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viernes, 11 de noviembre de 2022

Colonización de Pozuzo.

 

Colonización de Pozuzo.
Hay una historia fascinante detrás de una comunidad austro-alemana que ha permanecido casi 150 años en medio de la selva manteniendo sus costumbres y cultura.
¿Cómo llegaron hasta allí? ¿Quién los trajo? ¿Para qué vinieron? ¿Cuantos llegaron? ¿Que los animó a salir de su lugar de origen?
Estas son algunas de las preguntas que yo me hacía antes de conocer la historia y debo dar fe de que no he encontrado ninguna información en internet que cuente una historia completa que explique este fenómeno social en su compleja globalidad.
Casi toda la información que se obtiene es parcial y sezgada. Se mencionan cosas del tipo «hace mucho tiempo vinieron colonos a Perú», «hubo un contrato» «se quedaron en Pozuzo manteniendo sus costumbres» … y cosas como esas no respondían ninguna de mis interrogantes.
¿Quieres saber lo que realmente sucedio? … pues sigue leyendo y entérate de que la historia más cercana a la real es la que resulta de evaluar testimonios de sus descendientes, del gobierno peruano, de los gobiernos de Austria y Alemania, de los nativos de la zona y de los documentos que se han preservado.
Hubo una vez un proyecto con gran visión…
La idea central de este proyecto se gesta durante el gobierno del General Rufino Echenique y toma fuerza durante el gobierno del presidente Ramón Castilla y consistía en la colonización de la Selva Central peruana para obtener a través de ella una salida que vaya desde el puerto del Callao (situado en el Oceáno Pacífico) hasta el Oceano Atlántico pasando por el Río Amazonas.
Para ello el gobierno ofrecía tierras gratuitas para aquellos que se animaran a trabajar en la selva. La idea era que una vez que esté colonizada la Selva Central se facilite un camino desde la costa hasta dicho punto, y luego alcanzar con facilidad el Río Amazonas el cual ofrece una salida al Atlántico.
De haberse logrado los objetivos de este ambicioso proyecto posiblemente hoy en día no existiría el Canal de Panamá. Sin embargo la guerra con Chile motivó un cambio de planes y desvío de los presupuestos asignados para este plan.
El promotor para la inmigración de campesinos y artesanos austro-alemanes a Pozuzo fue el noble alemán Barón Cosme Damián Freiherr von Holzhausen y firmó en contrato definitivo con el presidente Ramón Castilla el 5 de Diciembre de 1855.
En dicho contrato, el Barón se comprometió a llevar a Perú diez mil colonos alemanes en un plazo de seis años con destino a las ciudades de Pozuzo y Mayro. El gobierno peruano por su parte se comprometió a pagar los gastos de transporte y alimentación desde Europa hasta Pozuzo, la construcción de un nuevo camino de Cerro de Pasco a Pozuzo, víveres y semillas durante el primer semestre, pago del 30 por ciento de adelanto por persona, asignación de tierras cultivables equivalentes a 25,5 hectáreas por cada hombre casado y 15,3 hectáreas por cada hombre soltero mayor de 15 años, como propiedad libre después de dos año de explotación.
En Europa se vivían una serie de dificultades y la oportunidad que se presentaba para trasladarse a Sudamérica era oportuna. Entre las canciones tirolesas de la época se encuentra un verso que decía:
«Cuando una persona tiene 15 bocas que alimentar y no tiene dinero en el bolsillo ni pan en la despensa, debe viajar a América donde hay pan de sobra, por eso emprendemos el camino y viajamos al Perú, Perú, Perú …».
Fueron casi cuatro meses de viaje en altamar lidiando con náuseas, enfermedades y tempestades; a veces hasta con la muerte (2 adultos y 6 niños murieron pero 3 bebés nacieron).
Sin embargo estos cuatro meses no serían nada en comparación a los dos años posteriores que les tomó llegar por tierra hasta Pozuzo desde el puerto de Huacho.
Es en este punto donde el plan comienza a venirse abajo. Grande fué la sorpresa del Barón cuando se enteró que el camino de Cerro de Pasco hacia Pozuzo ni siquiera había sido iniciado. El dinero asignado para la construcción de dicho camino había sido utilizado en la compra de armas para la guerra.
Los colonos tuvieron que despojarse de muchas de sus pertenencias para comenzar el largo camino hacia Pozuzo. De los 304 emigrantes fallecieron 35, nacieron aproximadamente unos 15 bebés, y unos 120 abandonaron el grupo en el camino. Según el padre Egg, en Marzon de 1859, el grupo lo conformaban 165 personas (Habicher-Schawarz – Pozuzo Tiroleses, Renanos y Bávaros en la Selva del Perú).
Agustín Egg Schuler, historiador descendiente de la segunda generación, concluyó luego de revisar más de 1600 partidas de defunción que 242 inmigrantes de habla alemana fueron los fundadores de Pozuzo.
Los colonos comenzaron así una nueva vida, con signos de extrema pobreza, aislados y abandonados a su suerte. El gobierno de aquel entonces manifestaba lo contrario. Se dice que los colonos que llegaron encontraron el territorio listo para su ocupación sin embargo otras versiones afirman la presencia de grupos nativos de la selva peruana que tuvieron que luchar contra los colonizadores para no perder territorios que habían ocupado desde mucho tiempo antes.
No sería inusual que se dieran este tipo de pugnas como se han venido dando a lo largo de la historia cada vez que ocurre un proceso de colonización. Animales, selva y hombres doblegados para dar pie a la conquista de un territorio con el fin de enfrentar las duras condiciones de supervivencia.
Hoy en día Pozuzo es una próspera y pequeña ciudad que mantiene muchas de las costumbres de origen europeo. Otras han sido perdidas parcialmente. Por ejemplo, el idioma que fue prohibido durante la Guerra Mundial.
Se vive con tranquilidad y paz, centrando sus actividades económicas en la agricultura, la ganadería y el turismo. Tiene dificultades de acceso ya que la carretera que llega desde Oxapampa no está asfaltada y en las épocas de lluvia de bloquea constantemente por los deslizamientos de lodo y piedras que caen al camino. Sin embargo, Pozuzo ha aprendido a ser un vivo testimonio de lo que puede llegar a ser una comunidad ecológica y sostenible por sí sola.
 


