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lunes, 30 de mayo de 2022

 Diario El Peruano 30 mayo 2022

Opinión

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Reflexiones

Dime de qué universidad eres… 

29/05/2022 

 La universidad fue rediseñada desde la Reforma de Córdoba, permitiendo que los grupos sociales menos favorecidos tengan acceso a un circuito científico hasta esos momentos negado. Se estaba impedido de acceder a la universidad por razones raciales, de género, de idioma y de falta de recursos financieros.


Editor
Rubén Quiroz Ávila

Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, profesor universitario


Por ello, la reinvención moderna de la universidad y la apuesta por una institución igualitaria significaron un giro fundamental transformando radicalmente la formación de los jóvenes peruanos. La educación siempre es democratizadora. La universidad pública garantizaba una movilidad social de tal magnitud que muchas generaciones, hijos de obreros y campesinos, pudieron estudiar y, con ello, tener mayores herramientas para romper el círculo de pobreza. Para un país históricamente desigual, todavía la educación es una forma correcta de mejorar las posibilidades de una vida digna.

En los años 90 hubo una apertura a la inversión privada en educación, sin ningún tipo de condición ni garantía de calidad. La narrativa de un Estado monstruoso y que debía ser reducido al mínimo fue imponiéndose. Esto tuvo dos resultados: la pauperización del sistema educativo público y la proliferación indiscriminada de entidades privadas supuestamente educativas. Los más avezados de este último grupo hicieron de la anhelada necesidad de educación una fábrica de ilusiones para mercantilizar. Se supuso, erradamente, que la “mano invisible del mercado” se encargaría de eliminar a los menos aptos. Las universidades mediocres debían desaparecer en la pugna de oferta-demanda y su obvia precariedad. Pero eso nunca sucedió. Se tuvo que apelar a un órgano fiscalizador gubernamental para prescindir de los que no pasaban el filtro. Eso redujo rápidamente a los jugadores y la oferta existente se diluyó entre las de mayor solidez. Sin embargo, tampoco la nueva situación garantizaba la excelencia demandada. En las casi 100 universidades que quedan, hay una segmentación tal que los de los quintiles inferiores no debieron haber pasado jamás ninguna medición real de excelencia académica.

Pero los altos costos de las pensiones de las universidades mejor ubicadas, las pocas vacantes en las públicas, hacen que miles de jóvenes acudan a aquellas que puedan financiarlas, aunque estas no garanticen niveles de calidad. Estamos ante una paradoja que el propio modelo universitario actual ha creado. A la par de universidades que van mostrando esfuerzos serios de mejora, sobreviven legitimadas por el licenciamiento otras cuya reputación y resultados son dudosos. A muchos jóvenes con poco presupuesto no les queda otra que elegir de la medianía lo que el propio sistema ha validado. Injustamente son arrojados a las instituciones con más desventajas y que lamentablemente, ya en el ejercicio laboral, cargan con los estigmas y son juzgados por su procedencia universitaria.

 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Psicopedagogía


miércoles 18 de diciembre del 2013 

Análisis: ¿Es un buen negocio ir a la universidad?

Un título ya no asegura estabilidad económica como antes, aseguran varios expertos. BBC Mundo examina qué tan rentable es pasar por la educación superior
Análisis: ¿Es un buen negocio ir a la universidad?
Los graduados de universidades de baja calidad tendrán problemas en recuperar su inversión.





