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jueves, 22 de noviembre de 2018

Ciencia, tecnología y ambiente






“Si las neuronas se regeneraran nunca conocerías a tu madre”

Rakic, profesor de la Universidad de Yale,  llevaba medio siglo defendiendo que en el cerebro humano no hay neurogénesis en la etapa adulta

Neurona
Red neuronal. (Foto referencial: Pixabay)

Durante décadas, uno de los grandes retos de la ciencia fue determinar si el cerebro humano sigue creando neuronas en la edad adulta, un fenómeno que según el neurocientífico croata Pasko Rakic, no sucede; pero, además, si fuera viable, sería una desventaja: “perderíamos muchos recuerdos”, asegura.
“Es interesante que la posibilidad de generar nuevas neuronas haya sido algo tan popular, porque si pudiéramos regenerar nuestras neuronas -como los reptiles o las aves- esas neuronas nunca habrían visto a mi madre, no la recordarían, nunca habrían ido al instituto”, explica Rakic en una entrevista con Efe.

Rakic, un croata neurocientífico y profesor de la Universidad de Yale, afincado desde hace años en Estados Unidos llevaba medio siglo defendiendo que en el cerebro humano no hay neurogénesis en la etapa adulta, un planteamiento que este año fue demostrado con un estudio publicado en Nature y liderado por el mexicano de origen asturiano Arturo Álvarez-Buylla, de la Universidad de California en San Francisco (EE.UU).
--- Cantidad y tipos ---
El cerebro humano tiene unos 100.000 millones de neuronas de unos 10.000 tipos distintos. Son células que se van generando por fases y que tienen la misión de conectase con sus compañeras “en el lugar y el momento adecuado y sin equivocarse”.

Así se construye la intrincada red neuronal que usa nuestro cerebro para gestionar la información, adquirir conocimiento y manejar las emociones.

El científico dedicó su carrera al estudio del desarrollo y la evolución del cerebro, particularmente a los mecanismos que hacen posible que en un embrión humano las neuronas migren desde el lugar de nacimiento hasta su destino y posición final.

Todas las neuronas nacen en la fase embrionaria de los humanos, de ahí la importancia de que las embarazadas eviten el alcohol, el tabaco, las drogas, los rayos X y ciertas enfermedades víricas, porque interfieren en la creación o en la migración de neuronas a lo largo de toda la gestación: “en cada trimestre se generan neuronas de un tipo distinto, y los daños, por tanto, son distintos también”, explica el experto croata Pasko Rakic.

Pero, aunque se nace con todas las neuronas, éstas se moldean con el entorno, el aprendizaje, la experiencia y el conocimiento, “por eso es importante cuidarlas”, asegura Rakic.
--- Consejos ---
Para el experto es esencial mantener un estilo de vida de saludable, buena alimentación y ejercicio físico y, sobre todo, mental. Es esencial mantener el cerebro en activo y trabajar todos los años que sea posible, porque “si no usas las neuronas, las pierdes”, avisa.

Sin embargo, la genética pesa mucho a la hora de padecer ciertas enfermedades neurodegenerativas como el párkinson, explica el neurocientífico.

Sobre la posibilidad de utilizar terapias con células madre para curar estas enfermedades, Rakic cree que no es viable: “aunque en la ciencia como en la vida nunca debes decir nunca, no veo cómo sustituir neuronas con otras nuevas en un adulto. Puede funcionar para otros órganos pero para el cerebro lo dudo mucho”.

Es que las neuronas son células muy peculiares y complejas. “Las de la piel, por ejemplo, pueden ser trasplantadas de la mano a la cara porque no tienen información según su posición, pero las neuronas, tienen distinta función y conectividad, según su posición, que viene determinada por su fecha de nacimiento”, dijo el croata.