 

lunes, 20 de junio de 2022

Las raciones de campaña de la Wehrmacht

 

20 junio 2022
Las raciones de campaña de la Wehrmacht
En 1944, siendo los tiempos duros para el soldado alemán en el frente de batalla, no lo era menos en el plano de la alimentación, para ese año se tenían que conformar con las “Eiserne portion” (conocidas como “Raciones de hierro”). Estas estaban conformadas principalmente por galletas saladas y unas latas de carne envasada que, atendiendo a la época en la que se elaboraran, podían proceder incluso de caballos. ¿Qué ingerían la mayor parte del tiempo los soldados alemanes? Principalmente, alimentos calientes elaborados en cocinas de campaña que acompañaban a los ejércitos: las llamadas Gulashkanone, tiradas por caballos que se parecían a una pieza de artillería con una larga chimenea.
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, la ración diaria (Portionsatz) de los soldados alemanes se dividía en tres comidas. La primera de ellas era un desayuno más bien escaso. La ingesta más importante se hacía en la comida, donde los militares engullían la mitad de calorías de todo el día. Al caer el sol tomaban una cena ligera que les permitía resistir hasta la mañana siguiente. De tal modo que la comida del mediodía ascendía a la mitad del total, la cena a un tercio, y el desayuno de la mañana siguiente a una sexta parte.
A medio día, los soldados alemanes tomaban principalmente pan de centeno, carne de todo tipo, harina de soja, pescado, frutas y verduras frescas (cuando disponían de ellas los cocineros), patatas, legumbres, pudin en polvo y leche condensada. Esta comida solía ser caliente y en estofados la mayoría de las veces. Era entregada desde las Gulashkanone. En el desayuno, en cambio, les entregaban apenas un trozo de pan, mantequilla o margarina, mermelada y, con suerte, algo de embutido. Todo ello, además del habitual sucedáneo de café hecho a base de nueces o bellotas. La cena era muy similar.
Durante la contienda las cantidades de alimento entregadas a los soldados estaban perfectamente reguladas. De hecho, se asignaba una porción diferente atendiendo al trabajo que desempeñaba cada combatiente. Así pues, la “Ración 1” (Verpflegungssatz 1), la que más cantidad contenía, estaba destinada a los militares de primera línea; la Verpflegungssatz 2 iba dirigida a las unidades de ocupación y comunicaciones; la Verpflegungssatz 3 a los militares asentados todavía en Alemania y la Verpflegungssatz 4 era para las enfermeras y aquellos que desempeñaban su trabajo desde un despacho.
Al contrario de lo que sucedía en otros ejércitos, el alemán se sacrificaba a nivel alimenticio por aquellos hombres que se encontraban en primera línea de fuego. Así pues, estos hombres recibían una cantidad sensiblemente superior de comida que aquellos que se hallaban en un despacho. Quizá el ejemplo más claro fuera el de la carne. Mientras que los miembros del Verpflegungssatz 1 ingerían 136 gramos por jornada, los militares de Verpflegungssatz 4 tomaban escasamente 56. Con el pan sucedía algo parecido, aunque la diferencia era menor (700 por 600 entre ambos Verpflegungssatz). Sin embargo, el inexorable avance a través de los campos de la vieja Europa impedía a los alemanes transportar siempre las cocinas de campaña. Por ello, el ejército contaba, a su vez, con una serie de raciones ideadas para suplir a sus cocineros en pleno campo de batalla.
La primera era la ración de marcha o "Alarmverpflegung". Esta comida era fría y se entregaba a los combatientes en tránsito durante un período que no podía exceder los tres o cuatro días consecutivos. El menú tenía unos 987 gramos de peso y se componía de lo siguiente:
700 gramos de pan.