(BBC Mundo). Es una paradoja cruel. Las puertas de las universidades latinoamericanas, tradicionalmente elitistas, finalmente se están abriendo a los estudiantes más pobres; pero pasar por ellas ya no es garantía de prosperidad futura.
Muchos graduados salen del claustro universitario a recibir dos golpes dolorosos y simultáneos: las deudas acumuladas y el desempleo profesional. En esas condiciones, ¿sigue siendo buen negocio buscar un título universitario?
La respuesta no es simple. Como le dicen a BBC Mundo los expertos consultados, depende cada vez más de que los estudiantes actúen como consumidores muy bien informados, para escoger bien dónde y qué quieren estudiar.
Pues si bien es más fácil ahora entrar a las universidades, no son pocas las que ofrecen educación de baja calidad, que no será recompensada nunca con los altos sueldos a los que aspiran los graduados y sus familias.
ENDEUDADOS Y SIN TRABAJO
Oscar Cortés, chileno y graduado en ingeniería, le resume a BBC Mundo su experiencia: “Mi deuda tiene una tasa bastante más alta que la que pagan aquellos que quieren comprar un auto o una casa, y eso y el alto valor de la educación desató la ira reprimida por tantos años en este país”, dice refiriéndose a las protestas estudiantiles que han sacudido a Chile a partir de mayo de 2011.
“Hoy solo queda resignarme y buscar conseguir un buen empleo para pagar toda la deuda que tengo que cargar”, afirma Cortés.
Paola Vergez, periodista en Colombia, tiene un crédito pendiente de US$10.000.
“Recién me gradué de la universidad y estoy sin trabajo”, le cuenta a BBC Mundo.
MÁS EDUCACIÓN
Por generaciones, enviar a un hijo a la universidad fue un privilegio que se daba por descontado para las elites latinoamericanas, un motivo de orgullo que se pagaba con gran sacrificio en las familias de clase media y un sueño prácticamente inalcanzable para los pobres de la región, incluso con la universidad pública gratuita que fue la norma durante buena parte del siglo XX.
Hoy la situación es distinta. Se han presentado cambios enormes en torno a la cobertura del sistema universitario y la manera en que se paga. Las universidades se han expandido de manera dramática en muchos países de América Latina.
En Colombia, en 1970 el número de estudiantes en la educación superior llegaba a 85.000, apenas un 3% de cobertura. En 2011, eran 1 millón 850 mil, o cerca de 39%.
En el caso chileno, en 1992 la cobertura de la educación superior de los chilenos no llegaba a 20%, mientras que en 2009 cerca del 40% de los estudiantes entre 18 y 24 años cursaban educación terciaria.
Hasta ahí, lo bueno. Pero al mismo tiempo que aumentaba la cobertura, en muchos de esos países se redujeron los subsidios estatales.
Mientras en Argentina y Uruguay, entre otros, se mantiene todavía el principio de gratuidad de la universidad pública, en otros como Chile y Colombia, parte importante de la expansión de la cobertura universitaria ha ocurrido por cuenta de las universidades privadas.
En el caso colombiano, incluso las públicas han aumentado sus tarifas. Por lo que el sueño de la universidad va cada vez más aparejado con la necesidad de endeudarse para pagar matrículas caras.
Sin embargo, la mala calidad de la educación básica con la que llegan muchos de esos nuevos aspirantes a la universidad, en especial los más pobres, hace que no puedan aprovechar bien la educación superior y no consigan graduarse.
Y entre los que sí consiguen el título, también hay mucha frustración. La proliferación de instituciones de educación superior con escasa supervisión estatal ha resultado en que muchos estudiantes terminen pagando por una universidad de mala calidad, que no les sirve para conseguir un buen trabajo al momento de la graduación, cuando tienen que empezar a responder por sus créditos.
¿CONTRA LA POBREZA?
Sergio Urzúa, investigador chileno de la Universidad de Maryland en Estados Unidos, resume así el problema.
“A la gente se le dice que la educación superior es el camino para dejar la pobreza. Eso es cierto en la medida en que la educación superior sea de calidad. Pero no es obvio que efectivamente eso esté ocurriendo”, le comenta a BBC Mundo.
“En Chile, muchas de las universidades con aranceles altos tienen problemas de calidad”, reconoce también a BBC Mundo Juan Manuel Zolezzi, vicepresidente del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas, entidad que representa a las universidades públicas y privadas más tradicionales de ese país.
Luis Fernando Gamboa, investigador de la Universidad del Rosario en Colombia, agrega: “Los sistemas de crédito han hecho que algunas tasas de retorno sean negativas. En algunos casos, lo que el estudiante invirtió y además lo que dejó de ganar mientras estudiaba es más que lo que recibe cuando se gradúa”.
OLA DE PROTESTAS
Para Urzúa, algunos graduados chilenos ahora están peor económicamente que si no hubieran estudiado.
“He hecho cálculos de que en Chile el aumento en el acceso a la educación superior ha aumentado la pobreza, porque chicos que antes ayudaban en su casa hoy están en el sistema de educación superior y ahora no están contribuyendo y se están endeudando”, señala Urzúa.
