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viernes, 17 de febrero de 2012

Ciencias Sociales






RINCÓN DEL AUTOR

Los tontos útiles

Por: Jaime de Althaus Guarderas
Viernes 17 de Febrero del 2012
Es curioso cómo el gobierno de Ollanta Humala descubre que la batalla fundamental que le toca librar es aquella por la formalización del país, por la institucionalización, por la implantación del Estado legal en todo el territorio. En realidad, no es un designio extraño a un nacionalista. Sin Estado legal, sin Estado de derecho concreto en todo el territorio, la misma democracia es una ilusión.
Pero es una batalla que el Gobierno da con escasos recursos y con aliados traicioneros que se suman a las fuerzas anárquicas. Ayer el presidente del Gobierno Regional de Madre de Dios, José Luis Aguirre, revelaba en El Comercio que la extraordinaria ofensiva que desató el Gobierno contra la devastadora minería ilegal en esa región, que despertó tanto entusiasmo, se ha pasmado sin que se llegara a iniciar el proceso de formalización. Ahora las mafias han retomado el control y el número de mineros ilegales se ha vuelto a multiplicar. La operación militar no tuvo continuidad en la tarea institucionalizadora. Al parecer, el Estado carece de la capacidad de llevar a cabo esfuerzos continuados y complejos de esta naturaleza. ¿Para qué entrar a Puno ahora si el resultado va a ser el mismo?
También podemos afirmar que por primera vez un gobierno parece decidido a enfrentar en serio al narcotráfico y recuperar sus zonas liberadas. La captura de ‘Artemio’ quizá sea el primer resultado de ese empeño, pero obviamente la batalla contra el narcotráfico requiere de una estrategia, un diseño organizativo y unos recursos con los que no parecemos contar en medida suficiente.
En estas y otras batallas el Estado tiene un gran aliado: la empresa formal. En el caso de la Amazonía, son las concesiones forestales bien manejadas, que previenen la tala ilegal, las pocas plantaciones que existen en ceja de selva y que ayudarían a prevenir la siembra de cocales, las empresas de gas e hidrocarburos, y las empresas turísticas. En la sierra, las inversiones en hidroeléctricas y, sobre todo, las empresas mineras modernas y ambientalmente responsables.
Esas empresas, fiscalizables, son puntas de lanza o avanzadas de la implantación del Estado legal en el país. Por eso, contra ellas se movilizan los mineros ilegales y los narcotraficantes, que quisieran mantener territorios crecientes bajo su propia ley, la de la fuerza. Pero no solo ellos. Cuentan, como aliados legitimadores, con caciques locales oportunistas, asteroides de un sistema de partidos que estalló, y con las dirigencias radicales y no tan radicales de izquierda que siguen creyendo que el enemigo es el capital, y que bajo el disfraz ambientalista terminan de tontos útiles de las fuerzas destructoras del ambiente y de la ley. En lugar de sumarse a la gran tarea de construir el Estado legal en el Perú.

