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viernes, 5 de agosto de 2011

Ciencias Sociales






PARA ATENDER RACIONAMIENTO DEL NORTE DEL PAÍS

Desde el lunes se comenzará a importar electricidad de Ecuador

Medida hará que se incrementen levemente las tarifas para consumidores
Viernes 5 de Agosto del 2011
Desde inicios de este mes se inició el racionamiento de energía eléctrica a varios productores industriales, principalmente mineros del norte del país. Esto debido a varias circunstancias: la baja producción de las hidroeléctricas por la falta de lluvias; porque no se renovó un contrato de abastecimiento de una planta termoeléctrica ubicada en Trujillo; y por la falta de planificación eléctrica del anterior gobierno.
Actualmente hay un déficit de energía de 48 megavatios (MW) en horas punta de demanda en esa zona. Si bien no se ha tenido que recortar energía al servicio residencial, hubo que programar recortes para el sector industrial y minero.
El problema podría ser resuelto a partir del lunes con la aplicación de dos medidas: la importación de energía de Ecuador (con el cual estamos interconectados eléctricamente) y con la sobrecarga de una línea de transmisión que llevará más energía desde la zona central del país hacia el norte.
Según informó el presidente del Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (Coes-Sinac), César Butrón, Ecuador ya ha confirmado su disposición de vender energía al Perú a partir del lunes; mientras que el fin de semana, se publicará una resolución directoral que permitirá realizar la sobrecarga de energía a la línea de transmisión que se requiere.
Ambas medidas permitirán proveer a la zona norte del país de 60 MW adicionales y, así, reducir el déficit.
Este esquema se mantendrá por cerca de 20 días hasta que se renueve el contrato de abastecimiento con la central termoeléctrica de Trujillo, la misma que produce con petróleo.
MAYOR COSTO
La importación de energía del Ecuador significará un sobrecosto para el sistema eléctrico del país. Butrón indicó que Ecuador venderá energía a un precio ligeramente superior a las centrales termoeléctricas que producen con petróleo en el Perú, que son las más caras del sistema.
Así, por ejemplo, la central térmica de Trujillo tiene un costo de US$320 por MW hora (MW/h), mientras que una central hidroeléctrica en el país produce a un precio promedio de US$150 por MW/h, según indicó Butrón.
Una fuente del sector energético señaló que la energía que venderá Ecuador al Perú doblará el valor del precio de la energía que se produce en el país. ¿Quién pagará este sobrecosto? Obviamente todos los usuarios.
Por su parte, César Butrón indicó que el alza deberá ser determinado por Osinergmin e indicó que no se espera que sea muy alta. “Debe estar en 1% como mucho, porque se trata de un volumen pequeño que requerirá la zona norte”, señaló.
El presidente del Osinergmin, Alfredo Dammert, indicó que esto deberá ser evaluado más adelante y que lo más importante es que se abastezca de energía a la zona norte. El funcionario confió en que, con las acciones que se están tomando, el problema de abastecimiento de la zona norte estará solucionado.
MÁS DATOS
El contrato de energía de la central termoeléctrica de Trujillo fue firmado con Electro-Perú, empresa que no renovó el acuerdo que venció el 31 de julio pasado.
El contrato no se renovó porque se pensó que en mayo entraría en operación la línea de transmisión Carhuamayo-Cajamarca.
La red no se terminó por problemas con una comunidad de Caraz (Áncash).

