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viernes, 16 de agosto de 2013

lunes, 17 de octubre de 2011

Ciencias Sociales

Día 1, 17 de octubre del 2011

PUNTO DE VISTA

El valor inherente de la RS

Por: Willy Wong *
Lunes 17 de Octubre del 2011
Las inversiones que hace una empresa para renovar su maquinaria con el fin de reducir sus costos de producción, suelen medirse en términos de TIR, y otros indicadores, con el fin de lograr resultados financieros halagadores.
Pero, ¿qué sucedería, si la empresa lanzara un programa para brindar seguro médico completo para el cónyuge e hijos de sus empleados o si invierte más en indumentaria de protección a sus obreros? ¿Iniciativas como estas elevarían en el día la cotización de las acciones de la empresa?
Cumplir con el pago de sueldos, brindar seguridad a los empleados, elaborar productos y servicios de calidad, pagar impuestos, comprar a proveedores serios, no entrar en la corrupción, cuidar el medio ambiente y otras acciones similares con el entorno inmediato son responsabilidades de la empresa. ¿Ello sustenta el valor de las acciones? Definitivamente, y está inherente en el valor de la acción de las empresas responsables que conocemos, porque además las hace sostenibles y les permite trascender.
¿Qué sucedería si dichas acciones dejaran de realizarse? Por ejemplo, ¿qué sucedería en la bolsa con los títulos de una embotelladora, si los analistas o inversionistas –así como el público en general– se enterara de que esta no aplica las medidas sanitarias necesarias? ¿Se mantendría el precio de su acción o bajaría? ¿Qué sucedió con el valor de la acción de la petrolera que causó un desastre ecológico en el Golfo de México por no hacer lo correcto desde el primer momento? ¿Qué dirección tendrían las acciones de las mineras si trabajaran como las ilegales de Madre de Dios? ¿Cómo estaría hoy la economía global y las acciones de los grandes bancos internacionales si estos hubieran sido más responsables en el manejo de su oferta de hipotecas?
Hacer lo correcto –lo responsable– es un win/win en el corto y largo plazo. Crea retornos entre los colaboradores, clientes y comunidad, y ello sustenta y fortalece el valor de los títulos, pues reduce riesgos y se gana confianza y productividad. Otro ángulo de responsabilidad social –que puede también traer retorno financiero– es adecuar los productos y servicios a sectores emergentes de la sociedad, ayudándolos a mejorar su calidad de vida y posibilidades de progreso y felicidad. Las microfinanzas, la telefonía celular, y la Internet popular son ejemplos en ese sentido.
Reportar formalmente las iniciativas y resultados de las acciones de sostenibilidad y su impacto en el entorno ayuda a mantener o mejorar las percepciones de riesgo y crecimiento por parte de los analistas bursátiles. Un estudio conjunto de la universidades de Harvard y la London Business School, que analizó 4.100 compañías en un período de 16 años, mostró que desde 1997 los analistas han visto a las estrategias de responsabilidad corporativa como creadoras de valor, y que permiten reducir la incertidumbre sobre los flujos de caja y la rentabilidad de las empresas. Percepciones como estas, ciertamente, ayudan en el buen precio de la acción.
[*] Director, Strategy implementation de Ernst & Young Perú

Ciencias Sociales




La Primera Responsabilidad

Ciencias Sociales

Día 1, 17 de octubre del 2011



PUNTO DE VISTA

¿La responsabilidad social debe ser obligatoria?