lunes, 6 de febrero de 2012

Ciencias Sociales

Mi Empresa 5 de febrero del 2012


Como están los emprendedores del país

martes, 8 de noviembre de 2011

Ciencias Sociales






PUNTO DE VISTA

Nuestra economía ilegal

Por: Cecilia Blume Abogada *
Martes 8 de Noviembre del 2011
El Perú tiene una creciente economía ilegal que por suerte está en el radar del MEF. Ello es importante, pues una economía ilegal corroe los cimientos de cualquier país y muchas personas se acostumbran a vivir de ella.
El contrabando, la trata de personas, la minería ilegal, la tala ilegal y el narcotráfico son ejemplos de ella.
El contrabando, cuyo emblema visible es Puno, resulta un negocio sumamente lucrativo. Entre enero y setiembre de este año se decomisaron 31,6 millones de dólares en mercadería de contrabando, un aumento de 42% con relación al mismo período del 2010.
La policía tiene registradas 1.575 víctimas en 526 casos de trata de personas. Únicamente hay 12 sentencias penalizando este delito.
El turismo sexual infantil (TSI), una de las más perversas formas de esta modalidad, tiene como lugares preferentes Iquitos, Puno y Cusco. El Perú aparece en las páginas web vinculadas como “lugar de interés”. Problemas tan serios como este, que no se enfrentan por lo complejo de su solución, hacen que en el Perú existan niños violados diariamente a vista y paciencia de todos nosotros. Quizá ahora el Ministerio de la Mujer podría abocarse a este crimen junto con la policía y el Poder Judicial para terminar con el TSI que hoy vive oculto de los ojos de todos, porque nos conviene.
Entre los años 2005 y 2006, la tala ilegal deforestó 221.000 metros cúbicos de madera, lo que equivale al 15% de la producción nacional y a 44 millones de dólares. El efecto ecológico de la tala ilegal no se ha monetizado, pero debe ser bastante mayor.
Madre de Dios es un ejemplo de minería ilegal. En nuestro país existen más de 100 mil personas dedicadas a la extracción ilegal de minerales en 13 regiones, produciendo más de 1.000 millones de dólares por año. Además, el uso de sustancias contaminantes en los ríos afecta seriamente el ecosistema.
El narcotráfico, donde las hectáreas cosechadas de hoja de coca pasaron de 38.000 en 1999 a casi 60.000 en el 2009, registró un aumento de 54% en dicho período. La Unidad de Inteligencia Financiera remitió al Ministerio Público, en diciembre del 2010, 185 informes que involucran más de 3.500 millones de dólares por operaciones sospechosas provenientes del narcotráfico.
¿Así aspiramos a un país mejor?
[*] CB Consulting

lunes, 19 de septiembre de 2011

Ciencias Sociales






RETROCESO EN LA PROTECCIÓN MEDIOAMBIENTAL

Desde el Congreso protegen minería ilegal

Por: Irma Montes Patiño Consultora en Confictos Sociales
Lunes 19 de Setiembre del 2011
Desde la bancada oficialista se intenta derogar el Decreto de Urgencia 028 y dejar sin efecto el Decreto Supremo 035-2011-EM. Ambos fueron dados para contrarrestar las consecuencias socioambientales de la minería informal en Madre de Dios y en Puno. Dictadas a fines del gobierno aprista con carácter de urgencia, para recuperar a corto plazo la estabilidad y paz social en Puno y establecer un ordenamiento minero formal en Madre de Dios, estas normas garantizan la salud, la seguridad, la conservación ambiental y el ejercicio pleno de derechos fundamentales. Quien quiere mandarlas al tacho es un defensor de la minería informal y congresista del partido de gobierno por Madre de Dios.
Como lo ha denunciado este Diario, se trata de Eulogio Amado Romero Rodríguez.
Este personaje ha estado en la mira de las organizaciones ambientalistas y defensoras de los derechos humanos, así como de organismos públicos de fiscalización ambiental por su activo rol en la Federación Minera de Madre de Dios (Fedemin), donde actuaba como capo de cártel más que como dirigente gremial.
Tras ser electo congresista, Amado Romero estuvo detenido en el penal San Francisco de Asís, acusado de peculado en agravio de la Dirección Regional de Agricultura de Madre de Dios. Esto a raíz de que desapareció un lote de caoba del Inrena, que él tenía en custodia. No ha quedado claro por qué la detención con reclusión se le varió por comparecencia.
Ahora, en sospechosa estrategia desde su nueva posición congresal, intenta deslizar dos proyectos de ley: uno para proteger la minería informal en Puno, región que no representa, y otro para evitar el ordenamiento minero en Madre de Dios.
Eulogio Amado Romero Rodríguez –según ficha del Jurado Nacional de Elecciones– es propietario de un predio agrícola y de una concesión minera en Tambopata, donde es sabido que campea la minería ilegal, hay cobro de regalías a trabajadores, ausencia de certificación ambiental, tala ilegal e invasión de la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Tambopata. Vale recordar que la minería informal y artesanal se convierte en ilegal cuando viola los derechos de propiedad de terceros y las transacciones económicas no son registradas.
Ahora, bajo la bandera de la ‘no discriminación’ se pretende suspender los avances en la recuperación de cuencas y el adecuado ordenamiento territorial para proteger los frágiles ecosistemas amazónicos.
Se atenta, además, contra los derechos y seguridad de las personas, pues está comprobado que en esas tierras de nadie, campea la trata de personas y la explotación sexual y laboral de menores.
Actitudes como las de Romero Rodríguez solo menoscaban la aprobación y confianza en el nuevo Congreso.