“La apuesta es que en el mediano plazo las personas que hayan pasado por el sistema de educación superior puedan retribuir, pero si no aseguramos calidad, no es obvio que ello vaya a ocurrir”.
Urzúa publicó en 2012 un estudio titulado “Rentabilidad de la Educación Superior en Chile”, donde argumentaba que en ese país el 39% de los titulados de la educación superior obtiene retornos negativos una vez incorporados al mundo laboral, es decir, casi dos de cada cinco profesionales tendrían mayores ingresos si hubiesen entrado al mercado laboral sin pasar por la universidad.
“El paso por el sistema de educación superior no asegura necesariamente mejores condiciones de empleo, particularmente para aquellos que no se titulan”, asegura el estudio, que utilizó datos oficiales, algunos de los cuales se encuentran en el portal estatal www.mifuturo.cl
“Podemos terminar con una juventud con un título universitario pero extremadamente molesta respecto de lo que se le prometió y lo que terminó logrando”, le dice a BBC Mundo el académico Urzúa, para quien esta situación ayuda a explicar la ola de protestas estudiantiles que ocurrió en Chile, y que en su opinión, puede ocurrir también en Colombia.
UN BUEN NEGOCIO
En Bogotá, la Ascun, el gremio que representa a las universidades colombianas, insiste en que la educación superior es buen negocio para los jóvenes de ese país.
Para Carlos Forero Robayo, director ejecutivo de esa entidad, los datos en Colombia “indican que es rentable, si se quiere, estudiar, porque el mercado salarial distingue según la acumulación de conocimientos”.
Todos los consultados coinciden en advertir que la universidad sigue proporcionando a la sociedad y a muchos individuos enormes beneficios.
Y por supuesto, los que consiguen una educación de calidad frecuentemente ven que el beneficio monetario que obtienen al graduarse es rápido y contundente.
Eso piensa el chileno Ignacio Contreras: “En mi caso, la experiencia ha sido muy buena. Estudié Ingeniería Civil Industrial y me otorgaron un crédito por casi el 50% del arancel de mi carrera”, le dice a BBC Mundo.
“Actualmente estoy pagando el crédito, el cuál no supera el 5% de mis ingresos anuales. El crédito fue un alivio para mis padres… y también permite que uno pueda ser parte del pago de sus propios estudios”, añade.
INFORMACIÓN
El punto crucial es tener la información para escoger bien.
El profesor Urzúa ve un papel destacado para el Estado a la hora de ejercer control sobre centros de enseñanza de baja calidad.
También consideran importante que el estudiante esté consciente de las oportunidades laborales disponibles para la carrera que escogió estudiar.
“Si quiere estudiar porque le gusta, está bien, pero que lo haga informado, y no que a los 5 o 6 años piense que fue un fraude cuando se dé cuenta que el mercado laboral no le da cabida”, insiste Urzúa.
De manera similar, Juan Manuel Solezzi del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas advierte que en su país, estudiar carreras en las artes, humanidades y ciencias sociales no es muy rentable. Y al preguntársele si le recomendaría a un familiar que siguiera alguna de esas disciplinas, reconoce: “Desde un punto de vista puramente economicista, le diría que estudiara algo en el área tecnológica, de negocios o de servicios”.
Un estudio publicado por la Universidad Diego Portales en Chile asegura, por ejemplo, que un estudiante de ingeniería comercial en una prestigiosa universidad privada de ese país recupera su inversión a los 2,1 años de graduado, mientras que la persona que estudió educación parvularia (preescolar) tiene que trabajar 14,1 años para recuperar su inversión.
EXPECTATIVAS
Como parte del esfuerzo por asegurar que los estudiantes tengan la información correcta sobre los beneficios que les representará la universidad, los expertos indican que hay que enfrentar un problema generalizado de expectativas enormes y a veces infundadas.
En Colombia, el profesor Gamboa de la Universidad del Rosario cuenta que, como parte de una investigación, preguntó a sus alumnos de segundo semestre de universidad sobre cuánto pensaban que sería su salario al graduarse.
“Cuando uno compara con el salario promedio en este momento en Colombia, ellos están sobrestimando el retorno de la educación en cerca de un 50%”, le asegura Gamboa a BBC Mundo.
“MI HIJO EL DOCTOR”
Al final, como dice Carlos Forero Robayo de la Asociación Colombiana de Universidades, estas instituciones tienen una enorme rentabilidad para la sociedad en su conjunto que hay que considerar a la par con los beneficios privados que reciben los estudiantes.
Además, para millones de familias latinoamericanas, seguirá habiendo pocos motivos de felicidad comparables a poder hablar en una reunión de “mi hijo el doctor”, o “mi hija la ingeniera”.
Lo importante, advierten los expertos una y otra vez, es que esa valiosa experiencia no se vea frustrada por expectativas exageradas de lo que la universidad va a hacer por ellos una vez salgan al mundo cruel y competitivo del mercado laboral.