jueves, 19 de mayo de 2011

Ciencias Sociales






EDITORIAL

La importancia del acuerdo limítrofe marítimo con Ecuador

Jueves 19 de Mayo del 2011
Como no podía ser de otra manera, ya que se trata de una política de Estado, ajena a cualquier tendencia o matiz político, el pleno del Congreso aprobó anoche, por unanimidad, el acuerdo de límites marítimos entre el Perú y Ecuador. Es de justicia resaltar que este tratado con el vecino país del norte se forjó en algo más de un año, en un clima de buena voluntad y alto profesionalismo diplomático en ambas partes. Ahora ambos gobiernos registrarán el tratado en las Naciones Unidas, tal como señala el artículo 102 de la Carta de esa organización internacional.
Como todo tratado de límites, el suscrito entre el Perú y Ecuador cuenta con un respaldo cartográfico minucioso y detallado. Es, pues, para todos los efectos, un documento que se ajusta plenamente a las normas del derecho internacional. Precisamente estos detalles, que son de gran importancia, respaldan muy positivamente nuestra posición en el contencioso que sostenemos con Chile en la Corte Internacional de Justicia, en La Haya.
El canciller José Antonio García Belaunde, en relación con el tratado suscrito el 2 de mayo último, dijo que ese acuerdo de límites confirma nuestro planteamiento respecto a Ecuador, que se refleja en las palabras del jefe de Estado ecuatoriano, Rafael Correa, quien ha sentenciado: “Nunca hubo un documento tan contundente que, sin lugar a dudas, establezca nuestros límites marítimos”.
En la Segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, celebrada en Ginebra en 1960, el presidente de la delegación chilena, Luis Melo Lecaros, señaló lo siguiente: “Como explicara ya nuestra representación en el undécimo período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, no es el problema de la extensión del mar territorial el que especialmente nos interesa, sino el de la pesca”. Estas palabras nos eximen de comentario alguno. En 1952 y en 1954, Chile, Ecuador y el Perú suscribieron únicamente tratados pesqueros.
Algo más. El Convenio sobre Zona Especial Fronteriza de 1954 solo fue ratificado por Chile 13 años más tarde, en 1967, y registrado en las Naciones Unidas recién en el año 2004. ¿No resulta lógico pensar que si hubiera sido un tratado de fronteras se hubiera ratificado de inmediato, tal como lo harán ahora el Perú y Ecuador e inscrito a continuación en las Naciones Unidas? Abundando en este tema, a diferencia del Tratado de Límites Marítimos Peruano-Ecuatoriano, respaldado por diversos mapas, como es obligado en documentos de esta naturaleza, ni la Declaración de 1952, ni el Acuerdo de 1954, que Chile exhibe como sus pilares fundamentales en el contencioso de La Haya, tienen mapas, están huérfanos de respaldo cartográfico.
Todavía podemos añadir otro argumento a favor de nuestra posición en la Corte Internacional de Justicia. Desde mediados de 1977 Argentina y Chile iniciaron negociaciones con el propósito de delimitar los espacios marítimos en la región austral. Hubo un laudo de S. M. Británica, que no puso fin al desacuerdo y crispación entre ambos países que se aprestaron para la guerra. En enero de 1979, cuando el enfrentamiento armado chileno-argentino era inminente, se inició la mediación papal. El mediador fue el cardenal Antonio Samoré. Finalmente ambos países lograron ponerse de acuerdo y firmaron un Tratado de Paz y Amistad, en el Vaticano, el 29 de noviembre de 1984. Dicho tratado de delimitación marítima fue ratificado oportunamente y puesto en vigor, obviamente con abundante cartografía.
Por las razones expuestas, como bien señala el canciller José Antonio García Belaunde, nuestra posición en La Haya se refuerza y podemos esperar la sentencia, que posiblemente será emitida en el 2013, con serenidad y fundado optimismo.

viernes, 11 de marzo de 2011

Ciencias Sociales






POSICIÓN INALTERABLE

Perú ya había planteado reservas en ONU a mapas marítimos vecinos


Reserva de abril del 2010 se refiere a límites marítimos y está vigente. Ecuador presentó ayer Carta Náutica en la que cuestiona objeción peruana

Por: Cecilia Rosales Ferreyros
Viernes 11 de Marzo del 2011

La ratificación que Ecuador espera de parte del Perú de la Carta Náutica, que presentó ayer ante las Naciones Unidas, no estaría confirmada, especialmente a la luz de los documentos que en los ultimos años el Gobierno Peruano ha estado entregando formalmente a las Naciones Unidas.

El último de ellos fue ingresado el 12 de abril del 2010. En esa ocasión la representación permanente del Perú ante las Naciones Unidas entregó una nota, registrada en su página web, en la que el Perú “hace reserva de cualquier mapa que grafique supuestos límites marítimos entre el Perú y los Estados vecinos”.

“Por el momento están vigentes los documentos presentados ante la ONU, en los que no aceptamos una representación gráfica de los límites marítimos. Estamos cubiertos”, explicaron ayer fuentes consultadas por El Comercio. No se descartó la posibilidad de levantar esa reserva para el caso ecuatoriano, pero para ello tendría que haber una negociación bilateral.

“La Carta Náutica de Ecuador no altera la posición del Perú con respecto a las reservas que ha presentado anteriormente ante las Naciones Unidas. El Perú tendría que levantar esa reserva y para hacerlo tendría que haber un acuerdo previo”.