Por: José Salazar *
Lunes 17 de Octubre del 2011
Como todo en la vida, los extremos son riesgosos. Y si de responsabilidad social (RS) se trata, los extremos son absurdos.
Cuando debato con mis alumnos si la RS debe ser voluntaria u obligatoria, suelo recordarles las frases de dos personalidades. La primera es del destacado economista Milton Friedman: “La responsabilidad social de los negocios consiste en incrementar sus beneficios”. La segunda es del empresario Stephan Schmidheiny, director de empresas prestigiosas como ABB, Nestlé, Swatch, UBS y fundador de Avina: “No es posible tener éxito en el largo plazo en sociedades fracasadas”.
Adicionalmente, les recuerdo los orígenes de la RS para descubrir cómo algunos grupos de activistas comenzaron a llamar la atención sobre los impactos socioambientales que generaban algunas actividades productivas. Más tarde, esta presión se extendió hacia los derechos laborales y la salud ocupacional; luego aparecieron los consumidores que exigieron productos de alta calidad, elaborados con altos estándares medioambientales.
Para terminar la historia, evoco a los inversionistas que también exigieron ciertos estándares sociales y ambientales antes de otorgar recursos o créditos a una empresa. Así nace, por ejemplo, el Dow Jones Sustainability World Index, o índice de sostenibilidad de la Bolsa de Valores de Nueva York.
Debido a eso, las empresas comenzaron, paulatinamente, a adecuar sus prácticas productivas a las nuevas demandas y exigencias de la sociedad. No hubo regulación de por medio, pero sí aparecieron ciertas herramientas de gestión en RS que ayudaron a que las empresas se adaptaran a esta corriente (GRI, Pacto Global, ISO, OHSAS, OIT, etc.).
De modo que la RS se fue formando sola. No fue creada o motivada por una ley, aunque existan algunos países, como Francia, Australia o Noruega, que han obligado a las empresas a presentar un reporte socioambiental. El Reino Unido fue más lejos y fundó en el 2000 el Ministerio de Responsabilidad Social de la Empresa.
¿Por qué no hacerla obligatoria? Porque la RS tiene que ver con valores y compromisos éticos voluntarios que deben ir más allá de la ley. Porque se trata de adoptar una estrategia corporativa, un sistema de gestión interno con indicadores y metas. Porque trae muchos beneficios: valor agregado, mejora de la reputación, diferencia frente a sus competidores, mejor posicionamiento entre la comunidad. En definitiva, porque hacerlo de forma voluntaria, vuelve más poderoso dicho compromiso.
Conclusión: ni Friedman ni Schmidheiny. Mire su propia realidad y fomente una cultura de responsabilidad social sin afectar sus costos internos de producción. Elabore o reafirme los principios que deben sustentar su negocio. Incorpore las preocupaciones sociales y ambientales y asuma actitudes frente al desarrollo sostenible. Esta es la única obligación que puede cumplirse a cabalidad.
[*] Experto en Comunicación y Responsabilidad Social

Ciencias Sociales

Día 1, 17 de octubre del 2011



Y la rendición de cuentas

miércoles, 5 de octubre de 2011

Ciencias Sociales






DIEGO DE LA TORRE. PRESIDENTE DEL PACTO MUNDIAL DE LAS NACIONES UNIDAS EN EL PERÚ

“La responsabilidad social 
es un motor de la innovación”

Las compañías más competitivas aplican mejores políticas con su entorno, refiere el empresario
Por: Iana Málaga
Miércoles 5 de Octubre del 2011
Lograr la inclusión social en el país será el tema central del XVI Simposio Internacional Empresa Moderna y Responsabilidad Social de Perú 2021, que se inicia hoy. Diego de la Torre, presidente del Pacto Mundial de las Naciones Unidas en el Perú, sostiene que la única forma de que las empresas logren ser más competitivas es siendo socialmente responsables con todos sus grupos de interés. “Los consumidores del siglo XXI son más conscientes de la importancia que está cobrando la buena ciudadanía corporativa”, asegura.
¿Cómo es que una empresa socialmente responsable puede mejorar su valor en el mercado de capitales?
Hay estudios en los que se muestra que las organizaciones que tienen buenas políticas de responsabilidad social atraen el mejor talento del mercado, son más productivas, optimizan sus costos y generan más valor para la sociedad y los accionistas. Si uno se da cuenta, la responsabilidad social y ambiental se está convirtiendo en un motor para la innovación por los proyectos que se vienen desarrollando. Allí está la banca celular que se impulsó en África para adaptarse a las necesidades de los pobres y tantos otros ejemplos.
¿Cómo saber si las empresas nacionales tienen una gestión socialmente responsable?
Hoy existen más de 50 empresas peruanas adheridas al Pacto Mundial de la ONU. Se trata de una iniciativa mundial donde la compañía se compromete a enviar anualmente un reporte sobre sus políticas vinculadas a derechos humanos, trabajo, medio ambiente y lucha contra la corrupción. Dados los reportes presentados por estas organizaciones, Naciones Unidas ha otorgado al Perú el estatus de ‘network’ avanzado en el Pacto Mundial.
Todavía persiste la falsa creencia de que la responsabilidad social es solo generar proyectos comunitarios…
Hay que entender que la responsabilidad social de una compañía empieza por casa, al tratar bien a sus colaboradores, pagarles un sueldo adecuado y darles seguro de salud y vacaciones. También hay que motivarlos y entrenarlos.
¿Qué tanto más se puede promover la responsabilidad social en el país?
Las empresas socialmente responsables deben ser un catalizador de la formalización y motivar a las pequeñas empresas a seguir ese mismo camino, pagar impuestos y atender las necesidades de sus trabajadores. Los activos intangibles de la organización (como la buena reputación, la marca y el capital intelectual), se están convirtiendo en un valor más importante que los activos tangibles. La visión de Inés Temple, presidenta de Perú 2021, es que de acá a unos 20 años las acciones de responsabilidad social conviertan al Perú en un país de Primer Mundo.