Ciencias Sociales




Impacto social de la minería informal en Madre de Dios

viernes, 16 de septiembre de 2011

Ciencias, Ciencias sociales






INVESTIGADORA DE LA PUCP DICE QUE IRRESPONSABILIDAD ES LA CULPABLE DE POLUCIÓN

Ríos son contaminados por mala minería y agricultura

Se halló níquel en algunos ríos, pese a que ninguna minera lo extrae en el Perú
Viernes 16 de Setiembre del 2011
AREQUIPA. En el tercer día del encuentro empresarial minero, Perumin, se analizaron ayer los temas de ordenamiento territorial y disponibilidad de agua en el país.
La directora académica del Centro de Investigación en Geografía Aplicada de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Nicole Bernex, expuso que la minería y la agricultura que se realizan de manera irresponsable son las principales fuentes de contaminación de los ríos del país.
Indicó que en el ámbito de las mineras formales no existe registro alguno de contaminación de ríos, al contrario de lo que sucede con la minería informal, que es la más contaminante.
“En el caso de la agricultura, la contaminación se origina en el uso de insumos químicos prohibidos por parte de los productores de papa, mientras que la cosecha de arroz en la costa produce metano, que es un gas de efecto invernadero”, añadió.
Sin embargo, las ciudades no están libres de culpa, pues los desechos que arrojan son el tercer gran contaminante de las fuentes de agua del Perú.
DESECHOS PELIGROSOS
Bernex explicó que algunas investigaciones realizadas en regiones como La Libertad comprueban que la contaminación de sus ríos se debe no a la actividad minera, sino a los desechos que los pobladores arrojan a los ríos.
“Algunos análisis hechos en La Libertad demuestran que hay níquel en las muestras, pero en el Perú no se explota ese elemento. Eso no viene de las minas ubicadas aguas arriba, porque no hay, sino de las pilas que arrojan los pobladores, pero igual se acusa a las minas de ser las fuentes de contaminación”, comentó.
Manifestó que echar pilas alcalinas a los ríos genera un efecto muy negativo, ya que implica arrojar mercurio, plomo y níquel. “A ello se suma que en las viviendas, cuando se lavan los objetos con restos de aceite, se puede dar que, por 10 mililitros de aceite, se originen 100 mil mililitros de agua contaminada”, explicó.
Agregó que es factible que las actividades mineras y agrarias se desarrollen de manera paralela, si es que los empresarios realizan sus proyectos de modo responsable y aprovechan el recurso hídrico.
“El Perú es el país con mayor disponibilidad de agua en toda América Latina y tenemos que cuidarla y ser responsables”, dijo.
El ex ministro Antonio Brack corroboró los datos ofrecidos por Bernex y señaló que hay una predisposición a culpar al sector minero formal de todos los males que afligen al país.
CLAVE
La actividad minera en el Perú solo usaría el 2% del agua disponible en las cuencas del país, pese a ello los mineros evalúan cada vez más la opción de desalinizar el agua de mar.