Con el Ecuador el Perú no tiene problemas limítrofes, porque se reconoce el criterio de delimitación marítima del paralelo en virtud del artículo IV del Acuerdo de 1952 que menciona la presencia de islas.
“Estamos examinando el caso. No hemos tomado ninguna decisión” comentó una fuente consultada que agregó que la decisión ecuatoriana de presentar su carta ante la ONU “se veía venir”.

La novedad en la presentación que ayer hizo Ecuador es que, en la nota diplomática que acompaña la Carta Náutica, Ecuador recurre a una excentricidad jurídica: hace una reserva a la reserva peruana de abril del 2010.


Es por eso que no queda del todo claro por qué el vicecanciller ecuatoriano Kintto Lucas declaró ayer a la agencia Efe como si desconociera dicha reserva.

“Veamos si hay confirmación de esa posición de mantener y aceptar el paralelo como límite. Si no hay ninguna reserva a eso (a la Carta Náutica) que históricamente nosotros venimos reivindicando”.

Kintto señaló, además, en tono de advertencia, que su país se plantearía entrar en el litigio marítimo, si se objetara la Carta Náutica. Recalcó que Ecuador prefiere mantenerse “neutral” en la disputa, pero podría cambiar de opinión si sus intereses se vieran afectados.“Dependería de la reacción [de Perú]”. Lucas dijo que “en principio” lo mejor para su Gobierno es no entrar en la demanda interpuesta en La Haya por Perú. Opinó que “es un litigio que no le toca a Ecuador”, por ser entre dos países con los que mantiene relaciones “excelentes”. “Queremos ver qué es lo que piensa Perú”.

martes, 12 de octubre de 2010

Ciencias Sociales






PRESIDENTE CORREA REAFIRMA POSICIÓN

Ecuador reitera posición sobre litigio en La Haya
Mandatario del país del norte afirma que “en principio no es necesario que se entre al proceso”

Martes 12 de Octubre del 2010

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró que en principio su país no entrará en el litigio abierto en la corte de La Haya sobre los límites marítimos entre el Perú y Chile.

“En un principio no creemos necesario que Ecuador forme parte de ese proceso”, dijo Correa luego de recibir en Palacio de Carondelet, en Quito, a su homólogo chileno, Sebastián Piñera.

El presidente ecuatoriano recordó que el Perú ha indicado que no tiene problemas fronterizos con Ecuador, en una carta que le envió su presidente Alan García. “Si se ratifican con fortaleza jurídica esos límites, de acuerdo a la Carta Náutica [...] no veríamos necesidad de entrar en el proceso de La Haya”, reiteró.

Correa añadió, sin embargo, que esta postura solo se mantendría si el Perú ratifica la frontera marítima con Ecuador. “Obviamente, si no se ratifican esos límites, si se impugna de parte del Perú la Carta Náutica, tendríamos que considerar seriamente la posibilidad de que Ecuador forme parte del proceso”, aseguró.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Ciencias Sociales







CARTA AL PRESIDENTE CORREA


El paralelo geográfico solo es aplicable al Perú y Ecuador


Viernes 24 de Setiembre del 2010

El diario ecuatoriano “Hoy” difundió el martes pasado la carta que el presidente Alan García le remitió a su colega de Ecuador, Rafael Correa, en la que le ratifica que no existen problemas limítrofes pendientes entre ambos países. Ayer “El Mercurio” (Chile) también publicó el documento.

En la carta, el presidente señala lo reiterado en más de una ocasión por autoridades peruanas incluido el mismo mandatario: que el artículo IV de la Declaración de 1952 que establece el paralelo geográfico como principio de delimitación marítima es solo aplicable al Perú y Ecuador. Eso debido a la presencia de islas en la frontera entre ambos países.

“La segunda parte del artículo IV de la Declaración sobre Zona Marítima, adoptada en Santiago el 18 de agosto de 1952, aborda un supuesto únicamente aplicable al caso del Perú y del Ecuador. Tal supuesto responde a una circunstancia concreta, derivada de la presencia de islas bajo soberanía de un Estado signatario cuya proyección marítima a una distancia de 200 millas marinas está limitada por el paralelo geográfico. Por ello, el paralelo geográfico a partir del punto en que la frontera terrestre llega al mar, en Boca de Capones [03°23’33,96” LS], solo es aplicable al Perú y Ecuador”.

En la carta el presidente le dice a su colega ecuatoriano que este planteamiento “confirma la postura oficial del Estado Peruano en la materia, en el sentido de que no existen problemas limítrofes con Ecuador. Por tal motivo, el proceso incoado por el Perú ante la Corte Internacional de Justicia [de la Haya] se refiere exclusivamente al límite marítimo entre el Perú y Chile, donde se presentan características y circunstancias distintas a las que existen entre nuestros dos países”.

