Ley del Libro: ¿Por qué los gremios se oponen al proyecto del Ejecutivo?
La Cámara Peruana del Libro y Editoriales Independientes del Perú
critican propuesta del Ejecutivo sobre modificación tributaria en la
industria, ya que excluye a las grandes empresas del reintegro
Según
información de la Sunat, al 2018 no existía información oficial sobre
los efectos reales de las exoneraciones tributarias (en cualquier sector
del país). (Foto: EFE)
Los beneficios tributarios recogidos en la Ley de Democratización del Libro y Fomento de la Lectura –publicada en el 2003– vencerán el próximo 11 de octubre. Ante esta situación, compiten en el Congreso dos
iniciativas: una aprobada por la Comisión de Cultura, la cual propone
extenderlos por diez años; y otra presentada por el Ejecutivo, que
reduce la ampliación a tres años y modifica algunas medidas tributarias.
Respecto a este último proyecto, la Cámara Peruana del Libro (CPL) y la organización Editoriales Independientes del Perú (EIP)
consideran que el plazo de tres años es insuficiente para que la
industria se consolide y alcance resultados relevantes, debido a que las
políticas en el sector cultura son pensadas para un largo plazo.
“El
proyecto de ley presentado por el Ejecutivo desvirtúa las propuestas
trabajadas durante dos años, dando plazos ridículos para las medidas
tributarias y fijando topes arbitrarios para acceder a beneficios como
el reintegro tributario”, dijo José Carlos Alvariño, presidente de la
CPL.
Según
información de la Sunat, al 2018 no existía información oficial sobre
los efectos reales de las exoneraciones tributarias (en cualquier sector
del país). De igual manera,el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)
publicó un informe en el que demuestra que, a pesar de tener beneficios
tributarios, el precio de los libros no disminuyó entre el 2011 y el 2018.
No
obstante, Alvariño mencionó que un estudio de la Universidad del
Pacífico (UP) revela que “por cada sol que se exoneró en el precio de un
libro, el sector editorial ha devuelto tres a la economía”.
REINTEGRO TRIBUTARIO
Además
de un plazo menor de extensión, el proyecto del Gobierno plantea la
exoneración del Impuesto General a las Ventas (IGV) y el reintegro
tributario, pero con algunas diferencias respecto de la ley vigente.
En
cuanto a este último beneficio, el documento precisa que solo se
otorgará a aquellas editoriales cuya facturación anual no supere las 150
UIT, que equivalen a alrededor de S/630.000 (hoy, la ley vigente indica
que las editoriales que alcanzan el 0,25% de una UIT pueden acceder al
reintegro).
Asimismo,
se propone asignar un monto de S/16 millones al Ministerio de Cultura
para que pueda financiar actividades vinculadas al fomento de la lectura
y el libro.
“La
ley vigente habla de un monto mínimo por facturación para que se pueda
acceder al reintegro. Por lo tanto, excluye a las pequeñas editoriales
que con una factura no alcanzaban ese porcentaje”, explicó Arturo
Angulo, especialista legal de Industrias Culturales y Artes del
Ministerio de Cultura.
Silvia
Gonzales, presidenta de EIP, indicó que efectivamente la norma vigente
dejaba fuera del beneficio tributario a las pequeñas y medianas
empresas, pero que la propuesta del Ejecutivo excluye a las grandes.
“No
es aceptable una barrera que impida el acceso a este beneficio a las
empresas editoriales, sean estas pequeñas, medianas o grandes”, afirmó
Alvariño.
Con la iniciativa del Gobierno, los gremios estiman que el precio de los libros se encarecerá y que, en consecuencia, se empezarán a importar más de estos productos.
Las diferencias entre el nuevo etiquetado y el modelo rechazado
Ayer se aprobó cambiar
el etiquetado de alimentos procesados altos en azúcar, sodio y grasas.
Estas son las características del nuevo modelo
Los
productos con exceso de grasas trans deberán contener el mensaje
“evitar su consumo”, ya que se consideran totalmente dañinas, como el
tabaco. (Foto: archivo)
La
Comisión de Defensa del Consumidor y Organismos Reguladores de los
Servicios Públicos del Congreso aprobó ayer el cambio de etiquetado de
alimentos para productos procesados, esto en el marco de la Ley de alimentación saludable (Ley 30021).