El desarrollo cerebral, insiste Rakic, es de hecho la gran ventaja evolutiva de la especie humana: es la que “nos permite aprender y usar el conocimiento a lo largo de nuestra vida”, concluye.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Ciencia, tecnología y ambiente





Escaramujos, las nuevas neuronas que tienen fascinados a los científicos

Un nuevo descubrimiento en una de las partes más importantes del cerebro puede dibujar un nuevo mapa del órgano más importante del ser humano


Neurona BBC

La principal función de las neuronas es recibir, procesar y transmitir información a través de señales químicas y eléctricas. (Foto: Getty)

Los científicos han descubierto un nuevo tipo de neurona que solo han hallado en humanos.

La han llamado escaramujos, o rosehip en inglés (rosa mosqueta), porque su apariencia se asemeja a la de una rosa sin los pétalos. Y su hallazgo puede servir a los especialistas para conseguir entender mejor los trastornos cerebrales.
Los resultados de este grupo internacional de 34 científicos se han publicado en la revista especializada Nature Neuroscience y abre la puerta a un nuevo rediseño del cerebro humano tal y como lo conocemos ahora, aseguran los investigadores en su estudio.

El hallazgo, que ha sido posible gracias a la colaboración entre la Universidad de Szeged, en Hungría, y el Instituto Allen para la Ciencia Cerebral, con sede en Seattle, Estados Unidos, puede ayudar a explicar por qué muchos tratamientos experimentales para desórdenes cerebrales han funcionado en ratones pero no en personas.
--- Nunca visto ---
Los escaramujos forman parte un subtipo de neuronas llamadas inhibidoras, aquellas que detienen la acción de otros organismos celulares cerebrales. Su morfología tiene intrigados a los científicos, ya que parece que la unión con su pareja celular se hace solo a través de una parte muy específica de su masa.
"Esto puede significar que controlan el flujo de información de forma muy específica", aclara el neurólogo Gábar Tamás, de la universidad húngara de Szeged y coautor del estudio.

Neurona BBC

Reproducción de una rosa mosqueta o escaramujos descubierta solo en humanos. (Foto: UNIVERSIDAD DE SZEGED&TAMAS LAB)
Pero todavía falta por esclarecer cuál es su función específica, solo tienen claro que es especial porque nunca antes los científicos se habían encontrado con un cuerpo celular de estas características.

"Es especial por su forma, sus conexiones y también por los genes que contiene", explicó Trygve Bakken, coautor de la investigación y neurocientífico del Instituto Allen.

Por el momento los investigadores saben dónde se encuentran y esto les hace entender que pueden tener una función significativa en nuestro organismo.

Están en la capa 1 del cerebro, también llamada neocórtex, la más externa y encargada de la consciencia, una característica considerada exclusivamente humana y de extrema importancia. Los daños en el neocórtex pueden afectar seriamente las habilidades cognitivas de un ser humano.
--- Una explicación ... ¿a los errores? ---
Según los científicos que realizaron el estudio, el hecho de que estas células no hayan podido encontrarse, entre otros, en los animales más demandados por los laboratorios (los ratones) podría explicar que muchos de los experimentos que se practican después en humanos no hayan tenido los mismos resultados que con los roedores.

El descubrimiento, hecho tras el análisis del tejido cerebral de varios cerebros humanos, puede dar lugar a la creación de modelos más precisos y ajustados de nuestro órgano más importante.

Y para ello el equipo investigador tiene una demanda.

Neurona BBC

Una gran parte de los experimentos que se llevan a cabo en laboratorios se realizan en ratones antes de ser probados en humanos. (Foto: Getty)

"Si queremos entender cómo funciona el cerebro humano, debemos estudiar a los seres humanos o a especies que estén estrechamente relacionadas", señaló en un comunicado Bakken.

