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Ciencia, tecnología y ambiente
¿Cómo se regeneró la vida tras la extinción de los dinosaurios?
Según un estudio, el ecosistema de alta productividad marina se recuperó en 30.000 años, un tiempo geológico breve

A
finales del periodo Cretácico, un asteroide chocó con la Tierra y
provocó la desaparición de los dinosaurios. (Foto: RoyBuri en Pixabay.
Bajo licencia Creative Commons)
Hace 66 millones de años, a finales del Cretácico, el impacto de un asteroide provocó una extinción masiva que acabó con los dinosaurios y
con el 75 % de las especies de la Tierra. Ahora, un nuevo estudio
concluye que la recuperación de la vida en el lugar del choque fue más rápida de lo que se pensaba.
La investigación publicada en la revista Nature ha sido liderada por Christopher Lowery, de la Universidad de Texas (Austin, EE.UU.).

Dinosaurios. (Foto referencial: mrganso en Pixabay. Bajo licencia Creative Commons)
El impacto
del asteroide, que cayó en un mar poco profundo cerca de Chicxulub, en
la península mexicana de Yucatán (México), fue tan virulento que dejó un cráter de 180 kilómetros de diámetro y alteró significativamente toda la geología de la Tierra.
La potencia del impacto -equivalente a mil millones de bombas atómicas- produjo grandes terremotos de magnitud superior a once en la Escala de Richter, olas gigantes (tsunamis)
de entre cien y trescientos metros de altura, aumentos de temperatura,
fuegos a distancias de entre 1.500 y 4.000 kilómetros del cráter, y
lluvias ácidas, entre otras catástrofes.

Los dinosaurios vivieron en la Tierra durante unos 165 millones de años. (Foto: Agencias)
En consecuencia, se extinguieron tres de cada cuatro de las especies marinas y continentales que vivían en ese periodo (el Fanerozoico), lo que conllevó un gran cambio en la evolución de la vida sobre la Tierra.
Hasta ahora se había sugerido que tras la catástrofe, el ecosistema marino mundial tardó unos 300.000 años en recuperarse
en las zonas cercanas al lugar del impacto (el Golfo de México y el
Atlántico Norte), y que la contaminación por metales tóxicos podría
haber sido la causa de la lenta recuperación en la zona del cráter.
Investigación
El estudio,
en el que participó el catedrático del departamento de Estratigrafía y
Paleontología de la española Universidad de Granada, Francisco Javier
Rodríguez-Tovar, analizó las muestras de rocas obtenidas tras la
perforación del cráter de Chicxulub, que conservan un registro de los
primeros 200.000 años después del impacto.
El examen
de varios fósiles diminutos -foraminíferos unicelulares con cáscara y
nanoplancton- junto con rastros fósiles de actividad biológica y
abundantes elementos químicos permitió llegar a una sorprendente
conclusión: la vida reapareció en Chicxulub pocos años después del
impacto.
Según los autores del trabajo, el ecosistema de alta productividad marina se recuperó en 30.000 años, un tiempo geológico comparativamente breve.
Y aunque ya
se tenía constancia de esta recuperación en lugares como España, sur de
Francia, Italia o Túnez (a 5.000 kilómetros de distancia del lugar del
impacto), el estudio concluye que esta recuperación también fue 'inmediata' en la zona del impacto pese a que el cambio paleoambiental fue mucho más drástico.
Los autores
sostienen que los procesos ecológicos, como las interacciones entre los
organismos en el cráter, probablemente controlaron la recuperación.
"Esta recuperación fue incluso más rápida que en otras zonas más alejadas del impacto
y es consecuencia de la importante conexión de la zona del impacto con
aguas abiertas, lo que permite el rápido restablecimiento de las
condiciones favorables para el desarrollo de la vida", explicó
Rodríguez-Tovar.
Así, el
estudio destaca la importancia de los procesos ecológicos para
comprender cómo responden los ecosistemas oceánicos a eventos similares
de rápida extinción.
(Fuente: EFE)
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jueves, 19 de abril de 2012
Historia, Geografía y Economía
Obreros rusos descubren los huevos de dinosaurio más grandes del mundo
Realizando excavaciones un grupo de obreros en Chechenia encontró alrededor de 40 huevos de disonaurio fosilizados
Jueves 19 de abril de 2012 - 09:14 am