Sectores como
el Ministerio de Salud, la Defensoría del Pueblo, el Colegio de
Nutricionistas del Perú, entre otros, manifestaron su oposición al
cambio, que ha dejado de ser un octágono de color rojo, con marco negro y
blanco.
En su lugar, el modelo aprobado con 10 votos a favor (9 de Fuerza Popular
y uno del Apra) y 3 en contra (de Acción Popular, Frente Amplio y
Alianza para el Progreso), contempla un semáforo que incluirá
advertencias de alto, medio, bajo, tipo de nutriente y porcentajes.
En tanto, la
Sociedad Nacional de Industrias también manifestó su apoyo al semáforo
nutricional, ya que –según su punto de vista– ofrecía mayor información
de los nutrientes críticos a los consumidores.
Conoce en esta infografía las características del nuevo modelo de etiquetado de la Ley de alimentación saludable y el patrón rechazado.
Este es el nuevo modelo del etiquetado. (Infografía: El Comercio)
Las mayorías también se equivocan, por Rolando Arellano C.
La mayoría se equivocó en el referéndum que convocó Pilatos, que pidió al pueblo que decida si liberaba a Jesús o a Barrabás.
Rolando Arellano
Profesor de Centrum Católica
Los grandes cambios
de la historia están marcados por la protección de las minorías y por
líderes que se oponen a las ideas establecidas. Creemos que esta misma
idea debiera guiar la discusión sobre el tema de la unión civil de
personas del mismo sexo.
La historia del mundo está teñida por diferentes tipos de
discriminación contra las minorías y los más débiles. Así, durante
siglos parecía natural la existencia de nobles, que tenían el privilegio
de mandar, y de plebeyos, que debían obedecer. También la idea de que
algunas razas eran superiores a otras, y por tanto tenían el derecho de
esclavizarlas o eliminarlas. Y el caso más evidente de discriminación ha
sido sin duda el de la superioridad de los hombres frente a las
mujeres.
No se piense que en esos casos la mayoría que tenía el poder sabía
que estaba en falta y que abusaba de su situación. No. Lo más común era
que, con buena voluntad, ella creía que tenía razón. Argumentos no
faltaban. “Los nobles han recibido la orden de Dios para guiar y
mantener al pueblo, que no sabe lo que le conviene”. “Hay evidencia
científica de que los arios son más inteligentes que otras razas”. “¿No
dice la Biblia que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y a la
mujer, para acompañarlo?”. Tras siglos de repetir e imponer ideas como
esas, era normal que la mayoría las creyera firmemente.
Por tanto, si Bolívar o San Martín no se hubieran arriesgado a la
excomunión que les prometía la Iglesia por oponerse al sacrosanto
derecho del rey de España, hoy seguiríamos siendo colonia. Y sin
luchadores como Martin Luther King, que se enfrentó a la mayoría blanca,
hoy no habría un presidente negro en Estados Unidos. Felizmente,
ejemplos de esos grandes líderes hay más. Por el contrario, a los que
nadie recuerda, es a los dirigentes que se conformaron con seguir la
corriente de la opinión de las mayorías.
En el caso de los derechos civiles de personas del mismo sexo
ocurre algo similar. Aparecen ideas como que “la homosexualidad es
antinatural”, sin que nadie enseñe que ella no es una opción, sino que
fue justamente la naturaleza la que los hizo así, como hizo
heterosexuales a otros. “Son escandalosos”, se afirma, sin que se sepa
que los afeminados son solo una pequeña porción de este grupo, y que la
norma son homosexuales hombres y mujeres insertos en la sociedad de la
manera más correcta: militares, secretarias, gerentes, abogados, curas y
monjas. “Fomentan la homosexualidad”, dicen también, sin pensar que,
evidentemente, los homosexuales son en general hijos de heterosexuales. O
“quieren casarse”, cuando ese no es su pedido –que merecería discusión
mayor– sino tener derechos básicos de convivencia.
En fin, debemos entender que es explicable que nuestra sociedad tema
dar a esta minoría los derechos que le corresponden. Pero debemos
entender también que el que las mayorías piensen así no significa que
tienen razón, y que es deber de sus líderes el guiarlos para avanzar
hacia una justicia para todos.
No olvidemos que en estos días de Semana Santa se cumplen casi 2.000
años del más importante referéndum de la historia cristiana, donde
indudablemente la mayoría se equivocó al optar. El que convocó Poncio
Pilatos cuando pidió al pueblo que decida si liberaban a Jesús o a
Barrabás.