Los siguientes pasos para la investigación serán explorar la corteza externa de primates y después en personas que sufran trastornos neuropsiquiátricos, para comprobar si presentan alteraciones.

martes, 3 de abril de 2018

Ciencia, tecnología y ambiente





¿Qué ocurre en tu cerebro cuando tienes al frente a un cachorro?
Lo usual es que uno tenga ganas de abrazarlo y cargarlo. Esto se debe a la descarga de ciertos neuroquímicos
Cachorro (Foto: AP) Redacción EC 03.04.2018 / 07:21 am

 ¿Puedes resistir la mirada de un cachorro? Lo usual es que tengas ganas incontrolables de cargarlo y abrazarlo, incluso uno suele hablarle con una voz aguda y caricaturesca, como si se tratara de un bebe. ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué pasa en tu cerebro que te hace comportar de dicha manera? En cierto nivel, uno reacciona como si se tratase de un bebe humano, lo que genera una respuesta instintiva de protección y empatía. Y es que ambos comparten ciertos rasgos, como ojos grandes y pequeñas nariz y boca. A este tipo de apego se le conoce como 'baby schema', y fue planteado por Konrad Lorenz, ganador del Premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1973. Pero eso no es todo. Un estudio realizado por expertos de la Universidad de Azabu (Japón) encontró que cuando uno mira a los ojos a un cachorro se libera una sustancia conocida como oxitocina, que es clave para reforzar el vínculo afectivo entre madre e hijo cuando se miran durante la lactancia.


La oxitocina también está asociada al sentimiento de pertenencia a un grupo social, las relaciones de pareja y la conducta sexual. En sí, es una sustancia que conecta a los individuos. Hay que entender que para el cerebro un cachorro es un como un hijo recién nacido. Esta idea está respaldada por un experimento publicado en la revista PLOS One, en el cual se le mostró a madres fotos de sus bebes y de sus perros. En ambos casos se activaron regiones cerebrales asociadas con emoción, recompensa, afiliación, e interacción social. Como mencionamos al principio del texto, uno suele usar en ciertas ocasiones una voz en tono alto y emoción exagerada para comunicarse con su perro. Puede parecer un comportamiento sin sentido, pero funciona. Un estudio publicado en la "Royal Society" concluye que esta forma de hablar afianza los lazos entre la persona y el cachorro, y hace que este preste mayor atención. También se ha demostrado que pasar tiempo con perros libera en el cerebro dopamina y endorfina, neuroquímicos responsables de sensaciones de bienestar y placer.

jueves, 8 de marzo de 2018

Ciencia, tecnología y ambiente






¿Se siguen produciendo neuronas durante la edad adulta?

Un nuevo estudio científico revela nuevos detalles sobre la producción de neuronas en la edad adulta


Neuronas

La investigación fue publicada en la revista Nature. (Foto referencial: AP)
Para la ciencia aún no existe una respuesta concreta a la interrogante acerca la producción de neuronas en la edad adulta. Si bien, algunos estudios apuestan por la neurogénesis (producción de esta célula) más allá de los primeros años de vida, no existe evidencia suficiente para afirmarlo con total certeza.

Ahora, una reciente investigación llevada a cabo por un equipo internacional de científicos, liderado por el investigador Arturo Álvarez-Buylla (de la Universidad de California) y publicada en la revista Nature, sostiene que el desarrollo de neuronas en el hipocampo del cerebro humano se ralentiza con los años hasta detenerse por completo en la edad adulta.

Cerebro

La creación de neuronas decrece a medida que envejecemos. (Foto: Pixabay)
--- Importancia de las neuronas ---

Las neuronas son las principales células del sistema nervioso.

Se estima que el cerebro humano tiene unos 100.000 millones de neuronas, de unos 10.000 tipos distintos.

Su misión es unirse a su compañera correspondiente, en el lugar adecuado y sin equivocarse para formar la compleja e intrincada red neuronal que usa nuestro cerebro para gestionar la información, adquirir conocimiento y manejar las emociones.

La creación de nuevas neuronas en el hipocampo durante la vida es un proceso que se ha relacionado con la memoria, el estado de ánimo, el estrés, el ejercicio y las enfermedades neurológicas.

