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martes, 10 de abril de 2012

General







La U. Católica acude a la nunciatura tras insistir en una “solución integral”

El arzobispado precisa que el pedido de la Santa Sede es solo sobre los estatutos y no sobre los juicios por la herencia de Riva-Agüero
Martes 10 de Abril del 2012
La Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) acudió ayer a la Nunciatura Apostólica del Perú luego de que, según un comunicado difundido en su portal web, el rectorado no alcanzó una solución integral en los diálogos con el Arzobispado de Lima.
Este pronunciamiento llegó después de que el cardenal Juan Luis Cipriani aclaró, el pasado domingo en El Comercio, que el juicio de la herencia de José de la Riva-Agüero no forma parte de los acuerdos sobre los estatutos de la universidad.
‘‘...el rector ha querido unir lo relacionado con la junta de administración de Riva-Agüero. Eso no le ha pedido Roma, esos no son los estatutos, eso es una negociación. Comprendo y respeto que tengan ese deseo, lo que no me parece oportuno es que la asamblea no vaya adelante en validar los estatutos [...] se puede seguir estudiando el tema [la herencia de Riva-Agüero]’’, dijo.
Estas declaraciones fueron a propósito de que el pasado 2 de abril la PUCP dijo haber alcanzado un acuerdo común con el arzobispado. En el documento, que tenía que ser evaluado por la Asamblea Universitaria, incluían los juicios sobre la herencia Riva-Agüero. Esto nunca fue avalado por la Iglesia.
La PUCP argumenta su posición de no separar el tema de los estatutos de los juicios de la herencia, pues ‘‘no puede haber una paz duradera si no se soluciona el conflicto de manera integral’’.
De esta forma, la universidad puso condiciones para continuar con el diálogo: ‘‘...cuando el Arzobispado disocia ambos elementos en el diálogo está rompiendo también las conversaciones. La Asamblea Universitaria ha encargado al Rectorado dialogar y nosotros lo haremos en la medida en que el Arzobispado retome el camino de solucionar todos los problemas en conjunto’’. El comunicado agrega que no convocarán a la Asamblea Universitaria hasta que haya un acuerdo integral.
El plazo otorgado por la Santa Sede para modificar sus estatutos venció el 8 de abril. El cardenal precisó que el Vaticano amplió el plazo pero “no por mucho tiempo”.
Trascendió que la Nunciatura Apostólica será la que tome cartas en el asunto.
La PUCP, según se supo, tendría que dialogar con la nunciatura y con esta institución no hay posibilidad de debatir sobre los juicios de la herencia, pues estos son entre la universidad y el Arzobispado de Lima.
LO QUE DIJO EL CARDENAL
“Eso [los bienes Riva-Agüero] no le ha pedido Roma, esos no son los estatutos, eso es una negociación. Se puede seguir estudiando”.
JUAN LUIS CIPRIANI. ARZOBISPO DE LIMA
A propósito del anuncio de la PUCP sobre “acuerdo común”