martes, 27 de septiembre de 2011

Ciencias Sociales







PUNTO DE VISTA

Inés y Perú 2021

Por: Diego De La Torre Empresario (*)
Martes 27 de Setiembre del 2011
En 1995, recién llegado de Londres, compartí con Alberto Benavides un artículo que había escrito sobre ética empresarial, y cómo esta se convierte en ventaja competitiva. Con la modestia que lo caracteriza, me dijo que no le parecía muy elegante pregonar la buena labor que una empresa hace por la sociedad.
Al final de esa conversación, don Alberto me entregó un folleto de Perú 2021, una institución nueva que proponía una visión optimista para lograr un país pacífico, próspero, justo y solidario. Unos meses después escuché una excelente presentación de Inés Temple sobre ello y le escribí una carta con el artículo que había compartido con don Alberto.
Como resultado, Inés me invitó al Comité de Responsabilidad Social de Perú 2021 que ella presidía.
En esos años, Inés convocó incansablemente a un sinnúmero de personalidades que estaban promoviendo una buena ciudadanía corporativa. Entre ellas, destacan Kurt Schultze, John Youle y Baltazar Caravedo, pioneros sobre este tema en el Perú. Gracias a su perseverancia se empezaron a conocer los programas de responsabilidad social de las principales empresas peruanas. En ello, así como en la sensatez macroeconómica, el Perú se está convirtiendo en un líder mundial.
Poca gente sabe que la red de empresas peruanas que han suscrito el Pacto Mundial de Naciones Unidas ha sido calificada como “advanced network” o que Perú 2021 organiza el simposio internacional de responsabilidad social más antiguo e importante de América Latina. Por otro lado, el capital intelectual generado por las empresas e investigadores peruanos en la aplicación práctica de los principios del Pacto Mundial en derechos humanos, medio ambiente, derechos laborales y anticorrupción es impresionante. Los empresarios han generado alianzas con las ONG, con el Estado y con el sistema de la ONU, demostrando que es posible trabajar concertadamente para crear riqueza y oportunidades para todos, en particular para los más pobres. La pobreza se ha reducido de 48% a casi 30% en los últimos años.
La inclusión o desarrollo se ha iniciado hace mucho tiempo liderada por diferentes actores de la sociedad peruana. La empresa privada formal ha sido uno de ellos. La semilla que sembró Inés Temple hace 15 años ha crecido enormemente y es motivo de orgullo para el Perú.
(*) Presidente del Pacto Mundial Perú