200 gramos de carne fría o queso.
60 gramos de galletas.
9 gramos de café (o 4 gramos de té).
10 gramos de azúcar.
6 cigarrillos.
Aunque es conocida como “Ración de hierro”, realmente se llamaba Eiserne Portion (Porción de hierro). Y es que, la Eiserne Ration (la verdadera Ración de Hierro) era la que estaba destinada a los animales como los valiosos caballos. La Eiserne portion era una ración de combate con comida enlatada y empaquetada que se entregaba a los soldados alemanes y que estos solo podían ingerir cuando se lo autorizaba su oficial. Habitualmente, cuando los combatientes llevaban varias jornadas comiendo raciones de "Alarmverpflegung" y no había posibilidad alguna de tomar ningún tipo de alimento caliente o frío por ausencia de avituallamiento o problemas con las cocinas de campaña.
Solo en ese caso, los mandos permitían a sus hombres abrir sus raciones. En caso contrario, comer esta ración de emergencia era sinónimo de acabar arrestado y llevarse un severo correctivo. De hecho, para evitar que se ingirieran sin ningún criterio, solían ser entregadas poco antes de partir hacia el campo de batalla y se reabastecían cuando era necesario. Los soldados la transportaban en el Sturmgepäck (la mochila del soldado). La Eiserne Portion carecía de pequeños lujos como caramelos o chocolate, cosas que, si incluía la Ración K, el equivalente de los privilegiados soldados norteamericanos. La Ración de hierro fue la máxima expresión de la mentalidad germana, basada en lo práctico. Fue ideada para albergar la mayor cantidad posible de calorías en el menor espacio posible. El resultado fue que se ganó en ligereza, pero a costa del sufrimiento del paladar. En la práctica, la Ración de hierro incluía los siguientes elementos:
1.-250 gramos de Zwieback (galletas saladas o duras) envueltas en papel encerado y su contenido total equivalía a unas mil calorías. No caducaba nunca y duraban muchísimo, pero eran como placas de cemento. De hecho, los soldados solían introducirlas en agua para ablandarlas e hicieron multitud de bromas durante toda la campaña sobre ellas. No en vano, afirmaban de ellas que podían detener el impacto de una bala disparada a quemarropa.
2.-150 gramos de verduras en conserva.
3.-200 gramos de carne envasada (Fleischkonserve). Los animales de los que provenían podían ser desde cerdos, hasta caballos. Era totalmente insípida. Para abastecer la demanda aparentemente inagotable de carne en conserva, plantas de conservas de toda Alemania y los países ocupados fueron arrastrados al esfuerzo bélico. Así pues, se mezclaron latas de carne de Francia con latas de jamón de Dinamarca, Alemania, Italia, Bélgica e incluso latas de sardinas de Marruecos. Debido a que uno de los pocos marcajes que tenía era el de AM, era conocida por los militares como “Mula Vieja” (Alter naulesel). Aquellas letras equivalían realmente a Alimento Militar.
4.-25 gramos de café.
5.-25 gramos de sal.
La ración de hierro pesaba un total de 850 gramos embalada. También había una media ración que incluía 200 gramos de carne enlatada y 250 gramos de galletas. Esta pesaba un total de 535 gramos con embalaje. En teatros de operaciones como el Frente del Este, donde era sumamente difícil desplazar las cocinas de campaña, se llegaron a repartir hasta tres Eiserne portion a la vez.
A pesar de lo prácticas que eran las raciones de hierro, no eran demasiado apreciadas por los soldados en campaña. Por ello, a finales de 1944 el ejército generalizó la ración extendida (Grosskampfpäcken). Unos menús de emergencia similares a las "K" norteamericanas que incluían, además de la Eiserne portion, barritas de chocolate y frutas, caramelos, cigarrillos y, a veces, galletas dulces.
 