viernes, 23 de septiembre de 2011

Ciencias Sociales






TRAS DETERMINACIÓN DEL VATICANO

La PUCP decide hoy en asamblea universitaria si cambia sus estatutos

Nieto de fundador de esa casa de estudios invoca al rector a dialogar con la Iglesia
Viernes 23 de Setiembre del 2011
La Asamblea Universitaria de la Pontificia Universidad Católica del Perú decidirá hoy, desde las 10:30 a.m., si acata el pedido de la Santa Sede para modificar sus estatutos.
Según se informó, en dicha reunión se analizará el informe de la Comisión de la PUCP encargada del estudio de la respuesta del Vaticano al pedido de aprobación de sus estatutos que hiciera esa universidad.
Se confirmó que un sector de estudiantes convocó para hoy a una vigilia y cadena humana en el frontis de esa casa de estudios a fin de expresar, señalaron, su rechazo al pedido de la Santa Sede.
En la PUCP se reiteró ayer y muy escuetamente que dicha universidad “estará siempre abierta al diálogo” en alusión a la llegada desde Roma de un cardenal quien vendrá como visitador apostólico, de acuerdo con lo anunciado en la víspera por el Arzobispado de Lima.
El ex rector de la PUCP Salomón Lerner Febres señaló en declaraciones a Ideele Radio que “la llegada de un emisario por parte del Vaticano a Lima para dialogar sobre el caso que afronta la Iglesia Católica y la Pontificia Universidad Católica del Perú representa una llamada de atención de las autoridades máximas de la Santa Sede al cardenal Juan Luis Cipriani, por su poca voluntad al diálogo”.
José Miguel Morales, nieto de don Raymundo Morales de la Torre, uno de los cinco fundadores de la Universidad Católica, invocó a las partes a dialogar y a deponer cualquier posición extrema que pretenda impedir esa vía.
“La cordura es muy necesaria en este momento [...] Creo que el gesto del Vaticano, que envía un cardenal para hallar una solución a las divergencias existentes, merece que el rector de la PUCP tenga el mismo gesto y se siente a conversar para hallar una solución”, comentó.
Morales consideró que la actuación de la Iglesia Católica en este caso no es intervencionista, pues “lo único que está diciendo la Iglesia es que hay unos estatutos que se deben revisar”.
“No hay que olvidar que el sentir de los fundadores fue crear una universidad católica con el objeto de divulgar la doctrina católica a la juventud dándole esa línea en la educación”, refirió.
SEPA MÁS
La Asamblea Universitaria de la PUCP está formada por su rector y 2 vicerrectores, 12 decanos, 28 representantes de los profesores ordinarios, 26 representantes de los estudiantes y 5 representantes del episcopado que no acuden hace cinco años.
Ayer en la PUCP dejaron entrever que la Asamblea Universitaria ratificaría el acuerdo tomado el 19 de agosto que determinó “respaldar el modelo actual de la PUCP plasmado en su estatuto vigente”.

jueves, 22 de septiembre de 2011

General




La Santa Sede enviará a un visitador apostólico por caso de la U Católica

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Ciencias Sociales






NO MÁS ENFRENTAMIENTOS

Universidad Católica: sabiduría y tolerancia

Por: Ignacio Basombrío Abogado
Miércoles 21 de Setiembre del 2011
La sociedad peruana asiste, con sentimientos encontrados de preocupación y desconcierto, a la crisis de la Pontificia Universidad Católica del Perú. No comprende cómo, con despliegues mediáticos y desborde de pasiones, confrontan dos instituciones importantes en la vida nacional: la Universidad Católica y la Iglesia Católica.
No me refiero en esta breve reflexión a los aspectos jurídicos de la controversia, porque no es el tema de fondo. Menos aun a las dimensiones económicas. Quiero, más bien, mencionar otro aspecto, que considero superior y trascendente para la sociedad peruana, que requiere de sólidos referentes intelectuales y morales. Se trata de la responsabilidad compartida para afirmar la fortaleza de la universidad sobre los sólidos cimientos iniciados en 1917.
En ese año, bajo la inspiración, el comando y el vigor del padre Jorge Dintilhac, un grupo de jóvenes dirigentes de la Acción Católica iniciaron, en medio de la escasez de recursos y de la incomprensión de muchos, la tarea de edificar una institución universitaria destinada a perdurar y llegar a la conciencia del Perú. Uno de esos jóvenes fue mi abuelo, Guillermo Basombrío. Integraba una generación de católicos militantes, junto con Raymundo Morales, Carlos Zavala y Loaiza, y Guillermo Velaochaga.
Cuando ingresé a la Católica el año 1961, la figura del padre Dintilhac, fallecido años antes, en 1947, se encontraba presente en el ánimo y lecciones de los profesores, en los austeros patios y aulas. Su impronta había impartido carácter.
Me formé en la universidad teniendo presente cotidianamente a José de la Riva Agüero, en cuya casa estudié mi carrera de derecho y cuya prosa no he dejado de disfrutar.
Salomón Lerner Febres, filósofo que ha dedicado su vida a la reflexión y a la universidad, sostuvo, en 1995, como rector de la Universidad Católica, que desde la perspectiva cristiana la comprensión de los límites últimos de la ciencia es el momento más claro de la apertura a la trascendencia. Lerner subrayó, en esa ocasión, que “conciliar armónicamente la trascendencia de la fe y la autonomía de la ciencia es, en verdad, un reto grande y decisivo que nos compete muy de cerca a todos nosotros”. Tal es el espíritu de la casa. No el de un centro de estudios confesional.
La Universidad Católica fue, para la mayoría de mi generación, un espacio privilegiado para cultivar las conciencias y las inteligencias. Maestros inolvidables, como Luis Jaime Cisneros, Raúl Ferrero Rebagliati, José Antonio del Busto, Héctor Cornejo Chávez, Mario Alzamora Valdez, Gustavo Gutiérrez, y José Agustín de la Puente y Candamo, por solo citar algunos nombres que atropelladamente vienen a mi memoria, formaron a mi generación en el espíritu de los valores cristianos, respetando la libertad de creencias o el agnosticismo, en la tolerancia y en el respeto al otro.
En este momento de crisis, se esperan gestos de grandeza de ambos lados. De la Iglesia Católica y de la universidad. Sin otros títulos que ser nieto de uno de quienes siguieron al padre Jorge Dintilhac en el inicio de la bella aventura de crear la universidad y de graduado, invoco a la plena reconciliación.