viernes, 16 de septiembre de 2011

Ciencias Sociales






PUNTO DE VISTA

Cadena de valores

Por: José Salazar A Comunicador (*)
Viernes 16 de Setiembre del 2011
Muchas veces las organizaciones asumen que la responsabilidad social (RS) culmina cuando ellas aplican algún tipo de programa o actividad. Sin embargo, la RS no tiene por qué quedarse solo en casa, sino que debe atravesar la frontera interna y extenderse hacia sus diversos grupos de interés, generando de este modo una cadena de valor.
Una forma de hacerlo, por ejemplo, es exigir que cualquier proveedor de bienes y servicios que desee hacer negocios con la empresa tenga los principios éticos y legales bien definidos, aplique altos estándares medioambientales y, sobre todo, buenas prácticas laborales.
Hace algunos años, Nike se vio envuelta en un escándalo luego de que activistas en derechos laborales denunciaran los abusos que se cometían contra los trabajadores de algunas fábricas de productos de esa marca en Asia. Luego de una investigación interna, la empresa admitió la falta y se comprometió a solucionar estos abusos. La transnacional superó este incidente, estableció mecanismos de control muy agresivos y hoy es considerada una líder en el tema de RS.
En agosto de este año, la famosa cadena de ropa Zara también sufrió un duro golpe en su reputación corporativa al ser denunciada por utilizar trabajo esclavo en talleres textiles de Brasil. La denuncia fue muy grave para esta empresa internacional, pues se trata de un grupo que justamente destacaba por su trabajo con la cadena de valor en su producción.
Un buen ejemplo lo constituye Nokia, reconocida por sus buenas prácticas de conservación del medio ambiente. La empresa exige a sus proveedores que tengan un sistema de gestión ambiental y, además, un registro de las materias primas incluidas en los productos. De esta forma, se cuida de que no incluyan algunas sustancias que la transnacional previamente ha prohibido.
En definitiva, las empresas que apuestan por la RS deben realizar un esfuerzo adicional y comprometerse a supervisar la amplia cadena de suministros: compra de materia prima, elaboración del producto y distribución al consumidor final. La supervisión de proveedores y subcontratistas refuerza la cadena de valor y busca el compromiso de todos con las buenas prácticas responsables.
(*) Experto en comunicación y responsabilidad social

viernes, 19 de agosto de 2011

Ciencias Sociales







PUNTO DE VISTA

¿Qué es RSE estratégica?

Por: Cecilia Rizo Patrón Ingeniera industrial*
Viernes 19 de Agosto del 2011

Según la publicación “Diagnóstico de la responsabilidad social en las organizaciones Peruanas” (esfuerzo conjunto entre Centrum Católica, Desco y Perú 2021, donde se evaluó a 70 empresas en el Perú), las organizaciones con mejor desempeño en responsabilidad social (RS) destacan por una gestión que va más allá del cumplimiento de la ley y evidencian esfuerzos por integrar la responsabilidad de una manera transversal en la organización.

Las empresas que destacan en RS comparten ciertas características comunes que deberían servir como modelo a otras que quieren gestionar su RS de forma estratégica. Estas son: identificar claramente a los grupos de interés de la empresa e identificar los impactos sociales, económicos y ambientales que genera la organización sobre ellos. Igualmente, se debe reconocer las expectativas que estos tienen sobre la empresa (mediante encuestas de satisfacción a clientes y proveedores, estudios de clima organizacional a colaboradores, estudios de base a comunidades y focus groups).

Otra característica importante es la comunicación de las prácticas de RS a los grupos de interés. Así, la transparencia y rendición de cuentas por medio de reportes de sostenibilidad se vuelven un factor clave. No solo basta con hacer, sino también someter su gestión a la opinión y retroalimentación de aquellos afectados positiva o negativamente por la gestión de la empresa.

En el Perú ya existe una evolución interesante en este tema. Por ejemplo, en el año 2010 aproximadamente 40 empresas desarrollaron reportes de sostenibilidad y la mayoría utilizó el modelo Global Reporting Initiative (GRI).

Si queremos adaptarnos a las nuevas exigencias del mundo y crecer económicamente de manera sostenible, debemos también invertir en un capital humano que pueda manejar la gestión de RS en la empresa. Uno de los problemas en el Perú es la falta de profesionalización de los encargados del manejo de la gestión de RS en la empresa. Por eso, la persona encargada de eso debe ser un profesional calificado con experiencia en gestión empresarial, además de contar con dotes de liderazgo, conocimiento de manejo de conflictos, actitud mediadora y conocedor de la realidad nacional.

Una gestión de RS estratégica es, entonces, aquella que se basa en la gestión de impactos y añade valor a las empresas y grupos de interés en la formalización de políticas y una adecuada rendición de cuentas.