--- El estudio ---

El hallazgo es novedoso ya que rebate la idea que sugiere que nuestro cerebro puede seguir produciendo neuronas llegadas la adultez.

En realidad, en un primer momento Álvarez-Buylla concibió el proyecto "tratando de confirmar la neurogenésis en el cerebro adulto, no de negarlo". Sin embargo, a medida que continuaban indagando se dio cuenta de que era imposible hallar neuronas jóvenes en el hipocampo de estos tejidos.

Para obtener los resultados se hicieron pruebas en el cerebro de 59 personas de distintas edades, desde fetos a adultos. Los científicos descubrieron que durante los primeros meses de existencia se produce una gran cantidad de neuronas, pero que después ese proceso se va deteniendo. El individuo de mayor edad en el que descubrieron que se seguían desarrollando neuronas tenía 13 años.

--- Controversia ---

El descubrimiento cuestiona un punto de vista sustentado en numerosos estudios con mamíferos, incluidos los humanos, que concluyen que la creación de neuronas en esta región continúa en la edad adulta.

No obstante, mucho de estos trabajos se han hecho con ratones, que si bien suelen ser usados para los experimentos científicos, pueden traer algunos problemas al extrapolarlos a humanos.

En muchas especies de cerebro complejo, como los monos, las células madres que deberían seguir generando neuronas están latentes, pero inactivas; en los ratones no ocurre lo mismo.

No obstante, las controversias en la ciencia no son malas, por el contrario, ayudan a profundizar sobre un tema y a encontrar respuestas cada vez más certeras. Avances en la investigación sobre el hipocampo podrían ayudar, por ejemplo, a mejorar la comprensión de enfermedades como la depresión o el alzhéimer.

lunes, 6 de abril de 2015

Pastoral, religión





Viernes 03 de abril del 2015 | 11:18

¿Estamos programados para creer en un Dios?

¿Qué dice la ciencia: está en el cerebro la razón de que sea tan generalizada y persistente?


¿Estamos programados para creer en un Dios?
BBC

La religión -la creencia en seres sobrenaturales, incluidos dioses y fantasmas, ángeles y demonios, almas y espíritus- se encuentra a lo largo de la historia y en todas las culturas.
La evidencia de la suposición de la existencia de una vida de ultratumba data de hace al menos 50.000 a 100.000 años atrás.
Cada cultura humana conocida tiene su mito de la creación, con la posible excepción del pueblo amazónico Pirahã, que tampoco cuenta con palabras para los números, colores y jerarquía social.
Es difícil conseguir datos exactos sobre el número de creyentes hoy en día, pero algunas encuestas sugieren que hasta el 84% de la población mundial es miembro de grupos religiosos o dice que la religión es importante en su vida.
Vivimos en una época de acceso sin precedentes al conocimiento científico, que algunos consideran que no concuerda con la fe religiosa. Entonces, ¿por qué la religión es tan omnipresente y persistente?
Psicólogos, filósofos, antropólogos y hasta neurocientíficos han sugerido posibles explicaciones de nuestra predisposición natural a creer, y para el poderoso papel que la religión parece jugar en nuestras vidas emocionales y sociales.


