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jueves, 28 de mayo de 2015

Pastoral, religión





Miércoles 27 de mayo del 2015 | 18:25

El reglamento de la Iglesia Católica contra los curas pedófilos

Las líneas a seguir se dieron en la Conferencia Episcopal de Chile. Se quiere alcanzar el objetivo de "nunca más abusos"



El reglamento de la Iglesia Católica contra los curas pedófilos
El sacerdote Lawrence Murphy, fallecido en 1998, trabajó en una escuela para niños sordos de Estados Unidos entre 1950 y 1974. Se le acusó de abusar de 200 niños. (Reuters).

La Iglesia Católica en Chile difundió reglas actualizadas para tratar los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes contra menores, aunque admitió que está lejos de alcanzar el objetivo de un "nunca más abusos".

La Conferencia Episcopal de Chile actualizó protocolos del 2003 y 2011 que se centran en proteger a menores en las iglesias. En general, cómo proceder ante las denuncias de los católicos y cómo prevenir los abusos sexuales.
El documento se conoce cuando sigue en el primer plano la oposición al obispo de Osorno, Juan Barros, quien tiene el rechazo de la mayoría de diócesis por haberse formado al alero de Fernando Karadima, el peor cura pedófilo de la iglesia católica en Chile. Las víctimas afirman que Barros presenció y calló los abusos sexuales de Karadima contra menores de su parroquia.
Alejandro Goic, vicepresidente de la Conferencia Episcopal en Chile, dijo en rueda de prensa que "el hacernos cargo de este flagelo es una tarea que hemos emprendido con humildad, reconociendo que en este caminar estamos todavía lejos del horizonte que nos proponemos de 'nunca más abusos'''.
"Los obispos en Chile quieren salir adelante, recuperar la credibilidad y hacer borrón y cuenta nueva, como si el cáncer que dejan atrás --sin tratar-- no va a seguir manifestándose", criticó el periodista Juan Carlos Cruz, una de las víctimas de Karadima.
Según las investigaciones, Karadima abusó sexualmente durante décadas y las denuncias en su contra fueron acalladas por la Iglesia Católica, incluidas una carta de 1982 y sucesivas acusaciones a partir de 2003 de Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo. El entonces arzobispo y cardenal Francisco Javier Errázuriz no investigó y sólo cursó los antecedentes al Vaticano después del escándalo nacional cuando en un programa de la televisión estatal los abusados testificaron los horrores vividos.
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LINEAMIENTOS DE LA IGLESÍA CATOLICA EN CHILE
Según el portal de La Conferencia Episcopal de Chile, entre las principales disposiciones en torno a la prevención de abusos se cuentan las siguientes:
1) Se capacitará sobre la temática del abuso sexual, con indicaciones claras.
Esta formación estará destinada a todas las personas que presten un servicio pastoral, incluidas las autoridades eclesiásticas, catequistas, agentes pastorales, voluntarios en general, seminaristas, clérigos y consagrados/as. Además, todo chileno debe participar periódicamente en estas capacitaciones.
En adelante, solo prestarán servicios en la Iglesia las personas que hayan recibido la indicada formación.
2) Respecto de quienes prestan servicios en la Iglesia, se deberá verificar además que no tengan juicios pendientes sobre la temática en discusión.
3) Toda persona que colabore en el ámbito pastoral en la Iglesia en Chile, deberá firmar un compromiso de adhesión a las políticas de prevención aprobadas a nivel nacional y a la disponibilidad para la formación permanente.
4) Quienes contravengan las políticas de prevención establecidas, estarán inhabilitados para prestar sus servicios en la Iglesia.

viernes, 16 de julio de 2010

Religión, Ciencias Sociales








NUEVO DOCUMENTO FIRMADO POR LA CONGREGACIÓN DE LA DOCTRINA DE LA FE

El Vaticano endurece reglas contra violaciones sexuales
Abusos de enfermos mentales se equiparan al de niños y es delito la posesión de pornografía

Viernes 16 de Julio del 2010

ROMA [DPA]. El Vaticano endureció y amplió su normativa contra la pederastia y delitos similares en el seno de la Iglesia Católica, en un nuevo documento enmarcado en el Derecho Canónico y publicado ayer en Roma.

Entre las nuevas normas se incluye la ampliación del plazo legal de prescripción de delitos de pederastia (contabilizado a partir del cumpleaños 18 de la víctima) de diez a veinte años.

Los abusos de enfermos mentales por parte de sacerdotes se equiparan al que se comete con niños. La congregación religiosa considerará además delito grave contra la moral la posesión y difusión de pornografía infantil.

El documento fue firmado por el prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, cardenal William Levada, en un momento en que la Iglesia afronta diversas denuncias por abusos en países como EE.UU. o Alemania. Otra novedad de la nueva normativa es que el Papa podrá intervenir directamente ante casos muy graves y decidir si el acusado es expulsado del clero.