(*) Gerenta De Gestión Del Conocimiento Y Proyectos De Perú 2021


viernes, 1 de julio de 2011

Ciencias Sociales




Como Desarrollar Un Programa de Responsabilidad Social en Su Empresa

jueves, 9 de diciembre de 2010

Ciencias Sociales






ENTRE MAQUIAVELO Y KANT

Responsabilidad empresarial
Por: Pedro Espinoza *
Jueves 9 de Diciembre del 2010


El fin justifica los medios” es una frase atribuida a Nicolás Maquiavelo (1469–1527). Pedro Voltes, en su obra “Grandes mentiras de la historia”, señala que esta frase no aparece escrita en ninguna de sus obras, ni se tiene constancia de que la pronunciara jamás. Lo más parecido en su significado aparece en su obra “Historia Florentina III” y dice: “Aquellos que triunfan, nunca resultarán avergonzados por el modo en que triunfaron”. El paso del tiempo no ha podido evitar que se atribuya a Maquiavelo la autoría de esta “justificación” para hacer lo que a uno le venga en gana.

Inmanuel Kant (1724-1804), por el contrario, decía: “En el ámbito de las finalidades todo tiene o un precio o una dignidad. En el lugar de aquello que tiene precio se puede poner otra cosa como equivalente; en cambio, aquello que se encuentra por encima de todo precio y, por tanto, no admite nada equivalente, tiene dignidad”. Para Kant, el hombre tiene dignidad, por eso no tiene precio. Y tiene dignidad por que es fin y no medio.

Para elevar las condiciones de vida del hombre, la actividad empresarial transforma las materias primas en bienes y servicios que hacen más cómodas las relaciones entre seres humanos. Para lograr este fin, el actuar de una empresa puede seguir la filosofía de Maquiavelo o la de Kant (o cualquier otra). Los gerentes de empresas que son seguidores de Maquiavelo piensan que como el fin es obtener grandes utilidades, la contaminación ambiental que producen o la explotación de sus trabajadores está justificada, total, el fin justifica los medios. Los gerentes de empresas que son seguidores de Kant también buscan el lucro pero teniendo como eje de su actividad al hombre; es decir, son socialmente responsables. Una empresa socialmente responsable tiene al hombre como fin, no como un medio para lograr riqueza. Una empresa socialmente responsable ve al hombre como un ser con dignidad. En matemática un número es par o impar, en ciencias sociales no se puede hacer una división tan marcada. No es objetivo del presente artículo el dividir a las empresas en maquiavélicas y kantianas. Lo que se pretende es mostrar que detrás de cualquier estrategia gerencial subyace una filosofía. La gerencia moderna obedece ahora a lineamientos ligados a conceptos como sostenibilidad ambiental y responsabilidad social. Las gerencias orientadas solo al lucro serán conocidas dentro de pronto como gerencias paleolíticas. La empresa privada puede ser agente de cambio social.

El suizo Stephan Schmidheiny, fundador de la organización Avina nos dice: “No puede haber una empresa exitosa, en una sociedad fracasada”. Una sociedad con profundos abismos sociales, es una sociedad fracasada.

[*] Catedrático ESÁN

martes, 31 de agosto de 2010

Ciencias Sociales






PUNTO DE VISTA

Bill de Calcuta
Por: Diego De La Torre*
Martes 31 de Agosto del 2010

Hace siete años escribí un artículo en el que decía que el empresario exitoso del siglo XXI sería una mezcla de Bill Gates y la madre Teresa de Calcuta. Esto se ha convertido en realidad, ya que ahora el fundador de Microsoft dedica la mayor parte de su tiempo a la fundación que creó junto con su esposa Melinda con el objetivo de reducir la mortalidad infantil y promover la educación en el mundo.

Es claro que el monopolio de la sensibilidad social no lo tienen los intelectuales y los políticos. De otro modo no se explica que muchos empresarios estén pasando del éxito a la trascendencia donando sus fortunas personales y canalizando parte de su tiempo, energía, conocimiento y creatividad a la solución de temas sociales. Esto lo están haciendo con mucha eficiencia y asignando ingentes recursos.

Por ejemplo, Bill Gates ha donado más de veinte mil millones de dólares y otra cifra similar su amigo Warren Buffett. Ambos están organizando y promoviendo el club de los seiscientos mil millones pidiendo a los acaudalados de todo el mundo que se unan al esfuerzo de hacer del mundo un lugar más solidario, más justo y donde todos puedan alcanzar la felicidad.

Hasta hace poco los políticos e intelectuales siempre habían puesto un gran énfasis en la distribución de la riqueza, pero muy poca atención a la creación de riqueza.