Neptuno era el dios romano del mar. Cuando había una tormenta, se creía que estaba furioso. Era un dios con temperamento humano. Muerte, cultura y poder
Las actividades religiosas más tempranas aparecieron como respuesta a cambios corporales, físicos o materiales en el ciclo de la vida humana, principalmente la muerte.
Los rituales de duelo son una de las formas más antiguas de experiencia religiosa. Muchos de nuestros ancestros no creían que la muerte era necesariamente el final de la vida. Era una transición. Algunos creían que los difuntos y otros espíritus podían ver lo que pasaba en este mundo y hasta tenían cierta influencia en los eventos que ocurrían.
Esa es una noción verdaderamente poderosa. La idea de que los muertos o hasta los dioses están con nosotros y pueden intervenir en nuestras vidas es reconfortante, pero también nos lleva a ser muy cuidadosos con lo que hacemos.
Los humanos somos esencialmente seres sociales y por ello vivimos en grupos; como grupos sociales tendemos a la jerarquía, y la religión no es una excepción. Cuando hay un sistema jerárquico, hay un sistema de poder, y en un grupo social religioso, esa jerarquía localiza a su miembro más poderoso en la cima: la deidad - Dios.
Es frente a Dios que tenemos que rendir cuentas.
Hoy en día, la religión y el poder siguen conectados.
Estudios recientes muestran que recordar a Dios nos hace más obedientes.
Hasta en sociedades que han tratado de reprimir la fe, surgieron cosas que tomaron su lugar, como el culto a un líder o al Estado. Entre menos estable política y económicamente sea un país, más probable es que la gente busque refugio en la religión. Los grupos religiosos a menudo pueden ofrecer el apoyo que los Estados no proveen a quienes se siente marginalizados.
Así que factores sociales ayudan a desarrollar y reforzar la fe religiosa, así como lo hace la manera en la que nos relacionamos con el mundo y con los demás.
Dioses como otras mentes
En todas las culturas, los dioses son esencialmente personas, hasta cuando tienen otras formas o carecen de forma física.
En la actualidad, muchos psicólogos piensan que creer en dioses es una extensión de nuestro reconocimiento, como animales sociales, de la existencia de otros, y de nuestra tendencia a ver el mundo en términos humanos.
Proyectamos pensamientos y sentimientos humanos en otros animales y en objetos, e incluso en fuerzas naturales, y esta tendencia es una piedra fundamental de la religión.
Es una idea antigua, que se remonta al filósofo griego Jenófanes, a quien se le cita argumentando que si los animales pudieran pintar, representarían a los dioses con formas animales.
De manera que la creencia religiosa puede estar fundada en nuestros patrones de pensamiento y cultura humana. Algunos científicos, sin embargo, han ido un paso más allá y han escaneado nuestros cerebros en busca del legendario "punto Dios".


Cuando nace un bebé, generalmente hay ya sea un bautizo o una ceremonia para nombrarlo: eso marca la nueva identidad del chico y le da la bienvenida al grupo social. Dios en el cerebro
Los neurocientíficos han tratado de comparar los cerebros de creyentes y escépticos, y de observar qué pasa en nuestros cerebros cuando rezamos o meditamos. Se sabe muy poco en este campo pero hay algunas pistas.
Nuestros cerebros cambian a lo largo de la vida, a medida que nos desarrollamos y experimentamos cosas nuevas. Virtualmente todas las partes de nuestro cerebro están involucradas en todo lo que hacemos y experimentamos, así que no sólo no existe un "punto Dios", sino que no hay un punto específico del cerebro dedicado a sólo una cosa.
Hay algo que sí sabemos: el cerebro humano es el más avanzado del mundo animal, y el único con una maravillosa capacidad: la de darle sentido a la realidad.
Poniéndole puntuación a la vida
A menudo se habla del cerebro como una máquina de significado. En la medida en la que estamos constantemente buscando patrones, estructuras y relaciones de causa-efecto, la religión puede proveer una variedad de estrategias para dar significado.
Las creencias religiosas le ayudan a los humanos a ordenar y encontrarle el sentido a sus vidas. Y los rituales en particular pueden "darle puntuación" a nuestras vidas, marcando los eventos más cruciales.
Y los rituales son comunes en todos los grupos sociales humanos, incluidos los de ateos.
Aunque ni la neurociencia, ni la antropología y ni siquiera la filosofía tienen la respuesta definitiva a la pregunta "¿Existe Dios?", todas esas disciplinas dan pistas sobre cómo respondemos a nuestras más profundas necesidades humanas.
Quizás no estemos programados para creer en Dios o en un poder sobrenatural, pero somos animales sociales con la necesidad evolutiva de estar conectados con el mundo y con otros.
De pronto las religiones son sencillamente canales para posibilitar tan significativas conexiones.