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lunes, 6 de junio de 2022

La pubertad ahora empieza antes. Nadie sabe por qué

 

 
La pubertad ahora empieza antes. Nadie sabe por qué
Actualmente, algunas niñas comienzan a desarrollar senos a los 6 o 7 años. Los investigadores indagan si en estos cambios inciden la obesidad, el estrés y las sustancias químicas.
Los estudios de las décadas posteriores han confirmado que, en decenas de países, la edad en que inicia la pubertad en las niñas ha descendido cerca de tres meses por década desde los años setenta. En los niños también se ha observado una tendencia parecida, aunque menos acentuada.
Pese a que es difícil identificar causa y efecto, es posible que la pubertad precoz tenga consecuencias indeseables, sobre todo para las chicas. Las niñas que alcanzan la pubertad de manera prematura tienen un mayor riesgo de padecer depresión, ansiedad, drogadicción y otros problemas psicológicos en comparación con sus compañeras que llegan a la pubertad después. Asimismo, las chicas que comienzan a menstruar a temprana edad pueden tener más probabilidades de desarrollar cáncer de mama o de útero en la edad adulta.
Nadie sabe qué factor de riesgo —o mejor dicho qué combinación de factores— está provocando ese descenso en la edad de la pubertad ni por qué hay marcadas diferencias relacionadas con la raza y el sexo. Parece que la obesidad tiene algo que ver, pero no justifica en su totalidad este cambio. Los científicos también están investigando otras causas posibles, entre ellas, las sustancias químicas que se encuentran en algunos plásticos y el estrés. Además, por razones que resultan poco claras, los médicos de todo el mundo han informado sobre un aumento de casos de pubertad precoz durante la pandemia
La pubertad ahora empieza antes. Nadie sabe por qué 
nytimes.com

martes, 26 de noviembre de 2019

Educación física






El 81% de los adolescentes son sedentarios: ¿cuánta actividad física debe realizar un menor para estar saludable?

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud publicado en la revista ‘The Lancet’ advierte sobre la falta de actividad en los adolescentes. Conversamos con un especialista para conocer cuál es la cantidad de ejercicios adecuada

Las consecuencias de la falta de actividad van desde subir de peso hasta el incremento del riesgo de padecer cáncer. (Foto: Shutterstock)
Las consecuencias de la falta de actividad van desde subir de peso hasta el incremento del riesgo de padecer cáncer. (Foto: Shutterstock)



Alimentarse bien y llevar un estilo de vida alejado de los excesos son aspectos importantes para mantenernos saludables, pero si en este esquema falta el ejercicio, el engranaje no está completo.
Tan importante es la actividad física en nuestra vida que incluso enfermedades como el cáncer de colon, el cáncer de mama o la diabetes podrían prevenirse, en gran medida, si es que se practica adecuadamente.

Sin embargo, pese a sus beneficios, el 81% de los adolescentes en el mundo no hacen suficiente ejercicio, según advierte un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado el pasado viernes en la revista médica ‘The Lancet’. Se trata del mayor estudio realizado hasta la fecha sobre la actividad física en niños de 11 a 17 años.
El grupo de investigadores, encabezados por Regina Guthold, ha seguido la evolución (del 2001 hasta el 2017) de 1,6 millones de jóvenes que van al colegio en casi 300 encuestas nacionales en 145 países y territorios.
Los resultados de la investigación muestran que se ha avanzado muy poco en este tema en los últimos 15 años. En 2001, la OMS calculó que el 82,5% de adolescentes eran sedentarios. Asimismo, se evidencia que son las niñas las que menos actividad física realizan, 85% frente al 79% de los niños, muchas veces debido a cuestiones culturales como la falta de programas de fomento del deporte entre chicas o la escasez de instalaciones para ellas.
De mantenerse esta tendencia, el objetivo global de una reducción del sedentarismo en 15% para el 2030 no se logrará.