lunes, 21 de noviembre de 2011

General





Estudios Generales-Un Valor Agregado en La Universidad

lunes, 31 de octubre de 2011

General, Ciencias Sociales

Día 1, 31 de octubre del 2011



Dura lección tributaria

Continuar leyendo: http://elcomercio.pe/impresa/edicion/2011-10-31/ecta311011d11/02

jueves, 27 de octubre de 2011

General




Educar y El Dilema tributario

viernes, 21 de octubre de 2011

General






TECNOLOGÍA. AMAUTA, PRIMER REPOSITORIO DIGITAL PERUANO

Incentivan la digitalización del conocimiento en el Perú

Alberga tesis e investigaciones académicas de doce universidades
Por: Sandro Medina Tovar
Viernes 21 de Octubre del 2011
De ahora en adelante, la producción académica y de investigación de autores peruanos tiene un nombre y espacio en la web: Amauta (www.amauta.edu.pe), el primer repositorio digital peruano centralizado de acceso rápido y gratuito.
“En nuestro país, quizás existan varios repositorios digitales, pero este sería el primero que alberga, en un solo sitio, el trabajo de 12 instituciones universitarias y de investigación que están debidamente organizadas”, explicó el coordinador técnico de este proyecto, Libio Huaroto Pajuelo.
Con este servicio electrónico, que este Diario conoció en exclusiva y que será presentado hoy, uno puede encontrar tesis, artículos de investigación, ‘papers’, monografías y demás documentos académicos en versión digital. “Cada universidad se encarga de publicar y establecer las pautas o requisitos para la consulta por parte de los docentes”, añadió Huaroto, quien también es jefe de informática de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
Hasta el momento, Amauta contiene 3.700 tesis (pregrado y posgrado), y 11.200 trabajos académicos y de investigación.
CONOCIMIENTO LIBRE
“El principal propósito que tiene Amauta, el cual tomó año y medio en su construcción y diseño, es promover que la producción académica, a parte de conservarla electrónicamente, pueda ser rápidamente accesible al público interesado, pues este sitio fue construido con software libre y con estándares internacionales de lenguajes de comunicación”, precisó Huaroto.
El repositorio peruano tiene sus puertas abiertas. “Actualmente, participan cerca de 12 organizaciones universitarias, pero en el país existen más de 100 universidades; entonces, hace falta todavía mayores iniciativas de digitalización para acortar la brecha del conocimiento”, sostuvo.
El próximo proyecto con Amauta será la experimentación del almacenamiento de datos en la nube (‘cloud computing’). “La biblioteca digital de Texas, en Estados Unidos, tiene todo su material académico en la nube. Esta red agrupa a casi 26 universidades. Es un ejemplo del que hemos tomado nota en un reciente congreso y que esperamos implementar en Amauta”, agregó.
CONGRESO
En la región, hay casos similares de repositorios digitales de tesis, entre los que destacan los proyectos de Brasil, Colombia y Ecuador.
Estas experiencias se podrán conocer en el decimoquinto Simposio Internacional de Tesis y Disertaciones Electrónicas, actividad promovida por la Networked Digital Library of Theses and Dissertations (NDLTD), red mundial de esta área. Se realizará en setiembre del 2012 organizado por la UNMSM y UPC.
EXPERIENCIA EXTRANJERA
El experto estadounidense John H. Hagen, de la West Virginia University, precisó que, con los repositorios digitales, no solo el investigador o autor del trabajo adquiere mayor visibilidad entre los miembros de la comunidad científica, sino además la escuela o universidad que lo respalda. “Estos sitios agilizan el intercambio de conocimiento y la cultura de un país a otro”, indicó.
En 1998, la mencionada casa de estudios norteamericana inició la digitalización de tesis de estudios de posgrado. Hoy promueven el uso de aplicación multimedia y videos, porque ven que han cobrado gran demanda.