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jueves, 2 de junio de 2022

Chiune Sugihara

Chiune Sugihara
En la fotografía coloreada, Chiune Sugihara y su familia posan con dos soldados alemanes en las escaleras de Japanisches Generalkonsulat, el consulado japonés en Königsberg (hoy Kaliningrado), Alemania, 1941.
Chiune Sugihara fue un diplomático japonés que se desempeñó como vicecónsul del Imperio japonés en Kaunas, Lituania. Durante la Segunda Guerra Mundial, Sugihara ayudó a miles de judíos a huir de Europa al emitirles visas de tránsito para que pudieran viajar a través del territorio japonés. Sugihara emitió más de 2 000 visas, lo que llevó al menos al doble de personas a un lugar seguro.
Sugihara se convirtió en vicecónsul del Consulado de Japón en Kaunas en 1939, luego fue reasignado a Königsberg antes de servir como Cónsul General en Praga, Checoslovaquia, desde marzo de 1941 hasta finales de 1942 y en la legación en Bucarest, Rumania desde 1942 hasta 1944. Cuando las tropas soviéticas entraron en Rumania, encarcelaron a Sugihara y su familia en un campo de prisioneros de guerra durante dieciocho meses. Fueron liberados y devueltos a Japón en 1946.
Sugihara se instaló en Fujisawa en la prefectura de Kanagawa con su esposa y tres hijos. Para mantener a su familia tomó una serie de trabajos, incluso en un momento dado vendiendo bombillas de puerta en puerta. Sufrió una tragedia personal en 1947 cuando su hijo menor, Haruki, murió a la edad de siete años, poco después de su regreso a Japón. En 1949 tuvieron un hijo más, Nobuki, que es el último hijo vivo que representa a la familia Chiune Sugihara, quien aún reside en Bélgica. Chiune Sugihara luego comenzó a trabajar para una empresa de exportación como gerente general de una Bolsa de Correos Militares de EE. UU. Posteriormente utilizando su dominio del idioma ruso, Sugihara pasó a trabajar y vivió una existencia discreta en la Unión Soviética durante dieciséis años, mientras que su familia se quedó en Japón.
En 1985, 45 años después de la ocupación soviética de Lituania, le preguntaron las razones para emitir visas a los judíos. Sugihara mencionaría que los refugiados eran seres humanos y que simple y llanamente necesitaban ayuda.
“Quieres saber sobre mi motivación, ¿no? Bien. Es el tipo de sentimientos que cualquiera tendría cuando ve a los refugiados cara a cara, suplicando con lágrimas en los ojos. Simplemente no se puede evitar simpatizar con ellos. Entre los refugiados había ancianos y mujeres. Además, sentí en ese momento que el gobierno japonés no tenía una opinión uniforme en Tokio. Algunos líderes militares japoneses estaban simplemente asustados por la presión de los alemanes; mientras que otros funcionarios del Ministerio del Interior eran simplemente ambivalentes. La gente de Tokio no estaba unida. Sentí que era una tontería tratar con ellos. Así que decidí no esperar su respuesta. Sabía que seguramente alguien se quejaría de mí en el futuro. Pero yo mismo pensé que esto sería lo correcto... El espíritu de humanidad, la filantropía ... la amistad de vecinos ... con este espíritu, me atreví a hacer lo que hice, afrontando esta situación tan difícil, y por eso, seguí adelante…”
El 4 de octubre de 1984, el Instituto Yad Vashem reconoció a Chiune-Sempo Sugihara como "Justo entre las Naciones".
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lunes, 23 de marzo de 2015