Factores del sedentarismo

 (Foto: GEC)
(Foto: GEC)
Según la investigación de la OMS, uno de los principales factores que explica la falta de actividad generalizada es la irrupción de las pantallas, que han cambiado los hábitos de los más jóvenes, volviéndolos menos activos.
También se destaca la creciente inseguridad que, por ejemplo, dificulta que los niños puedan ir al colegio a pie o en bicicleta, así como la falta de infraestructura.
Por otro lado, cabe señalar que la inactividad afecta igualmente a países ricos y pobres. En el Perú, la tendencia se ha mantenido desde 2001 en 84,7%. No se han visto mejoras desde entonces.
Para Alejandro Ortega, médico traumatólogo de la Clínica Javier Prado, hay muchos factores que propician el sedentarismo.
“Desde el punto de vista social, no se tiene la costumbre de hacer ejercicio: un niño que nunca ha visto a su padre ejercitarse, tampoco lo va a hacer. Por el lado de la educación, muchas personas no toman conciencia sobre su salud; por ejemplo, ven a la obesidad como un problema estético y no como una enfermedad”, explica el especialista a El Comercio.

¿Cuánta actividad física debe realizar un niño para estar saludable?

Ortega recalca que es tan beneficioso para la salud de los niños hacer deportes como realizar otro tipo de actividades recreacionales. (Foto: Pixabay)
Ortega recalca que es tan beneficioso para la salud de los niños hacer deportes como realizar otro tipo de actividades recreacionales. (Foto: Pixabay) 
 
“Los adolescentes deberían realizar ejercicios una hora diaria, entre cinco y seis veces a la semana”, dice Ortega.
Según el médico, las consecuencias de la falta de actividad van desde subir de peso hasta el incremento del riesgo de padecer cáncer. “La inactividad es causa de múltiples patologías como la obesidad, síndrome metabólico, colesterol alto, presión alta, diabetes, algunos tipos de cánceres, problemas en las articulaciones, entre otros”.
“Muchos de estos males conllevan a una disminución de la esperanza de vida y también tienen un impacto en la economía de quienes las padecen”, puntualiza.
También está el tema de la comida. En el Perú, si bien nuestra cocina es muy rica, también es muy alta en carbohidratos, por lo tanto exige que quememos el exceso de calorías; de lo contrario, los carbohidratos se acumulan como grasa e incrementan el riesgo de tener obesidad.
Por otro lado, Ortega recalca que es tan beneficioso para la salud de los niños practicar deportes como realizar otro tipo de actividades recreacionales.
Asimismo, la buena noticia es que nunca es tarde para comenzar a ejercitarse. “Lo ideal es practicarlo desde niño, pero es mejor comenzarlo a los 30 o 40 que nunca hacerlo. Aunque en este caso sería mejor estar guiado por un profesional de la salud, porque de lo contrario puede haber lesiones”.

miércoles, 10 de mayo de 2017

General

Compartimos con ustedes dos artículos, uno publicado el 2015 en el diario La República y el otro en noviembre del año pasado en Perú21, sobre los hábitos de lectura de los jóvenes en el Perú.

La República

60% de jóvenes nunca ha oído hablar de libros digitales o ebooks

Encuesta PUCP. Pese a que el 67% de jóvenes de 18 a 29 años cuenta con internet en sus smartphones y que el 49% posee conexión en sus casas, un alto porcentaje no lo usa para leer ebooks, pues ni siquiera los conoce. Lo peor: el 29,5% dice que no lee porque no le interesa. Experto indica que no se fomenta la lectura desde la niñez y hasta bibliotecas presentan carencias: el 80% de los peruanos nunca las ha visitado.
60% de jóvenes nunca ha oído hablar de libros digitales o ebooks 
 
 
 
 
 
 
 
 

