene de los simios"

Es la evolución y no la religión la que determina los comportamientos morales de los individuos, plantea un polémico libro
Los bonobos y los chimpancés se reconcilian después de pelear con un par que consideran valioso.



(BBC Mundo). Ni Jesús ni Rousseau ni Hobbes. Más bien la mona chita, o Darwin, para los más letrados, tendrían que ver con la moral.
La moral humana tiene un pasado evolutivo ligado al comportamiento social, no religioso ni filosófico. Así lo plantea el primatólogo y profesor Frans de Waal en su último libro “El bonobo y el ateo”.
“Muchos de los patrones que consideramos ‘morales’ vienen de la evolución de las especies”, le explica De Waal a BBC Mundo.
Basado en 40 años de observación de primates, De Waal asegura que lo que los seres humanos denominamos como “moral” está mucho más cerca del comportamiento social de los simios que a una imposición divina o una decisión filosófica.
Para el científico, la moral no pasa por una decisión que se toma o que se impone desde arriba -filosofía, religión o incluso autoridad- sino que es innata al comportamiento social humano. No sólo eso: no es exclusiva, sino que viene como parte del “paquete social” que también puede encontrarse en otros animales como nuestros parientes primates.
Según el autor, los dos pilares de la moral: reciprocidad y justicia, por un lado y empatía y compasión por el otro, están presentes en el comportamiento social de los simios, el cual es ampliamente retratado en el libro.
ÉTICA PRIMATE
Lo anterior está relacionado con los dos grados de moralidad que De Waal distingue en el comportamiento de estos animales. La primera, denominada moral “uno a uno”, tiene que ver con cómo un individuo espera ser tratado.
Los estudios de De Waal, así como los de otros investigadores, han comprobado que chimpancés y bonobos respetan el concepto de propiedad y tratan a sus pares según la escala de jerarquía.
Sin embargo, muchas otras especies parecieran regirse por un sistema parecido. Entonces, ¿cuándo un comportamiento social se vuelve moral?
La clave es que estos primates esperan que se les respeten sus “derechos” y ser tratados según su grado jerárquico. Como animales sociales, muestran gratitud e incluso pueden tomar venganza, dependiendo del comportamiento de otros hacia ellos.
El segundo grado de moralidad se denomina “preocupación social” y tiene relación con un concepto más abstracto, que involucra el sentido de armonía de la comunidad o grupo como un todo. Aunque bastante rudimentario, los simios sí muestran ciertas formas de reconocimiento de este grado de moralidad al compartir su comida, tranquilizar a sus vecinos o incluso “intervenir” en peleas de terceros para evitar disturbios en la comunidad.
En una charla TED dictada por De Waal previo al lanzamiento del libro, el autor explicó que una de las cosas que más le llamó la atención de los primates que estudió fue su afán por reconciliarse luego de una pelea. “El principio es que tienes relaciones valiosas que resultan dañadas por el conflicto, por lo que tienes que hacer algo al respecto”, explicó en esa ocasión.
Todo, siempre en miras a la aceptación -y cooperación- social.
Los humanos, tal como nuestros parientes simios, evolucionamos en pequeños grupos donde la cooperación se volvió fundamental. Tal como ellos, también, ser sensible a las necesidades, intenciones y ánimos de nuestros pares se volvió una necesidad vital. Y eso, según de Waal, no tiene nada que ver con una decisión o un mandato superior, sino con la básica supervivencia.
“Los seres humanos tenemos todo tipo de intereses egoístas y conflictos individuales que necesitamos resolver para lograr una sociedad cooperativa. Por eso es que tenemos moral, y las abejas u hormigas no”, señaló De Waal en una entrevista.
Sin embargo, tampoco es que la moral provenga de una especie de Leviatán hobbesco.
“El concepto de ‘el hombre es un lobo para el hombre’ es bastante injusto. Tanto para los lobos, que son animales bastante cooperativos, como para la humanidad que también es bastante más cooperativa y empática que lo que suele decirse”, aseguró el científico en su charla TED.
POLÉMICA RELIGIOSA
Ni dios ni la filosofía entonces habría influido en el desarrollo del comportamiento moral.
Sin embargo las teorías de De Waal, basadas en sus descubrimientos, no caen muy bien entre filósofos, antropólogos e incluso economistas, según el mismo De Waal ha contado.
“Ellos decidieron en su mente que la justicia es un concepto muy complejo y que los animales no pueden tenerlo. Hubo un filósofo incluso que nos escribió quejándose de que era imposible que los monos tuvieran un sentido de equidad, ya que la equidad era un concepto inventado durante la Revolución Francesa”, relató el científico en su charla TED.
Y hoy se ha visto envuelto en otra polémica. Esta vez con religiosos. O no religiosos, para ser exactos.
“La religión no es irrelevante, pero no es la base de la moralidad”, le dice De Waal a BBC Mundo.
Originario de los Países Bajos, De Waal le cuenta a BBC Mundo que el libro es también una reacción a una sociedad como la estadounidense, donde la mayoría de las personas asocian directamente la moral con la religión.
En su libro, el científico dedicó un capítulo completo al ateísmo. “Estoy por un rol reducido de la religión, con menos foco en Dios todopoderoso y más foco en la potencialidad humana”, escribe. Pero eso parece no ser suficiente para los ateos.
Prominentes representantes del ateísmo como PZ Myers y AC Grayling han criticado duramente el libro, molestos no sólo porque De Waal es un científico que no “demoniza” la religión, sino que además critica al ateísmo, advirtiendo sobre los peligros de convertirlo en un dogma tan fuerte como la propia religión.
“Creo que deberían calmarse un poco”, le dice De Waal a BBC Mundo, poniendo paños fríos a la discusión.
“Si dios existe es una pregunta interesante, pero no es la pregunta de mi libro y tampoco es una pregunta que un científico va a poder contestar”, concluye.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Religión, Ciencias Sociales, Persona, Familia y Relaciones Humanas