miércoles, 24 de agosto de 2011

General




Santa Sede a Sido Benevola Con La Posibilidad de Una Terna

General






PUCP: LAS RAZONES DEL VATICANO Y LA IGLESIA

Los hechos lo demuestran

Por: Natale Amprimo Abogado
Miércoles 24 de Agosto del 2011
“Como lo cuenta el propio Dintilhac, primer rector de la PUCP: “Allá en 1916 parecía que la fe católica estuviera a punto de desaparecer de las altas esferas sociales e intelectuales de Lima y del Perú. Los colegios religiosos que entonces existían trabajaban con muy escaso fruto, pues la mayoría de sus alumnos, al poco tiempo de haber abandonado las aulas escolares, se declaraban ateos, o por lo menos indiferentes en materia religiosa. Urgía poner remedio a tan triste situación. Mientras más se tardara más difícil y desesperada se tornaba la suerte de la juventud estudiantil, la mayor esperanza para la nación. Tan solo existía un remedio puesto en práctica en muchos países, y consistía en fundar una universidad, una Universidad Católica” (DINTILHAC, Jorge. “Resumen histórico de la Universidad”. Anuario de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 1947, p. 7).
Conforme lo reseña Luis Alberto Sánchez (SÁNCHEZ, Luis Alberto. Testimonio Personal. El Purgatorio 1931- 1945. Tomo 2. Mosca Azul Editores, 1987, p. 8) y lo reafirma Carlos Ramos Núñez: “No hubo ningún problema con el permiso de los superiores de la Orden de los Sagrados Corazones, que apoyaron la iniciativa. Asimismo, el delegado apostólico en Lima, monseñor Ángel Scapardini, aprobó la idea con vivas muestras de simpatía y prometió ayuda. El arzobispo de Lima, Pedro García Naranjo, dio igualmente su aprobación y algunos meses más tarde se autorizó con su firma los estatutos provisionales de la universidad […] Se prepararon inmediatamente los primeros estatutos que fueron aprobados por el arzobispo de Lima, monseñor Pedro García Naranjo, y elevados a escritura pública por el notario Carlos Sotomayor” (RAMOS NÚÑEZ, Carlos. Crónicas de Claustro. Historia de la Facultad de Derecho de la PUCP. Fondo Editorial de la PUCP. Lima, 2009, p. 41 y ss.).
La referida escritura pública que contiene la Carta Orgánica de la PUCP y que lleva por fecha el 25 de octubre de 1917 estableció, dejando clara su condición de institución dependiente de la Iglesia, que “ninguna elección será válida mientras no sea ratificada por el prelado de la Arquidiócesis de Lima” (art. 10) y que “en caso de disolverse la institución, sus bienes pasarán al Arzobispado de Lima, que los destinará a la enseñanza” (art. 17).
Ratificando su condición de persona de derecho público eclesiástico, el estatuto de la PUCP, aprobado por la Santa Sede e inscrito en los Registros Públicos en 1956, estableció que “la Universidad Católica del Perú se rige por los presentes estatutos, en entera conformidad con las leyes de la Iglesia y las del Estado Peruano, con absoluto acatamiento de las resoluciones de la Santa Sede, de la cual depende” (art. 4) y que “el rector será nombrado por el Gran Canciller, con consulta del Episcopado Nacional (o de los señores arzobispos), de una terna formada por el Consejo Superior de la universidad” (art.9) y “el Gran Canciller someterá este nombramiento a la aprobación de la Santa Sede” (art. 10).
En 1965, previa aprobación del Vaticano, se produce una nueva modificación estatutaria, ratificándose que “el Gobierno Supremo de la Universidad compete al Episcopado del Perú y a la Santa Sede” (art. 6).
Las apretadas citas anteriores, nos permiten identificar con claridad cómo nació la PUCP y quien es su madre: la Iglesia Católica.