ELOGIAN MEDIDAS
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, valoró que las nuevas medidas acelerarán los procedimientos eclesiásticos para enfrentar “con mayor eficacia las situaciones más urgentes y serias”.

Las víctimas, sin embargo, criticaron el anuncio. El principal grupo estadounidense, la Red de Sobrevivientes de Víctimas de Abusos por Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés), indicó en un comunicado que las nuevas directivas tendrán un impacto insignificante en la actual crisis.

“Lo que se necesita es cambiar esos comportamientos, no directivas internas en la Iglesia”, señaló el organismo en un comunicado.

Lombardi subrayó que las normas se aplican al Derecho Canónico y que por ello solo atañen a procesos internos de la Iglesia, llevados a cabo en su mayor parte por la Congregación de la Doctrina de la Fe.

Las directivas no afectan a la cooperación entre Iglesia y autoridades civiles, una de las reivindicaciones presentadas repetidamente por grupos como SNAP.

Por otra parte, las normas dadas a conocer ayer se aplican a casos de abuso sexual, pero también a otros delitos calificados por el Vaticano como muy graves. Entre ellos se encuentran la herejía o la apostasía, así como la difusión de los pecados contados por un fiel durante la confesión.

La lista también incluye como delito cualquier intento de ordenar sacerdote a una mujer, lo que suscita más polémica.

SEPA MÁS
La Conferencia Episcopal de Alemania, país natal del Papa, duramente afectado por los escándalos de pederastia en su clero, celebró las nuevas normas en las que ve “una señal fuerte en favor de un reconocimiento y de un castigo sin fallas por tales crímenes”, según su presidente, monseñor Robert Zollitsch.

jueves, 22 de abril de 2010

Religión, Ciencias Sociales




ASEGURÓ QUE LA IGLESIA ACTÚA ANTE DENUNCIAS
El Papa promete medidas contra religiosos abusadores
Por primera vez la Santa Sede estipuló por escrito reportar los casos de violaciones
Jueves 22 de Abril del 2010
CIUDAD DEL VATICANO [AP]. El papa Benedicto XVI prometió ayer que la Iglesia Católica tomará medidas para enfrentar el escándalo de abusos sexuales cometidos por clérigos, en su primer comentario público sobre la crisis días después de reunirse con las víctimas de estos abusos.
Durante su audiencia pública semanal en San Pedro, el pontífice recordó su conmovedora reunión en Malta con ocho hombres que dijeron haber sido abusados de niños por sacerdotes en un orfanato operado por la Iglesia.
“Compartí con ellos su sufrimiento y oré emocionado junto con ellos, asegurándoles una acción de la Iglesia”, afirmó.
Durante la entrevista privada, el Vaticano difundió una declaración según la cual Benedicto dijo a los hombres que la Iglesia hará todo lo posible para llevar a los sacerdotes abusadores ante la justicia y que tomará “medidas efectivas” para proteger a los niños.
MEDIDAS CONTRA ABUSOSSin embargo, ni el pontífice ni el Vaticano aclararon qué medidas están considerando.
La semana pasada la Santa Sede trazó pautas por primera vez al ordenar a los obispos reportar los casos de abusos a la policía donde lo requiriesen las leyes civiles. Si bien el Vaticano insiste en que esta ha sido su política desde hace tiempo, nunca había sido estipulada por escrito.
Asimismo, el Papa dijo durante una homilía que los cristianos deben arrepentirse por sus pecados y reconoció errores en comentarios que se interpretaron como relativos al escándalo. Pero sus comentarios del miércoles son los primeros públicos y directos sobre la crisis desde el 20 de marzo, cuando escribió una carta a los fieles irlandeses en relación con los abusos cometidos en ese país.
PRECISIONES“El Papa es un santo”En una entrevista publicada en el diario “Il Giornale”, Joseph Magro, de 38 años, uno de las ocho víctimas de abusos cometidos por miembros del clero de Malta, aseguró que el papa Benedicto XVI es un santo.
Renovada feJoseph Magro añadió que no tenía fe en los sacerdotes, “pero ahora luego de esta experiencia conmovedora, la he vuelto a tener”.