martes, 6 de septiembre de 2011

Ciencias Sociales






PUNTO DE VISTA

La inclusión empieza por casa

Por: Inés Temple Administradora (*)
Martes 6 de Setiembre del 2011
Hoy todos hablan de inclusión y al hacerlo muchos piensan en los más pobres de las áreas más remotas de nuestro país. Enhorabuena el tema ha despertado un vivo interés por apoyar a quienes el desarrollo y crecimiento dejan de lado.
Pero si de inclusión se trata, pienso también en los trabajadores informales quienes no son protegidos por las normas laborales porque son invisibles para la ley. Nadie vela por ellos y, así, son excluidos del desarrollo y las oportunidades que el crecimiento trae.
A falta de un decidido esfuerzo multisectorial liderado por el Estado para facilitar e incentivar la formalización de cientos de miles de empresas, millones sufren silenciosamente del abuso de muchos de sus “empleadores”.
También pienso en quienes trabajan en empresas que, aunque formales, no cuentan con líderes conscientes de que la responsabilidad social empieza en casa, con sus propios trabajadores.
Empresas con gerentes y directores que, en vez de invertir tiempo, energía y dinero en asegurar el respeto, el desarrollo y la empleabilidad de su gente, delegan esa responsabilidad sin directivas claras más allá de reducir el gasto de personal. Y reaccionan solo cuando enfrentan problemas laborales o de productividad, clientes descontentos opinando en las redes sociales, pérdida de participación o la temida deserción de talentos.
Sin embargo, es reconfortante saber que también existe en el Perú un sector empresarial responsable y comprometido con las mejores prácticas de gestión ética, coherente entre lo que predica y lo que hace.
Líderes que comprenden la relación directa entre el éxito empresarial, los resultados del negocio y –obviamente– su reputación y el valor de sus marcas, con el genuino respeto a su personal y a todos los grupos de interés con los que su empresa se relaciona. Líderes que han definido ese compromiso estratégico, autoimpuesto y autorregulado como su mejor ventaja competitiva.
El reto es apoyar a que más empresas de todo tamaño y tipo se gestionen así, formal y éticamente, ayudando a generar un poderoso efecto multiplicador al demandar que sus proveedores, trabajadores e incluso clientes asuman un comportamiento coherente con la formalidad y la responsabilidad social. Será en beneficio de más peruanos y del país en su conjunto. En eso estamos.
(*) Presidente DBM Perú y DBM Chile. Presidente Peru 2021

jueves, 7 de julio de 2011

Ciencias Sociales




Más de 12 millones de peruanos trabajan de manera informal

jueves, 15 de abril de 2010

Ciencias Sociales







PUNTO DE VISTA
La informalidad como desgracia
Por: Carlos M Adrianzén Economista*
Jueves 15 de Abril del 2010
De cuando en cuando rebotamos una noticia: que somos una de las sociedades más informales del planeta. Que aquí el tamaño de lo subterráneo o ilegal resulta mayoritario. En estas líneas deseo recordarle que esta no es una buena noticia. Que aunque el Estado la cause, todos pagamos su factura. La informalidad no solo limita y deteriora la vida de la gente sumida en ella (su acceso al crédito, al comercio global o los expone a cuadros de abuso inaceptables para cualquier estándar moderno). Incluso, quienes viven dentro de ámbitos formales pagan —con más impuestos y menos servicios— las cuentas que dejan quienes viven sin respetar las leyes.
El fondo de esta historia enfoca viejas cegueras e ideologías. Desde mucho antes que el ILD nos presentara el lado escapista y pujante de lo subterráneo en el Perú, el fenómeno se percibía como algo provinciano, casi romántico. Pero al mismo tiempo que Hernando de Soto nos aproximaba a ese otro sendero, la izquierda se subía al carro y —dada su proverbial aversión por todo lo que crece o tiene éxito visiblemente— repitió también que lo informal merecía ser no solo tolerado, sino promocionado. Claro, cuanto más se invadiera o quebraran derechos de propiedad mejor.
Pero la informalidad, ni es heroica ni deseable. Una sociedad en la que solo unos pocos respetan las reglas (ergo: que la mayoría electoral no tributa, invade propiedades de otro, hurta servicios, no respeta regulaciones o depreda el medio ambiente) está condenada a estancarse. La informalidad es, pues, una desgracia nacional.
Así, por ejemplo, cuando en la sierra o selva alguna banda de vivazos —etiquetados como mineros informales— se apropia de yacimientos ajenos con la escandalosa complicidad gubernamental, y luego (después de chantajear con violentas tomas de carreteras) obtiene un cambio legal que regulariza el robo, la historia no acaba allí. ¿O cree usted que estos empresarios van a pagar impuestos, respetar el ambiente o cumplir con alguna regulación laboral? ¿O cree alguien que un inversionista global serio va a arriesgarse a invertir en una nación con tan cantinflesca trayectoria institucional? Acaso si en Cusco, Madre de Dios u otras provincias casi no se pagan tributos, ¿quién cree usted que paga y pagará más impuestos (y recibe y recibirá menos servicios públicos) por este estado de cosas?
(*) Director de la Escuela de Economía de la Universidad de San Martín de Porres