Renato Arenas

En plena era de los dispositivos electrónicos que caben en una mano, poco menos del 30% de los jóvenes de 18 a 29 años de edad tiene o tuvo acceso total o parcial a un libro digital. Mientras que, en el conjunto de la población, ese porcentaje disminuye conforme aumenta la edad.
  La encuesta 'Libros y hábitos de lectura', que realizó el Instituto de Opinión Pública (IOP) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) en el mes de setiembre, también arroja que el 60% de los  jóvenes de 18 a 29 años nunca ha oído hablar alguna vez de los llamados ebooks.
Causa curiosidad que la cifra no sea acorde con el porcentaje de jóvenes entre 18 y 29 años que cuentan con servicio de internet en sus smartphones o teléfonos celulares: más del 67%. En sus hogares, el 49% posee conexión a internet y el 26% cuenta con tablets.
Más del 57% de ellos accede a internet todos los días y el 22% solo dos o tres veces a la semana.
Para Pedro Villa, consultor de la Cámara Peruana del Libro, estas cifras llaman a la reflexión, pues si bien hay un amplio uso de la internet, no se relaciona necesariamente con la lectura.
"Es negativo que, en la población en general, solo el 30% conozca los libros digitales. Esto afecta a la implementación de plataformas virtuales de libre acceso, por ejemplo", lamenta Villa.
Señala que si bien en el país, durante el año 2013, se registraron alrededor de 6.500 títulos impresos, solo sucedió lo mismo con 150 e-books. En el Perú, indica, el libro digital aún no despega.
"Y de estos 150 títulos anuales en formato digital, no todos se comercializan porque son investigaciones de universidades o similares, por ejemplo. Esta poca oferta es una deuda que tiene el sector editorial con los peruanos", agrega el representante de la Cámara Peruana del Libro.
Respecto a la lectura por información, el 92,9% de los entrevistados (entre 18 y 29 años) aún consume periódicos impresos y solo el 6,4% lee diarios tanto en versión impresa como digital.
El 44,6% del total de encuestados lee a diario periódicos, a diferencia del 15,5% que lee un libro todos los días. Y de ese grupo, el 61,7% solo lee para mantenerse informado, el 47,7% lo hace para aprender cosas nuevas o mejorar su nivel cultural, mientras que el 39,1% abre un libro por disfrute o distracción.

No hay libros a la mano

Esto último es una clara desventaja si se pretende incrementar el hábito de la lectura y esto es una costumbre que se debe fomentar desde la niñez, pero no se da así siempre. "El 80% de los peruanos nunca ha ido a un biblioteca porque estas presentan carencias, no se compran libros, solo se abastecen por donaciones que no satisfacen los intereses de la comunidad", explica Villa.
Daniel Arroyo, bibliotecólogo, indica que el principal problema de las bibliotecas es que existen iniciativas a nivel municipal, pero no se llegan a impulsar políticas para el mejoramiento de este servicio gratuito.
"El modelo de biblioteca de una sala, en un local fijo, con una persona que atiende, no funciona en el Perú. Lo que debe existir es un puesto itinerante con libros que recorra un circuito alrededor de los centros poblados", señala.
Arroyo fue elegido en el 2014 como 'bibliotecólogo del año' por impulsar un proyecto de bibliotecas municipales en Apurímac, donde se desembolsaron seis millones de soles para este propósito, pese a ser una región con recursos repartidos en forma desigual y debilidad institucional. En Apurímac, recuerda, se compraron libros nuevos y la tercera parte de este lote se destinó para los usuarios infantiles: libros con ilustraciones que desafiaban la inteligencia del novato lector.
"Entonces, los niños le toman placer a la lectura y esta no termina siendo una actividad por obligación, no se usa para aprobar un curso en el colegio", explica Arroyo.

Lo que desmotiva leer

¿Por qué no leen libros los peruanos? En la encuesta de la PUCP se revela que el 70,2% de los entrevistados no lo hace por falta de tiempo. El 29,5% no lee porque, simplemente, no le interesa. El 28,1% revela que los libros no llaman su atención, pues prefieren dedicarse a otras distracciones. El 5,7% afirma que no lee una publicación impresa por sus elevados precios.
"Que a una tercera parte de los encuestados no le guste leer es un síntoma grave, porque por medio de los libros la información circula y se va ejerciendo el compromiso ciudadano", analiza Pedro Villa.
Señala que es natural que exista un porcentaje mínimo de gente que justifique que su falta de hábito lector se debe a los altos precios de los libros, aunque ese 5,7% no existiría si hubiera buenas bibliotecas que provean libros gratis, agrega. "El libro producido en el Perú no es más caro que los extranjeros. Incluso son más baratos que otros de la región, como los de Colombia", explica el experto.
¿Qué libros prefieren leer los peruanos? El 47,8% lee novelas (históricas, de aventuras, romance, fantasía) y más del 29%, cuentos. Entre 13% y 16% de las preferencias tienen los libros de autoayuda, cocina y biografías. "Esta información va a servir para orientar el trabajo de las editoriales y ojalá el de las políticas de Estado", anota Pedro Villa.
Otra forma de fomentar la lectura, recomienda el bibliotecólogo Arroyo, es proponer servicios de préstamo de libros en el Metropolitano o instalar zonas wifi gratuitas para que se puedan descargar clásicos de la literatura. Así, estos se podrían leer durante el viaje en los buses.