miércoles, 24 de agosto de 2011

General




Santa Sede a Sido Benevola Con La Posibilidad de Una Terna

martes, 23 de agosto de 2011

General






EN DEFENSA DEL FUERO UNIVERSITARIO

La PUCP y la Ley Universitaria vigente

Por: Enrique Bernales Ballesteros Jurista
Martes 23 de Agosto del 2011
Siendo senador, uno de los primeros proyectos que presenté fue el de la Ley Universitaria. Este fue enviado a la Comisión de Educación y sirvió para el texto definitivo presentado al pleno, donde tuve oportunidad de trabajar con distinguidos colegas como Luis Alberto Sánchez, Jorge Eugenio Chang y Ernesto Alayza. Todos coincidimos en la necesidad de extender a las universidades del país los principios de la reforma universitaria.
La Ley 23733, aún vigente, incorporó un modelo de universidad moderna, abierta a una formación profesional científica, en capacidad de albergar, a través de la currícula flexible, la formación epistemológica de base, el acceso al conocimiento interdisciplinario y una mayor concentración en cursos de especialización.
Esta ley requiere ser actualizada, pero lo que debiera permanecer es: a) que la creación, organización y funcionamiento de las universidades se rige por la ley peruana y no por legislación extranjera; b) que los títulos que otorga son a nombre de la nación; c) que la autonomía es principio y garantía de su existencia y pretender limitarla o desconocerla atenta contra su esencia; d) que en América Latina dimana de la reforma universitaria: la libertad de cátedra, el diálogo irrestricto entre todos los conocimientos y ciencias, así como la identificación con las libertades y su frontal oposición a las dictaduras, a las pretensiones de opresión del pensamiento, a las discriminaciones de cualquier tipo y, en general, la defensa de la libertad contra cualquier intento político, ideológico o religioso de imponer censuras o establecer criterios dogmáticos.
La PUCP, como todas las universidades privadas, fue incorporada al régimen de la Ley 23733. El artículo 6 de esta norma solo hace la diferencia entre públicas y privadas, según su origen, pero toda la normativa legal establece el mismo criterio para su organización y funcionamiento, dentro del marco de la autonomía establecida en el artículo 4. Este artículo dispone que las universidades actúan de conformidad con la Constitución y las leyes de la República. Dentro de ese alcance, aprueban su estatuto y se gobiernan de acuerdo a él. Más adelante, la ley dispone que las universidades tienen la misma estructura orgánica: asamblea universitaria, consejo universitario, rectorado y consejos de facultad. También la ley precisa que la asamblea universitaria tiene atribuciones para reformar su estatuto (inciso a) y elegir al rector y a los vicerrectores (inciso b).
Así, la PUCP se rige por la Ley Universitaria y por sus estatutos. Además, la Ley 23733 derogó la Ley 13417, que en su artículo 80 creaba un régimen de excepción para la PUCP, que literalmente la dejaba al margen del régimen legal universitario del Perú. Hoy, esa situación ha quedado superada y la PUCP es una universidad peruana, que se rige por la Constitución y las leyes del Perú.
El Vaticano, que es un Estado con el que el Perú mantiene relaciones diplomáticas regulares, pretende que la PUCP modifique sus estatutos y desconozca la facultad legal que ella tiene de elegir a su rector cada cinco años y que sea el arzobispo de Lima quien lo designe de una terna y envíe su nombramiento al Vaticano para su ratificación.
Esta pretensión del Vaticano es jurídicamente írrita; no puede imponer el Código Canónico a ningún Estado. Rige entre los estados el principio de la no intromisión en sus leyes nacionales. Es, pues, notorio el exceso de la autoridad vaticana al pretender obligar a una universidad peruana a renunciar a su ley nacional y a la autonomía que le permite el diálogo con todas las ciencias, desde las premisas teológicas y filosóficas que la iluminan en su opción de ver en el catolicismo la fuente esencial de su pensamiento y de la formación que transmite.