Ya nos decía Churchill: “Es una idea socialista decir que hacer utilidades es un vicio, el verdadero vicio es hacer pérdidas”. Es claro que una empresa que no produce utilidades no puede ser un buen empleador y menos aun tener los recursos para hacer inversiones sociales. Margaret Thatcher, con frío realismo, añadía: “Nadie se hubiera acordado del buen samaritano si solo hubiese tenido buenas intenciones, también tenía dinero”.

El empresario moderno sabe que su misión es servir a la sociedad y que ser eficiente y hacer utilidades son herramientas para lograr ese fin. Asimismo, sabe que el modelo de economía de mercado que ha sacado de la pobreza a trescientos millones de chinos y a cuatro millones de peruanos en los últimos años debe tener un apellido: responsabilidad social. Debe lograr que los impactos netos de su presencia en la sociedad sean positivos. De otro modo, un holocausto ecológico y sociodemográfico aparecerá en el horizonte más pronto de lo que pensamos.

Hoy los empresarios distribuyen voluntariamente parte de su riqueza, mientras que los políticos están empezando a preocuparse por la necesidad de promover un entorno que permita a las personas y a las organizaciones crearla de manera sostenible. Creo que estos son cambios muy saludables porque necesitamos crear y distribuir riqueza para todos, no solo material, también espiritual.

(*) Presidente Pacto Mundial en el Perú

martes, 15 de junio de 2010

Ciencias Sociales








PUNTO DE VISTA

¿Y en tu casa qué?

Por: Inés Temple Administradora*
Martes 15 de Junio del 2010

¿Y ustedes —nos preguntó mi amiga Luisa, una empresaria española que vive en el Perú— pagan el seguro social a sus empleadas del hogar? Los presentes nos miramos sorprendidos y la incomodidad de algunos se hizo evidente. Su perspectiva de extranjera desnudó lo que hacemos o dejamos de hacer los peruanos, inmersos como estamos en nuestras costumbres y la conversación giró en torno a la responsabilidad social individual. Hablamos de integridad, de valores y de coherencia. De lo que hacemos o dejamos de hacer en la intimidad de nuestras conciencias, empezando por casa.

Claramente es más fácil hablar de responsabilidad social en el entorno corporativo. Todos sabemos que la responsabilidad social es una manera ética de hacer negocios que ninguna empresa seria puede dejar de lado. Que el desarrollo ha hecho que los consumidores estemos muy atentos al comportamiento empresarial y, por ende, somos menos tolerantes con el doble discurso y con la inconsistencia entre lo que se predica y lo que se hace. Pero la pregunta clave es: ¿Somos igual de exigentes con nosotros mismos?

Asumiendo que quien puede pagar por ayuda en casa tiene un nivel económico que le permite mejores oportunidades de educación y cultura, esa posición de privilegio nos genera responsabilidades ineludibles con quienes dependen laboralmente de nosotros. Nada nos exime de cumplirlas.

¿Porque, además, con qué autoridad moral podemos exigir a las autoridades o a los empresarios que actúen correctamente si nosotros no cumplimos ese deber social que tiene tanto impacto en las vidas de quienes cuidan de nuestras casas o de nuestros hijos?

Aprendí de Luisa a hacer esta pregunta “incómoda” y hoy la hago siempre a los ejecutivos en proceso de recolocación, no solo para prepararlos a esa posible pregunta en una entrevista de trabajo, sino porque me permite inferir su línea ética y moral, clave para su empleabilidad. Es un indicador certero del respeto que sienten por las personas y por la sociedad. Además, una persona íntegra cumple su responsabilidad social individual incluso antes de cumplir la corporativa. De eso se trata la coherencia.