Como corolario del documento, el presidente García le dice a su colega ecuatoriano que espera que interprete esta misiva como “una muestra más del espíritu de diálogo fraterno y transparente, en el marco de la integración profunda que hemos venido impulsando [...] que se refleja en el alto nivel alcanzado en la relación bilateral”.

viernes, 27 de agosto de 2010

Ciencias Sociales









COMENTARIO DEL EDITOR
Miopía chilena en La Haya
Por: Juan Paredes Castro
Viernes 27 de Agosto del 2010
Lo que parecía claro tras la asunción de Sebastián Piñera parece nublarse como en los tiempos de Michelle Bachelet: el manejo de la diplomacia chilena sobre la demanda peruana por la delimitación marítima.
Ahora resulta que el canciller peruano, José Antonio García Belaunde, debe hacer de notario literal y de estilo de las comunicaciones entre Alan García y Rafael Correa cada vez que Piñera y su ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, quieren metérselos en el bolsillo, bajo el audaz supuesto de que Ecuador tendría la obligación jurídica de acompañar a Chile ante los estrados judiciales de La Haya.
Si Piñera no para en seco a Alfredo Moreno la diplomacia chilena va a mostrarse cada vez más vulnerable en la construcción de su defensa jurídica ante la corte internacional de justicia y va a pasar a depender del círculo vicioso político que generan sus propias campañas mediáticas destinadas a recrear tesis y escenarios en los que particularmente Ecuador viene a ser un convidado de piedra.
En efecto, Ecuador ha dejado de ser hace mucho tiempo la pieza diplomática intercambiable a la que Chile apelaba para redondear sus equilibrios bilaterales y estratégicos. Solo que esta vez, en el tema de La Haya, Ecuador sabe perfectamente que no tiene que meter las narices así nomás, porque de hacerlo comprometería sus intereses propios en una dirección forzada del derecho internacional.
Ya pasaron los viejos tiempos de contraposición cuando Chile sacaba ventajas coyunturales y de largo aliento de la rivalidad peruano-ecuatoriana. Desde los acuerdos de paz de Itamaraty y desde que la relación bilateral entre Lima y Quito ha dejado muy atrás los recelos históricos aquí y allá y la particularidad de Correa y García ha vuelto inmejorable la química presidencial, cualquier cosa puede esperarse de Ecuador menos verlo caer en la ingenuidad de que puede recorrer con Chile el camino de La Haya y no pasarle nada.
El Perú necesita recuadrar permanentemente los compromisos de uno y otro lado para evitar que Chile termine envenenando el sereno clima propicio que el diferendo necesita para la salud jurídica de ambos países. En esa tarea no debemos descuidar los descuidos ecuatorianos (valga la redundancia), por leves que parezcan.

miércoles, 2 de junio de 2010

Ciencias Sociales









LA CORTE EXIGE RESERVA E INFORMA DE ACUERDO CON SU ESTATUTO
El papel de Ecuador en la controversia marítima
Por: Alejandro Deustua Internacionalista
Miércoles 2 de Junio del 2010

La controversia marítima peruano-chilena que la Corte Internacional de Justicia debe resolver es de naturaleza bilateral. El Perú ha planteado a la corte que proceda a la delimitación marítima entre las partes, que lo haga de acuerdo con el criterio de la equidistancia y que declare que el Perú posee derechos exclusivos en el triángulo externo. Como es evidente, esta materia específica no concierne al Ecuador. Sin embargo la corte ha notificado a ese país sobre la causa. Pero no lo ha hecho arbitrariamente, sino porque ese Estado es signatario de los acuerdos de 1952 y 1954 que la corte tendrá que interpretar antes de proceder a la sentencia.

Esa notificación forma parte de las obligaciones que establece el estatuto de la corte con relación a los países interesados en un proceso. La notificación no constituye, en consecuencia, una invitación a que Ecuador participe del mismo, sino un procedimiento informativo dispuesto por el derecho internacional.

Sin embargo, si, además de acusar recibo de la notificación, Ecuador decidiera participar en el proceso, solo podrá hacerlo como interviniente sea porque quiere que la interpretación de los acuerdos le alcance (en cuyo caso quedará obligado por la sentencia), sea porque desea proteger algún interés jurídico.

En realidad la materia que le compete es la interpretación del artículo IV del acuerdo de 1952 que estableció el paralelo delimitatorio para el caso de islas que solo existen en las proximidades de la frontera marítima peruano-ecuatoriana. El Perú ha reconocido en esa zona ese criterio.