martes, 30 de septiembre de 2008

Perú-Economía

Publicado el 27 de setiembre en el diario El Comercio

ENTREVISTA. JARIS MUJICA
"En el Perú la informalidad es parte de nuestros mecanismos formales"
A través de, por ejemplo, el estudio de la actual explosión en el uso de celulares, el joven investigador explica cómo en el Perú el ámbito de la informalidad hace parte de lo formalPor Patricia Del Río Labarthe

El antropólogo Jaris Mujica vivió doce semanas en el cerro Hatary Llacta del barrio de El Agustino y ahí pudo analizar de cerca la lógica del mercado informal de celulares en el Perú. A continuación una reflexión sobre la informalidad y el rol que cumple en una sociedad como la nuestra.
Define informalidad.Lo informal son todas aquellas prácticas, sistemas y ordenamientos de estructuras locales, económicas y familiares que no funcionan dentro de la formalidad estructural de la ley, ni dentro de los procesos jurídicos y tampoco dentro de lo que debería ser el correcto proceso de un código de ética.
¿Son prácticas anárquicas?Existen prácticas informales que pueden ser consideradas anárquicas. Pero dentro de la informalidad económica, encontramos mercados informales amparados por la ley. En Las Malvinas, por ejemplo, algunos te dan recibos, por tu compra, otros vendedores te dan factura o boleta. Son informales, venden artículos robados, pero el sistema los acoge.
Lo mismo ocurre con el transporte público que paga impuestos a través de la gasolina y al que se le impone multasJustamente, dentro de lo informal puedes tener formas organizadas de comercio, como la piratería, que es tolerada y consumida por todos los niveles sociales. Encuentras también casos como el del tráfico de información que es aprovechada por grandes empresas cuando necesitan comprar bases de datos.
¿Estamos ante una explosión mundial de la informalidad generada por el mercado consumista o países como el nuestro la favorecen especialmente?No es que no exista la informalidad en otros países, pero en el nuestro es un elemento con el que aprendemos todos los días a socializar y es parte de nuestros mecanismos formales. Esa es la gran paradoja. En el Perú la informalidad es parte de lo formal.
¿Por qué se da esta convivencia y retroalimentación entre lo formal y lo informal?Con la apertura del mercado y la liberalización de la economía se generó una oferta excesiva de celulares, electrodomésticos, tecnología, computadoras, y miles de productos más. Hoy, todos saben que pueden comprar, pero no todos pueden acceder realmente a los productos. Esa es la diferencia entre la oferta, la accesibilidad y asequibilidad.
Explícate...Teóricamente cualquier ciudadano de este país puede ir a una tienda y comprar una refrigeradora de 5 mil dólares. Nadie se lo prohíbe. Hay entonces accesibilidad para todos. Pero como no todos tienen el dinero para comprarlo no hay asequibilidad.
¿Por qué todos tendrían que consumir todo?No se trata de un consumismo arbitrario. Las personas de bajos recursos necesitan realmente acceder a estos productos, porque muchos se han hecho parte de su lógica cotidiana. Un elemento como el teléfono móvil, por ejemplo, dejó de ser un gasto superfluo, porque los pobres al vivir de trabajos ocasionales y cachuelos necesitan ser contactados rápido y donde estén.