Matemáticas








¿Quién fue Emmy Noether?

Por el 23 de marzo de 2015, 11:12

Emmy Noether es una de las matemáticas más importantes y brillantes de la historia. A día de hoy, sus contribuciones son esenciales en el desarrollo del álgebra y la física fundamental.
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http://hipertextual.com/2015/03/emmy-noether
Emmy Noether
Emmy Noether, en sus últimos años.
Considerada por Albert Einstein y David Hilbert como la mujer más importante en la historia de las matemáticas, Emmy Noether, de origen judío, tuvo que lidiar toda su vida con una sociedad científica que todavía no estaba preparada para ver la igualdad inherente en todas las personas. Bien por su condición de mujer, bien por su etnia y cultura, esta profesora fue rechazada en varias ocasiones como docente en la universidad hasta que su eminente e impresionante trabajo se impuso a cualquier prejuicio. Sus aportaciones han sido insustituibles y de una importancia capital para el mundo de las matemáticas y la física actual. Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que sin las aportaciones de Emmy Noether hoy día la ciencia no sería lo que es.

La huella de Emmy Noether

Durante su vida, Emmy Noether fue capaz de asentar las bases de lo que hoy día conocemos como álgebra abstracta, una materia que estudia ciertas estructuras algebraicas de difícil definición pero muy necesarias para el desarrollo de esta disciplina. El estudio del álgebra abstracta ha permitido observar con detenimiento las afirmaciones lógicas en las que se basan todas la matemática y las ciencias naturales, y se usa hoy en día prácticamente en todas las ramas de esta disciplina. Más fácil de comprender, tal vez, sea su aporte a la física teórica, a la cual le concedió el denominado teorema de Noether. Este ocupa el lugar central dentro de los resultados de la física ya que permite explicar El teorema de Noether es uno de los más importantes jamás probados en el desarrollo de la física moderna(o comprobar) que cualquier simetría proveniente de un sistema físico está sujeta a una ley de conservación.
Para que lo entendamos, este teorema constituye una explicación de por qué existen leyes de conservación y magnitudes físicas que no cambian a lo largo de la evolución de un sistema físico estudiado. Además, permite aplicaciones prácticas concretas muy importantes en el estudio y aplicación de la física. Por ello, el teorema de Noether es considerado como "uno de los teoremas matemáticos más importantes jamás probados de entre los que guían el desarrollo de la física moderna". Pero además de estas dos importantes aportaciones, Emmy Noether es la responsable de originar y cimentar otras importantísimas ideas en el mundo de las matemáticas. Como decíamos, el álgebra nunca volvió a ser lo mismo gracias a Noether, y desde que se puso manos a la obra, el tratamiento de esta disciplina ha cambiado profundamente.
Participó en el desarrollo de la teoría de la invariante algebraica, probando la existencia de una base infinita; El teorema de Noether permitió demostrar que la relatividad formulada por Einstein no violaba, de manera alguna, las leyes de conservación. Sin embargo, el corpus de su trabajo residen en los cimientos teóricos con los que trabajó: condiciones ascendentes y descendentes de cadena, los anillos conmutativos, la teoría de la eliminación o la de los invariantes de grupos infinitos. Además, sus contribuciones desinteresadas son famosas por aportar ideas fundamentales al desarrollo de teorías complejas aportadas por otros científicos. Algunos ejemplos son los relacionados con la topología de Alexandrov y Hopf. También fue importantísima su contribución en el mundo de los números hipercomplejos y, cómo no, el álgebra conmutativa, entre otras y sutiles contribuciones.