Perú entre los primeros países con menos lectores de la región

Un reporte (2014) del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe reveló que alrededor del 44% de encuestados de la región se declara como 'no lector de libros'. 
La lista es liderada por México con 73%. Le sigue nuestro país con 65% y luego está  Colombia con 52%. El país de América Latina con el menor porcentaje de no lectores de libros es Chile: 20%.
Argentina, Portugal, Brasil, Venezuela, México y Colombia son los países en los cuales se registra de manera significativa la lectura por actualización cultural y adquisición de conocimientos generales.
La lectura por razones académicas tiene un menor peso relativo en las encuestas, aunque aparece con mayor frecuencia en Colombia, Brasil y Chile.



Perú 21
 El 15.5% de peruanos lee cotidianamente y el 80% no acude a bibliotecas

Solo leemos 3 libros al año y los españoles, por ejemplo, leen 8 libros anualmente.

El porcentaje de lectores jóvenes, de 18 a 29 años, está aumentando en el Perú. (USI)
El porcentaje de lectores jóvenes, de 18 a 29 años, está aumentando en el Perú. (USI)
Mariella Sausa

Mariella Sausa

Los hábitos de lectura de los peruanos están mejorando, aunque no lo suficiente. Una encuesta nacional realizada por el Instituto de Opinión Pública (IOP) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), que incluyó un módulo sobre libros y hábitos de lectura de la población peruana, reveló que solo el 15.5% lee de forma cotidiana.
Según el estudio, realizado en setiembre de 2015, el 24.4% de los peruanos lee solo una vez al mes y el 23.9% lo hace una o dos veces por semana.
El porcentaje de no lectores es mucho mayor entre las personas de 45 años o más que entre los jóvenes, pues mientras un 15.6% de jóvenes entre 18 y 29 declara que no lee libros nunca o casi nunca, el porcentaje entre las personas mayores de 44 años casi se duplica y llega al 31.1%.
A eso hay que agregar que en el momento en que se realizó la encuesta, en setiembre de 2015, solo el 18.5% de entrevistados indicó que había asistido a una biblioteca en los últimos 12 meses. Eso quiere decir que más del 80% de peruanos no lo hizo.
Pese a ello, los hábitos de lectura en el Perú mejoraron, pues una encuesta similar realizada por el IOP en Lima, en abril del 2007, reveló que solo el 10% de los encuestados leía todos los días, empero ahora ese porcentaje llega casi al 16%.

Las preferencias


Consultados sobre los motivos para dedicar tiempo a la lectura, el 61.7% de los entrevistados señaló que lo hace para estar informado, un 47.7% para aprender cosas nuevas o mejorar su cultura y el 39.1% porque lo considera una actividad lúdica y de disfrute y distracción. Aunque esta última cifra es importante —porque contribuye a formar buenos hábitos de lectura, sobre todo entre los niños— aún dista mucho de otras sociedades, como España, donde las personas que leen para distraerse superan el 80%.
De acuerdo con el estudio, los peruanos leen en promedio unos 3.3 libros al año, cifra que también resulta bastante baja si se compara con el 8.7 libros al año que se lee en España.
Entre las razones que citan los peruanos para no leer está principalmente la falta de tiempo, porque no le gusta o no le interesa o porque prefiere dedicar su tiempo a otra actividad, entre otros.
Debido a esta falta de hábitos de lectura, las bibliotecas de los peruanos son bastante modestas: el 47.6% de los entrevistados no tiene más de 10 libros en sus casas y solo un 4.3% precisa que tiene más de 100 libros.
Ni siquiera las personas con mejores ingresos económicos poseen bibliotecas importantes, pues en el nivel socioeconómico A/B la cantidad de personas que poseen más de 100 libros no supera el 15%.
La investigación también revela que el interés de los peruanos por el libro digital e-book está aumentando, pero no de forma veloz. A setiembre de 2015, los libros digitales solo eran conocidos por el 27.9% de los entrevistados.
Las lecturas preferidas de los peruanos son novelas (47.8%), cuentos (29.6%) y textos de divulgación o información (16.8%), así como biografías (13.8%), libros de cocina (13.5%) o de autoayuda (13.1%).
Un dato adicional es que el 44.4% de los entrevistados aseguró que lee periódicos y —de ese porcentaje— el 92.9% dijo que lo hace en papel.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Pedagogía