Huevos de dinosaurio en Chechenia (Reuters)
Un equipo de obreros y geólogos en Rusia han anunciado el descubrimiento en la región de Chechenia de un promedio de 40 huevos de dinosaurio fosalizados que serían los mas grandes del mundo. “Hemos encontrado unos 40 huevos hasta ahora, pero todavía pueden haber muchos más debajo de la tierra”,dijo Said-Emin Dzhabrailov, geólogo en la Universidad del Estado Checheno, según informó Reuters.
El hallazgo se dio cuando un grupo de trabajadores estaba picando una ladera para construir un camino, cerca de la frontera con Georgia, en las montañas del Caúcaso. Inmediatamente los geólogos se dieron cuenta de que las formas lisas y ovaladas, de consistencia similiar a la piedra y que miden más de 25 centímetros podían ser fósiles de huevos de dinosaurio.
Dzhabrailov señaló que es necesario que se realicen estudios paleontológicos para determinar la especie de dinosaurio que los habría puesto.
El gobierno regional de Chechenia, en búsqueda de limpiar su violenta reputación de la región, está estudiando la posibilidad de convertir el lugar en zona de reserva y atraer turistas.
sábado, 17 de marzo de 2012
Ciencia, tecnología y ambiente
Científicos intentarán clonar a un mamut
Insertarán material genético del animal congelado en una elefanta. Controvertido científico surcoreano impulsa el proyecto
Sábado 17 de Marzo del 2012
“Queremos llevar a cabo una clonación somática, al insertar el material genético de un mamut que vivió hace miles de años en las células de una elefanta”, dijo un portavoz del Instituto de Ecología Aplicada (IEA) de Siberia a la agencia oficial Ria Novosti.
Para ello, está previsto que se trasladen desde Rusia los restos del tejido del mamut a Corea del Sur, añadió por su parte el portavoz de la coreana Fundación de Investigación Biotécnica. Estas pruebas genéticas serán extraídas a finales de este año.
Los investigadores planean introducir núcleos celulares de los tejidos de esta especie extinta en óvulos de elefante indio. “Estos óvulos se implantarán entonces al útero de una elefanta que gestará el feto durante 22 meses con el fin de que nazca –esperamos– una cría de mamut viva”, agregó la fuente. Se eligió un elefante procedente de la India, al tratarse de su pariente genético más cercano.
Los expertos consideran que clonar un mamut es posible, ya que las células de ese animal prehistórico pueden encontrarse tanto en su sangre y órganos internos, como en la piel y los huesos.
En la clonación del mamut, que fue encontrado en la inhóspita tundra siberiana, participarán científicos rusos, surcoreanos y chinos. Esperan que el proyecto pueda hacerse realidad dentro de varios años.
En virtud de este reciente acuerdo, la fundación coreana compartirá su ‘know how’ tecnológico con la universidad rusa a cambio de los tejidos de mamut.
La descodificación del ADN de la momia del paquidermo prehistórico, que es la que lleva la información genética sobre el animal, es una labor ardua que, en muchas ocasiones, concluye en fracaso al no hallarse ninguna célula viva.
En enero del 2011, investigadores japoneses ya anunciaron su intención de clonar un mamut, al igual que declararon hace algunos años otros investigadores. Sin embargo, cuando en el 2008 se secuenció gran parte del genoma de este animal prehistórico, la revista especializada “Nature” señaló que las posibilidades de clonación eran demasiado bajas.
Un socio muy controvertido
Uno de los firmantes del actual convenio fue Hwang Woo-suk, de la Fundación de Investigación Biotécnica de Seúl (Corea del Sur).
En 1999, Hwang había logrado la clonación de una vaca y, en agosto del 2005, la de un perro lebrel afgano, bautizado como Snuppy. En mayo de ese mismo año, publicó un artículo en la revista “Science” sobre un estudio que le permitía fabricar células madre específicas de un paciente a partir de la clonación.
Este supuesto “gran paso adelante” hacia la clonación terapéutica y el tratamiento de enfermedades incurables resultó ser un engaño, según las conclusiones brindadas en su momento por una comisión de investigación de la Universidad Nacional de Seúl.
“Hemos descubierto que Hwang y su equipo no tienen ninguna base científica para demostrar que produjeron líneas de células madre que corresponden específicamente al ADN de una persona”, anunció la comisión en diciembre del 2005.
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