El Comercio 4 de setiembre del 2009
FILOSOFEMAS

¿Por qué los humanos somos como somos?
Por: Francisco Miró Quesada C*

Las atrocidades que se cometieron en la Segunda Guerra Mundial, hace ya 70 años, y conflictos como los de Vietnam, Camboya y Serbia fueron tan execrables que uno no puede dejar de preguntarse por las razones de dichas iniquidades. ¿Por qué los seres humanos son capaces de hacer el mal?

De acuerdo con los cálculos más modernos, los primeros hombres aparecieron en África de allí se expandieron hasta poblar el planeta. Los vestigios encontrados demuestran que estos fabricaron herramientas como el hacha de mano de piedra, posteriormente aparecen enterramientos y rituales con animales que señalen probablemente los inicios de la religión. Con el homo sapiens, que es la especie a la cual pertenecemos, los seres humanos modernos, crearon y mejoraron muchos instrumentos, en especial las armas.

Decir cómo estos primeros hombres se comportaban con sus semejantes es imposible. No hay registro histórico disponible. Lo que sigue es pura especulación. ¿Hubo guerras y matanzas entre ellos? Probablemente las armas podrían ser un indicio. Quizá se dieron contiendas en las que se cometieron crueldades terribles. Y, además, héroes que lucharon hasta el último, por defender al grupo humano al que pertenecían.

Debimos esperar a que los seres humanos tuvieran una tradición oral transmitida de generación en generación. Más con el tiempo la tradición se va deformando, de modo que no es plenamente confiable. Solo cuando aparece la escritura y se crean los registros históricos, se pudo conocer con una buena aproximación, cómo era el comportamiento de los seres humanos. Y utilizamos el vocablo “aproximación” porque muchos registros eran cambiados, exagerando las victorias y minimizando las derrotas de los poderosos. Incluso en la Biblia encontramos estas variaciones. Sin embargo, en el Nuevo Testamento se encuentra información más confiable. En la vida de Cristo hay mayor coherencia.

Hay textos griegos de un rigor y una veracidad extraordinarios, como el de Tucídides sobre la guerra entre Atenas y Esparta. En la Edad Media y en la Edad Moderna la situación mejora, aunque hay desviaciones debido al afán de adular al monarca de turno. En la Edad Contemporánea, los registros históricos son más rigurosos y a partir de mediados del siglo XX son de un alto grado de confiabilidad. El cine y la televisión pueden trasmitir datos irrebatibles.

A través de la historia aparecen todos los tipos humanos, desde el monstruo que goza torturando a los demás, hasta los capaces de sacrificarse para evitar el sufrimiento de sus semejantes. Hay héroes y cobardes, indiferentes, santos y santas, que renuncian a los bienes del mundo para dedicar sus vidas a ayudar a los demás.

Como vemos, la variedad respecto de los seres humanos es increíble. ¿A qué se debe esta variedad? ¿A los genes? ¿A la educación? ¿A los acontecimientos de la vida, tal como tener una infancia feliz, mientras que la de otros fue desgraciada?

Sin embargo hay hombres y mujeres que tuvieron una niñez feliz y que en su vida adulta fueron malvados. Al final debemos reconocer que esta variedad es un misterio y que siempre lo seguirá siendo.

(*) Director general