Youtube: el club de lectura más grande del mundo invade México

El club de lectura más grande del mundo gracias a la cantidad de suscriptores en YouTube participa en la FIL mexicana


Youtube: el club de lectura más grande del mundo invade México
La principal diferencia entre los críticos literarios y booktubers, es que los primeros usan herramientas de la crítica literaria, y los booktubers usan palabras apasionadas y recursos audiovisuales. (Foto: YouTube)
En un mundo en el que leer no se consideraba la actividad más popular entre los adolescentes, llegaron los booktubers a cambiarlo todo. Quedó atrás la imagen del niño con gafas marginado, para abrir paso a jóvenes con el pelo de colores que mueven masas recomendando a Shakespeare.
Dentro de las múltiples cromáticas que ha llevado su pelo, YouTube Fa Orozco hoy lo tiene teñido de fucsia y su sola presencia en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara genera un revuelo de adolescentes por conseguir su firma o una foto de su ídolo.
"Somos el club de lectura más grande del mundo", asegura en una de las charlas en las que participa esta estudiante mexicana, que cuenta con casi 270.000 seguidores en su canal de YouTube, Las palabras de Fa.


Con un lenguaje cotidiano y cercano, la joven logró que hace unos meses se agotara en las librerías de todo México un libro del siglo XIV, "El Conde Lucanor", de Don Juan Manuel, después de topárselo en una biblioteca, grabar una reseña y subirla a su canal de YouTube
Orozco, quien entrevista bajo el título de booktuber a actores de Hollywood de películas que están basadas en libros, invitada por las productoras, es una de las figuras que participan en las actividades de la FIL en torno a esta nueva moda de recomendar lecturas.
Una de ellas es el Primer Encuentro Nacional de Booktubers, donde 700 jóvenes se reunieron para conocer a ídolos como Jorge Andrés Mendoza (adiction), Joaquín Garza (EstoNoEsUnSpoiler) o Alberto Villarreal (AbriendoLibros) y también para encontrarse entre sí.
Verónica, Katya y Anayansi son tres de estas jóvenes que acudieron a Guadalajara para encontrar a otros "bichos raros", personas que suelen sentirse distintas a su grupo de amigos, simplemente por el hecho de leer.
Ayer no se conocían y hoy se han hecho amigas, gracias al lazo de los libros, pues al juntarse se identifican entre sí y se sienten que ya no son las únicas que leen, cuentan a Efe.
"Empecé a leer de niña, pero por una serie de problemas que tuve dejé la lectura y le agarré odio, hasta que en YouTube me topé con Fa Orozco y entonces hizo que la lectura regresara a mí, me hizo despertar esa pasión", recuerda Verónica, de 18 años.
Anayansi, de 14 años, también es fan de Fa y de todos los booktubers porque "su forma de pensar y ver las cosas e interactuar con nosotros por los vídeos, me parece genial y me identifico con muchas de las cosas que dicen".

miércoles, 11 de marzo de 2015

Pedagogía



Los dejo con este artículo muy interesante para reflecionar: Fuente: http://www.elciudadanoweb.com/los-jovenes-de-hoy-y-la-lectura/

Los jóvenes de hoy y la lectura

Por Silvana Comba / Edgardo Toledo.- La discusión sobre si los más chicos leen o no está instalada desde hace años, pero las nuevas generaciones leen otros textos, en nuevos lugares, con usos distintos y diferentes formatos. Leen blogs y se leen y se miran en las redes sociales.
Publicado el 6 septiembre 2012
 