Ello no ocurre en la relación con Chile, donde no existe límite marítimo porque no lo ha establecido ningún convenio, porque el escenario geográfico que refiere el artículo IV del acuerdo de 1952 no corresponde a esa frontera y porque el del 1954 solo refirió un límite práctico y provisional en función de embarcaciones de bajo porte.

Para defender los derechos de cualquier litigante y decidir adecuadamente, la corte requiere la reserva del proceso. Sin embargo, por alguna razón, esta se está vulnerando al tiempo que comentaristas locales, como el señor Altuve, que han sostenido que el acuerdo de 1954 estableció un límite marítimo y que este será preferido por cualquier magistrado internacional sugiriendo que no se vaya a la corte, agitan el ambiente político cuando el Perú prepara su réplica. En tanto la ciudadanía ya está informada del proceso y el Congreso lo sigue de cerca, esta agitación debe terminar.

martes, 10 de marzo de 2009

Ciencias Sociales

El Comercio 10 de marzo del 2009

PUNTO DE VISTA

Sin integración ni hermandad
Por: Juan Velit Internacionalista

Cuando hace un año las Fuerzas Militares colombianas atacaron a las FARC en Angostura, territorio ecuatoriano, no imaginaron que iniciarían un espiral de tensiones que ha llevado a algunos analistas a expresar la precipitación de las decisiones que entonces se tomaron.

No habían pasado 24 horas de los hechos y Ecuador denunciaba a Colombia por incursionar en su territorio; Colombia ofrecía las disculpas pertinentes y Venezuela intervenía agitando las aguas, cuando ya se habían llevado los ejércitos a las fronteras.

Extrañó en la comunidad internacional que ninguno de los países recurriera al Pacto de Bogotá, a la Organización de Estados Americanos, a las Naciones Unidas.

A un año de estos acontecimientos, se mira con preocupación que el hermoso sueño del libertador Simón Bolívar sobre la integración y la hermandad latinoamericana sea solo un sueño y esté muy lejano de concretarse.

Lo cierto es que muchas de nuestras naciones todavía se miran con suspicacia y desconfianza, se arman y rearman y están en la mejor de las disposiciones para desplazar sus Fuerzas Armadas ante una ligera sospecha de amenaza. Para nadie es un secreto que durante los duros años de la Guerra Fría, Estados Unios creía que nuestras naciones adquirían material de guerra para un eventual conflicto contra el comunismo, pero nosotros in péctore sabíamos que nos armábamos contra nuestros vecinos.

Por ello es importante que nuestros líderes políticos inicien conversaciones para generar un instrumento de política internacional que aborde básicamente los problemas de defensa, seguridad y armamentismo, cuya ausencia corre el peligro de ahogarnos en un montículo de deudas por compra de material de guerra. Por ello este diferendo entre dos naciones hermanas ha tenido la peculiaridad de poner en evidencia algunas vulnerabilidades, como el desdén que se tiene por las poblaciones fronterizas.

Lo mismo sucede con nuestros servicios de inteligencia, cuyas metodologías y sistemas estructurales tienen una antigüedad que los hacen absolutamente inoperativos o, en caso contrario, solo sirven para unos problemas focalizados. Pero volvamos a este año de distanciamiento de estas dos naciones. El jefe de la inteligencia del Ejército ecuatoriano, el general Mario Pazmiño, fue subrogado de su cargo al no informar sobre el ataque de las Fuerzas Armadas colombianas. Lo mismo sucedió con el ministro de Defensa, Wellington Sandoval, y con el jefe del Comando Conjunto, Héctor Camacho.

Pero lo más notable de este descorrer de velos fue que el Grupo Irregular Armado Colombiano (GIAC) se convirtió en el principal objetivo a combatir del Ejército ecuatoriano. En el plano migratorio, también ha tenido su impacto este desgraciado alejamiento.

La migración de colombianos a Ecuador, como de ecuatorianos a Colombia, ha bajado notablemente y los planes de integración fronteriza, desgraciadamente, están congelados.

Si el presidente Uribe le dio un golpe muy fuerte a las FARC, principal problema para la seguridad colombiana, su imagen internacional como respetuoso personaje del derecho internacional ha quedado duramente mellada.

La comunidad de nuestra América mestiza no solo pide, sino también exige, que estas dos naciones hermanas reanuden sus lazos y pasen la página de la sospecha para iniciar una nueva etapa.