Noether, amable contra viento y marea

Si algo podemos decir de Emmy Noether es que resulta un increíble ejemplo de perseverancia y amor por lo que hacía. La matemática, en sus apenas 53 años, no solo marcó profundamente su huella en la historia de las matemáticas y la física. Además lo hizo contra viento y marea. Su vida no fue sencilla y tuvo que enfrentarse en numerosas ocasiones al rechazo. Incluso fue expulsada de su país natal, Alemania, por su ascendencia judía. Pero su historia, aunque condicionó sus aportaciones, lo hizo en un sentido positivo. Nacida en Baviera, hija de un matemático, sus primera intención fue la de enseñar lenguas extranjeras, aunque cambió de opinión y terminó dedicándose a las matemáticas. En sus primeros años, debido a su condición de mujer, fue criticada y, en cierta medida, rechazada por algunos de sus compañeros.
Emmy Nother, en una de sus primeras fotos.
Durante siete años estuvo trabajando en el instituto matemático de Erlangen sin cobrar absolutamente nada. Pero su mente brillante la hicieron no pasar desapercibida. En 1915, Klein y Hilbert la invitaron a explicar como su idea central, la que daría cuerpo al "teorema de Noether", podía aplicarse a la reciente teoría de la relatividad de Einstein. Comenzó a trabajar, entonces, en la universidad de Gotinga, en el departamento de matemáticas, aunque la facultad de filosofía opuso serias objeciones, por lo que tuvo que "sustituir" a Hilbert durante cuatro años en sus clases. Pero aún así, Emmy Noether continuó iluminando las mentes de los denominados "chicos de Noether", matemáticos que más tarde pondrían su propio nombre entre los hitos de Noether trabajó durante 7 años sin cobrar por su condición de mujerla historia de las matemáticas. En 1919, al fin, fue reconocida como docente de la universidad, donde continuó hasta 1933.
Con la llegada del partido Nazi al poder, su reconocimiento se vio empañado y fue expulsada, como tantos otros judíos, de los puestos importantes (y no importantes) del mundo académico. Finalmente huyó a Estados Unidos, aún conservando el reconocimiento de la comunidad científica a pesar de las vicisitudes de su vida. Poco después, en 1935, tuvo que ser operada de un quiste ovárico, del cual no se recuperó a pesar del buen pronóstico. A día de hoy su muerte todavía parece un tanto misteriosa debido a la velocidad con la que ocurrió a pesar de su buen estado de salud. Si algo se recuerda de Emmy Noether, de carácter amable y brillante, es que contribuía en las clases y lecturas a las que asistía con ideas sutiles y claras. Muchos de los que la escuchaban afirman que era capaz de inspirar directamente con sus palabras. Unas palabras que cambiaron el curso de las matemáticas para siempre.