Y entonces buscan un celular al alcance de sus bolsillos...Sí, pero los aparatos de líneas prepago son los que más cuestan en la primera compra. El más barato puede costar 70 soles. Con eso come una familia pobre una semana. Obviamente este individuo va a buscar una opción que le sea asequible, porque las personas de bajos recursos no son pasivos ante la oferta. Si no tienen recursos para comprar lo que les ofrecen, diseñan otras estrategias para obtener el mismo producto a más bajo costo.
Quienes recurren a esta oferta informal para satisfacer sus necesidades, ¿son conscientes de que están transgrediendo las normas?No siempre. Muchos consideran que el verdadero ladrón es la compañía de teléfonos, porque el servicio que les ofrecen es muy caro. Ellos asumen que están pagando lo justo. Además, no olvidemos que la gente tiene teléfonos legales e ilegales al mismo tiempo.
¿Cómo es eso?Un individuo puede ir a Las Malvinas, Paruro o Leticia comprar un aparato y después acercarse a una compañía formal y comprar un chip. En el Perú tú puedes comprar todos los chips que quieras sin restricción, eso no ocurre en otros países.
Y así 'legalizas' tu equipo.La empresa ofrece la posibilidad de que la gente que tiene un equipo ilegal, robado, sea su cliente, porque será dueño de una línea que tendrá que recargar periódicamente. De esta manera se distribuyen los equipos entre clientes que nunca los hubieran podido comprar. Los equipos robados les permiten a las compañías telefónicas colocar más líneas en el mercado sin tener que gastar en distribución.
¿No hay forma de que esta oferta se formalice?Cuando estas prácticas informales ya no son controlables o cuando el costo del control es más alto que la ganancia que recibe la empresa, dejan de combatirse. Esto hace que la interrelación entre lo informal y lo formal se complejice, pues empiezan a coexistir al punto que algunas empresas no pueden subsistir en la formalidad si no se apoyan en prácticas informales. Hoy, por ejemplo, muchos más peruanos tienen celulares. ¿Cuántos de ellos son de origen informal? Yo calculo que alrededor del 20%. No hay entonces una verdadera apertura de mercado. La democratización del acceso al mercado se sostiene gracias a este espíritu de dejar hacer a la informalidad.
¿Cuál es la diferencia entre esta informalidad que describes y la que analizó Hernando de Soto hace veinte años en "El Otro Sendero"?El trabajo de De Soto como el de otros que han analizado el fenómeno informal se ha centrado en la posesión de la tierra: hay que formalizar esta propiedad inmueble para que las personas logren entrar al sistema, esa es la propuesta. Pero las cosas han cambiado mucho. La informalidad ha excedido la propiedad del lote o la tierra. Ahora está en bienes que no se van a formalizar nunca. Hacer que la gente legalice sus teléfonos móviles para entrar en el sistema es un sinsentido, porque con ese teléfono móvil ya están en el sistema. Es mas gracias a él han accedido al sistema.
¿La informalidad es inclusiva, entonces?Las personas que consumen y compran en el mercado informal no lo hacen para quebrantar el Estado de derecho o destruir la economía. Ellos quieren trabajar, quieren estar dentro del sistema, quieren participar de las dinámicas del mercado, pero justamente para poder trabajar necesitan un teléfono comprado en el mercado negro. Leer artículo completo