En los últimos años es común escuchar, principalmente desde los ámbitos vinculados con la cultura y a la educación, que los jóvenes no leen. Con esta expresión, específicamente se refieren a que no leen libros. Desde la modernidad, el libro se convirtió en el objeto principal de acceso al conocimiento a tal punto de que no resulta necesario aclarar que “los jóvenes no leen” significa que no leen libros. Generalmente este tipo de opiniones continúa, luego, con los presuntos culpables de la falta de motivación por la lectura: la televisión, en un primer momento, ahora acompañada por internet.
Aunque cueste imaginarlo, la lectura de libros no siempre gozó del prestigio que aún hoy ostenta. La historia de la lectura en Occidente muestra derroteros apasionantes que ponen en evidencia su relación con el poder, con el contexto sociopolítico de cada época. En el libro De Gutenberg a internet. Una historia social de los medios de comunicación, Asa Briggs y Peter Burke cuentan que en la Venecia de finales del siglo XVI –Venecia era el principal centro de edición y comercialización de libros de Europa en el siglo XV– “un trabajador de la seda fue denunciado a la Inquisición por «leer todo el tiempo» y un herrero porque «se pasa la noche entera leyendo»… la lectura era una actividad peligrosa, sobre todo cuando la practicaban grupos subordinados como las mujeres y la gente común”. Las lecturas de ficción también eran temidas porque podían despertar, sobre todo en las mujeres, emociones peligrosas como el amor.
Las pantallas
En nuestras sociedades de múltiples pantallas, evidentemente la relación de los jóvenes con la lectura está cambiando. Leen otros textos, en diferentes lugares, con usos distintos. Leen blogs, se leen/miran en las redes sociales e interpretan símbolos. Los nuevos libros necesitan hipervínculos, se diseñan para ser leídos en la computadora o en tablets, se hacen en celulares y algunos se escriben utilizando el habla-escritura característica de los mensajes de texto. También se los puede pensar como registros de la actividad oral y online. “Ahora, cuando decimos que vivimos en una sociedad multicultural no es por la diversidad de razas, etnias o religiones, sino porque es una sociedad donde conviven la cultura oral, escrita, audiovisual y la hipertextual o digital”, enfatiza Roxana Morduchowicz, directora del Programa de Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación.
Las maneras de leer están íntimamente asociadas con los soportes, con los cambios de formato de los libros. Durante la era de los manuscritos y en los primeros siglos de la imprenta, se practicaba un tipo de lectura intensiva. Había pocos libros y estos eran objetos sagrados, a los que siempre se volvía. A fines del siglo XVIII, con Londres como gran centro editor que había desplazado a Amsterdam (siglo XVII) y a Venecia (siglo XV), se produjo lo que algunos historiadores denominaron una revolución de la lectura, a favor de un tipo de lectura extensiva, que consistía en hojear, saltar capítulos, consultar diferentes libros –que ahora eran muchos y diversos– para informarse acerca de un tema en particular. No es extraño que hoy, ante el crecimiento exponencial de la información que circula por las redes, una práctica habitual de lectura sea surfear las pantallas. De todos modos, antes como ahora, y dependiendo de los objetivos de la lectura, es posible practicar alternativamente el estilo intensivo y el extensivo. La estructura de los libros tal como se conocen actualmente fue el resultado de distintos tipos de operaciones sobre los textos, cada vez más divididos en capítulos, en párrafos, con notas al margen, sumarios e índices alfabéticos –y de otros tipos– que ayudaban a los lectores a encontrar la información que buscaban. Es lo que aún falta desarrollar en relación con los textos digitales que, en algunos casos, son idénticos a las páginas de los viejos libros puestas en las pantallas o a los rollos de la antigüedad, como sucede cuando se hace scrolling.
Sociedad de consumo
El contexto más amplio de la revolución de la lectura, con su epicentro en Londres durante el siglo XVIII, fue lo que Biggs y Burke denominan el nacimiento de una sociedad de consumo. Se empezó a comercializar el ocio con, por ejemplo, las carreras de caballos en Newmarket, los conciertos en Londres, óperas en la Real Academia de Música, conferencias sobre ciencia en cafés y bailes y fiestas de máscaras. Y también fueron aceptados los libros de entretenimiento, desde chistes a novelas, que anteriormente se encontraban con la resistencia que oponían principalmente los clérigos y los padres de familia. Hasta ese momento las lecturas aceptadas socialmente estaban vinculadas con obtener información e instrucción moral.
Un enfoque histórico del libro y las vicisitudes de la lectura puede ayudar a ampliar la mirada para comprender lo que está ocurriendo hoy con las nuevas formas de leer.

Les recomiendo leer este artículo relacionado al tema: "El doble Check del adolescente" http://www.mcu.es/lectura/pdf/v12_lorenzo_soto.pdf