lunes, 5 de abril de 2010

Religión, Pastoral









VILES ATAQUES CONTRA EL PAPA BENEDICTO XVI
Cacería contra la Iglesia Católica
Por: Martha Meier M Q Periodista
Sábado 3 de Abril del 2010
Para algunos la única manera de sentirse mejor es denigrando al resto. Para otros, resucitar su ideología caduca pasa por desprestigiar a la institución cuyos miembros fueron martirizados en su batalla por la libertad, brindando fe, esperanza y la fuerza espiritual para que el pueblo se rebelara contra las dictaduras que asfixiaron Europa del Este por décadas. De esos sectores es que emana la campaña desatada contra la Iglesia de Roma y el papa Benedicto XVI.
Los actos —infrahumanos y degenerados— de sacerdotes pedófilos tienen que ser castigados con todo el peso de la ley. La cadena perpetua y la castración química deben ser el destino de todos aquellos —sin distinción— que violentan la inocencia de un niño o una niña. Pero justos no pueden pagar por pecadores e imperdonable sería no pronunciarse sobre el vil ataque dirigido contra el Santo Padre. Y aquí surge un par de preguntas: ¿Los que se rasgan las vestiduras por los actos abominables de pederastia, están realmente preocupados por la niñez? ¿Quienes derraman cataratas de tinta sobre el tema, buscan la verdad? La respuesta es no. Una mínima y real preocupación por la niñez se reflejaría en mayor información circulando sobre el abuso sexual infantil, más presencia en la agenda pública y en los presupuestos nacionales (en nuestro país, uno de cada tres niñas y niños sufre algún tipo de abuso). A través de la desinformación o la sobreinformación deleznable, que es lo mismo, se descalifica a la Iglesia Católica, se colectivizan las responsabilidades y se pretende crear sensación de culpa —y equívoco— a los cerca de dos mil millones de católicos.
Que quede claro, aquí no defendemos a los pedófilos, sean curas, tablistas o maestros, pero no está de más recalcar que el abuso sexual a niños preadolescentes por sacerdotes es la excepción y no la norma. Las cifras revelan que es una situación poco común que involucra al 0,3% del clero. Según datos del periodista Luigi Accatoli, en los últimos 15 años en Alemania —tierra del Papa— se denunciaron 210 mil casos de abuso sexual contra menores, 94 de estos relacionados con sacerdotes católicos (0,04%). ¿Por qué solo esos 94 casos reciben atención? ¿Los otros 209.906 niños alemanes no merecen ser defendidos y sus ofensores castigados? Es lógico que la indignación sea mayor cuando el abuso proviene de quienes han de promover la virtud y proteger a los más pequeños. No se vio, sin embargo, tal indignación cuando Save the Children denunció que es común el abuso sexual contra menores por parte de trabajadores “humanitarios y fuerzas de paz”, de Naciones Unidas. Las principales acusaciones son por: “intercambio de comida por sexo, sexo forzado, prostitución, pornografía, esclavitud sexual, ataque sexual y tráfico de niños”. ¿Deben desaparecer las fuerzas de paz de la ONU? ¿El actual secretario general Ban Ki-moon y sus antecesores son responsables? Si siguiéramos la lógica de los anticlericales habría que responsabilizarlos pues los hechos continúan, allí donde debe llevarse ayuda a los más necesitados.
Las instituciones —particularmente las que tienen impacto en la conciencia pública, incluidos los medios— deben contar con políticas de supervisión y sanción a sus afiliados pero de allí a desatar una cacería contra la Iglesia hay una distancia enorme. Lo primero es parte de la construcción de la democracia, lo segundo es terrorismo blanco, oportunista y perverso

miércoles, 24 de marzo de 2010

Religión, Pastoral


Fuente: Catholic.net.

Autor: Manuel Valls i Serra Fuente: www.parroquiasarria.net/
¿Qué hay tras los escándalos?
¿Es verdad lo que cuentan los medios de comunicación?


Con precisión de relojero, algunos medios de comunicación nos han ido "informando"-es decir bombardeando- los casos de conducta escandalosa protagonizados por miembros del estamento eclesiástico en Irlanda, Alemania, Austria, Holanda. Tras las denuncias del Informe Ryan sobre los abusos en Irlanda, la prensa ha ido destapando sistemáticamente, día tras día -como lanzando bombas que persiguen su objetivo- historias antiguas, muchas de ellas juzgadas y archivadas, hace veinte o treinta años.

Un material inflamable publicado ahora con el objetivo de poner bajo sospecha todo el clero católico. ¿Qué hay tras los escándalos? ¿Por qué precisamente ahora? La intención es clara: se trata de instalar en el imaginario colectivo la figura de una Iglesia que ya no es sólo un cuerpo "extraño" en la sociedad posmoderna, sino una especie de monstruo la propuesta moral y la disciplina interna de la cual vierten a sus miembros a la anormalidad y al abuso.