viernes, 19 de agosto de 2011

General







L PESO DE SER PONTIFICIA

El Vaticano corrige estatutos de la Universidad Católica del Perú

La Santa Sede establece que el rector debe ser nombrado por el arzobispo de Lima

Viernes 19 de Agosto del 2011

La Congregación para la Educación Católica de la Santa Sede se pronunció sobre los estatutos presentados por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). La última vez que la PUCP renovó sus estatutos con el Vaticano fue en 1967.

El documento, que ya se encuentra en manos de las autoridades de esa casa de estudios, determina en primer lugar que la Pontificia Universidad Católica del Perú debe regirse por la constitución “Ex Corde Ecclesiae”, dada por el papa Juan Pablo II en 1990, que rige el funcionamiento de las universidades católicas, y por las leyes peruanas.

Según el documento remitido desde Roma sobre sus estatutos, la PUCP, en cuanto católica, inspira y realiza su investigación, la enseñanza y todas las demás actividades según los ideales, principios y actitudes católicos.

Establece además que el episcopado peruano tiene derecho a participar en la vida de la universidad a través del gran canciller (que en este caso es el arzobispo de Lima).

Las correcciones a los estatutos establece que son atribuciones del gran canciller propone a la Congregación para la Educación Católica el nombre del rector, el que será nombrado por el gran canciller a partir de los tres candidatos elegidos por la asamblea universitaria.

En este contexto, el arzobispo de Lima en su calidad de gran canciller de la PUCP recibe la profesión de fe del rector cuando comienza a ejercer su cargo.

En cuanto a los profesores, al momento de su nombramiento estos deben ser informados de la identidad católica de la institución y de la responsabilidad de promover, o al menos respetar tal identidad.

Según la constitución “Ex Corde Ecclesiae” –citada en la corrección de los estatutos– , “los profesores de las universidades católicas deben respetar la doctrina y la moral católica en su investigación y enseñanza”.

Estas modificaciones, tal como lo determina la Congregación para la Educación Católica, deben introducirse en los estatutos “necesaria e ineludiblemente”.

Hoy se reunirán las autoridades universitarias para analizar el documento de la Santa Sede.

EN PUNTOS
Los inicios de la universidad
Según las modificaciones de los estatutos, el episcopado peruano tiene derecho a participar en la vida de la universidad desde su origen.

Desde su fundación en 1917 como consta en la Carta Orgánica: “Se funda una institución docente bajo la denominación de Universidad Católica. Su objeto es la enseñanza superior de las ciencias y las letras siguiendo el criterio católico”.

En el año de su fundación la Universidad obtuvo el carácter de “persona moral pública de Derecho Eclesiástico”, cuyos bienes constituyen bienes eclesiásticos

miércoles, 13 de octubre de 2010

viernes, 3 de septiembre de 2010

Ciencias Sociales





PUNTO DE VISTA

El Perú en la era del conocimiento (II)
Por: Oscar Ugarteche*
Viernes 3 de Setiembre del 2010

Luego de una revolución universitaria a fines de los años 60, que introdujo más universidades y las carreras de Economía y Administración, así como las de Medicina y Biología, hubo un largo hiato.