(*) Presidenta DBM Perú y DBM Chile

viernes, 5 de marzo de 2010

Ciencias Sociales






A TRAVÉS DEL PROGRAMA ECOESCUELA DE CORPORACIÓN JOSÉ R. LINDLEY
Escolares de Lima, Callao y Trujillo ayudan a salvar el planeta
En el 2009 se capacitó a niños de 110 colegios en temas ambientales. Escolares también ayudan a reciclar botellas de plástico
Por: Iana Málaga
Viernes 5 de Marzo del 2010
Por su disposición a querer conocer muchas cosas sobre el mundo, los escolares son los más comprometidos con los problemas ambientales que afectan a todos. Pero sucede que en muchas escuelas del Perú falta mayor educación ambiental por parte de los profesores.
Por eso, en el 2007, Corporación José R. Lindley (embotelladora de Inca Kola) diseñó el programa de responsabilidad social Ecoescuela, que busca crear conciencia ecológica y sensibilizar a los escolares y maestros para el uso eficiente de los recursos.
Juan Alberto Flores, gerente de Relaciones Institucionales de José R. Lindley, indica que este es un programa educativo que nació como una manera de compartir con los escolares el compromiso que tiene la empresa y el gremio de embotelladoras con el medio ambiente.
Si bien en sus dos primeros años Ecoescuela intervino en 30 colegios de Lima y Callao, en el 2009 se decidió ampliar el radio de acción del programa a más centros educativos. Para ello, la corporación firmó una alianza con el grupo GEA, una organización con experiencia en diseño y ejecución de programas educativos ambientales. Fue así que el año pasado Ecoescuela intervino en 110 escuelas públicas que no solo se encontraban en Lima y Callao sino también en La Libertad. “Se definió trabajar en estos departamentos, pues allí se produce más del 50% de desechos sólidos en el Perú”, precisa Flores.
PLÁSTICO CON UTILIDADEcoescuela capacita a escolares de quinto y sexto de primaria y de primero, segundo y tercero de secundaria en tres módulos educativos sobre calentamiento global, cuidado de áreas verdes y el agua como recurso escaso.
Luego de tanta teoría los niños llevan sus conocimientos a la práctica. Juan Flores explica que a partir del segundo semestre del año, los escolares capacitados tienen la misión de recolectar, almacenar y chancar con sus zapatos todas las botellas de plástico PET que sea posible. “En los colegios más involucrados hay padres de familia, autoridades y vecinos de la comunidad que también ayudan a los niños a recuperar el plástico”, indica.
Y una vez que la escuela recolecta una cantidad considerable de plástico, Corporación José R. Lindley supervisa que cada colegio venda las botellas a una empresa recicladora formal que pague un precio justo por el trabajo.
Así, cada colegio se beneficia con un apoyo económico que se utiliza para comprar computadoras, equipos de laboratorio y mejorar su infraestructura. Y al final de cada año la empresa realiza un concurso en el que se premia a las escuelas que recolectaron más botellas.
A lo largo del año escolar GEA también capacita a un grupo de docentes en cada colegio que luego son nombrados promotores ambientales de su institución. “Ellos se encargan de sensibilizar a los niños y supervisar el acopio y la venta de plástico”, dice Flores.
Ecoescuela cuenta con la colaboración de Coca-Cola Servicios del Perú, socio estratégico de José R. Lindley. En el 2010 el programa seguirá descentralizándose y buscará intervenir en más colegios ubicados en Lima, Callao, Arequipa e Iquitos.
CLAVESEl Ministerio de Educación viene fomentando la creación de comités ambientales en cada centro educativo.
Este año se espera tener una evaluación del ministerio sobre el impacto del programa Ecoescuela en la educación pública.

domingo, 7 de febrero de 2010

Ciencias Sociales

El Comercio

La responsabilidad social
Por: Pedro Espinoza Colán*
Sábado 6 de Febrero del 2010


Albert Einstein obtuvo el premio Nobel de Física en 1921 por sus explicaciones sobre el efecto fotoeléctrico y sus numerosas contribuciones a la física teórica. No obstante, este genial científico no aceptó que el comportamiento íntimo de la materia tuviese una explicación basada en la probabilidad. En una carta a su amigo Max Born le escribió: “Dios no puede jugar a los dados con el universo”.

Milton Friedman, economista e intelectual estadounidense, defensor del libre mercado y exponente del monetarismo neo clásico de la Escuela de Economía de Chicago, en 1976 fue galardonado con un Premio Nobel de Economía por sus logros en los campos de análisis de consumo, historia y teoría monetaria. Este notable economista escribió en 1970 un polémico artículo en “New York Times Magazine” en el que indicaba: “Hay una y solo una responsabilidad social de las empresas: utilizar sus recursos y participar en actividades diseñadas para incrementar sus beneficios, siempre que permanezca dentro de las reglas del juego, es decir, participa en una competencia abierta y libre, sin engaño y sin fraude.