Según el sociólogo italiano Massimo Introvigne, el debate introducido actualmente sobre los sacerdotes que han cometido abusos es un ejemplo típico de "pánico moral", término que se acuñó hacia 1970 para explicar que algunos problemas son objeto de una "hiperconstrucción social". Los "pánicos morales" han sido definidos por los sociólogos como problemas socialmente construidos, y caracterizados por medio de una amplificación sistemática de los casos reales, tanto en la representación mediática como en la discusión política. Problemas sociales que existen desde hace decenios son reconstruidos como "nuevos" en las narrativas mediáticas y políticas, y son presentados como si nos encontráramos ante una presunta y dramática escalada. Los "pánicos morales" no hacen bien a nadie. Más aún, distorsionan la percepción de los problemas y comprometen la eficacia de las medidas que deben resolver. Ciertamente, no se inventan los problemas, pero se exageran las dimensiones estadísticas. Buscando analogías, y en otro orden de cosas, ¿qué podríamos decir sobre el periodo que nos han estado vendiendo la "Gripe-A"? ¿Alguien se acuerda? ¡Ha caído en el olvido! Los datos de los que se partía eran reales, pero la "hipercostrucción", al servicio de grandes intereses, era aún más real.

¿Es verdad lo que cuentan los medios de comunicación? Que los datos sobre la pedofilia son reales, no lo dudamos. El punto de partida es cierto: hay -y ha habido- clérigos pedófilos. Algunos casos han concluido con condenas definitivas y los mismos acusados nunca se proclamaron inocentes. Estos casos -en los Estados Unidos, Irlanda, Australia- explican las severas palabras del Papa y su petición de perdón a las víctimas. ¡Sólo que los casos hubieran sido dos, ya sería demasiado! Ellos solos ya serían una llaga purulenta en el cuerpo de la Iglesia. Pedir perdón, pero, aunque es algo noble y oportuno, sabemos que no es suficiente. Lo importante es que los casos no se repitan, y en este sentido, es indiferente saber si los casos han sido dos, doscientos o mil. Ahora bien, no es en absoluto irrelevante informar sobre si el número de casos es más o menos numeroso entre los sacerdotes y religiosos católicos de lo que sucede en otras categorías de personas. Y aquí los "media" callan. En Alemania, por ejemplo, de los 210.000 casos de abusos en el conjunto de la sociedad denunciados desde 1995, sólo 94 corresponden a eclesiásticos. Los medios de comunicación omiten poner estos números de la vergüenza eclesial en relación a la totalidad brutal de un problema que afecta a toda la sociedad. Omite explicar, por ejemplo, que en los Estados Unidos eran cinco veces más los casos imputados a pastores de comunidades protestantes, o que en el mismo período en que en este país fueron condenados cien sacerdotes católicos, fueron cinco mil los profesores de gimnasia y entrenadores deportivos que sufrieron idéntica condena. ¡Y aquí nadie ha exigido cuentas a dicha federación deportiva! Y, si queremos todavía un dato aún más aterrador, podemos tomar nota: el ámbito más habitual de los abusos sexuales a menores es precisamente el interior de la familia, en la que se pueden contabilizar dos tercios del total de los casos denunciados.

El caso de la iglesia americana es, con todo, muy impresionante: del 1950 al 2002, más de 4.000 sacerdotes americanos (sobre 109.000) fueron acusados de relaciones sexuales con menores. Atención, sin embargo, porque de éstos, sólo poco más de un centenar fueron condenados por tribunales civiles. El bajo número de condenas por parte del Estado deriva de varios factores. En algunos casos las verdaderas o presuntas víctimas denunciaron sacerdotes ya difuntos, o los delitos habían prescrito. Los casos de sacerdotes acusados que eran inocentes es también importante. Estos casos se multiplicaron los años noventa, cuando algunos bufetes de abogados vieron que podían arrancar transacciones millonarias hasta sobre la base de simples sospechas. En Irlanda, el Informe Ryan, sobre todo el estudio de lo que sucedió en el "John Jay College" ha puesto de manifiesto abusos graves en escuelas y orfanatos dirigidos por religiosos, hechos que raramente condujeron a condenas y que raramente pueden ser juzgados de pedofilia, y sí por el contrario de relaciones con adolescentes.

Si en la Iglesia católica ha habido efectivamente un problema, éste no está relacionado con el celibato -al que se quiere poner indebidamente en el punto de mira-, sino con una cierta tolerancia de la homosexualidad en algunos seminarios, durante los años setenta, problema que Benedicto XVI está corrigiendo con mano firme. La lectura de ciertos artículos en la prensa y lo que se dice en ciertos debates nos muestra que lobbies muy poderosos buscan descalificar preventivamente la voz de la Iglesia con la acusación más difamatoria y hoy, la más fácil de "construir" y lanzar opinión pública: la de favorecer o tolerar la pedofilia. Estamos ante una operación el objetivo de la cual no resiste un análisis cuidadoso de todos los datos sobre lo que pasa en nuestras sociedades. ¡Alguien ha decidido embarrar toda la Iglesia!