En esos treinta años se desplomó la educación pública por falta de presupuesto y se abandonó la infraestructura escolar. Las grandes unidades escolares pasaron a formar parte del desecho educativo y el prestigio de la carrera normalista se destrozó.

De ese largo hiato se salió mediante la privatización de la educación con el argumento de que no hay que subsidiar a las clases medias. Actualmente, el Perú debe de ser uno de los países que tiene más y las peores universidades mundo. No hay, con excepciones, profesores internacionalmente competitivos. Los alumnos brillantes, a punta de esfuerzo, logran graduarse de alguna de las cinco más prestigiosas e irse a estudiar los posgrados y doctorados a otro país, adonde se quedan porque no hay forma de regresar. Se asegura así que la calidad de la universidad futura será menor que la actual, declive desde hace más de cuarenta años.

Abrir la universidad a profesores que vienen de otras partes del mundo sería un empuje hacia arriba.

Lo que hace a la universidad es la calidad de sus estudiantes y profesores. La planta de profesores es calibrada mundialmente por sus publicaciones, conferencias e intercambios académicos internacionales. Eso implica profesores a tiempo completo, bien remunerados y becas de investigación. De otro lado, implica estudiantes becados.

Pero en el Perú el conocimiento no tiene valor, es decir, no tiene precio. El fruto es que la calidad de los profesores universitarios peruanos de tiempo completo es mala, funcionan en camarillas, protegen su propia mediocridad, y no publican, enseñan o discuten internacionalmente.

El tema de cómo los estudiantes pueden ir a la universidad no es asumido ni por la opinión pública, ni por los formuladores de políticas públicas ni por el sector privado. El país requiere de mejores alumnos y universidades y eso se atiende en parte brindando recursos públicos y privados para la dotación de becas para estudiantes universitarios que estén en el decil superior.

La mala calidad de las universidades públicas es el argumento para que el gobierno del Perú invierta por estudiante 30 veces menos que Brasil en educación superior y se privatice la educación. En contraste con lo que ocurre en Asia, Brasil y México, eso asegura la irrelevancia del conocimiento como eje del desarrollo futuro.

(*) Investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas – UNAM

viernes, 20 de agosto de 2010

Ciencias Sociales, General







PUNTO DE VISTA
El Perú en la era del conocimiento
Por: Óscar Ugarteche*
Viernes 20 de Agosto del 2010
En el Perú, hasta los años 60, había una docena de universidades, básicamente públicas, que atendían algunas especialidades al mejor nivel mundial. La Universidad Nacional Agraria, la Universidad Nacional de Ingeniería, eran algunas. La Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la de Arequipa, del Cusco, de Huamanga y la de Trujillo eran otras.
Recién el gobierno de Odría de los años 50 apuntaló la educación pública secundaria y se crearon las grandes unidades escolares que alimentaban, amén de los colegios religiosos, de alumnos al creciente sistema universitario. Existía desde los años 30, la Pontificia Universidad Católica, privada. En los años 60 hubo urgencia de abrir nuevas, como fueron la Universidad Cayetano Heredia y la Universidad del Pacífico, una para proveer de más médicos al país y la otra para darle gerentes profesionales. En la década de 1960 se creó la carrera de Economía, que hasta entonces había sido de contaduría y comercio.
El Canal 4 de Lima tenía un programa de concurso llamado “¡El que estudia triunfa!”. Se subrayaba la idea de que la educación daba espacio para la movilidad social. Este programa se pasaba en un país donde media población era analfabeta, el derecho al voto estaba dado por el conocimiento de la lengua y el salario era reconocido solo en la parte moderna de la economía en la costa.
Durante los años 50 y 60 el grupo social progresista resaltó que para modernizar el país se requería de más y mejor educación, lo que dio lugar a un cambio de actitud frente al conocimiento. Sin embargo, recién con el gobierno militar se abrieron otras universidades para darle mayor amplitud al sistema educativo y se puso como condición tener títulos peruanos para ser docente en el Perú. En los años 60, se abrieron centros de investigación independientes como el IEP.
(*) Instituto de Investigaciones Económicas-UNAM