El presente nos dice que sobre los temas mencionados, tanto Einstein como Friedman se equivocaron, por un lado Dios resultó jugando a los dados y por otro, hoy la sociedad empieza a valorar más a las empresas que incrementan sus beneficios pero en armonía con el cuidado del medio ambiente y buscando el desarrollo humano de las partes interesadas en sus negocios, es decir hoy se valora más a las empresas que tienen un desempeño socialmente responsable.

Quizá si la organización más dinámica y cambiante del mundo sea la empresa, hoy los inversionistas van entendiendo el rol social de la misma, el rol que Milton Friedman no aceptaba. Un ejemplo de ello lo constituye el índice Dow Jones de sostenibilidad (DJSI por sus siglas en inglés) que es la variante de la bolsa de Nueva York pero para empresas que cumplen con los requisitos de sostenibilidad demandados. El DJSI fue creado el 31 de diciembre de 1998 y anualmente lista a las 2.500 empresas del mundo que tienen un comportamiento sobresaliente en las tres dimensiones: económica, medio ambiental y social. Los inversionistas buscan ahora colocar su dinero en las empresas listadas en el DJSI. Ya no es suficiente el gerenciar solo para obtener lucro, los tiempos cambian.

Stephen Hawking nos dice: “Einstein se equivocaba diciendo que “Dios no juega a los dados con el universo”. Dios no solo juega a los dados con el universo: a veces los arroja donde no podemos verlos”.

Heráclito decía: “Todo fluye, todo cambia, nada permanece. Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río”.

(*) Universidad de Lima

lunes, 16 de febrero de 2009

Ciencias Sociales

El Comercio 14 de febrero del 2009

EL PAPEL DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL

La resolución de conflictos
Por: Marco Olivera Begazo Analista

El concepto de responsabilidad social se acuña a partir de la constatación histórica de que las formas y maneras de actuar de las empresas tradicionales mercantilistas, contaminantes del medio ambiente, aliadas del poder autárquico, excluyentes y discriminadoras no contribuyen al desarrollo y a la productividad, y en el cálculo económico tampoco contribuyen a la rentabilidad, ya que están sometidas a conflictos y violencia que elevan sus costos y abren brechas con la sociedad.

“La responsabilidad social es un nuevo modelo de gestión organizacional, aplicable a cualquier tipo de organización y que se centra en el tema de la gestión de los impactos que una organización genera, a corto y largo plazo, en el campo social y medioambiental, y que afectan a un sinnúmero de grupos de interés (“stakeholders”) internos y externos de dicha organización”. (Esta es una afirmación de ISO 26000). La norma ISO 26000 mide el comportamiento de las empresas frente a la responsabilidad social y ambiental donde la competencia ya no se centra solamente en la calidad y precio, sino que involucra la variable social y las expectativas ciudadanas.

La responsabilidad social es una forma ética de gestión que implica la inclusión de las expectativas de todos los grupos de interés alrededor de una empresa, para lograr el desarrollo sostenible y propiciar la acción socialmente responsable con la finalidad de contribuir al bien común y al desarrollo sostenible, logrando en las empresas un nuevo valor y generando mayor rentabilidad por medio de la resolución de los conflictos.

En la economía actual, la sociedad exige cada vez mayor responsabilidad social. Ya no se trata solo de crear empleo y de generar riqueza y valor. Hoy en día el éxito involucra el desarrollo de los agentes que la rodean y participan en ella directa o indirectamente. Los consumidores y los ciudadanos están tomando conciencia sobre la responsabilidad social y están a la expectativa de que las empresas se preocupen y se comprometan en el desarrollo y el mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad directa e indirectamente. Para las empresas, la gestión bajo este esquema brinda mayores beneficios y ayuda a reducir costos.

“Invertir” en responsabilidad social resulta rentable para la empresa dado que la hará más competitiva y productiva en el tiempo y en el mercado, del mismo modo que la inversión en márketing social, que es la forma en que las empresas hacen publicidad apoyando y promocionando financieramente aspectos culturales y sociales.

La responsabilidad social es una filosofía de gestión, es adoptar una conducta ética y contribuir al desarrollo económico, mejorando asimismo la calidad de vida de los trabajadores y sus familias, así como de la comunidad local y la sociedad en su conjunto.